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Críticas de: Taylor
Taylor |
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(Terrassa, España)
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| 1470 | Películas valoradas |
| 208 | Críticas |
| 9 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,7
(ver sus estadísticas)
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Jo, qué noche! (1985)
Martin Scorsese
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| 28 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
14 de Junio de 2007 |
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A pesar de la patética traducción al castellano que no pienso reproducir ( digna del más trasnochado gurú de la movida madrileña ), “After hours” se mantiene a día de hoy en un envidiable estado de forma: fresca, ágil, sonrosadita,... como cuando Martín la concibió.
Supongo que a Scorsese le apetecía tras el éxtasis de “Toro salvaje” y el mojonazo de “El rey de la comedia” concederse un respiro firmando el que sería, sin ningún género de dudas, su trabajo más desenfadado y gamberro. Obra menor, película de culto, apuesta personal..., qué más dá. De hecho, ni tan sólo es una comedia al uso. Tampoco creo que a Scorsese le obsesionara arrancar carcajadas del espectador. Para mí “After hours” es el divertimento personal de Scorsese, como lo fue “Pero...¿Quién mató a Harry?” en la filmografía de Hitch.
Te llegue más o te llegue menos, “After hours” es inequívocamente entretenida, original, imprevisible, delirante, surrealista, alegórica, irónica, amena y seguro que muchos calificativos más. Griffin Dunne, grandioso, hace el resto.
Taylor 
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Al final de la escapada (1960)
Jean-Luc Godard
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| 26 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Mayo de 2008 |
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Todo cinéfilo que se precie debe ver sí o sí films como “A bout de soufflé”. Otra cosa es que, sugestionados por el enorme impacto que en su momento provocó la peli de Godard en particular y la “nouvelle vague” en general, debamos mear bechamel sí o sí ante la mayor chapuza narrativa que ha dado el cine europeo. Seamos serios. Godard era un gamberrete, uno de esos petulantes e iluminados niños de papá que creyeron que dinamitando la sintaxis cinematográfica iba a convertirse en el Picasso del séptimo arte. Afortunadamente, el lenguaje cinematográfico volvió a su cauce y los desvarios anarquistas, nihilistas y antiburgueses de Jean-Luc quedaron como lo que son hoy en día: estrambóticos experimentos que solo salen a la luz cuando, de vez en cuando, algún ‘gafapasta’ con cuatro clases a sus espaldas flipa en colores hablándote de falsos raccords, saltos de eje, asincronías y demás espasmos visuales.
Le adjudico seis estrellitas porque Jean Paul Belmondo (impagable chico Martini) y Jean Seberg (bellísima) forman un pareja excelente y porque, como experimento, la cogorza de Godard fue original e innovadora en su época e iluminó a futuras generaciones de cineastas que, gracias a Dios, supieron emplear muchos de estos recursos gramaticales con mayor cordura y mesura.
Taylor 
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Buffalo '66 (1999)
Vincent Gallo
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| 26 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
30 de Agosto de 2007 |
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El cine independiente, o indie como algunos se empeñan en redefinir, asume riesgos que no siempre garantizan los efectos deseados en el cómputo global de un film. Sin embargo, yo soy de los que sobrevaloran con alevosía y premeditación cualquier propuesta honrada que persiga brindarnos nuevos cauces, nuevos ángulos, nuevas disposiciones. Y eso es lo que nos proporciona, con relativo éxito, el film de Gallo.
Vincent -cual hombre-orquesta- escribe, dirige, protagoniza y le pone música a una peli que, al márgen de sus carencias, no dejará indiferente a nadie. Cierto es que su narcisismo le traiciona por momentos, reservándose para sí mismo prerrogativas a años luz de los personajes interpretados por Ben Gazzara y Angelica Huston, bufones de lujo de una función con ciertas dosis grotescas. Layla, tan lejos y tan cerca de Billy, consigue hacerme superar el repelús que habitualmente me transmite la presencia física de Christina Ricci, irradiando ternura y apego a prueba de bombas.
Tal vez el guión no sea del todo original, tal vez Gallo sobreactúa y tal vez su lenguaje narrativo evidencia algún tic más postizo que los bisoñés de Gurruchaga… pero, todo y con eso, la peli impacta y evidencia momentos de gran vigor dramático y estético. A más de uno le repateará su final, pero… qué cojones, bastante caña nos ha dado Gallo durante todo el metraje para que no nos podamos levantar de la butaca con una sonrisa en los labios!!!
