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Críticas de: Tony Montana
Tony Montana Sevilla - España 
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American Beauty (1999)
Sam Mendes
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| 72 de 93 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
5 de Abril de 2006 |
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Ciertamente, antes de ver esta maravilla, jamás podría haber pensado que algo tan simple, tan nimio como una bolsa podría albergar tantísima belleza. Una cinta sobre volver a nacer, la posiblidad de una nueva vida. Pocas películas hay en el la historia del cine que resuman tan bien la hipocresía del mayor país del mundo, y tuvo que hacerlo, obviamente, un europeo. Sam Mendes ya puede congratularse por haber realizado semejante obra, seguida de otra excepcional película como Camino a la Perdición. Mendes retrató a la clásica familia de catálogo, pero nos hizo ver qué pensaban, qué sentían aquellas familias perfectas de clase media americana que cenaban mientras escuchan insoportable música de recepción de un dentista.
Todo en esta película es perfectamente imperfecto. Y precisamente ahí radica su novedad y su frescura. No nos retrata a la familia de siempre, nos retrata una mezcla de todas las familias actuales, donde las relaciones entre sus miembors no son a veces más que meras poses, pero que luego en la intimidad se tiran los tratos a la cabeza. Un padre perdedor, pervertido, y cansado de vivir, una madre maniática y perfeccionista, y una hija rarita y poco sociable. Esta película resume algo que en las vidas de hoy en día es más que una realidad: la hipocresía. Y una crítica hacia la mediocridad, hacia el patetismo de los honrados ciudadanos americanos que tan bien se pintan a si mismos desde hace años.
Dentro de esta mediocridad, también esta presenta una especie de mensaje de oportunidad, de cambio. El personaje de Lester ve en Ricky, hijo de su fascista vecino, en una especie de vuelta a los orígenes. Este lacónico joven le permite redescubrir su adolescencia, su vida. Y esta parte de la película supone una ruptura con el " American Dream ". Simboliza un nuevo nacimiento, una nueva vida, ya que, si no tienes nada que perder, ¿ Qué más te dará mandarlo todo al carajo y empezar desde 0 ?. Y como si se tratara de una nueva adolescencia, Lester trabaja en un restaurante de comida rápida, consume drogas, y se masturba a escondidas mientras sueña con acostarse con la mejor amiga de su hija, una lolita en toda regla. Decide centrarse en sí mismo, ya que, si nada de su entorno es agradable, y no puedes cambiarlo, pasa de todo.
Como ya he dicho anteriormente una obra maestra de Sam Mendes a la que no se le pueden buscar defectos. Unas actuaciones brillantes, un guión único, lleno de simbologías, una banda sonora recordada por todos, y unas cuantas escenas que ya son parte de la iconografía del cine moderno, amén de un final que resume en sí todo lo que la película ha venido contándonos: el sueño americano está muerto
Tony Montana 
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Harry el sucio (1971)
Don Siegel
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| 49 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
27 de Junio de 2006 |
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Ha habido muchas películas de acción con policías de armas tomar como La jungla de cristal o Arma letal, y ninguna de ellas se libra de sufrir comparaciones con la que inició este nuevo género de acción policiaco. Muchas películas han intentado seguir su estela, y el propio John Wayne, que rechazó este papel, intentó enmendarlo con ese engendro que es Brannigan, pero ninguna conserva ese atractivo que tiene la cinta de Siegel. Aunque también hay cintas del mismo corte que intentan mostrar al policía más intimo, al honrado, como Sérpico, Harry el sucio se ha quedado en el subconsciente colectivo como la mejor muestra del cine policíaco nacido en los 70.
Quizás sin ser un prodigio de guión, ni una historia que contase algo nuevo, Don Siegel se encarga de que la película no caiga en la monotonía de mostrar una escena de acción tras otra, anulando por completo la personalidad de Harry Callahan. Retrata a un hombre que se toma la justicia por su mano, un tipo solitario cuya nula vida personal hace que se implique sobremanera en su trabajo, persiguiendo incansablemente a todo aquél que rompa la ley. Pero es irónico que, siendo alguien que en teoría debe defender dicha ley, sea quien más cerca esté de quebrantarla. Es un interesante debate el que propone la película, ya que no retrata a un policía honrado jefe de familia, si no a un tipo asqueado que odia al resto del mundo sin un motivo aparente. Y ahí entronca con la personalidad de Scorpio. Ambos son tal para cual, ya que Scorpio es un ser lleno de odio, que asesina por odio, como un cobarde, y que intentará por todos los medios acabar con Callahan. Pero lo que les diferencia a uno y a otro es que Harry es un personaje honrado, y hará lo que sea para detener al demente francotirador. Clint Eastwood encarnó al personaje con su carisma habitual, de una manera que todos le reconocemos sólo con ver su silueta. Es probablemente la película que le lanzó al estrellato, y gracias a la cual pudo rodar sus pequeños proyectos.
