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Críticas de: Miquel
Miquel Palma de Mallorca - España 
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Al azar de Baltasar (1966)
Robert Bresson
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| 26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Agosto de 2008 |
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Séptimo largometraje del francés Robert Bresson, considerado uno de los mejores de su filmografía. Escrito por él, se inspira en un pasaje de "El idiota" (1869), de Dostoievski. Se rueda en exteriores y escenarios reales de Guyancourt (Yvelines, Francia). Obtiene el premio OCIC, de Venecia. Producido por Mag Bodard ("Moustache", "Piel de asno"), se estrena el 25-V-1966 (Francia).
La acción dramática tiene lugar en una villa indeterminada de la campiña francesa. Tras su nacimiento en una granja, el burro es adquirido por el padre de Marie, que lo usa como animal doméstico de juegos y compañía de los hijos. La bancarrota le obliga a venderlo y a partir de entonces su propiedad pasa de mano en mano. Sirve sucesivamente como animal de carga, de tiro, de arrastre, de trabajo agrícola, de reparto domiciliario de pan, de atracción de circo, etc. El burro es noble, paciente, sufrido, sacrificado, resistente y diligente. Con su sencillez y naturalidad se gana el corazón del espectador. El padre de Marie (Asselin) es orgulloso e inmensamente terco. Gérard (Lafarge), líder de la pandilla de chicos, es vanidoso y malvado. La gente del pueblo es miserable, cruel, egoísta y estúpida.
El film se presenta dividido en episodios o viñetas, que cubren el ciclo vital completo de Baltasar. Muestra los cambios azarosos que sufre su vida y, a cierta distancia, expone algunos de los cambios que experimenta la vida de Marie (Wiazemsky) entre la infancia y la adolescencia. De la mano de ambos explora la naturaleza del ser humano, su crueldad innata, sus impulsos violentos, sus conductas destructivas, su debilidad y su perversidad natural.
Frente a esta realidad, el burro simboliza la virtud, la perfección y la gracia. Para Bresson el asno viene a ser en cierto modo la imagen de las personas humanas: el burro y éstas no tienen el control del mundo que les rodea y de los acontecimientos que marcan sus vidas. Para Bresson la facultad de pensar no permite al ser humano gestionar ni sus decisiones de respuesta ni su entorno. Lo ilustra con un ejemplo: Marie a la hora de elegir entre la bondad y el afecto de Jacques, su amigo de la infancia, y la brillante perversidad de Gérard, opta por éste, pese a que la maltrata, abusa de ella y la desprecia. La perversidad ejerce sobre el ser humano una fuerza de atracción tan grande y eficaz que convierte la libertad en una ilusión. El bautismo de Baltasar revela la creencia del realizador de que todos los seres vivos, no sólo los humanos, están destinados a la inmortalidad.
La narración es austera, depurada y clasicista. Lleva la sobriedad a posiciones extremas. Excluye de la imagen todo lo que suscita intriga, todo lo pintoresco, todo lo que puede llamar la atención, todo lo que trasmite respiración y pálpito (el paisaje).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Los intérpretes, no profesionales, lucen una impasibilidad psicológica inquietante y dramática. No ponen de manifiesto ni sus pensamientos, ni sus emociones. El espectador es invitado a imaginarlos, suponerlos y a especular sobre ellos, para luego extraer las conclusiones que en su opinión corresponda. Para Bresson el burro es el actor ideal, porque no comunica sus emociones. Sólo se ven sus reacciones primarias ante la nieve, el fuego en la cola, la comida, la fatiga, los petardos, etc.
Presenta una notable galería de personajes, como el vago alcohólico, el joven delincuente, el comerciante avaro, el administrador más tozudo que un burro, el panadero hosco y taciturno, etc. El film está construido sobre unas coordenadas filosóficas, teológicas y estéticas, que revelan la formación religiosa del realizador, sus estudios de filosofía y su pasión por la pintura y el piano. Son escenas memorables la visita del burro a los animales enjaulados del circo (tigre, elefante, orangután), la búsqueda de Marie apaleada por la pandilla del pueblo, el encuentro de las ovejas y el burro, etc.
