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Críticas de: Miquel
Miquel Palma de Mallorca - España 
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Monsieur Verdoux (1947)
Charles Chaplin
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| 29 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Abril de 2008 |
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Octavo largometraje de Charles Chaplin, en el que interviene como guionista, director, productor, compositor de la música y protagonista. El guión desarrolla una idea de Orson Welles, basada en hechos reales. Se rueda a partir de mayo de 1946, en escenarios naturales de CA (Big Bear Lake y Lake Arrowhead) y en los platós de los Chaplin Studios (Hollywood). Es nominado a un Oscar (guión original). Producido por Chaplin para la UA, se estrena el 11-IV-1947 (NYC).
La acción tiene lugar en Francia entre 1932 y 1937. Henri Verdoux (Chaplin), tras 35 años de trabajo como cajero de una oficina bancaria, es despedido (1932) a causa de la Depresión. Para poder atender a su esposa paralítica, Mona (Correll), y a su hijo único, decide dedicarse a una ocupación que le obliga a viajar con frecuencia.
El film suma comedia negra y drama. Con motivo de su estreno obtiene una acogida fría por parte del público y suscita apasionadas descalificaciones de los sectores más conservadores de la sociedad americana. También la crítica le es adversa. Se convierte en la obra más discutida, criticada e incomprendida de Chaplin. El paso del tiempo y la superación de algunos prejuicios permiten descubrir la fuerza y solidez de la cinta.
La película critica la concepción matriarcal de la sociedad americana y la atribución que se establece de papel capital al dinero. Ganarlo es el objetivo principal de la vida humana, el primer centro de interés y el móvil de la acción individual y colectiva. El éxito y el fracaso se miden en términos del dinero ganado o perdido. La doble crítica de Chaplin no agrada a un público poco dado a la relativización y la autocrítica. Hacia el final, el film deviene un alegato pacifista: denuncia el belicismo, la guerra, los negocios de la guerra y los que se enriquecen con ella. La proximidad de la IIGM (1939-45) y las heridas que el conflicto había dejado abiertas hacen que el gran público no se sienta cómodo con las propuestas del realizador.
El relato se inspira en Henry Desiré Landrú (1869-1922), francés, que murió en la guillotina por el asesinato de 10 mujeres. Son escenas destacadas la de la oruga que Verdoux retira del camino para no pisarla, la de la barca en el lago con Annabelle Bonheur (Raye), el encuentro con la amiga de Thelma y los emotivos planos finales. La narración es sobria y fluida. Se sirve de una voz en "off", la del narrador, salida de la tumba de Verdoux (1880-1937).
La música, de Chaplin, corresponde a una partitura original desenfadada y festiva, que subraya con profundidad los momentos dramáticos. La fotografía, de Roland Totheroh, crea composiciones de excelente dibujo, mueve la cámara pausadamente y con precisión, hace uso frecuente de "zooms" de aproximación y deja la cámara inmóvil en el plano final. Notable interpretación de Chaplin y del cuadro principal de actores.
Miquel 
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Duelo en la alta sierra (1962)
Sam Peckinpah
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| 29 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Abril de 2006 |
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Realizada por Sam Peckinpah, se rodó en conemascope en Inyo National Forest y Bronson Canyon (California), con un presupuesto de 1 M dólares. Producida por Richard E. Lyons, fue nominada al BAFTA a la mejor actriz novel (Marietta Hartley).
La acción tiene lugar, camino de Coarsegold, en un momento no determinado de la última década del XIX. Narra la historia de un antiguo sheriff, Seteve Judd (Joel McCrea), respetado, entrado en años, contratado por un banco para transportar un cargamento de oro desde la mina a la ciudad, a través de un territorio peligroso. Judd se hace con la colaboración de veterano Gil Westrum (Randolf Scott) y del joven Heck Longtree (Ron Starr). En el camino encuentran a una muchacha, Elsa Knudsen (M. Hartley), a la que defienden de los intentos de rapto y violación de los hermanos Hamond.
