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Críticas de: Tony Montana
Tony Montana |
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(Sevilla, España)
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| 3203 | Películas valoradas |
| 170 | Críticas |
| 10 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
5,8
(ver sus estadísticas)
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Los Simpson (Serie de TV) (1989)
Matt Groening (Creator)
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| 6 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
24 de Enero de 2006 |
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Solo hay una forma de expresar lo que me parece: LA SERIE POR EXCELENCIA
Tony Montana 
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Escondidos en Brujas (2008)
Martin McDonagh
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| 5 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
14 de Julio de 2008 |
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Se presenta como un thriller que, por momentos, guarda bastantes semejanzas con el cine de Guy Ritchie, especialmente Snatch. Tiene un toque parecido al cine de Tarantino, porque, obviamente, Ritchie bebía del cine del enfant terrible americano, y aquí queda patente ese sello, pero, a diferencia de estos, que utilizaban una situación que podría denominarse crítica para adentrarse en el humor, Escondidos en Brujas hace todo lo contrario y lo que comienza como una comedia acaba derivando en un estudio de personajes que hablan acerca de la existencia desde una visión absolutamente vitriólica y esperpéntica para terminar convertida en una película que se pretende oscura, y con un resultado absolutamente irregular, entremezclando acción, comedia, surrealismo y esperpento con el drama existencialista más elemental y, en ocasiones, básico y vacío, con un guión que no aprovecha todo el potencial debido a que la mezcla de escenas dramáticas y cómicas no es nada beneficiosa, personajes absolutamente planos y que acaba por dar la sensación de forzado durante todo el tiempo, en la que surgen varias líneas supletorias que nada aportan a la historia, y un clímax tan poco natural como cargante, a la par que bastante mal construido.
Martin Mcdonagh tiene una idea que parece bastante clara: cambiar la historia del thriller y hacerlo de la manera más inesperada por el espectador, darle un toque cómico al principio para empatizar con el espectador. Aquí está el primer error. Al estar planteada como una comedia, todo aquel elemento dramático que se le pretenda otorgar posteriormente a la película carece de fuerza dramática alguna, siendo finalmente un amasijo de escenas dramáticas en las que se intercalan gags que rompen con todo el entramado dramático que se pretende conseguir. La incapacidad de un realizador que busca la gloria con una historia que, finalmente se vuelve pura pretenciosidad al querer abarcar un estudio absoluto sobre la condición del hombre y el tormento que atraviesa el personaje de Colin Farrel, creación casi dostoievskiana que recuerda a Dimitri Karamazov por su vehemencia mezclada con su buen fondo y su humanidad, y a Homer Simpson debido a su carácter paleto y provinciano, aparte de tocapelotas. Con otro tratamiento, podría haber dado un gran resultado pero termina desbarrando en el último tramo de la película, donde las cosas suceden por puro albedrío y todo se torna en pura trampa y efectismo barato, buscando sorprender al espectador y, por qué no decirlo, dejar claro quien ha firmado esto.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Una idea interesante la de colocar Brujas como si de una pesadilla sacada de los brillantes cuadros de El Bosco se tratase y situar a los personajes en medio de su particular Luces de bohemia, una desvirtuada, bufonesca y fantasmagórica ciudad que recorren a modo de purgatorio y donde se debaten entre el cielo y el infierno por la culpabilidad y la injustificación de su trabajo como asesinos al tiempo que hacen turismo y beben pintas de cerveza, pero todo ello se pierde en cuanto el director quiere hacer que el drama supere a la comedia, y se equivoca en la mezcla
Si bien Colin Farrel está bien en la parte dramática, su vertiente cómica no está excesivamente desarrollada. Siendo cierto que tiene un par de momentos cómicos geniales, más bien por la idea que por su interpretación o por la construcción de ellos y su buen resultado dentro del guión, adolece de una falta de comicidad importante, más o menos igual que Ralp Phiennes, cuyo personaje es bastante plano y con muchos menos matices que el de ambos protagonistas, puesto que el grandísimo Brendan Gleeson, quien carga con el peso en muchas partes de la película, da un auténtico recital en un personaje muy hawksiano. Por contra, el resto de personajes apenas juegan un papel importante dentro de la cinta, quienes, a excepción del enano con delirios de grandeza interpretado por Jordan Prentice, verdadero caramelo de la película, habitan entre la mediocridad más absoluta, y cuya funcionalidad dentro de la historia, especialmente los de Clemence Posey y Jeremy Renier, es escasamente demostrable, siendo quizás un pegote romántico que hace que la película se torne pesada en demasía en ciertas partes, redundando en el hecho de que Brujas se muestre con un toque bizarro y surrealista. Otro problema está en las escenas cómicas. Hay dos grandes tipos en esta película, las que no ocurren de manera fluida y las que están mal desarrollada, dando la sensación de que el director le dice directamente al espectador: vamos, ríete, lo he hecho para eso. Animan bastante la historia, especialmente las primeras, pero dan constantemente la sensación de vacío, de evidencia, y de no saber mezclar tragedia y comedia a partes iguales, con algunos gags especialmente buenos cuando se juntan Gleeson y Farrel, pareja con gran química, y es que el resultado general es frío, terminando por convertir este refrito cinéfilo y cultural en un desfile de personajes atípicamente típicos que el director trata como si hubiera inventado un nuevo género, con situaciones que ocurren por libre albedrío, dejando al aire las debilidades de un guión que hace aguas en muchísimas partes, echando por tierra los sueños del director, porque, amigo McDonagh, eso de hablar acerca de matones con dudas existenciales ya lo hizo alguien hace, más o menos, 14 años, y se llama Pulp Fiction.