La música ofrece fragmentos de la "Sonata núm. 20", de Schubert, complementados con música ambiental festiva y de baile. La fotografía, de Ghislain Cloquet ("Las señoritas de Rochefort", Demy, 1967), exhibe un cuidado y preciso trabajo de cámara, numerosos primeros planos, encuadres de detalle y partidos (piernas) y una austera simplicidad de las imágenes. La estética es rigurosa, sobria y clasicista. Es una de las cintas más celebradas de Bresson y para muchos es la mejor después de "Diario de un cura rural" (1950), su obra maestra.
Miquel 
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A través del espejo (1946)
Robert Siodmak
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| 26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Julio de 2006 |
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Realización, en b/n, de Robert Siodmak. Se basa en un argumento del periodista Vladimir Pozner. Se rodó en plató y en estudio. Ganó el Oscar al mejor argumento original. Se estrenó el 18-X-1946.
La acción tiene lugar en Hollywood, en 1946, a lo largo de unos 2 meses. Narra la historia de dos hermanas gemelas univitelinas, Ruth y Terry Collins (Olivia de Havilland), sobre una de las cuales recaen sospechas de ser la autora del asesinato de un médico. El teniente de la policía Stevenson (Thomas Mitchell) se ve incapaz de determinar sobre cuál de las dos hermanas reacen las sospechas, dado su alto nivel de semejanza física. Por ello reclama la ayuda de Scott Elliot (Lew Ayres), psicoanalista. Durante su trabajo se enamora de Ruth, dulce y quilibrada, y descubre que Terry padece un trastorno psicótico.
La película se enmarca en la corriente del cine de psicoanálisis, que floreció en EEUU en la década de los 40 del siglo pasado. En él destaca "Recuerda" (1945), de Hitchcock. La película es una obra que aúna suspense, crímenes y thriller, que se apoya en los misterios de las relaciones de apoyo mutuo de dos gemelas practicamente idénticas, las dificultades que impiden su identificación por los rasgos físicos (cuando no hay huellas dactilares disponibles), la imprevisibilidad de controlar la conducta paranoica de una de ellas y el juego de simulaciones y mentiras en el que se recrean las dos interesadas. El pisoanalista ha de trabajar contrareloj porque, al haberse enamorado de una de ellas, corre peligro de ser asesinado. Las referencias psicoanalíticas son correctas y comprensibles, incluyen el análisis mediante el test de las manchas de tinta de Rochard, actualmente aún en uso. Es una de las películas más recordadas y emblemáticas de gemelas idénticas, entre las que cabría citar "Gemelas" (2002), "Tú a Boston y yo a California" (1961) y otras.
La música, de Dmitri Tiomkin, orquestal, ampulosa y solemne, subraya los momentos de intriga y tensión, con bajos profundos y variaciones inquietantes. La fotografía, de Milton Krasner ("Eva al desnudo", 1950), se ajusta a una estética de influencia expresionista, usa encuadres oblícuos, sombras siniestras e imágenes reflejadas en espejos (que explican el título del film en español). El guión es uno de los primeros en tratar con rigor el tema del psicoanálisis. Contiene algunos puntos de inverosimilitud y de dureza narrativa, como la caracterización de Ruth como la buena y Terry como la mala. La doble interpetación de Olivia de Havilland, en uno de sus pocos papeles estelares de gran relieve dramático, es excelente. La dirección crea una historia intensa, de buen nivel, aunque algo inferior a otras de las que firmó, como "Forajido" (1946) y "El abrazo de la muerte" (1948).
Película de suspense absorbente, excelente música, gran fotografía y sobresaliente interpretación.
