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Críticas 1.060
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
8
27 de abril de 2011
26 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tras el pequeño fiasco que supuso (para mí) Hannibal, la saga vuelve a lo que mejor sabe y lo hace de manera genial.

Brett Ratner no es el tipo de director que suele hacer estas películas. De hecho, es mucho más comercial, aunque en todas sus películas hay pequeños destellos de genialidad, aunque sean minúsculos. Aquí los fogonazos se multiplican con planos que son auténticas delicias. El montaje hace del desarrollo una línea que une los puntos sin ningún bache, convirtiéndose en una ancha autopista en la que el espectador viaja placidamente disfrutando del paisaje. El guión adaptado es fenomenal, dejando espacio a todos los personajes para que se desarrollen casi por sí mismos. La música de Danny Elfman es bestial, y tiene mucha culpa de la atmósfera que se consigue, así como la fotografía de Dante Spinotti, casi infernal.

Edward Norton, Anthony Hopkins, Harvey Keitel o Philip Seymour Hoffman, cuatro actores a los que podrías poner frente a una cámara durante dos horas y obtener un material magnífico. Con ellos, todo se simplifica. Norton es, para mí, el mejor actor de la generación actual. La cantidad de registros que tiene es asombrosa e imprimer una personalidad tremendamente real a todos sus personajes. Aquí, más de lo mismo. Anthony Hopkins sigue aterrorizando con miradas o frases que en boca de otros sonarían casi cómicas, cosa que dice todo lo que hay que decir sobre una interpretación. Hoffman, pese a ser poco importante, deja un par de escenas grandiosas. Harvey Keitel es otro genio, capaz de moverse en un papel como el que aquí representa con una soltura bárbara. Emily Watson está a un nivel gigantesco. Su fría candidez sale de lo más profundo de su interpretación. Ralph Fiennes, sobrenatural. Inquietante desde el primer minuto que sale, con un trabajo que turba y no deja tranquilo a nadie. El elenco de actores es de matrícula de honor.
Resumiendo, que es gerundio: acercarse al Silencio de los corderos era un arma de doble filo. Los fans podrían haberse echado hacia atrás si algo hubiera fallado, pero Brett Ratner, Ted Tally, Danny Elfman, Dante Spinotti, Edward Norton, Anthony Hopkins, Ralph Fiennes, Harvey Keitel, Philip Seymour Hoffman y Emily Watson se encargan de que no sea así. Y los nombro a todos porque cada uno es tan importante como el anterior.
2 de marzo de 2011
27 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Icónica película de los 80 que arrasó en taquilla y que es uno de los mayores exponentes del género chulo-niña buena. Denostada por muchos por su simpleza, esta obra es, pese a quien pese, todo un clásico, para bien o para mal.

Emile Ardolino no dirigió demasiadas películas en su carrera, debido a su temprana muerte a causa del sida, pero nos dejó a todos un mito como 'Dirty Dancing'. Los más rudos del lugar o los cinéfilos más clásicos, dirán de esta película que es mala, y probablemente tengan razón. Lo que sucede es que, como la crítica es mía y yo soy más bien blandengue y veo todo tipo de películas, pues tengo todo el derecho del mundo a decir que me gusta... y a dar mis argumentos. Ardolino no hizo una película potente ni con un gran montaje, pero sí hizo una obra magistralmente coreografiada y musicalizada. No hay canción en la película que no sea digna de recordar. Aparte de eso, cabe destacar que la puesta en escena es más que acertada y que consigue, a poco que uno se esfuerce, hacer creible la historia, gracias en parte a la química entre sus dos protagonistas.
Patrick Swayze
Patrick Swayze subió el escalón definitivo tras 'Norte y Sur' con esta película, y lo hizo gracias a su fantástica preparación del personaje. Según los que saben (yo ni zorra, pero comparto la idea), Swayze demuestra en la película que es un gran bailarín y que su fama en esa materia (estudió ballet) es bien merecida. En lo que se refiere puramente a su actuación, el actor está bastante correcto, aunque no es cierto que no es su mejor papel. Jennifer Grey es la otra mitad, y está sobresaliente. Es la encargada de crear la química de la pareja y el eslabón que une toda la película haciendo de ella un bloque sólido. En la última escena, Grey se sale, dando la impresión de haber vivido el papel como si fuese la vida misma. Jerry Orbach, en el papel de padre clásico y malhumorado, cumple con solvencia.

Resumiendo, que es gerundio: película admirada por la chiquilleria y por los nenazas como yo y denostada por quien solo quiera ver padrinos, bogarts y scorsesadas. Tal vez el hecho de que sea una película mítica de mi infancia influye, aunque hay veces que con el paso del tiempo te caen los mitos. Este no es el caso. De hecho, ahora la disfruto más.
20 de marzo de 2011
23 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Película clásica de serie B que enfoca un hecho terrorífico con mucho humor. Algo así como 'La invasión de los ladrones de cuerpos', pero con criterio. Si en aquella se hubiese puesto el humor como base para contar la historia, probablemente sería una película mucho mejor. Aunque algunos lo prefieran así, a mí aquella me parece una basura, por muy crítica social que sea. Lo jodido es que ahora muchos ven en ella una película de la hostia porque le han dicho que es lo que tienen que ver, y no saben que su valor era precisamente el crítico, y nunca el artístico. Pero mejor me centro en esta, ¿no?

