22 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Voy a ser sincero: he alquilado la película única y exclusivamente por los títulos de crédito. Quería escuchar a ese españolito de los años 50 que entonaba el título con voz grave. Eso es cine para mí. Es la entrada a un mundo lleno de fantasía, aventuras, luz, música y color. Esta era la película perfecta para ello, pues es este y no otro, el mejor título de la historia del cine. Ese mundo me lo iba a proporcionar oníricamente la siesta que tenía bien planeada: dormir desde el primer plano hasta que llegasen las hormigas. Pero la voz del señor no ha aparecido, lástima. A cambio me he llevado una grata sorpresa: el músico. La música es de un tal Daniele Amfitheatrof. ¿Cómo se puede apedillar alguien Anfiteatro? Pensando apellidos grandiosos he dormido plácidamente, tal vez no he entrado en ese mundo de color que esperaba, pero entre Julián Tribuna, Esteban Patiodebutacas y Guillermo Filadelosmancos, he descansado a gusto hasta que el gordito con gorro de explorador me ha despertado con su grito "¡es la marabunta! Qué grande. Además, cuando ya pensaba que la teoría de elminino iba a fallar, Byron Haskin nos regala un hermosísimo plano final del pecho palomo de Heston. Qué grande.
22 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La zona muerta no es una más de esas películas de los 80 que se untaban con tocino con el inocente fin de hacer resbaladizo el metraje para digerir más ligera su lenta trama, truquillo que se volvió en su contra cayendo esta grasa como plomo en el estómago del cinéfilo, a parte de recubrir la fotografía de una blanquecina, transparente y fina película que otorga a la obra un carácter cutre que para algunos es calidad, no... no es una de esas.
La zona muerta es una película equilibrada en efectos visuales y psicológicos, de personajes creíbles, historias bien enlazadas, honesta reflexión y cierta profundidad, a parte de algunas interpretaciones magistrales y una narración más que fluida.
19 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Hay revuelo en palacio por la visita del príncipe heredero, un noble rebelde que se pasa el protocolo por el forro de los testículos y duerme más que vive, qué desastre.
Pero lo peor es que no hace caso a la princesita Alejandra, que es un primor, así que su madre monta un plan sin precedentes: darle celos con el maestro de astronomía y esgrima.
Formidable argumento este; puede pasar de todo.
Y el casting es maravilloso: Alec Guiness haciendo de capullín, que es lo que mejor sabía hacer y Grace Kelly en el papel de princesita, que le queda como un guante... no olvidemos qué bien interpretó su último papel a este respecto, jejeje.
Además hay valses, lámparas de araña, carruajes, coscorrones y hasta un balonazo en las nalgas de la infanta. No se puede pedir más.
Perfecta para ver con tu hermana y tu abuela en la sobremesa disfrutando de un café y unas pastas servidas en tu mejor juego de té.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)Ver todo
spoiler:
Aún me estoy descojonando del 7 que le ha plantado un amigo que presume de ser un hombretón.
17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Eligen a un periodista como paradigma de cultura (porque se sabe los nombres de los 50 estados de carrerilla), cuando todos sabemos de sobra que el 82.73% de las personas de este colectivo, no alcanzan la ya de por sí baja y vulgar media en cultura general de cualquier territorio, a parte de no hablar bien, escribir mal, y lo que es peor, no saber leer ni escuchar.
Y como paradigma de analfabetismo eligen a una rubia; un botijo tanto física como psicológicamenter por el que resulta poco creíble que puedan perder la cabeza ni el tosco y ambicioso Crawford (grandísimo actor de interpretaciones similares a las de Victor McLagen) ni el fino y correcto Holden, pero en fin…
En esta fuente de inspiración de My Fair Lady, Granujas de Medio Pelo o Pretty Woman, queda bien demostrado que si te calzas unas gafas de pasta dejarás automáticamente de decir mondarinas, cocretas o candelabro.
Esta comedia contiene uno de los misterios más serios del cine: el porqué estas 3 acciones quedan siempre bien en el séptimo arte:
dar fuego a alguien,
pinchar un vinilo de jazz con una copa en la mano y
jugar a las cartas.
La partida que juega el matrimonio es colosal. Del mismo modo resultan hipnotizantes los finales de El Apartamento y Viridiana, o la majestuosa partida de mus de El Crack, sin olvidar los clásicos piques de pócker de infinidad de películas.
17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Comienzo: David Byrne, acompañado en un vacío escenario por un radio cassette interpreta Psycho Killer.
El papel le queda como un guante, porque el amigo Byrne tiene una cara de raro y esquizofrénico que no se la salta un gitano.
Desarrollo: Se van uniendo, uno a uno, Tina Weymouth, Chris Frantz, Jerry Harrison y el resto de la banda. Tocan varios temas: "Heaven" (para los que no conozcan a los Talking, de esta canción hizo una versión Presuntos Implicados llamada "Cielo" ), "Thank you for sending me an angel", "Burning down the house" (que versionó Tom Jones hace no muchos años), "Swamp" (aquella canción que se escuchaba en la fiesta que Herbert Viola montaba con Tomasito en "Risky Business")...
Giro: se retira Talking Heads y el matrimonio Tina-Chris se queda en el escenario tocando temas de su grupo Tom Tom Club, con ritmos cálidos y melodías suaves, para descansar un poco del psicopatismo frenético del amigo Byrne.
Giro: tras el descanso, la impaciencia por volver a ver al grupo en acción se quiebra en sorpresa cuando aparece Byrne envuelto en un traje enorme para tocar "Girlfriend is better". Es una idea sencilla, simple... pero devastadora.
Fin: se acaba el primer concierto grabado por completo en digital tras tocar unos cuantos temas más. 8 cámaras han ido mostrándonos al numeroso elenco de músicos, en el momento adecuado y de la forma adecuada, mientras la gafapastoesquizofrénica música de los Cabezas Parlantes nos taladra el subconsciente y nos instala el chip del tic nervioso en el esqueleto.
Conclusión: este es el hasta ahora único concierto - película grabado en la historia. Y encima, obra maestra. ¿Se puede pedir más?.
La mejor película de Jonattan Demme, de largo.
Lo mejor: "Psycho Killer", la construcción del escenario, la lámpara de "This must be the place", el traje, la banda, los bailes del coro, los variados instrumentos, la música, la iluminación, "Once in a life time".... TODO.
Lo peor: todavía era muy jovencito para saber quiénes eran estos chiflados con lo que no los pude en ver en pantalla grande.
Alguien, no recuerdo quién, dijo una vez: "la música de los Talking Heads es la única música hecha por blancos que puede hacer bailar a los negros".
Óle.
Hay que tener en cuenta que en el 84 no habían visto aún la luz los discos más famosos del grupo: "True Stories" (que también tuvo película, extraña, y de la que aún estamos esperando que se publique el disco de la banda sonora original, cantada por los actores del filme, como prometió la banda en su día), "Little Creatures" (con canciones como "Road to nowhere"/Ponte de moda, moda Lois o "And she was", que alcanzó años después mucha fama gracias a la película "Mira quién habla") y "Naked", el genial vinilo del mono en la portada.