Miquel 
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Brigada 21 (1951)
William Wyler
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| 26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
10 de Diciembre de 2005 |
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Producida y dirigida por William Wyler, se rodó en estudio, salvo unas pocas escenas exteriores. Se basa en la obra de teatro "Detective Story", de Sidney Kingsley, de gran éxito en Broadway. Ganó el premio a la mejor actriz de reparto (Lee Grant) del Festival de Cannes y el Edgar Allan Poe Award a la mejor película de detectives.
La acción tiene lugar en la Comisaría 21 de Manhattan en un día de primavera de 1950. Narra la historia del policía Jim McCloud (Kirk Douglas) y de su esposa Mary (Eleanor Parker), cuyo matrimonio entra en crisis por causas diversas. La película, vista con ojos actuales, constituye un documento sobre el ambiente vertiginoso que se vivía en una Comisaría, de sala única, donde se amontonaban agentes, delincuentes, mesas, máquinas de escribir y teléfonos. Se ve con reiteración un cartel de la Cruz Roja pidiendo donaciones de sangre, que aporta un contraste humanitario. También aporta un valioso testimonio sobre los métodos de unos policías enfrentados a la delincuencia con escasísimos medios técnicos, científicos y personales, lo que les llevaba a investigar a las personas más que a los hechos, a dejarse llevar más por la intuición que por las pruebas y a usar métodos violentos. El eje de la obra no es un caso de investigación policial: es una juxtaposición de casos menores (una anciana loca, una joven cleptómana, etc.). Sobresale con fuerza el drama que se cierne sobre el matrimonio, sometido a la presión del trabajo del marido, obsesiones de infancia, prejuicios, falta de compensión, rigidez personal y escasa inteligencia. La obra ofrece las mejores secuencias en el crescendo dramático de la pareja, con algunas imágenes de terror de Eleanor Parker que han pasado a la historia del cine. Es destacable el encuadre en picado sobre la calle vista desde lo alto de los rascacielos neoyorquinos. Fue una de las primeras películas en las que se habla (de modo muy matizado) del aborto, durante muchos años tema exluído de toda mención.
La música está presente en la secuencia inicial y final. La banda sonora reproduce con gran realismo el sonido ambiental de la calle y del interior de la Comisaría saturada de personas. La fotografía se mueve con eficacia en el interior de un espacio limitado que acoge más de 15 actores. El blanco y negro refuerza el clima de tensión y tragedia de la obra. El guión, a pesar de su raíz teatral, desarrolla una narración fluída y coherente. El espectador tarda en advertir que el eje de la película no es policíaco. La interpretación de los dos protagonistas es soberbia: Douglas está insuperable y E. Parker, en un papel breve, está magistral trasmitiendo ternura, tolerancia, terror y decisión. La dirección mueve los actores con maestría y crea un clima de realismo descarnado y sobrecogedor.
Película que con el tiempo ha adquirido un gran valor documental. Obra muy bien interpretada, bien escrita y dirigida con sabiduría cinematográfica.
Miquel 
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Ángeles con caras sucias (1938)
Michael Curtiz
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| 26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Agosto de 2005 |
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Dirigida por el prolífico Michael Curtiz, se basa en una historia original. Obtuvo tres nominaciones a los Oscar y el premio al mejor actor (James Cagney) del "New York Film Circle". Fue producida por Samuel Bischoff.
La acción se sitúa en el East Side, de Neva York, en los años 20. Tras quince años de ausencia del barrio, a causa de su reclusión en reformatorios y prisión, William Sullivan, alias Rocky, regresa para encontrarse con su mejor amigo de infancia, Jeremy Connolly, alias "Jerry" (Pat O'Brien), convertido en rector de la parroquia. Por diversas circustancias, Rocky se ve obligado a continuar su carrera criminal en colaboración, no exenta de graves tensiones, con su antiguo compañero James Frazier (H. Bogart), su jefe Mac Keefer (George Bancroft) y su banda. También se encuentra con Laury Martin, vecina de infancia, en la que halla el apoyo, la comprensión y la amistad, que tanto necesita. La influencia perturbadora de Rocky sobre los muchachos llega a ser tan grande en opinión del débil y meloso padre Jerry, que éste decide iniciar una campaña pública de denuncia del crimen en la ciudad y, consecuentemente, de su antiguo compañero.