Roger Corman, especialista en serie B, dirige 'La tienda de los horrores', una película tremendamente divertida. Corman tiene un par de detalles interesantes en pro de la risa, pero el gran valor de la cinta es el fantástico guión de Charles Griffith. Todos los personajes, sin quedarse ninguno fuera, son personalizaciones del surrealismo. Un tipo que come flores, un tendero cobarde, un dentista psicópata, un paciente masoca... son solo algunos de los peculiares seres que desfilan por la película. Los diálogos en los que está la madre de 'Seymour' son brillantes, así como cada palabra que sale de la boca del señor "vegetariano".
Jonathan Haze encarna perfectamente al pobre diablo que es 'Seymour Krelboin'. Su forma de andar, de moverse, o incluso cuando se enfada, lo borda. Jackie Joseph intrpreta a la chica ingénua y de pocas luces. Es perfecta para el papel, ya que su expresión facial es maravillosa, haciendo su papel muy creible (dentro del surrealismo de la película, claro). Mel Welles es sin duda alguna el mejor del reparto. Su interpretación está a la altura de su chiflado papel, cosa nada fácil. Ese pequeño hombre, que se crece con los que son aún más pequeños que él, pero que realmente no es nadie, es un papel a priori bastante facilito. El problema viene cuando le sumas el histrionismo que lleva aquí de manera casi lógica. Solamente con llevar eso, Welles ya sería el mejor (no porque los otros sean malos, ni mucho menos), pero es que incluso añade un par de toques personales que hacen crecer a su personaje.

Resumiendo, que es gerundio: clásico del humor/terror de serie B que ocupa su lugar en la historia con pleno merecimiento (incluso diría que no está lo valorada que toca). Muy recomendable para pasar un rato ameno ya que, además de ser corta, es tremendamente entretenida de principio a fin, gracias sobretodo a unos fantásticos personajes y a los constantes homenajes al cine del genio Charles Chaplin.
17 de noviembre de 2010
25 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Emotiva película que cuenta los 1.500 días que Chuck Noland estuvo solo en una isla tras estrellarse su avión. Robert Zemeckis narra con fluidez y un asombroso sentido de la orientación cinematográfica esta terrible cruzada de un hombre por sobrevivir. El cineasta nos demuestra, además, que es uno de los más completos de los últimos tiempos y que igual se atreve con un toro que con un león.

Para la película vuelve a contar con uno de sus actores habituales, un Tom Hanks que está fantástico (como siempre) y le saca el máximo rendimiento como ya hiciese en la majestuosa Forrest Gump. La química que crea con Wilson, esa pelota que tanta simpatía despierta, es digna de reverencia, pues pocas veces un objeto inanimado consiguió tener tanta vida. El montaje mantiene una línea tan bien trazada que no desentona en casi ningún momento, y eso se nota cuando tras dos horas te das cuenta de que sigues viéndola y no has apartado los ojos de la pantalla.

Por poner algún pero, digamos que patina un poco al principio y al final en los diálogos, que se hacen un poco superficiales y perfectamente prescindibles, haciéndose notar esto sobretodo en una película en la que el habla brilla por su ausencia.
Dicen algunos que Tom Hanks hace el papel de su vida y que debió arrebatar el oscar a Russell Crowe. Cierto es que interpretar la soledad con la sobriedad con la que lo hace Tom Hanks es exageradamente complicado, pero Máximo demostro ser un gladiador simplemente insuperable. Un papel con tanto peso y tan bien llevado mereció, según un servidor, el galardón. Hay años en los que la estatuilla está muy cara, y este fue uno de esos años.
8 de febrero de 2011
23 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Clásico del cine de terror de los 60 que acojona lo que no está escrito, y que es todo un referente en lo que viene siendo el género de niños cabrones.

No tengo ni puñetera idea de quién coño es Wolf Rilla, y lo que he encontrado en internet sobre él y nada son la misma cosa. El tipo este dirige la película sin muchos aspavientos, ciñéndose al efecto acojone que causan los hijos de Bryan Adams. Gran cantidad de planos en los que aparecen los niños con actitud impasible llenan el metraje, cosa que se agradece siendo una película de terror que trata de eso. A diferencia de las películas modernas, aquí se trata el elemento del canguelo con total naturalidad, desvelándose el misterio cuando se llevan muy pocos minutos de película. El guión (nota mental: leer la novela) es sin duda alguna el gran valedor de la obra, desarrollándose cuidadosamente y haciendo cambios bruscos de forma y manera que encajan a la perfección. Pese a saber de qué va el tema, estamos intrigados por saber cuál será el siguinte paso, y ese es obviamente otro de los puntos a favor.
George Sanders
Los actores, excluyendo a George Sanders, como el culo (lo cual dice mucho de la dirección actoral del tal Wolf) y con una expresividad que se limita a mover los labios para que salgan las sílabas. No voy a pararme en cada uno de ellos pos dos motivos: el primero que no tengo ni idea de quién son, y el segundo que lo que se diga de uno puede decirse de todos. Al que sí voy a destacar es a Martin Stephens, ese niño que con solo estar quieto acojona más que encontrarte a la niña de 'la señal' dentro de tu tarta de cumpleaños. Legendario el chiquillo.

Resumiendo, que es gerundio: ¿puede una película con una dirección normalucha y unas actuaciones lamentables ser buena? Pues sí, eso parece. Con un guión solvente (aunque no autosuficiente, como se ve al final), puede. Hay películas que tienen una esencia, un "algo" que no se limita a lo técnico o artístico, y esta es un claro ejemplo. Películas de Serie B que respiran clásico por los cuatro costados. Películas, sin duda, para el recuerdo.
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