Críticas De: Archilupo

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437 críticas (Ver todas por título) Página: 42
Su valoración: Buena
7 de Marzo de 2009
13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil.
1) Una primera parte rural, muy extensa y morosa, con muchos detalles que suman poco, expuestos por María Victoria Menis con escritura elemental, precede a una segunda parte urbana, más breve, dramáticamente cargada, a un ritmo que se acelera de pronto hacia el tajante final.

2) Un adolescente solitario y taciturno llega en tren al perdido pueblo entrerriano de Río Tala. Bueno, llega a pie porque al avistar al revisor ha apagado y guardado el pucho para apurarlo luego, y se ha bajado en marcha. Viene de Paraná, sin un centavo. Encuentra puesto de peón en una chacra modesta, donde es testigo mudo de la vida primaria e infeliz que rige en la casa del patrón. La mujer, callada y deprimida, se ocupa del bebé, de la cocina, de la limpieza, de las tareas agrícolas… El hombre fuma sentado, sigue la TV, bebe, se encoleriza si el niño llora o el perro entra en la vivienda. El pibe taciturno tiene buena mano con el bebé, lo arrulla, juega y ríe con él, y establece una corriente de simpatía con la madre. Ambos son algo indios. Apocados por las circunstancias, cuando hablan entre sí apenas les sale la voz. De noche fuma en el camastro mientras oye las broncas conyugales.
Cuando el patrón se emborracha, lo que ocurre a menudo, golpea brutal a personas, animales o cosas, y vocifera iracundo. El pibe va desarrollando un instinto protector hacia el bebé.

3) Los diálogos, muy esporádicos, no contienen grandes revelaciones, y no siempre se entienden, a causa de una vocalización deficiente. Es muy rica, en cambio, la constante presencia acústica de zureos, trinos, gorjeos, ladridos, martilleos, cacareos, relinchos, rumores de agua o chirridos de cigarras, limpiamente grabados.

Sí llevan música unas secuencias que la directora intercala, tomas de fotografía sobreexpuesta, imágenes distorsionadas de una anciana en una tierra de marisma, representando el mundo de recuerdos infantiles que el pibe evoca durante sus cerrados silencios.

4) También lleva música de fondo el viaje que sirve de transición entre la primera parte y la segunda, una versión ‘new age’ de la “Canción del jangadero”, de Eduardo Falú, cuya letra alude a la existencia al hablar de cómo bajan por el río los balseros (“Padre río, tus escamas de oro vivo/ son el sueño que nos lleva más allá”).

5) En Buenos Aires, los sonidos no acompañan al silencio sino que lo destruyen. Motores, bocinas, silbatos, en correlación con el caos superpoblado y frenético. Duro e inhumano de otro modo, ese mundo de vaivenes incluye todo tipo de ocasiones, y algunos laburitos callejeros invaden de lleno lo trágico.

6) Con estrategia muy humilde y honrada, que evita siempre la grandilocuencia de ir más allá de las posibilidades de actores, producción, historia o fotografía, que son limitadas, se va dando un progresivo acercamiento a los personajes, descritos con mesura y humanidad naturalistas, y un ahondamiento de la emoción.
Archilupo
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4 de Marzo de 2009
53 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Esta comedia, de aspecto ligero, contiene carga de profundidad. Como no formula abiertamente crítica social o política, no parece que plantee objeciones al ‘establishment’. No obstante, la noción de salud mental no puede quedar más vapuleada, aunque no a la manera dramática de películas psiquiátricas sobre la locura, como “Alguien voló sobre el nido del cuco” o “Corredor sin retorno”. Propone como paradigma de la lucidez al chiflado Elwood (James Stewart), en constante coloquio con su amigo Harvey, sólo para él visible. Su respetable hermana, amiga de jueces y autoridades, organizadora de recitales benéficos y reuniones de damas, no ve al amigo invisible, por supuesto, aunque duda por instantes, fugazmente. Los amigos del bar tampoco lo ven siempre pero, en cambio, admiten con normalidad su existencia y se interesan por él, llenos de consideración.

El mundo se divide entre quienes aceptan a Harvey y quienes se horrorizan ante la mera insinuación de su nombre. Los primeros asumen la riqueza de la vida, abiertos a sus posibilidades; los segundos, gente de orden, ven lo que la Ley establece que se ha de ver.

A estas alturas es claro que se trata de un anarquizante símbolo de la efectiva libertad personal y la autonomía de la conciencia… además de un conejo blanco de más de dos metros, a quien no vemos con la mirada ‘óptica’ pero captamos gracias al continuo énfasis que Stewart hace sobre su presencia, llegando a crearlo asombrosamente “en negativo” con la gesticulación; un conejo, por cierto, de aire bastante más amable que el de “Donnie Darko”.