La película recoge toda la iconografía del "western", con pistoleros, aventureros, banqueros, prostitutas, mineros, misioneros, comerciantes, cantineros y otros, que sitúa en un contexto temporal y social diferente. El Oeste no es ya el espacio de las correrías de los indios, ni el lugar de asentamiento de pioneros y colonos, ni el escenario de las proezas de héroes como Will Kane, Ethan Edwards, Owen Thursday. El sentido crespuscular de la historia se acentúa con la edad de Judd y Westrum, su participación en los "westerns" de la época dorada y la hora final de sus carreras: última intervención en cine de Randolf Scott y una de las últimas de Joel McCrea. La emergencia de un tiempo nuevo se simboliza en el primitivo modelo de un automóvil, que presagia profundos cambios tenológicos. Se trata con respeto, nostalgia y lirismo el viejo Oeste y los códigos de conducta de sus protagonistas (amistad, lealtad e independencia personal). La historia es rica en trazos de humor, que culminan en la ceremonia de la boda de Elsa y Billy. Se exalta el sentido de la amistad y responsabilidad de Judd y se condenan la traición al amigo y el fanatismo religioso de Joshua Knudsen (R.G. Armstrong), que suma ciega ortodoxia religiosa y maltrato con abusos de la hija.
La música aporta una brillante partitura de viento y percusión, que añade algunas canciones populares. La fotografía se ajusta a la estética de Peckinpah: colores atenuados y neutros, juegos de luces y sombras bien construídos, importancia del claroscuro y paisajes espectaculares. El guión desarrolla una historia interesante, intensa y crepuscular, rica en toques de humor (carrera de un camello y muchos caballos). La interpretación de los dos veteranos es magnífica y loable la de los secundarios. La dirección demuestra, a los 36 años, una espléndida madurez.
Película rica en matices y sugerencias, que dice más de lo que aparenta. Muestra el ocaso del antiguo Oeste con nostalgia, lirismo, admiración y respeto.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La escena del duelo final múltiple es antológica.
Miquel 
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Cinema Paradiso (1988)
Giuseppe Tornatore
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| 28 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
9 de Enero de 2009 |
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Segundo largometraje de Giuseppe Tornatore (“El profesor”, 1986). Escrita por él con la colaboración de Vanna Paoli, tiene una importante base autobiográfica. Se rueda en escenarios naturales de Bogheria (Palermo, Sicilia), ciudad natal de Tornatore, otras localidades de Sicilia (Castelbuono, Cefalú...) y Roma. Obtiene un Oscar (película de habla no inglesa), el Gran Premio del Jurado (Cannes) y otros premios. Producido por Franco Cristaldi para Cristaldifilms (Roma) y Films Ariane (París), se estrena el 17-XI-1988 (Italia).
La acción dramática tiene lugar en Giancaldo, pequeña localidad pesquera imaginaria de Sicilia, y en Roma, a lo largo de algo más de 40 años (1945-1987). El pequeño Salvatore “Totó” Di Vita (Cascio), de 6 años de edad en 1945, muestra un temprano interés por el cine que cada semana se proyecta en la sala Cinema Paradiso del pueblo. Entabla amistad con el proyeccionista Alfredo (Noiret), mientras asiste a la escuela y hace de monaguillo en la Parroquia que rige el P. Adelfio (Triestre). Vive con su madre María (Attili) y su hermana. El padre murió en Rusia durante la IIGM.
El film suma drama, comedia, romance y análisis social. Se divide en tres partes bien diferenciadas. La primera se refiere a los años de la posguerra (1945-55) y está narrada desde el punto de vista de un niño. La segunda parte focaliza la atención en los amores adolescentes de Salvatore y Elena (Nano), rubia y de ojos azules, llegada de fuera con sus padres, y en la incorporación al servicio militar. La tercera parte narra el regreso fugaz del protagonista a Giancaldo, convertido en un realizador de cine de prestigio, con motivo del fallecimiento de Alfredo.