Don Siegel narra la historia con un brío imprescindible en este tipo de película, sin ningún alarde de falso lirismo, contando la historia con sencillez, propio del director, uno de esos artesanos poco reconocidos, pero con un buen puñado de películas en su haber. San Francisco se volvió a convertir en un personaje viviente dentro de la trama, al igual que ocurría en Vértigo, aunque esta es una San Francisco sucia, llena de maleantes, y Siegel la muestra acompañado de la música jazzy del gran Lalo Schiffrin, que en algunos momentos tiene algún toque herrmanniano en los momentos de tensión. Clásico imperecedero.
Tony Montana 
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Indiana Jones y la última cruzada (1989)
Steven Spielberg
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| 49 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
1 de Febrero de 2006 |
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Es posiblemente junto con El tesoro de Sierra Madre la película de aventuras por excelencia. De las anteriores partes, todos guardamos escenas imborrables, como Indi corriendo delante de la bola en El arca perdida o peleando en las minas en El templo maldito. Pero sin duda, esta tercera parte ofrece los mejores momentos de una trilogía de por sí histórica.
Posiblemente, en manos de cualquier otro, esta hubiera sido una película de aventuras cutre y previsible. Pero con Spielberg al mando, adquiere unas cotas de calidad increibles. Unas escenas de acción increíblemente dirigidas y montadas. En manos de cualquier otro, serían unas escenas de explosiones, persecuciones y disparos, haciendo de ellas algo anodino. En manos de Spielberg, se convierten en auténticas maravillas, de las que el espectador no se cansa, con una planificación bestial, propia del Rey Midas.
A pesar de contar con todos los tópicos de este género ( protagonista guaperas, chica despampanante y malo maloso ), el guión consigue no caer en lo fácil, y plantea situaciones que no hagan que el espectador vea una y otra vez lo mismo. Y aquí se le agrega un componente importantísimo: su padre el doctor Jones senior. Encarnado magistralmente por Sean Connery, y aporta a a la trama algunos momentos cómicos sin igual ( "¡ Padre, avión a las 12 en punto !"). Y nos demuestra que todo héroe tiene sus miedos internos y sus malos recuerdos. El personaje de su padre complementa así una vertiente desconocida por el espectador, su difícil infancia.
Dicha infancia se nos presente ( y de qué manera ) al comienzo de la película. La pasión de Indiana por las aventuras no es nueva, ya que desde su juventud, siente auténtica pasión por la arqueología. No podrá quejarse River Phoenix del papel que le reservo el maestro. Y precisamente es en ese segmento cuando nos damos cuenta de como consiguió el héroe esos elementos que le hicieron tan celebre: su látigo, su sombrero, y su cicatriz. Esos elementos que nos hacen identificarle sin necesidad alguna de que nos recuerden quién es.
Particularmente hay una escena que me parece muy significativa, y es cuando le están explicando cuál va a ser su tarea, y el personaje de Walter, al tiempo que le explica la historia del grial, le entrega simbólicamente una copa de champán.
Sólo queda esperar a que nos entreguen la cuarta entrega de esta maravilla de saga, que nos ha hecho soñar a más de uno sin necesidad de salir de casa.
Tony Montana 
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Soy leyenda (2007)
Francis Lawrence
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| 64 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Diciembre de 2007 |
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La premisa básica de toda adaptación cinematográfica siempre debe ser respetar la idea global de la obra, aunque se hagan muchas variaciones en la traslación de la novela al guión. En Soy leyenda, Richard Matheson contó una historia compleja e inquietante. y contaba, de forma sutil, todos los conflictos humanos, la soledad de un hombre, que había perdido toda la fe en la vida, pero también analizaba cuestiones tan candentes y siempre de actualidad como el racismo o las posibles enfermedades y sus curas o temas tan interesantes como el sacrificio o la evolución. Casi todos ellos se han borrado del libreto, y se ha servido un producto exclusivamente hecho para el lucimiento de Will Smith, dejando la historia en manos de un director incompetente, y convirtiendo una de las novelas más valientes y arriesgadas de su época en una mera historia simplona de un mensaje horriblemente reaccionario.