Antes que mezclarse en mezquinos forcejeos con quienes, como fieras, sólo viven para ser controlados o controlar a los demás en la cadena jerárquica de la sociedad, Elwood prefiere invocar a un ‘pooka’ (especie de juguetón duende personal, en la tradición celta) con quien ejercitar la cortesía, la jovialidad, el ingenio y la diversión… La condición humana, en suma. Eso sí, de manera más bien dionisíaca, o báquica.

De factura un poco tosca en lo formal, plagada de pequeñas torpezas, conquista sin embargo por su vigoroso humorismo y por la bulliciosa fuerza con que se eleva sobre la tontería.
Archilupo
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28 de Febrero de 2009
30 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A través del misterioso señor de Saint Colombe, de quien se ignora el nombre, esta película de Alain Corneau realiza una bella aproximación a la naturaleza del Arte. Presenta la música como “Ars Magna”, que permite transmutar el dolor y afecta a la manera de estar en el mundo, manera incompatible con la que usa la música como espectáculo, entretenimiento o malabarismo.

Toca también la necesidad de transmitir el conocimiento sin profanarlo, la relación crispada y conflictiva que surge entre maestro y discípulo, la duda sobre si éste merece ser instruido.

Todo el film es un extenso flasback: ya mayor, y saciado de triunfos cortesanos, el violagambista de la corte de Luis XIV, Marin Marais, evoca intensamente conmovido los años de complicado aprendizaje junto a la familia del señor de Saint Colombe, enigmático maestro de la viola. Enigmático porque estaba tan entregado a crear música que no se molestaba en anotarla. Crear música la mayor parte del día era su forma de vivir; y apasionadamente, además. Inventó la sujeción de la viola entre las piernas, añadió la 7ª cuerda y depuró la técnica del manejo del arco. Quería conseguir que el instrumento abarcase todas las inflexiones de la voz humana.
La muerte prematura de su esposa le había hundido el ánimo. En un rincón del jardín construye una cabaña de madera y allí pasa los días, tocando sus violas para moverse entre los mundos e invocar al espíritu de la amada. Jansenista vinculado a Port Royal, rechaza con inmenso desprecio la llamada del rey para que toque en su presencia. Como a mercachifles, expulsa desafiante a los mensajeros. “¡¡Díganle que su palacio cabe en mi cabaña!!”, les ruge.

Cuando el joven Marais se presenta con voluntad de aprender, el señor de Sainte Colombe recela: lo encuentra habilidoso, con ambición social, y le pronostica lucrativo éxito mundano. “Estás envuelto en música, pero no eres músico”. Intenta enseñarle a captar la música en los sonidos del agua, del viento (durante un paseo en que sopla, le señala el aria por encima del bajo), de los pasos, del pincel en el lienzo…

Jordi Savall se encarga de ejecutar magistralmente la selección musical, piezas del señor de Sainte Colombe, Marais, Lully y Couperin. Entre los actores sobresale un impresionante Jean-Pierre Marielle; también la clara fisonomía de Anne Brochett.

El texto, adaptado de la ‘nouvelle’ del filosófico novelista Pascal Quignard (Gallimard, 1991) tiene pulcra altura literaria. La recreación de la época, minuciosa en cada detalle de vestuario, muebles y edificios, con depurada fotografía de aire pictórico y frecuentes interiores iluminados por velas, es de exquisita estética y pide un ritmo sobrio y pausado, el idóneo para la casi humana voz de la viola.

(8,5)
Archilupo
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26 de Febrero de 2009
26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil.
1) En los años treinta, Hollywood permitía entre los grandes espectáculos cinematográficos alguna película más exigente, como este compacto melodrama que aún destaca por la madurez y sabiduría con que narra una crisis matrimonial, además de por la abundante maestría de los recursos. Al menos, se lo permitían a Wyler, quien se aproxima comprensivamente a los personajes, en construcción inteligente, sin excesos de caracterización, ceñido de modo preciso a rasgos esenciales para el drama.

2) Cuando su hija recién casada ya no los necesita, el potentado Dodsworth (Walter Huston, gran actuación) y su esposa Fran (Ruth Chatterton) afrontan una nueva etapa vital. Él ha pasado décadas volcado en la empresa, sin cultivar ocio alguno, en un plan de vida típico del país de las oportunidades, y ahora piensa en un respiro. Ella, pese a que pronto será abuela (o tal vez por eso), quiere verse y sentirse aún joven, con ganas de aventura. Movidos por ese afán de recobrar tiempo perdido se embarcan en el Queen Mary rumbo a Europa, y ya por el camino se van polarizando las actitudes.

