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Críticas de: Tony Montana
Tony Montana |
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(Sevilla, España)
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| 3199 | Películas valoradas |
| 173 | Críticas |
| 10 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
5,8
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Supersalidos (Superbad) (2007)
Greg Mottola
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| 5 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
27 de Octubre de 2007 |
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Las comedias adolescentes son un género que aborrezco. Nunca he comprendido la grandeza de las grandes películas americanas del género, ni una de todas esas famosas cintas de finales de los 70 y comienzos de los 80, ni la American Pie de turno, me arrancan ni una sola carcajada. Basándose en el estereotipo del adolescente y postadolescente cuya única obsesión consiste la atracción por el sexo femenino de la forma más desaforada posible, sus historias no son más que una mera recopilación de gags de una comicidad dudosa. Al final, unas acaban de forma gamberra, y las más modernas contienen una moralina que se basa en un discursito final de lo más meloso, muestra total del conservadurismo americano, que rompe al traste con el presunto toque gamberro de la cinta. Pocas películas consiguen salirse de esa tónica general, y son realmente dignas de alabar, como es el caso de Supersalidos, una pequeña sorpresa que tienen un aire diferente con todo el tratamiento del tema montado alrededor del sexo a determinada edad, en este caso la adolescente.
Con unos personajes brillantes y bien construídos, y una galeria de secundarios dignos de las mejores comedias escatológicas de la historia, la cinta es una revisión de un género anclado en unos clichés demasiado estereotipados, y muestra personajes que sienten y padecen, aunque al comienzo de la historia se les presente como tres freaks sin más amigos que ellos adictos al porno y cuyo único contacto con el resto de la sociedad consiste en el desprecio de esta hacia su forma de vida. La historia nos muestra de forma acertada las diferentes visiones de los adolescentes sobre el tema, ya que, a diferencia de las otras pelis de este tipo, los personajes no parecen estar controlados por una gran polla que les dicta órdenes de forma casi divina, haciendo que todos coincidan y sólo se preocupen por la fiesta y el sexo. Evan y Seth son tan antagónicos como semejantes, y se complementan el uno al otro, necesitándose en un mundo hostil en el que no pueden estar separados.
El espectador se siente identificado con ambos, pues todos hemos sido o somos adolescentes, y sabemos lo que es tener ciertas inquietudes. Pero, sin duda, el personaje que roba la función para él solo es Fogell, alias McLovin, una reunión de todos los tics de los freaks de instituto en un rol brillantemente interpretado por Christopher Mintz-Plasse, secundado por los dos policías, que aportan el mejor toque cómico a toda la película, con escenas simplemente descacharrantes. De forma realista, la cinta se acaba convirtiendo en una versión adolescente de Jo, qué noche, conduciendo a los personajes a través no sólo de la búsqueda de la pérdida de la virginidad, si no de encontrarse a sí mismos a través de la amistad, que al final, tras todas las idas y venidas, queda como el vínculo que nunca se rompe, pase lo que pase.
Tony Montana 
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La carta esférica (2007)
Imanol Uribe
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| 2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
16 de Septiembre de 2007 |
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Decía el amigo Pérez Reverte que es un gran amante del cine de piratas, y de aventuras en general, y por ello la mayor parte de su obra tiene esos tratamientos, especialmente Alatriste o la sosísima El cabo de Trafalgar. La adaptación de esta es la nueva muestra de que, o el material sobre el que se basan es malo, por decirlo sin rodeos, o que el amigo Arturo está gafado a la hora de ver sus libros llevados a la pantalla. Si todas sus adaptaciones se cuentan por enormes decepciones, no iba a ser menos La carta esférica, donde todo parece un gran despropósito desde el primer fotograma al último, donde un habitual (mediocre) de nuestro cine como Uribe pone la cámara para filmar de la manera más anodina, desinteresada y cutre posible una historia que se acaba convirtiendo en un descafeinado intento de contar una película de aventuras y acción, y en donde las armas que deberían hacer fuerte a la cinta, como la tensión o la aventura, no aparecen por ningún lado, y con un tratamiento del guión que más bien parece un esbozo de lo que podría haber sido un guión más que interesante.
