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En auténtico título de culto se convirtió esta película en años posteriores a su estreno. Y es que estamos hablando de una auténtica obra maestra, la brillante segunda película de la prometedora carrera de David Fincher ("The game", "La habitación del pánico"), que a este paso se va a convertir en uno de los mejores directores que existen. Pocas veces se habrá vivido con una película un grado de emoción, de agobio, de atención y de suspense como con esta película.
Con un guión brillante y una premisa totalmente inquietante, Fincher genera el grado de interés desde el primer minuto, contando el relato de la investigación que llevan dos policías, uno joven, que se está iniciando y le queda mucho por aprender (magnífico Brad Pitt, en el que posiblemente sea el papel de su carrera -y si no fíjense en la extrema escena que acontece al final de la cinta-), que tiene una esposa maravillosa (Gweeneth Paltrow) y otro apunto de jubilarse, en su último caso (sereno Morgan Freeman, en un buen papel), siguiéndole la pista a un peligroso asesino en serie, que sigue los siete pecados capitales (o sea, gula, envidia, pereza, soberbia, ira, lujuria y avaricia) para completar su "obra maestra" (conviene no desvelar quien lo interpreta, cuando lo vean se sorprenderán).
Con el ambiente más desolador que quizá haya tenido cualquier película, y una atmósfera sucia, oscura y agobiante (mención aparte merece la maravillosa fotografía de Darius Khonji, todo un prodigio) se muestran unas muertes que parecen obra del diablo, que cada vez serán más interesantes hasta desembocar en un genial, inesperado y pesimista a más no poder final, que deja el recuerdo de la película en la retina.
En resumen, un auténtico peliculón, un monumento a la inteligencia y al suspense que inquietará desde el primer minuto al final a todo aquel que decida ver esta magnífica intriga policial. Imprescindible.
Lo mejor: puestos a elegir, lo que más destaca de un conjunto perfecto es el explosivo final, toda una muestra del pesimismo de David Fincher, del suspense y de una buena interpretación de Brad Pitt.
Lo peor: que le salgan copias milimétricas que no le llegan ni a la suela del zapato (¿alguien ha dicho "Resurrección"?)
Vincent 
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