La música de Max Steiner ("Lo que el viento se llevó") constituye una delicia para los oídos y una fuente de emociones. Es sobrecogedor el acompañamiento de la escena final: se inicia con un fragmento que sugiere un akelarre de brujas y diablos (presagio de la muerte), continúa con una breve secuencia del "Gloria" y finaliza con una magnífica melodía de salvación y triunfo. La fotografía ofrece un soberbio juego de contrastes de negros y grises diversos, que se transforman en opresivos hacia el final de la obra, de la mano de un inspirado Sol Polito ("La calle 42"). Es sobresaliente el travelling inicial, dividido en dos partes, que muestra al espectador la noticia del día, el ambiente del barrio, la imagen de las fachadas de las casas, un organillo de música y el balcón en el que están apostados Rocky y Jerry. El guión es rico en matices y se caracteriza por la brevedad de las intervenciones y la sinceridad de los contenidos. Los personajes están dibujados con profundidad y coherencia, sobretodo el del protagonista Rocky, víctima de un error de juventud que implicó su conversión en criminal durante su estancia en un reformatorio y en prisión. Ann Sheridan está deslumbrante de simpatía, feminidad y belleza (con un toque de exotismo) en el papel de Laury, amante de Rocky. El papel de Bogart, camino del estrellato, es tan breve como excelente.
Una de las mejores obras del cine de gángsters que tan buenos frutos dio en la década de los 30 en EEUU. Cagney ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera. Curtiz consigue la que, según algunos, es su mejor película tras "Casablanca". La escena final es de una fuerza extraordinaria.
Miquel 
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Las uvas de la ira (1940)
John Ford
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| 25 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Abril de 2009 |
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Uno de los films culminantes de John Ford (1884-1973). El guión, de Nunnally Johnson (“Tierra de audaces”, King, 1939), adapta la novela “The Grapes of Wrath” (1939), de John Steinbeck, ganadora del Pulitzer. Se rueda en escenarios naturales de Oklahoma, Arizona (Petrified Forest National Park), Nuevo Méjico y California (Iverson Ranch, San Fernando Valley...) y en los platós de Fox Studios (Century City, L.A., CA). Nominado a 7 Oscar, gana dos (director y actriz de reparto). Producido por Darryl F. Zanuck y Nunnaly Johnson para la Fox, se ofrece en sesión de preestreno el 24-I-1940 (NYC).
La acción tiene lugar en el recorrido de 1.600 km. de carretera, de la ruta 66 (que une el NE y el SO del país). Salen de Oklahoma, pasan por Arizona y Nuevo Méjico y llegan a California. La familia Joad abandona sus tierras de Oklahoma, que les han sido arrebatadas por banqueros y terratenientes, y se dirigen a California donde esperan encontrar trabajo como temporeros en la recogida de fruta y algodón. Viajan en una camioneta destartalada Pa Joad (Simpson), la madre Ma Joad (Darwell), el hijo mayor Tom (Fonda), el hijo Al (Whitehead), la hija casada y embrazada Rosasharn (Bowdon), su marido, Casy (Carradine) amigo de Tom, los abuelos, dos nietos, etc.
El film presenta un drama de miseria, desarraigo, marginación, lucha y esperanza, de una familia arrancada de sus tierras de Oklahoma a causa de la crisis económica de los años 30. Ford compone un retrato magistral e impresionante de las consecuencias económicas y humanas de la Gran Depresión que siguió al crack de la Bolsa de Nueva York del 24-X-1929. Crea una composición conmovedora que sitúa al espectador a la época en la que el país y el resto del mundo se ven azotados por la miseria, el paro y la recesión económica. La historia es dura, los sufrimientos de los protagonistas durante el viaje son enormes, el trato xenófobo que como forasteros reciben a lo largo del recorrido y en los lugares de destino son irritantes, etc. Éstos y otros hechos no menos graves permiten a Ford construir un fresco realista, objetivo, detallado y demoledor de cómo fue la vida de los desheredados durante casi una década. A ello se añade el patetismo de la búsqueda de un paraíso en la tierra que no existe. La narración se presenta desde el punto de vista de Tom (Fonda), el hijo mayor y protagonista del film.