El primer gran error es colocar una voz en off al comienzo de la historia, como si de una cinta de cine negro se tratara. Aquí, la sosa interpretación de Carmelo Gómez hacen parecer la voz en off como una pantomima, un recurso realmente cutre y sin fuerza alguna, ya que no todos somos Morgan Freeman, y para dar más sinsentido a la película, deja de aparecer a mitad de película. También le sobra a la película ese aire de grandilocuencia tan habitual en la forma de ser del escritor. Falta esa humildad para saber que se trata de una mera novela para leer en un viaje en bus de Madrid a Burgos y poco más, y que no es Las uvas de la ira ni Los sierte pilares de la sabiduría. Una mera historia de un barco hundido y su anodina búsqueda, que más bien podría haber servido de base para un documental de esos que ponen con los de los animalitos en La 2.
Esto se extiende también al apartado actoral. Unas actuaciones que rozan el ridículo, con Carmelo Gómez yendo y viniendo, malito porque su chica le hace putaditas, y unos aires de perdedor con supuesto carisma tan manidos como poco efectivos, con una Aitana que se pasa toda la película poniendo cara de afectada y alguna risa incomprensible en algún momento, siendo una femme fatale que dista mucho de aquellas grandes mujeres del cine. Enrico Lo Verso aparece y desaparece según manda el guión sin que sus motivos sean más que lo que está en el guión, porque sí. Pero la culpa de todo es del guión y del director. Si supiera qué tiene qué contar y cómo ha de hacerlo, no se habría convertido en una parodia casposa del cine de piratas y aventuras, y una dirección pésima, una puesta en escena pésima, donde en ningún momento se sabe qué pretende conseguir con la angulación de la cámara en determinados momentos, y un montaje digno del primer día en la sala de edición de la facultad de audiovisuales.
Tony Montana 
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La guerra de los mundos (War of the Worlds) (2005)
Steven Spielberg
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| 2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
25 de Junio de 2006 |
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Me acabo de leer la novela en apenas dos días, y la verdad es que me ha encantado porque es todo lo contrario de la peli de Spielberg. Cuando fui a verla el día de su estreno al cine, yo iba convencido de que Spielberg no me iba a decepcionar. Pero cuando acabó la película, me di cuenta de que Spielberg había utilizado la guerra como mcguffin para volver a caer en algunos de sus constantes males endémicos, abusando en exceso de la sensiblería familiar y el patriotismo autocomplaciente en algunos momentos de la cinta.
Ciertamente, el tema de las invasiones alienígenas está tan trillado, que era complicado hacer una buena película sobre este tema, asumiendo el hecho de que estaba más latente la parte comercial que la parte intimista y de desarrollo de personajes. Pero no pensé que Spielberg sería capaz de ofrecerme este subproducto cocinado con sensiblería barata, patrotismo, y un guión malísimo, dando como resultado un subproducto del ministerio de defensa americano. La novela habla de la autocomplacencia del hombre, del pensamiento extendido de que, como es nuestro planeta, nadie nos va a atacar, porque les damos por todos lados. Y al trasladarlo a la pantalla, Spielberg ha querido hacer un símil con los EEUU tras el 11-S. La actual paranoia americana, la inseguridad que tienen al haberse dado cuenta de que son vulnerables en su propia casa, ha servido de acicate para que Spielberg meta rollos patrioteros y familiares, con alguna escena de vergüenza ajena, como la que acontece en casa del personaje de Tim Robbins, o la consabida escena de miedo colectivo, donde alguien saca una pistola y ya se arma el lío. Cuando terminé de verla, me dio la sensación de que, al mismo tiempo, le faltaba metraje, y le sobraba de lo que había, debido a que la cinta cuenta con un guión horrible, aunque siendo de David Koepp, no es de extrañar.
Dentro de las mejores cosas que tiene la cinta, la indiscutible banda sonora de John Williams, que vuelve a realizar un trabajo notable para una medianía de Spielberg, dotando a la película de vida en algunas de las secuencias más flojas. Y también, obviamente viendo quién dirige, los efectos especiales y la capacidad de planificación que tiene la cinta, contando con un apartado técnico soberbio. Pero como siempre, un acabado técnico espectacular no es acompañado por una historia que pueda enganchar al espectador, siendo esta, una de las más flojas películas de Spielberg.
