Partiendo de una premisa parecida a el "Alarma en el expreso" de Hitchock, los guionistas pergeñan un comercialote y muy convencional filme dirigido por un alemán con ganas de ser un David Fincher de pacotilla.
Por el lado bueno, está el excelente diseño de producción del avión, el alto presupuesto y la profesionalidad de Foster.
Por el malo, un guión lleno de agujeros y...
spoiler:
...Peter Sarsgard, mediocre actor que huele a villano desde el primer encuadre en el que aparece.
Y hablemos un poco de la historia... no tiene ni pies ni cabeza. Está repleta de agujeros narrativos y se derrumba. ¿Por qué? Por esto:
Trata sobre un guardia de seguridad de una aerolínea que se une a una azafata y el responsable de un depósito de cadáveres para simular la muerte del esposo de una experta en propulsión de aviones, colando una bomba en el ataúd, creando un trauma a la experta en propulsión que le hace dudar de lo que es real, haciendo desaparecer a su hijita delante de las narices de 300 personas sin que nadie la vea y consiguiendo que le paguen 50 millones de dólares, colándole el muerto a la protaginista.
Si esto no es un plan maestro, que venga Dios y lo vea.
Imposible digerir semejante milonga.
¡Ah! Y Jodie Foster da miedo de lo envejecida que se la ve en ciertos planos. Aunque obvios retoques digitales traten de ocultarlo.
Y los últimos minutos son de una previsibilidad psicokiller digna de los peores momentos de "Turbulence".
Ni idea de como Jodie Foster se ha apuntado a ESTO. Supongo que se olió que el filme iba a dar un pastón...
...cosa que sucedió.