Narrada mediante un largo flashback, que abarca la primera y segunda parte, el film explica de manera detallada y minuciosa una historia emocionante y enternecedora. Suma la sobriedad y sinceridad del neorrealismo y el humor y gracia de la comedia italiana. La evocación de la infancia y juventud se presenta sazonada de nostalgia y humor a partes iguales, mientras en el tramo final el relato eleva el tono melancólico y se reviste de aires melodramáticos. Muestra con horror la frecuencia y rigor de los castigos corporales que recibían los niños, en casa y en la escuela, en los años 40 y 50.
Presenta una galería de personajes populares sencillos, cálidos y entrañables, que definen la manera de ser, pensar y comportarse de los habitantes de la localidad y de los espectadores del cine. Entre el público hay chiquillos alborotados, jóvenes en busca de novia, madres que dan el pecho a bebés, aficionados que se saben de memoria los diálogos, parejas que se acarician, chavales que se masturban, chicas engalanadas en busca de marido, mayores que se duermen, etc. El público asiste activamente mediante ruidosas quejas por los cortes, ovaciones al héroe, risas sonoras, etc.
(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Entre los personajes singulares sobresalen el tonto del pueblo, el cobrador y acomodador de la sala, el cura párroco que amplía la censura oficial con aportaciones propias (cortes adicionales), la prostituta que ofrece servicios rápidos y discretos en los lavados, el neofascista que escupe al público de la platea, el terrateniente que da órdenes... En los años 40 y 50, antes de la proliferación de la televisión doméstica, las salas de cine de pueblo eran, después de la Iglesia parroquial, el principal referente formal de reunión, encuentro, convivencia, conversación, comunicación, exhibición y demostración pública.
De la película se han hecho tres versiones. La versión original italiana es de 155 minutos, la versión internacional es de 123 minutos y la versión extendida (director’s cut), editada en DVD, es de 174 minutos. Entre la versión extendida y la internacional no sólo hay diferencias de duración, sino también de sentido y contenido.
El film rinde homenaje a películas americanas famosas (“La diligencia”, “Casablanca”...), italianas (“Ana”, “El grito”, “La terra trema”, “El jeque blanco”...), alemanas (“El ángel azul”), etc. Ofrece imágenes de actores y actrices de Hollywood (Clark Gable, Chaplin, Ingrid Bergman, Buster Keaton, Stan Laurel, Oliver Hardy...) e italianos (Totó, De Sica, Sophia Loren, Vittorio Gasmann, Silvana Mangano...). Hacia el final ofrece un emocionante y divertidísimo montaje de los besos supuestamente censurados por el P. Adelfio, extraídos de “La quimera del oro”, “Las noches blancas”, “El forajido”, “Los viajes de Sullivan”, “Primera plana”, “Alas” y muchas más. La obra destila amor al cine y a su universo de estrellas, títulos famosos, mitos, historias, fascinación y magia. Además de fuente de entretenimiento y felicidad, el cine es, para el autor, fuente de conocimiento y medio de aprendizaje.
La película apuesta por valores como la fuerza de voluntad, la amistad, las capacidades de las personas con discapacidad, las relaciones intergeneracionales, la lucha contra el conformismo, los afanes se superación y realización, etc. Celebra la amistad, la infancia, la juventud, la fiesta, la alegría de vivir, etc.
La música, de Ennio Morricone, ofrece una banda sonora admirable, con composiciones alegres y festivas, como el tema principal (“Nuevo Cinema Paradiso”), dramáticos (“Cinema in flamme”), melancólicos (“Visita al Cinema”) y un hermoso tema de amor, de Adrea Morricone. Sobresale el “scherzo” que acompaña a la escena de Totó y Alfredo en bicicleta. La fotografía, de Blasco Giurato (“Una pura formalidad”, Tornatore, 1994), en color, aporta una descripción visual realista, amable y humorística, que complementa con primeros planos intimistas y melancólicos hacia el final. Gran interpretación de Noiret y muy meritoria la del debutante Salvatore Cascio en el papel de niño de 6 años.
Film entretenido y fascinante. Clásico moderno del cine italiano.
