Afrontar la crítica de esta película es un problema serio. En parte por la dificultad que entraña calificarla y por ende expresar lo que se siente y se piensa al verla. Sin duda es inolvidable, tanto sus imágenes como su trama se quedan grabadas sin remedio en tu mente. Lo cual es ya importante tratándose de cine, pues eso significa que se trata de una película que te ha impactado y además ha dejado su impronta en tí. Porque se aleja tanto del concepto convencional de cine que provoca tales efectos. En mi opinión es una muy buena película aunque resulte decididamente extraña y a veces repulsiva. Podría ser perfectamente un sueño o una narración kafkiana. Constituye un alegato del rechazo a ser padre, del miedo a vivir y a crecer, a afrontar responsabilidades. Ser padres es una angustia inexpresable sino es a través de lo teratológico y lo aversivo, que se adentra en lo onírico para expresar la repulsión que supone afrontar una situación tan responsabilizante y que tanto cambia a las personas. Al contrario de ser vivido como un acontecimiento gratificante, el protagonista se sumerge en un mundo paranoico y el bebé amorfo es la metáfora de esa negación.
Me parece uno de los mejores trabajos realizados en cine para expresar el mundo kafkiano que si no todos, al menos muchos experimentamos en la vida, y que en tan pocas ocasiones se expresa, al menos tan magistralmente.
La cabina telefónica como metáfora. Usted no verá otra cosa que un tipo metido en una cabina amenazado por un francotirador que se comunica con él y lo amenaza a través del teléfono. Le pongo un 4,5, ya que mantiene el interés y transmite la angustia. Mas allá de eso no hay más.
Al igual que en "El cielo protector" aquí nos encontramos con otro director que ha sabido plasmar la belleza del desierto con una inmejorable fotografía, al tiempo que capta también esa poesía que desprende el paisaje árido y hostil combinado con una desgarradora historia de amor, inolvidable. Las estupendas interpretaciones y la maravillosa historia narrada en dos tiempos diferentes te cautivarán sin remedio.
Pero también insustancial, sin empatía, sin fondo, no engancha en ningún momento y se puede uno dormir plácidamente, eso sí. Tuve que verla dos veces por esa razón y me ratifico en su suspenso. Clooney tiene una imagen muy blanda para interpretar a un tipo tan supuestamente duro. Pero además es una imagen que no logra transmitir nada de nada, y mucho menos lo que pretende. Es un mediocre actor interpretando una película mala, que eso sí, desmonta el mito del típico americano, por lo que el protagonista podría ser muy bien turco o incluso español.
No pierdas tu tiempo con ella.
La amistad de la adolescencia es quizá inolvidable e irrepetible, y más si no vuelves a encontrar a esa amiga del alma con la que viajaste más allá de este mundo. Hasta esferas que al impugnar la realidad te hacían caer de bruces en ella y muy mal parado. Esto es lo que les ocurre a estas íntimas amigas adolescentes que llegan a perpetrar un matricidio en el punto culmen de su paranoia. Visitan un lugar imaginario creado por ellas, componen libretos y adoran a un cantante de ópera al tiempo que coquetean con el amor carnal a que conduce una intensa e íntima amistad. Sus interpretaciones notables, quizá demasiado histriónica la de Winslet, junto con un argumento bien llevado hacen de ella una cinta recomendable.
Inevitable es compararla con Lovely Bones, del mismo director, cuya protagonista es también una adolescente y donde también aparece un mundo ficticio y colorido, pero ésta resulta pastelosa comparada con estas criaturas no tan celestiales.