Los primeros compases de la historia están bien narrados, poniendo cuidado en que todos los elementos sirvieran para alcanzar la idea del libro, y los guionistas se preocupan de no dejar cabos sueltos en la historia y el director lo aprovecha para manejar todos los elementos, incluído el suspense de forma eficaz. Pero, conforme la tecnología entra en la historia y la acción se adueña de todo, el guión se descentra y echa por abajo la buena labor llevada hasta ahora por sus autores, y comienzan a conducir peligrosamente la trama hacia una mera película apocalíptica de serie b, con bichos deshumanizados por completo, echando por tierra una de las mejores cosas de la novela, que hacía de lo conocido tus enemigos, representados aquí como meros zombis-vampiro sin razón ni conciencia. Meros animales, que hacen que la conexión de Neville con ellos no tenga fuerza emocional alguna, y que no se plantee cosas como si realmente ahora el sobrante es él y ellos son los nuevos habitantes de la tierra. Los flashbacks, introducidos de manera torpe en la historia, sirven para cortar la acción y lastrar aún más el desarrollo. Por contra, destacar la notable ambientación y la poderosa atmósfera, logrando que la ciudad del cine parezca por completo desierta, recordando por momentos a 28 días después.
Los excesivos cambios, que, lejos de respetar el original, trazan variaciones ideológicas sobre lo que propuso Matheson, son una muestra más del puritanismo patrio yanki que ha surgido en el cine de manera alarmante desde el 11-S y que barniza todo el cine norteamericano de un tono patriótico excesivo, y el cambio de trama a mitad de cinta hacen que ya llegue a un punto sencillamente ofensivo, porque, donde había pesimismo, Hollywood ve esperanza, y si no la hay, se la inventa. El Soy Leyenda que reza el título cambia totalmente su significado de la novela a la cinta, porque esencialmente se produce por lo mismo, pero los hechos que lo rodean cambian todo lo que aparentemente había ocurrido, y lo que ocurrirá después, quien lo haya leído sabrá por qué.
Tony Montana 
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Quiero la cabeza de Alfredo García (1974)
Sam Peckinpah
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| 38 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
30 de Abril de 2006 |
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En el cine de Peckinpah, todas las mujeres son zorras, y todos los hombres unos pendencieros borrachos hijos de puta. Es una regla que se cumple en la mayor parte de su filmografía, y esta, por supuesto, no es una excepción. Aquí la trama tiene, como siempre en el cine de este borracho genial, a un auténtico perdedor como protagonista. Lo vemos al principio en su cantina, Benny es como Rick Blaine pero sin glamour y sin carisma. Un auténtico bala perdida que va vagando por la vida sin un rumbo fijo, y que se agarra al último clavo ardiendo que le ofrece la vida, su novia Elita, otra de las putas de Peckinpah.
Benny, al enterarse de la oferta, inicia un viaje aparentemente sencillo que, tras varios altercados, irá complicándose, y se convertirá en un auténtico descenso a los infiernos. Si todo comenzó como un viaje motivado por el dinero, conforme avanza la historia, y pierde aquello que ama, Benny se convierte en un auténtico animal, guiado por las ansias de venganza, lleno de odio contra todo aquello que representa la cabeza, por cuantas vidas se cobra el dichoso Alfredo, aunque la propia cabeza de Alfredo le servirá como un inusual compañero de viaje, alguien con quien hablar y a quien le confesara sus penas, sus pecados, y sus sentimientos. Dos historias bien diferenciadas son las que encuentra el espectador: antes y después de encontrar la cabeza. A partir de aquí, todo el mundo de Benny se desborda, y resulta extremadamente surrealista, el ver a un hombre lleno de odio hacia todo, incluso hacia su prometida, hablando con una cabeza a la que, por supuesto también odia. Borracho como una cuba, y lleno de odio, intentará acabar con todo aquello que no le permite vivir, ya que, tras perder lo poco que le quedaba, se da cuenta de que nada le hace feliz, e intentará acabar con quien ha organizado todo este embrollo, y, al igual que un antihéroe de western crepúscular, un inadaptado, lo solucionará todo pistola en mano.
La película contiene las constantes de Peckinpah. La violencia siempre presente en la sociedad, la misoginia recalcitrante de la que hacen gala todos los personajes, el desencanto con el mundo, etc... todo ello aderezado con su conocida ultraviolencia, en la que se recrea mediante el uso de su ya conocido montaje en cámara lenta, y su menos conocido lirismo, que impregna algunas de las mejores escenas de la película. Resulta bastante difícil de creer que esta película la dirigiese un solo hombre en su totalidad, pues hay un gran contraste entre las escenas " peckinpahsianas " y las maravillosas escenas liricas, llenas de grandes diálogos y de una fuerza sentimental que pocas veces se asocia a Peckinpah. Y todo ello en ese mundo fronterizo sucio, corrupto, maloliente que todos asociamos al cine del director americano.
Tony Montana 
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