36 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Aunque me parece un desatino otorgar una puntuación tan alta a este engendro, he de reconocer que aunque los últimos cinco minutos sean un disparate de proporciones siderales, la peli se encorseta en tu cabeza si la tienes despejada, y te lleva y entretiene riéndose de ti como pocas.
M. Douglas interpreta su papel-tipo de ricachón amargado. Lo secunda un Sean Penn siempre agradable de ver pese a que no varie de registro. La rubia está cañón. ¿Y el guión? Pienso que el argumento fue tejido por alguna camarilla de colegas en los pozos de aislamiento más oscuros de cualquier pabellón psiquiátrico. Es vergonzoso, pero coño... tiene su ritmo oye! y todos los que aparecen en cuadro posibilitan la idea del infiltrado, con lo cual, David Fincher nos regala un thriller absurdo, estúpido, entretenido y molón. Hay que otorgarle ese mérito, para mí, de difícil alcance. Además, nos muestra de manera explícita cómo viven los ricos de NY consiguiendo una notoria ambientación. Y la rubia en la ducha tiene lo suyo.
35 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Cuando te cuentan historias o relatos y uno piensa posteriormente sobre lo que ha escuchado, en tu cerebro sólo quedan palabras. Y da lo mismo que quien te lo haya contado sea tu cuñado, un juez de paz o un espíritu del bosque. Al final las palabras dichas revolotean por tu mente y dependiendo de las motivaciones de aquel momento o de tu sentido de la vida, las acciones futuras que emprendas dependerán de la importancia que des a esas palabras. La mujer del jefe guerrero comprende mejor que nadie el poder de la palabra dicha y tejemaneja la cabeza de su esposo con más palabras. La traición, el asesinato y la guerra serán consecuencia inmediata del valor con que algunos hombres tratan la palabra dicha, y algunos (los menos) la escrita.
Toshiro Mifune realiza una de las mejores interpretaciones en la historia del séptimo arte. La cara de enfadado a muerte que tiene en todo el film es inigualable. La secuencia final del balcón es una de las más recordadas del cine de Kurosawa. Y con justicia. Otra buena adaptación de Shakespeare del maestro nipón.
Un hombre sin ambición siempre será más hombre que uno que la tenga. Txarly dixit.
32 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Un buen reparto. Los héroes con edad afín y sin estar separados por una generación. Los secundarios acorde a lo que se espera de ellos, es decir, un registro interpretativo de altura. Los roles repartidos: un par de héroes, otros ambiguos, el malo y el peor. La química entre la pareja protagonista ha de estar garantizada, si no se diera el caso, rescindir contrato de A o de B y seguir buscando.
Un guión que se aproxime a lo perfecto. De esta forma, conseguirás que un par de décadas después, mogollón de frikis se desplacen a los cines para contemplar truñadas de un género que se llamará catastrófico y que inventaste tú al parir un guión espléndido. Y los capullos de la siguiente generación deleitarán sus retinas con pestiños de nombre Volcano, Un pueblo llamado Dante´s Peak, Impact, Twister, etc., y en su reparto intervendrá la caspa del momento para dar lumbre al desaguisado.
Un ritmo a la altura. Una buena presentación sobre lo que nos vamos a encontrar. Que el espectador disponga de suficientes datos como para hacerse una idea clara de la personalidad de los distintos componentes de la obra y de cómo reaccionarán ante los futuros acontecimientos (quedando así libre la vía para el engaño si fuera preciso). Un nudo interesante que no se atasque y que lleve la obra con diligencia y brillantez. Un desenlace (previsible o no) que deje buen sabor de boca por lo todo presenciado anteriormente.
Una dirección sin excentricidades. Que el director pivote sobre el guión. Que trabaje y se ciña a lo escrito. Que su forma de elaborar el producto no desvíe la atención del espectador. Que sea humilde y consecuente con lo que tiene enfrente y no se deje llevar por ínfulas creativas que pudieran llevarle al traste a él y a todo el equipo.
El coloso en llamas cumple cada uno de estos requisitos y es una de las películas catastróficas más colosales que se hayan realizado jamás. Palabra de honor.
32 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Fresas salvajes es una de las mejores obras bergmanianas. Es la película del director sueco en la que todos sus actores fetiche intervienen (Max Von Sidow tiene un breve papel de gasolinero y Gunnar Björnstrand interpreta un minuto al sufrido hijo). Los diálogos son brillantes y por momentos estúpidos y ñoños. El surrealismo no abandona el film en ningún tramo y Sjöström aparece como espectador de cartón piedra en sus propias ensoñaciones y recuerdos.
A pesar del corte pesimista de la mayoría de su obra, en Fresas salvajes se avista un recodo para la esperanza durante la vida y la eternidad. Las espinas pueden arrancarse si uno tiene el coraje suficiente para hacerlo, y durante el camino físico que el viejo doctor realiza en coche, el camino espiritual se irá abriendo ante él. Y todo muy poético y muy bonito. Sí. Lo cierto es que se agradece el pulso que opino se echó consigo mismo al rodar esta película. El camino que recorre es intenso: la amistad de su nuera; el supuesto amor de la gruñona ama de llaves; los jóvenes pasajeros que le acompañarán; el amargado matrimonio accidentado; la parada en la gasolinera; la visita a su anciana madre y el reencuentro con su hijo; y todo sazonado de recuerdos intensos que hacen reflexionar al viejo doctor sobre los avatares de su pasada vida y sobre los caminos que pudiera tomar de ella en el breve futuro que todavía le aguarda.
Quizá sobren los autoestopistas por su enfoque hippie a la sueca, pero desde luego es un peliculón como la copa de un pino. Me quedo con la frase que Ingrid Thulin dirige al matrimonio okupa para desalojarlos del auto. Esa mujer me pone diga lo que diga. También me llama la atención que los diálogos del viejo doctor sean con el género femenino, o más bien son las mujeres las que conversan con él, incluso en el mundo onírico. En la última secuencia se observa las dificultades que encuentra para charlar con su hijo. Muy buena la paranoia.
30 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Regular trabajo de Jim Sheridan que comienza como tantas y tantas otras películas que hemos visto antes. El "medio" suspense inicial nos traslada al buen giro de guión sobre la mitad de la cinta, el cual no soporta un final tan atropellado y risible que Sheridan intenta compensar a mi juicio sin conseguirlo mediante el camino de la emoción. Poco más que contar, se ve fácil, las interpretaciones son correctas pero el desarrollo y sobre todo el final causan la sensación de que para disfrutarla de verdad tendrías que colocarte, efectivamente, detrás de una pared.