Tony Montana 
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Monstruoso (Cloverfield) (2008)
Matt Reeves
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| 5 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
11 de Febrero de 2008 |
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Cloverfield no es más que una versión más cara y más tonta de la repulsiva y asustabobos El proyecto de la bruja de Blair, que utilizó un tipo de publicidad viral semejante a la de ese chapucero cineasta, mediocre productor y portentoso publicista llamado J.J. Abrams, y también, obviamente una muestra de la frivolidad de algunos hombres dentro del negocio al publicitar una película de monstruo sin monstruo... bueno, sí, un bichejo grande que sale, aproximadamente, dos minutos y medio, y la frivolidad de algunos tontos que pagamos la entrada esperando encontrar algo medio decente y no esa especie de rana hiperhormonada, es la estupidez supina llevada a la categoría de delicatessen cinematográfica por un sistema publicitario que ha sabido venderse y embaucarnos de manera prodigiosa, con todos los defectos del cine que nos ha tocado en suerte, o en desgracia, vivir, y ninguna de las virtudes de ese cine comercial extremista que tan bien hacen algunos americanos.
Pero Abrams no es Spielberg, Abrams es un personaje que ha sabido ser el tonto que aparece en el momento oportuno y que parece caerle en gracia a todo el mundo. Dirigió una película vergonzosa en honor del mesías cienciólogo, una serie sobre adolescentes pretendidamente realista, una serie sobre espias adolescentes, y la teleserie más falsa, barata y facilona de los últimos años junto a House, la tontorrona Perdidos. Sabe qué público se ha encontrado, y sabe cómo darle píldoras de aquello que les gusta, todo muy comprimido: acción a raudales, historias melosas y de estructura más simple que un capítulo de los Power Rangers y giros de guión con menos sentido que los del amigo Shyamalan, y un equipo de publicitarios que trabaja a destajo. Eso es Cloverfield.
Todas las cintas de monstruos se reservan a la criatura hasta bien entrada la cinta, y a partir de ese momento el bichejo en cuestión juega un papel importante y aparece en cada secuencia, pero no en Cloverfield, no. Pues Abrams ha querido ir más allá y cambiar por completo los cánones del género y hacer su propia visión de los Godzilla, King Kong y cía, todo con una especie de realidad informativa de primera índole. Esa realidad que pretendía dar la cinta se difumina en cuanto vemos los primeros veinte minutos, un reguero de personajes salidos de la generación Raquel Meroño agobiados porque tal le ha echado un polvo a tal y tooodo es muy fuerte y estoy súper afectado. Con apenas unos diálogos estúpidos y totalmente vacuos, se nos ha contado la pretendidamente profunda historia de amor eterno que va a hacer que el monstruo no sea más que un mcguffin. Y es que la cinta juega a eso, a la desinformación, a la velocidad de la información, rápida aunque llegue mal, y cuya forma de demostrarlo es con desenfocados y planos de las piernas de los personajes corriendo, y a un cámara que, en teoría es aficionado, y sabe siempre qué enfocar para no perder detalle. ¿Realidad? Sí, la vista a través de los ojos de diseño de Sofia Coppola.
Tony Montana 
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Hostel (2006)
Eli Roth
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| 5 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Marzo de 2006 |
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Pues eso, como reza el título que he puesto, esta película es pura basura, violencia gratuita. Si fuera menos absurda serviría para pasar el rato, pero es que es patética. Se nota mucho quién llevo las riendas de la producción, quién permitió todo este abuso, este exceso de todo menos de calidad. Tarantino cada día da más pena la verdad, si sigue así va a acabar como un cineasta olvidado, ya que no acierta ni como productor.
