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Críticas 487
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
7
10 de abril de 2008
13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Comentar primero, que ésta primera entrega de las cuatro pelis que pretende sacar la Fox, es de OBLIGADO visionado para todo aquel amante de la serie del gran Matt Groening.

Carey-Hill no se ha olvidado de ningún personaje secundario de la serie, además es entrañable poder volver a ver después de dos años al Hipnosapo, el trebol de la suerte de Fry, una y otra vez las máquinas de criogenización, etc...

Un factor importante que la película aborda es la relación Fry-Leela, de ese quiero y no puedo que nos ha dejado en vilo durante algo más de 6 años, deseando que por fin acabe con ellos dos como más quieren, estando juntos para siempre.

La peli cojea en algunos tramos donde aparecen los musicales, a mi parecer sobraba de la peli. Además aquí carece, debido a los más de 80 minutos de duración, ese ritmo frenético de un buen episodio, que nos mantenía pegados al televisor como lapas.

Sin embargo, destaco mucho el final, las referencias a otras grandes sagas ('Star Wars' o 'Terminator') y series (por ejemplo el calendario de Fry de 'Padre de Familia') y poder volver a ver después de 2 años a estos "cracks" del 2-D en acción.

La frase de la peli:

"Vale, la he cagado"

Incluso animo a quien no haya visto la serie (poca gente creo...) que le pegue un vistazo, no os defraudará.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me sobrecogió el momento cuando Lars se sacrifica para salvarlos, y antes de morir revela que él es la copia de Fry. La verdad que no caí en toda la peli, y eso que la barba de Fry era un tanto sugerente...
15 de octubre de 2012
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Conato de telefilm protagonizado por Michael Douglas quien tiene una aventura sexual con Glenn Close estando casado. La película transmite el mensaje de que sólo una parte es la mala (Close), pero yo creo que Douglas es tanto o más cabrón que ella. Eso allá cada uno. Un drama sobre los celos y la fidelidad que me recordó por momentos a 'La mano que mece la cuna', aunque cada una con una trama bien distinta. Una película básica que se deja ver llanamente. A veces se hace pesada y rezuma a armario apolillado que tira pa'trás. Un aprobadillo justo.
8 de octubre de 2009
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un jovencísimo Steven Spielberg logró en aquella época el respeto internacional con este filme gracias a su brutal puesta en escena y a las medidísimas dosis de suspense que ofrece. En ella se nos presenta al protagonista, David Mann (Dennis Weaver), un representante comercial que comienza un viaje por una larga autopista californiana. En su periplo se cruza con un camión de grandes dimensiones que circula a una velocidad moderada, lo que provoca el adelantamiento por parte del vehículo de David. Tras unos minutos, el camión es ahora el que adelanta al comercial, quien se verá enredado en una desesperante persecución y acoso por parte del camionero.

El diablo sobre ruedas es -aparte de la "road movie" por excelencia-, sinónimo de una absorbente historia, un interesantísimo matiz paranoico, un ritmo endiablado (nunca mejor dicho) y una gran agudeza para la obtención e incremento del suspense. Además, también es digna de destacar por su magnífica utilidad del montaje y un oculto sentido del humor, legado quizá de uno de sus distinguidos maestros cinematográficos, Alfred Hitchcock. Al igual que éste, Spielberg no proporciona soluciones: jamás muestra la cara del camionero enfermizo. Da igual, lo que de verdad importa es la inquietud abrumadora al que se ve sometido el comercial, personificado de la mejor manera posible por un ofuscado Dennis Weaver.
7 de enero de 2010
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Espíritu de rebeldía a manos de dos jóvenes inmaduros y vulnerables que se convierten en forajidos y a la vez en héroes populares casi por casualidad. Un cine rodado de forma libre, según el estilo importado de Europa, 'Bonnie & Clyde' es uno de los títulos que contribuyeron a cambiar la industria del cine norteamericano en los sesenta. Las personalidades de Bonnie y Clyde conectaban con los nuevos intereses de muchos jóvenes, que fueron los que la dieron el éxito rotundo por aquella época, a pesar de las malas críticas iniciales y de los detractores que alegaban excesiva violencia y escenas sexuales.

'Bonnie & Clyde', que alterna con eficacia escenas de terror, realismo brutal y comedia, es más o menos biográfica y tiene una atmósfera muy realista debido a la escenografía meticulosa y al rodaje en exteriores del noreste de Texas, donde se reproduce con fidelidad el paisaje de la época de la sequía. Tras las cámaras, un director en horas bajas, Arthur Penn, que contó con un reparto que estaba compuesto por Warren Beatty y un grupo de actores desconocidos entre los que destaca Gene Hackman y por supuesto la debutante y guapísima Faye Dunaway, o lo que es lo mismo, la Patricia Conde de los sesenta.
Faye Dunaway & Warren Beatty
Nunca antes se habían visto tiroteos tan salvajes ni escenas que se saltaran de ese modo las convecciones. Hasta entonces el disparo y el muerto nunca se mostraban en el mismo plano, en cambio en este filme, los muertos caían en la misma toma. Muy pronto fue condenada por su descripción gráfica de la violencia. Los desarrollos tecnológicos permitían mostrar heridas de bala de una manera más realista, así fue como Penn se recrea en exceso en los cuerpos despedazados y en el dolor y el sufrimiento restantes.

El tiempo ha pasado y ha dejado las cosas en su sitio. 'Bonnie & Clyde' ha perdido su fuerza provocativa, sus diez nominaciones aún suenan a locura y algunas escenas nos siguen atormentando en el tedio, pero su interés no se reduce únicamente a su papel rompedor en la historia del cine. Casi medio siglo después, esta ambigua declaración sobre el lugar de la violencia y el individuo en la sociedad americana, mantiene unos personajes violentos pero entrañables así como reflexiones aún vigentes sobre la fama o la responsabilidad de los medios de comunicación. 'Bonnie & Clyde' reúne a una de las parejas con más química de la gran pantalla, una banda sonora inolvidable y uno de los grandes finales de la historia del cine. Una película de la que no hay que perderse ni un solo plano.
12 de octubre de 2009
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un inspector individualista, cínico, cruel, violento, con una tendencia clara a saltarse las normas y con un .44 Magnum en su bolsillo, si amigos, no es otro que el inconfundible Harry Callahan.

'Harry el sucio' se presentó en sociedad en 1971 y se convirtió en una de las películas más taquilleras de la temporada. En aquella época los delitos crecían sin control y el público norteamericano soñaba con alguien con el instinto de Callahan. En Estados Unidos, en la década de los sesenta, había un delito violento cada 18 segundos, una violación cada 14 minutos y un homicidio cada 36. San Francisco era una de las ciudades más peligrosas y además tuvo que luchar contra un asesino en serie: el asesino del zodiaco, quien aterrorizó a media ciudad en aquella época y aún hoy, su crimen sigue sin resolverse.

'Harry el sucio' supuso el inicio de una fantástica y entretenidísima saga donde Eastwood siguió produciendo y protagonizándola ('Harry el fuerte', 'Harry el ejecutor', 'Impacto súbito' y La lista negra'). En todas siguió recibiendo golpes, discutiendo con sus superiores y atrapando a asesinos despiadados. Por lo tanto, este filme sentó algunas de las bases del policía cinematográfico moderno, ya que el carácter de su personaje ha influido en decenas de películas posteriores y por eso al menos, su visionado es de obligatorio cumplimiento para cualquier aficionado a esto del séptimo arte.
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