Tony Montana 
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Tropic Thunder, una guerra muy perra (2008)
Ben Stiller
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| 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
10 de Octubre de 2008 |
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Tropic Thunder es conjunto de referencias que armonizan de manera asombrosa en el resultado final en esta nueva entrega de esa especie de trilogía sobre inadaptados de Stiller, que es lo que terminan siendo sus personajes, como la pléyade de estrellas en busca de una identidad de esta parodia sobre el cine que consigue ser original y evitar clichés del género bufonesco, sin la necesidad de que cada gag se aísle del resultado final y termine convenciendo pro su estructura nada segmentada, y donde las actuaciones de todo el reparto, especialmente el maravilloso Robert Downey Jr, elevan esta película a la categoría de genialidad, y una de las mejores comedias que se ha podido ver en bastante tiempo.
Pero no hablamos de una película de humor sutil, ni aparentemente inteligente, en la superficie al menos, si no de ese tipo de cine que tanto gusta al realizador y actor, humor burdo, estúpido, de trazo bastante grueso, y, a diferencia del resto de su filmografía, a excepción de Zoolander, sin moralina alguna, y sin dejar títere con cabeza. Es una turbulenta y rabiosa desfiguración del Hollywood de los últimos cuarenta años, de la aparición de esos megaproductores que, al margen de la industria institucionalizada en Los Angeles, llevan el cotarro y son quienes mueven dinero y originan modas narrativas o de márketing, del desprecio al cine comercial y su banalización en fórmulas repetitivas y machacadas hasta la extenuación, y del ego por encima de todo, el YO, YO y YO que tanto podemos oír cuando hablamos de las estrellas. Y es que Tropic Thunder, aún buscando el elemento desvirtuador de lo representado, no es cruel con todo aquello que ridiculiza, del mismo modo que hace un año Arma fatal, sus sátiras están cargadas de un profundo respeto y ternura hacia todo aquello que muestran en pantalla, y es un detalle importante dentro del desarrollo de la película, ya que no se busca la humillación del género bélico. El guión sabe perfectamente cuándo insertar un gag para no romper la intención de una escena, ubica perfectamente cada golpe de humor y tiene también partes para la reflexión, especialmente en un punto destacable: ¿Por qué algo tan maravilloso y necesario como hacer reír está mal visto? y, extendiéndolo algo más allá, ¿Por qué divertir a los demás durante dos horas tiene tan poca consideración? La clave de ello se la da Lazarus (Downey Jr.) a Speedman (Stiller) en una secuencia en la que hablan de los papeles hechos para optar al Oscar sí o sí con divertidísimas referencias a Sean Penn, Dustin Hoffman y Tom Hanks. No se puede caer en el amaneramiento, en la exageración facilona buscando la lagrimita o la risa fácil, si no que hay que tener un punto medio, ya que, y citando a Krusty el payaso, el tipo que recibe el tartazo tiene que tener dignidad para que haga gracia.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Ben Stiller, quizás sin la sutileza con la que Sturges colocaba a sus presos viendo escenas de Pluto en la espectacular secuencia del cine de Los viajes de Sullivan o el intelectualismo y la distancia de Truffaut en La noche americana, y, evidentemente, sin el aburrimiento de Fellini en 8 1/2, realiza una intensa reflexión sobre el poder del cine en nuestras vidas, bastante feroz, en la línea de Cautivos del mal, tanto para los que lo vemos desde fuera como para los que lo viven y lo realizan, pasando así por el espectador que confunde verdad y mentira, por seguir aún más con el juego que propone la cinta, a los actores, incapaces de diferenciar profesión y vida. Es el caso de los tres protagonistas, de Alpa Chino, del personaje encarnado por Nick Nolte y el director de efectos especiales. Todos tienen dentro de sí un secreto que han de sacar a la luz para poder culminar con éxito esta especie de viaje iniciático que supone el rodaje, y lo que no es rodaje, en clara referencia a Apocalypse Now, más aún con la secuencia final . Un juego de disfraces y máscaras con el cine como telón de fondo reflejando esa gran mentira que es la vida, entroncando quizás con el relato metaliterario que suponía el planteamiento de ideas que exponía Mankiewicz en La huella y su estudio de los clichés del género y cómo se vuelven contra los protagonistas, quienes nunca parecen saber a ciencia cierta por qué