Tony Montana 
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La noche es nuestra (2007)
James Gray
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| 3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
30 de Marzo de 2008 |
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Pensé que me encontraría una película vacía con pretensiones de grandeza, thriller marca MTV con un director impersonal e interpretaciones pasadas, en definitiva, una de tantas obras que pretenden ser referenciales y que se queda en territorio de nadie por su incapacidad de contar una historia seria y adulta, pero quizás es porque desconocía la figura de James Gray, director esta inquietante muestra de cinefilia setentera que no va más allá por el escaso sello personal que le brinda el director tras su cámara con un guión que le pedía una mayor muestra de su estilo propio (si es que lo tiene) y porque su labor como escritor es más débil que su buena capacidad como realizador, que no consigue aportar nada nuevo a un género tan trillado como el policíaco. Sin embargo, siempre es de agradecer una película de este estilo en la cartelera, deudora de las grandes películas de los 70 y que busca algo más que una ensalada de tiros y tratamientos manidos, puesto que, si bien la película tiene ciertos elementos tópicos y confunde en ocasiones la profundidad argumental con el sentimentalismo, no se regodea nunca en ello y la película es una propuesta seria que conoce sus limitaciones y las aprovecha, ya que, si bien al final se le va la mano un poco, la falta de pretensiones es algo que se agradece en este tipo de películas. Y es que esta obra no es mas que un homenaje de Gray a sí mismo y a sus películas favoritas, a todo aquél cine que ha mamado de siempre, especialmente al cine de Coppola, adalid de la década prodigiosa del que absorbe referentes temáticos y que plasma de manera esquemática en una cinta artesanal cortada por el mismo patrón que otras tantas obras genéricas.
Siguiendo una estructura argumental calcada a El Padrino, Gray relata con brío artesanal, despojándose de lo puramente accesorio y virtuosista, una cinta que arranca rápido y que, si bien parece que se va a mover por el toque scorsesiano de Casino por sus movimientos de cámara dentro del local, tira más por ese thriller setentero en la línea austera de los Harry el sucio o French Connection, películas de estudio a cargo de directores competentes que realizaban un soberbio trabajo en la realización de la obra. He aquí la primera dicotomía dentro de la trama, puesto que la sencilla puesta en escena del director contrasta con su aparente intención de contar una historia personal, ya que nunca se preocupa de levantar la trama hacia un lugar más intenso, y su incapacidad para la resolución de determinadas escenas, como el pretencioso y pobre final, o la débil persecución bajo la lluvia, mera muestra del copia y pega de cualquier manual del director de acción, lastran en exceso una película prometedora que, en la primera hora de película, avanzaba bien, sin prisa pero sin pausa, pero a la que, a la postre, la colección de referencias cinematográficas le hacen más daño que ayuda.
(Continúa debajo)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Y es que, quizás, la mejor definición que se puede realizar de La noche es nuestra es compararla con aquellos discos de grupos musicales que se antojan pretendidos sucesores de los Led Zeppelin, Rory Gallagher, Iggy Pop y cia, llámese Kasabian, Jet o Comets on fire, que mientras los escuchas tienes la sensación de que quizás tengan un algo que los haga diferentes, pero que, una vez que se acaba el último track, no recuerdas absolutamente nada y el buen momento que pasaste escuchándolos se diluye poco a poco.
Pero, dentro de la trama policíaca, más simplona que sencilla en determinados momentos, apenas hay nada que destaque, siendo algo meramente necesario que conduzca la narración melodramática del conflicto familiar, verdadera semilla que germina en todo su esplendor en los momentos en los que un gran Robert Duvall aparece en escena, siendo el contrapunto perfecto para un desfasadísimo (en el buen término) y brillante Joaquin Phoenix, que sorprende en su maravillosa recreación de ese malcriado y hedonista ser que, cual Michael Corleone, se avergüenza de su familia y rehuye de toda relación con ella, aunque al final, en su descenso a los infiernos, se dará cuenta que ante el destino no hay nada que hacer. Y es aquí donde el director mejor se mueve, en su retrato de la familia y la importancia de la sangre y el destino como eje central de una vida, y de la importancia de las decisiones y sus consecuencias, significando un punto de inflexión notable su relación con el personaje interpretado por Mark Wahlberg, desaprovechado personaje mezcla de Sonny y Fredo quien parece cargar con una tarea vocacional para la que no está preparado pero que, sin embargo, tiene menos importancia de la que debería en el resultado final de la trama. Mención especial merece el apartado de personajes mal perfilados, pues si el protagonista está escrito incluso con brillantez, el resto de secundarios, especialmente los narcotraficantes de los que nunca sabemos demasiado, y apenas están esbozados dentro del guión. Pero mención especial merece el interpretado por la encasilladísima latina Eva Mendes, una Kay Corleone meramente supletoria que, aparte de ser la chica de Phoenix, más bien poco aporta a la cinta. La excesiva debilidad de la historia en su último tramo, añadido a ese catártico pero chapucero, regularmente escrito y peor rodado final terminan de hundir la función, chocando con la escasa pretenciosidad del resto de la cinta, y la confirman como una irregular película que, si bien es cierto que deja detalles notables, no deja de ser un policíaco que destaca por la escasa entidad de sus compañeros genéricos.
Tony Montana 
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