El crack de 1929 marca el inicio de una larga etapa de crisis y recesión, en la que proliferan el paro, la pobreza, el hambre y la desesperación. Se volatilizan patrimonios, se producen quiebras de empresas, cierres de fábricas, fallidas de negocios, etc. Hay desapariciones y suicidios. Sobre todo hay trabajadores de la industria y los servicios que se ven abocados al paro, sin posibilidad de encontrar trabajos alternativos, sin coberturas sociales y sin ingresos suficientes para subsistir.
(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El infortunio se ceba en las capas más débiles de la sociedad, como es el caso de los pequeños granjeros, desposeídos de sus tierras, y de los trabajadores del campo hundidos en la desesperación. De su desgracia se lucran personas desaprensivas y codiciosas. Como desplazados son víctimas de tratos degradantes y xenófobos.
La descripción de caracteres es magnífica: los protagonistas están bien definidos y son entrañables. La madre es cariñosa y pragmática; el padre vive resignado; y Tom tiene iniciativa, fuerza interior, lucidez y una gran curiosidad. Ford con su extraordinaria capacidad narrativa ofrece una descripción emocionante de la realidad de aquellos años y crea un relato de víctimas, en el que no hay ni héroes, ni salvadores, ni milagros. No hace ninguna concesión a la demagogia. Se limita a trasladar a la pantalla con objetividad y verismo una realidad histórica lacerante. El film es un magnífico trabajo de realismo social. Las interpretaciones de Fonda y Darwell destacan por su solvencia, naturalidad y credibilidad. Es memorable el diálogo de Tom y su madre hacia el final del metraje. La obra hace referencia al mito del Éxodo, al de la Tierra Prometida (“que mana leche y miel”) y a otras figuras bíblicas. Se inspira en la Odisea y prefigura films posteriores, como “El gran combate” (Ford, 1964).
La película denuncia la utilización de las fuerzas públicas del orden al servicio de intereses privados de los poderosos, la ausencia de sentido humanitario y solidario de los poderosos, la pavorosa insuficiencia de los recursos públicos aplicados a aliviar la situación de los más débiles, etc. Elogia la capacidad de lucha y supervivencia de una familia que representa a todas las familias desheredadas del país y del mundo, de la época y de todos los tiempos, las manifestaciones de solidaridad puntual (más caritativas que solidarias) de numerosas personas (escena del bar), la progresiva conciencia que adquiere Tom sobre la necesidad de acompañar la lucha individual y familiar con la lucha sindical a favor de la justicia social. El film, además de información sobre una época determinada, aporta elementos de juicio y bases de reflexión sobre una realidad (pobreza, miseria, hambre y emigración forzosa), que afecta al mundo de hoy (Tercer y Cuarto Mundo).
La banda sonora, de Alfred Newman, ofrece una partitura dramática y nostálgica, que incorpora ocasionalmente melodías country y diversas marchas. Como música adaptada, ofrece dos canciones: una tradicional (“Going Down The Road Feeling Bad”) y otra anónima, que canta Henri Fonda (“Red River Valley”). La fotografía, de Gregg Toland (“Ciudadano Kane”, 1941), en B/N, crea imágenes de extraordinaria belleza plástica, cuida el sentido documentalista y compone imágenes de soledad y desolación excepcionales (marcha de Tom campo a través), desoladoras e hirientes (niños hambrientos) y deprimentes (colas de desamparados). Ofrece una excelente resolución de imagen a niveles muy bajos de luz.
Miquel 
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