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Críticas de: La Maga
La Maga |
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(Salamanca, España)
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| 3674 | Películas valoradas |
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| 2 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,2
(ver sus estadísticas)
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El Laberinto del Fauno (2006)
Guillermo del Toro
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| 9 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
17 de Octubre de 2006 |
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No seré yo quien vuelva a recordaros el talento de uno de mis directores predilectos, pero desde ahora, os aviso. Basta adentrarse en El laberinto del Fauno para darse cuenta de la diferencia abismal que existe entre un simple aficionado freak y un maestro del cine fantástico como M. Night Shyamalan. Las comparaciones resultan odiosas a la par que inevitables. Más cuando uno sale de la sala y se siente estafado. Ya desde los festivales, la última película de Guillermo del Toro venía siendo alabada a bombo y platillo por nuestros medios de comunicación, críticos más reputados incluidos. Y me huele a chamusquina que apelativos tales como impresionante, extraordinaria, inquietante o deslumbrante sólo pueden responder a dos motivos: o el autor mexicano goza de buenas amistades, o hay dinero español de por medio, y parece ser que mucho, a tenor de la falta de objetividad habida en nuestras cabeceras más internacionales.
El director de la simpática Hellboy vuelve al contexto de la Guerra Civil Española como ya hiciera en El espinazo del diablo. Pero en esta ocasión la palabra equilibrio ha desaparecido de su diccionario. Que no os engañen, El laberinto del Fauno es un largometraje sobre la inmediata posguerra con pinceladas fantásticas, y no al revés. Es cierto que quizás sea su cinta más lograda desde un punto de vista artístico (planificación, fotografía, música, logros técnicos, diseño de producción…), que su narrativa, sin las imposiciones de los estudios, haya alcanzado una sutil dirección (el guión está muy bien administrado). Pero valerse de la crueldad explícita para revelar el auténtico trasfondo de los cuentos de hadas, perderse y no definirse entre la reinvención y la repetición (Ofelia es un trasunto de Alicia y Dorothy con zapatos de charol negros, hay puertas secretas fabricadas con tiza como en Bitelchús, laberintos como en el desenlace de El resplandor, nanas como en La semilla del diablo, etc, etc…), y dar una visión sesgada, doctrinaria y estereotipada de la historia (para luchas entre fascistas y maquis mejor ver Silencio roto, y para maquis y fantasía, El espíritu de la colmena), no ayudan a proteger su descompensada y lúgubre belleza, su falta de emoción. El creador de Blade 2 disfraza su pesadilla (en un mundo insoportable por su violenta realidad ni siquiera es posible recluirse en realidades paralelas) con elementos llegados directamente del video-club, y eso en mi pueblo significa ser poco original, o un copión.
La Maga 
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Rosario Tijeras (2005)
Emilio Maillé
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| 2 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
8 de Marzo de 2007 |
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Se une Rosario Tijeras a la pléyade cinematográfica de símbolos colombianos habidos en los últimos años. Ya lo fueron en su día las protagonistas femeninas de La vendedora de rosas (1998), La virgen de los sicarios (2000) y María, llena eres de gracia (2003), todas ellas representantes de esa Colombia del Cártel de Medellín de Pablo Escobar, años 80, donde la violencia se trasladaba sin parangón de narcotraficantes a terroristas, de cuerpos policiales a paramilitares, de sicarios a inocentes. Pero ahora la antiheroína llega con más furia que nunca (ya es la película más taquillera de todo la historia del cine colombiano), pues lo hace con el rostro de Flora Martínez (próximamente en Todos amamos a Gloria Cole, de Manuel Lombardero), actriz de portentosa belleza, que al igual que su compatriota Angie Cepeda, se cultivó en la materia prima colombiana por antonomasia, las telenovelas, y ahora demuestra que el talento no sabe de curvas.
Emilio Maillé asienta su debut como director en tres bazas ganadoras de antemano: el best seller de Jorge Franco Ramos, las ganas del público latinoamericano de ver historias propias contadas por gente suya, y la presencia arrolladora de su Rosario, o el lado femenino en la descomposición moral de un país. Es tan contundente, provocadora y sensual la interpretación de Flora Matínez que uno corre el peligro de no ser objetivo, de dejarse llevar por la explosiva mezcla de asesinatos, marginalidad y triángulos amorosos (desde Báilame el agua, Unax Ugalde es, pese a su fingido acento paisa, el perfecto amigo enamoradizo; ojo a sus palabras, sus silencios y su mirada, contención y emoción van de la mano). Pero la realidad es otra, la dirección entremezcla honestamente, a través de una narración fragmentada, dos conceptos, la violencia: “Yo no soy de nadie, ni de mi mamá soy. Lo digo y lo digo y no me escuchan, ¿lo querés por escrito? ¡RES (bang) PE (bang) TO (bang)!”; y el amor: “Emilio me dijo una vez que me seguiría hasta el infierno. No entendió que lo que yo quería era ir al cielo.” Y es esta mezcla la que dota a la cinta de una especial atracción. El guionista (Marcelo Figueras, Plata quemada, Kamchatka…) y el compositor (Roque Baños, La flaqueza del bolchevique, El maqinista…) lo entienden a la perfección, pues se amoldan a esta estructura con sutil coordinación. En el fondo, lo que menos importa es saber por qué se arresta, se suelta o mata a Rosario Tijeras, sino disfrutar de lo mortal de sus besos, del poder que irradian las escenas que la acompañan. Como ese paseo funerario a ritmo de lágrimas, tragos y música tropical, que nos envuelve en deseo, desilusión y desesperanza. Lo marginal, en venta.
La Maga 
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