Miquel 
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El fuego fatuo (1963)
Louis Malle
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| 28 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
25 de Febrero de 2006 |
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Escrita y dirigida por Louis Malle, se basa en una novela corta (1931) de Drieu La Rochelle. Se rodó en exteriores de París y Versalles y en estudio. Obtuvo el premio especial del Jurado y el premio de los Críticos Italianos de Venecia. Fue nominada el León de oro de Venecia. Se estrenó el 15-X-1963.
La acción tiene lugar en París y Versalles a lo largo de 48 horas, en 1962/63. Narra la historia de Alain Leroy (Maurice Ronet), de 28 años, escritor, sin afinidades políticas, casado con una norteamericana (Dorothy) desde hace 3 años, vivió con ella en NY hasta hace medio año. No se adaptó a la vida de NY y cayó en el alcoholismo. Regresó a Francia para curar su adicción. Lleva 4 meses sin beber, pero se siente presa de angustias y miedos. Decide visitar a sus antiguos amigos y conocidos en busca de calor humano, apoyo y amistad.
La película expone el proceso interior de un hombre débil, ex-alcohólico, interno en una clínica privada que le ha llevado a la abstinencia, sin investigar las causas de su adicción y sin curarla. Las adicciones son una enfermedad que exterioriza carencias profundas que se han de investigar y tratar hasta la reinserción social y laboral del enfermo. Es excelente el crudo realismo con que la película describe la patología de Alain, olvidando tentaciones románticas, idealistas o surrealistas. Tampoco busca culpables o responsables de los hechos. Para Malle la realidad es tan compleja que no permite entrar en este tipo de cuestiones. No explica, pero indica las causas del problema. En este sentido resulta desolador el panorama de desinterés, frialdad, egoismo y rechazo contenido que Alain encuentra entre sus antiguas amistades. Nadie está dispuesto a darle el apoyo que necesita, busca y pide. Dos imágenes muestran con elocuencia la desesperación interior del protagonista: su curce a pie de una calzada saturada de coches en una tarde lluviosa y el paso inesperado frente a la clínica de Versalles de una carrera ciclista (tal vez la última etapa del Tour) que atrae mucho público e impide la circulación. Malle incluye un breve homenaje a Scott Fritzgeral: Alain lee un ejemplar de "El Gran Gatsby".
La música para piano solo, de Erik Satie, aporta el apoyo sonoro más brillante y adecuado que se podía esperar. La fotografía, de Ghislain Cloquet ("Las señoritas de Rochefort", 1967) ofrece largos travellings, junto a una cámara que busca y acaricia a los personajes y destaca detalles relevantes (teléfono, pistola, mano temblorosa). El guión se centra en la exploración del proceso interior de Alain en su itinerario desolador de 48 horas. El narrador es uno de los elementos de trasmisión de los pensamientos y sentimientos ocultos de Alain. La interpretación de Maurice Ronet es extraordinaria. La dirección construye un drama psicológico, complejo y realista, de gran profundidad.
Película realizada por Malle a los 31 años. Confirma sus grandes aptitudes y muestra su pasión por el drama humano.
Miquel 
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Muerte de un ciclista (1955)
Juan Antonio Bardem
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| 27 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Julio de 2009 |
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Film clásico del cine español, realizado por Juan Antonio Bardem (Madrid, 1922-2002). El guión, del propio Bardem, desarrolla un argumento de Luis Fernando de Igoa. Se rueda entre el 29-IX-1954 y febrero de 1955, en escenarios exteriores naturales de Madrid y en los platós de los Estudios Chamartín (Madrid). Gana el premio de la crítica internacional (FIPRESCI) del Festival de Cannes. Producido por Manuel J. Goyanes (“Calle Mayor”, 1956) para Guión Films (Madrid), Suevia (Madrid) y Trionfal Cine (Roma), se proyecta por primera vez en público el 9-V-1955 (Festival Cannes).