suceden las cosas hasta que son inevitables. La lucha de egos entre el actor de acción buscando un cine más intimista para remontar su alicaída carrera y que le permita ser considerado, del mismo modo que el cómico busca un papel dramático , ya que para él hacer comedia era algo temporal y quiere escapar de ese halo tan incomprensiblemente mal visto de "cómico", encontrándonos en el otro extremo con Lazarus, personaje que juega con los sentimientos, claramente inspirado por el Método, incapaz, al igual que Peter Sellers, de sentir algo que no esté escrito en un guión, y que termina siendo el verdadero rey de la función debido, más que nada, al talento de Downey Jr., y poniéndonos en una tesitura en la que únicamente el personaje encarnado por Jay Baruchel, una vez superada esa pugna entre superestrellas, y con todos los protagonistas siendo capaces de colaborar unidos, tiene la posibilidad de encontrar una solución a la estultucia que han montado entre el director, el productor y el resto del reparto, debido a que nunca ha ocultado nada ni ha pretendido ser nada de lo que es, un amante del cine que se metió en ese mundo para conocer a sus estrellas y ver cómo era eso tan maravilloso que llamamos cine, convirtiendo esta aparente patochada sin sentido en una película que habla acerca de la identidad de cada uno y de lo fácil que resulta perder nuestra propia personalidad en beneficio de agradar a los demás.
Tony Montana 
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Rey y Patria (1964)
Joseph Losey
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| 1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
30 de Agosto de 2007 |
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El género antibelicista consta de tres películas básicas: La gran ilusión, Senderos de gloria, y Apocalypse Now. Cada una de ellas ha hecho germinar los diferentes matices que, de forma más o menos latente, se encuentran en todas las películas bélicas pertenecientes a este subgénero. Tienen la ventaja de que están dirigidas por tres monstruos del cine, y dos de ellos en mi top ten de directores más importantes de la historia. Gracias a ello, cada una de las tres nombradas tiene momentos sencillamente mágicos, destacando especialmente el final perfecto y maravilloso de Senderos de gloria, que Spielberg calificó como la definición perfecta del cine. Esta película significó un punto de inflexión en el género, y la muestra perfecta de ello es Rey y patria, que, comparada con la obra maestra de Kubrick, palidece hasta el absurdo, y no es comparar por comparar, hacer una mera competición cinéfila, si no ver la realidad, que la película, basada en una obra de teatro, toma un desarrollo idéntico a la cinta del maestro, acabando con un final diferente en la forma pero calcado en el qué.
La diferencia, aparte del ejército que aquí "anima" a sus tropas con tal decisión, siendo esta vez Inglaterra quien sustituye a Francia, es la suciedad y la podredumbre con la que todo está rodeado. Si quizás Kubrick hizo cine puro y duro, basándose en un guión y en su talento, Losey pretende contar la historia de un modo diferente, con un toque más moderno y, por qué no decirlo, sucio, malsano. Una estética más efectista, intentando compensar su falta de maestría en la resolución de algunas escenas, a pesar de algún momento realmente brillante, sobre todo algún que otro fundido. Lo mejor de la dirección de Losey es las escenas en que pone cara a cara a Bogarde y al brillante Tom Courtenay, donde, a pesar de cierto toque manierista en determinados encuadres, brillan los dos actores, que son los que salvan la función junto al resto del reparto.
Lo más significativo tiene lugar en la escena de los jóvenes soldados con la rata, y que también se encontraba en Senderos de gloria, ese jucio que no es otra cosa que una pantomima para justificar un asesinato con la futil excusa de aumentar la moral de los hombres. El guión se centra en eso y en las posteriores reacciones, algo pobres, de los personajes. Alguna escena que puede prestarse a muchos significados, pero a las que yo realmente no les veo ninguno, quizás porque ya las vi en la obra de Kubrick. Me pasa lo mismo que cuando vi No direction Home, el documental sobre Bob Dylan. No niego su profundidad, e incluso su brillantez, pero conociendo tanto la figura de Dylan... se me antojaba poco novedoso. Bien, pues con Rey y patria me ha sucedido lo mismo, una tremenda sensación de deja vu y de no aportar nada a una obra ampliamente superior.
Tony Montana 
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