¡ Esta sí que es un pedazo de película de los 40, y qué merecidamente se llevó Makiewizc dos Oscars por el guión y la dirección ! - Perfecto retrato en blanco y negro de la vida y de la sociedad americana de aquélla época, en el sencillo marco de una pequeña y provinciana ciudad, con un espléndido relato (en el que se lucen un buen puñado de actores y actrices) y que no es, ni más ni menos, que el desarrollo maestro del simple e intrigante drama en el que se ven envueltas tres mujeres, atenazadas por una inquietante duda: ¿cual de sus tres maridos se ha fugado con una hermosa amiga de éllas?. Una soberbia lección cinematográfica, con un final tierno, pero agridulce.
De antemano, mi admirada apreciación de la fotografía, de la música y de las notables interpretaciones de dos artistas de gran talla: Robert de Niro y Jeremy Irons. Es igualmente grandiosa la historia que se relata, cuyo argumento se centra en las distintas ambiciones que surgieron en torno a la conquista del Nuevo Mundo , con una Iglesia que nunca fue tan caratitativa como aquí se cuenta (con las excepciones de los misioneros humildes que brindaron hasta sus vidas por la cristianización y atención de las necesidades de los más pobres e ignorantes), y con unos colonizadores que buscaron allí, ante todo, su personal provecho, esclavizando a los indígenas y sometiéndolos a las más degradadas vejaciones.
Creo que se podría haber hecho una grandísima película con todos estos elementos favorables, pero decepciona un poco su pretenciosidad y el ritmo lánguido y falto del intenso dramatismo que podría esperarse de muchas secuencias. Pese a estos particulares y subjetivos reparos, creo que obtuvo merecidos reconocimientos, y que habrá gustado a la mayoría de los espectadores.
Considerada por muchos no sólo como la mejor obra de Fellini, sino también como una de las mejores películas de la historia del cine. Hay dos personajes principales que contribuyen al éxito arrollador: un elemental Anthony Quinn, como tosco e ignorante artista circense de ínfima categoría (Zampanó), a quien le corresponde el papel de mala bestia, magistralmente interpretado; y la más que nunca genial Giuletta Masina, que a sus 32 años debe parecer una infeliz e ingenua joven de pueblo (Gelsomina, de no más de 20 años), vendida al rústico Zampanó por su familia, para quitarse una boca de encima, papel realmente difícil que pone a prueba su temperamento artístico. Arrastrados a convivir por las circunstancias que les rodean, la pobre Gelsomina le sigue como perro fiel, convencida de que es su única tabla de salvación y de que no puede esperar nada mejor de la vida. Se interpone entonces entre ambos el tercer gran personaje de la película, el divertido loco de un circo en el que ambos trabajan, que descubre en la pobre muchacha ocultos encantos, pero que ha de enfrentarse al odio de Zampanó, empezando a barruntarse que la historia acabará muy mal*. Desde entonces, la vida será cada vez peor y más sórdida para éllos, entristeciéndose progresivamente. Este es quizás al aspecto que menos ha sido comprendido por muchos, acusando a Fellini de retratar una Italia irreal para aquélla época, en que volvía a renacer la esperanza en casi todo el mundo, una vez superados los fantasmas de la guerra. Pero esta es cuestión totalmente ajena a los méritos artísticos de la película, que son incuestionables. Grandísimas interpretaciones, bellísima fotografía en blanco y negro , buena aunque triste historia, y también una buenísima música de Nino Rota. ¿Qué más de podría pedir?.
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spoiler:
Zampanó provoca y mata a su oponente en una pelea entre ambos.
Película que encierra un poco de humor ácido, cuyo título no es una buena traducción del original ("The jerk", equivalente mejor a idiota, o a pelmazo poco soportable. Dicen algunos críticos profesionales que consagró a Steve Martin como actor cómico, una de las especialidades más difíciles del arte interpretativo, y realmente lo hace muy bien en esta película (he visto otras donde resulta un poco plomo y no consigue hacerme reir). Esta historia si es divertida, y puede verse una vez... para olvidarla, porque tampoco es algo del otro mundo.
Ante películas como ésta, no cabe situarse en cualquier término medio: o aceptas que es una falsa ficción de terror con carnicería a raudales, o bien que estamos ante la más cruda y espantosa aproximación al calvario de Cristo, como el hecho más real, histórico y transcedente que ha vivido la humanidad, especialmente para los que se consideran creyentes. Desde este último punto de vista, admitamos que Mel Gibson ha escrito y plasmado en las más duras imágenes del cine aquella Pasión, como nadie jamás hizo ni podrá hacerse, creo, en el futuro. Incluso para los incrédulos que hayan podido resistir el visionado tiene que haber sido impactante la tortura de ese hombre (o de un Dios encarnado en hombre), que parece imposible que pudiera soportar criatura alguna de este mundo: ¿Una exageración inadmisible?. Eso podrán pensar muchos. Pero yo le doy mi voto de sobresaliente.