Él, consciente de sus limitaciones (no es hombre mundano: se autodefine como “paleto sencillo”), tendrá que cuestionarse si su mujer le quiere realmente y si, a la altura de la cincuentena, puede aspirar a un amor más auténtico que ése que, viciado por la mutua costumbre, entra en agonía. Ella, apremiada por la resistencia a envejecer, la avidez de admiración y la prisa por apurar una vida desenfadada, deriva a un romanticismo folletinesco donde se mueven galanes profesionales y zalameros gigolós (un jovencísimo Niven entre ellos).

En un tono firme y escéptico, sin concesiones, Wyler muestra cómo lo que se llama amor consiste con la mayor frecuencia en relaciones de poder a escala doméstica.

3) Los acontecimientos se narran con elegante economía, con flexibilidad y cintura, jugando en paralelo las tramas, cuando cabe, para llenar de aliento el desarrollo y dotarlo de ritmo e incertidumbre hasta el fotograma final. Como buen cineasta, Wyler cuenta mediante imágenes que dicen más que cien diálogos:
Dodsworth contempla desde su despacho la fábrica, obra de su vida: luce en lo alto las grandes letras del apellido.
La fugaz ráfaga de un faro en la noche, señal de la proximidad al fin de la “Madre Inglaterra”, desata vivo entusiasmo, que llama la atención de una distinguida divorciada, a reposo en una tumbona de cubierta (deliciosa Mary Astor).
Al otro lado de la bahía zarpa el crucero, y en él se va la vida verdadera soñada por una mujer, pero segundos después una barca de pescador llega derecha desde la orilla lejana, y algo cambia.

4) Es la mentalidad americana media, tal y como la plasma el novelista Sinclair Lewis, sí, pero mentalidad genuinamente liberal y democrática, del todo asimilado el progreso legal del divorcio. “Desengaño” muestra a las claras qué avance social representa frente a los vínculos vitalicios e indisolubles. Y la película tiene más de 70 años…
Archilupo
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23 de Febrero de 2009
15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil.
1) En una línea espiritualista que también dio “El milagro” y “Juana de Arco”, Rossellini filmó una personal hagiografía de san Francisco de Asís, organizada en episodios enlazados, cada uno una historieta del santo y su fraternidad.

2) Francesco era de familia rica, pero las visiones lo llevaron a quitarse la ropa ante su padre en la plaza de Asís, renunciar a la carrera de próspero comerciante y dedicarse a la vida religiosa, radicalmente concebida; no al ocio pasivo sino a la práctica del despojamiento extremo y la fusión con el espíritu. Se deshizo de cuanto estorbara su comunión con el universo. Vagaba mendigando, en compañía de seguidores que le imitaban, atraídos por la bondad y la felicidad que irradiaba. A la cofradía errante recomendaba desprenderse de todos los bienes y abrazar una pobreza absoluta y liberadora.
En tiempos medievales en que poder y beligerancia estaban a la orden del día, esta exigente norma chocó a la jerarquía. La llamada a un alegre vagabundeo en panteísta disfrute directo de la concreta vida diaria, de espaldas al furor cruzado y al afán de riquezas, implicaba un serio desafío a las altas esferas.

3) En ingenuas estampas beatas, Rossellini presenta a monjes que cantan y corretean por barrizales, alegres como niños, empapadas sus ropas de arpillera por un aguacero en tromba que celebran como una alegría más. Se refugian en cabañas de piedras y palos compartidas con bestias, mendigan comida en sus escudillas. Vemos la propensión de Junípero a obedecer al pie de la letra y regalar la ropa que lleva puesta, las inocentes tonterías de Juan el Simple, el breve reencuentro con una santa Clara majestuosa.
Un episodio sumamente duro: a la luz del plenilunio un leproso, marcado por una campanilla, pasa cubierto con una máscara que sujeta sus trozos de carne y Francesco, con llanto desolado, lo abraza en silencio, un cencerro al fondo. Y el del tirano Nicolás, divertido: Junípero intenta convertir en su campamento al ogro, que no quiere escucharle y ordena a la guardia de trogloditas mantearlo como a pelele.
Francisco proclama la perfecta alegría cuando envía a los cofrades por pueblos y ciudades a predicar la paz. Los hace girar hasta encontrar su dirección en el mundo. “Adiós al hermano árbol. ¡Esparcíos y llevad la paz con vosotros!”.

4) Rossellini se centra en la vida comunitaria de los Hermanos Menores y en lo organizativo, pintando al santo como un líder un tanto rígido (la fórmula “Te ordeno por santa obediencia que…” se repite hasta el exceso) y, aunque fotografía con maravilloso brillo los escenarios, apenas muestra la riqueza del íntimo misticismo, los éxtasis, las prolongadas estancias en el bosque, dulcemente disuelto en la meditación, ocasiones en que animales y pájaros se le juntaban por simpatía.

5) Con más de 60 años, esta película precursora que influyó en Pasolini sigue siendo la mejor aproximación cinematográfica a la figura del revolucionario santo de Umbria.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Archilupo
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