Taylor 
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El bueno, el feo y el malo (1966)
Sergio Leone
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| 23 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
5 de Junio de 2008 |
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El rubio (Clint Eastwood, ‘el bueno’), Tuco (Eli Wallach, ‘el feo’) y Sentencia (Lee Van Cleef, ‘el malo’) forman parte desde hace mucho tiempo de ese particular Olimpo del spaghetti-western en el que habitan, entre otros, por tipos tan duros como Harmonica, Frank, Cheyenne, Django o el Chuncho.
Leone los concibió personalmente y como si de ‘Saturno devorando a sus hijos’ se tratara, intentó sacrificarlos en los títulos de crédito de “Hasta que llegó su hora”. Por suerte o por desgracia, fracasó en su empeño.
En su lugar murieron Jack Elam, Woody Strode y Al Mulock. El bueno, el feo y el malo sobrevivieron y cuenta la leyenda que su espíritu perdurará eternamente en el desierto de Almería.
El gran Sergio clausuraba con esta obra maestra su trilogía del dólar antes de darle un sublime carpetazo al spaghetti con una peli, si cabe, aún mejor: “Hasta que llegó su hora”.
Nunca me cansaré de ver esta auténtica lección de cine. Porque lo tiene todo. Absolutamente todo.
El italiano nos coge de la pechera y nos hace morder el polvo desde el primer momento. Nos pone a prueba con esos dilatadísimos silencios. Con ese ritmo ceremonioso. Nos obliga a escuchar el tintineo de las espuelas, el ulular del viento del desierto, el áspero raspado de un fósforo. Y si nuestro corazón aún no palpita lo suficiente, si aún no nos sudan las palmas y no se nos eriza el vello de puro pánico ante el careto de Sentencia, ahí interviene Don Ennio. Morricone es un monstruo y su música nos hace levitar corroborando la tremenda importancia que tienen los códigos extracinematográficos, habitualmente ninguneados ante la poderosa hegemonía de la imagen.
Su banda sonora es tan genuina y magistral como esos primerísimos planos de rostros sudorosos y mal afeitados, como la inimitable liturgia de un duelo, como la violencia explícita que exuda cualquier partitura leoniana. Ni más, ni menos.
Tal vez los tres tenores de Leone no posean la complejidad y la riqueza psicológica de Harmonica, Frank o Cheyenne, pero muy pocas veces tendremos ocasión de ver juntos a tres auténticas aves rapaces del western, tres legendarios fantasmas capaces de mantener el espíritu del spaghetti hasta el fin de los días.
Sencillamente irrepetible.
Taylor 
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Calle Mayor (1956)
Juan Antonio Bardem
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| 20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Diciembre de 2007 |
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Aburrimiento. Desmotivación. Indolencia... Sentimientos nefastos que acaban dinamitando ética y moral de todo aquel que no sepa muy bien hacia donde orientar su tiempo libre. Suena a sermón dominguero, lo presiento, pero cuando el que mata moscas con el rabo engendra damnificados la cosa cambia. Y “Calle Mayor” no es una monserga. Es una denuncia. A la insensibilidad, a la inmadurez, a la misoginia, a la estupidez y a la prepotencia.
Una pandilla de talluditos pequeñoburgueses de provincias se ingenian chanzas de dudoso gusto con objeto de romper el rutinario círculo de actividades lúdicas que amenizan sus tristes espíritus. El paseíllo por la calle mayor, la partidita de billar, las copichuelas en el bar y la visita al burdel municipal no colman la totalidad de las apetencias tabernarias de estas aves rapaces, con lo que el escarnio y la chirigota resultan indispensables para culminar sus elevadas aspiraciones y poder echarse unas sonoras risotadas a costa del prójimo. Cuando el apuesto Juan acepta el reto de seducir a la devota solterona Isabel (espléndida Betsy Blair) no se imagina que aquella guasa, a priori insignificante, se irá transformando por obra y gracia del efecto “bola de nieve” en un melodrama de tintes cada vez más angustiosos y opresivos.
Bardem dejó para la posteridad una obra maestra incontestable. Una de las tres mejores películas españolas de todos los tiempos.
Taylor 
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