La acción dramática tiene lugar en Madrid y alrededores, durante unas pocas semanas del invierno de 1955. María José de Castro (Bosé) y Juan Fernández Soler (Closas) son dos antiguos novios de juventud, que tras la Guerra Civil y la boda de ella con un rico industrial, Miguel de Castro (Toso), mantienen una relación amorosa continuada. Cuando una madrugada invernal regresan en el coche de ella, un SEAT 1400, de la posada donde han pasado la noche, en un cambio de rasante atropellan a un ciclista, un obrero metalúrgico, al que abandonan aún con vida, sin informar a la policía para evitar ser investigados. Él es soltero, vive con su madre, participó en la Guerra Civil como alférez provisional y consume su tiempo libre en fiestas, reuniones sociales, cenas de postín, etc. Es una persona superficial, sin rumbo, sin aspiraciones y sin ideales. Ella es interesada, fría, egoísta, codiciosa, elegante y atractiva.
El film desarrolla un potente drama, que suma el de María José, preocupada por su seguridad y por las amenazas de chantaje de un villano, Rafael Sandoval (Casaravilla), y el de Juan, poseído por los remordimientos y una gradual toma de conciencia de la realidad social del país. Con elementos sencillos y escuetos, el film mantiene un suspense sin fin, que va enrareciendo el ambiente y creando una atmósfera asfixiante, de opresión, amenaza y malos augurios.
El objetivo del film no es narrar, con solvencia y eficacia, un caso policial o de intriga criminal, como hace y hace muy bien, sino anunciar la proximidad de un cambio. La clase dominante, sostenida y amparada por el franquismo, minada por el egoísmo, la hipocresía, el culto a las apariencias y la doble moral, se va a ver en un futuro no lejano desbordada por la emergencia de una juventud nueva, generosa, solidaria y libre de prejuicios. La toma de conciencia de Juan se manifiesta en el sentido de constatar la inviabilidad de la mediocridad de los poderosos y la fuerza de los jóvenes, como su alumna Matilde Luque Sandoval (Corrà) y sus compañeros de Facultad. Pasados los años se comprende mejor que Bardem, en los años oscuros de la opresión totalitaria, los presos políticos, el aislamiento internacional, la pobreza, el subdesarrollo, la autarquía y la vida ciudadana bajo permanente vigilancia policial y política, conciba un sueño, que era el de muchos.
(Sigue sin “spoilers”)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El sueño tardaría 22 años y se impondría de acuerdo con la lógica de la realidad, no las aspiraciones del cineasta.
La contraposición de riqueza y miseria se expone mediante la sucesión de planos y contraplanos que combinan imágenes de fiestas y oropeles con barriadas humildes, fangosas, ruinosas y saturadas. La narración se apoya en unos diálogos medidos, ajustados y precisos, acompañados de imágenes montadas con gran habilidad en secuencias de planos, planos/contraplanos, primeros y primerísimos planos, encuadres inferiores, encuadres a ras de suelo, etc., en una demostración inédita en España de dominio del lenguaje visual. Su estética delata la búsqueda de la belleza visual de Hitchcock e influencias de Welles, del cine negro clásico americano, de Antonioni y otros. Presenta numerosos símbolos visuales: cristales rotos, verja metálica que separa a Juan de Matilde, etc.
Por extensión, Bardem hace uso de los paisajes desolados de los alrededores de Madrid, para simbolizar el estado de ánimo de los protagonistas (1). A ellos añade los decorados desnudos y desconcertantes, iluminados con luces que confunden los perfiles y la líneas reales con las que marcan las sombras. Esto se da de modo especialmente evidente en la escena de la conversación final entre María José y Miguel. Los primeros planos de los rostros de Juan y María José revelan la angustia y la desazón que domina a los personajes.
Muestra un acto de protesta estudiantil frente al Decanato de la Facultad y una huida masiva ante un perseguidor que no se ve, pero que está ahí. Estas imágenes y la denuncia sugerida del autoritarismo del régimen, sus prácticas de tráfico de influencias, hipocresía, corrupción, arbitrariedad, etc. (2), no causan problemas con la censura española. Ésta prohíbe besos, abrazos, contactos íntimos y escenas de cama de los amantes. Por lo demás, impone un final que Bardem aprovecha para poner de relieve, aún más, la insolidaridad de la personas adineradas frente a la solidaridad de los estudiantes y los trabajadores. La película recibe la calificación moral de 4 puntos, equivalente al calificativo de “gravemente peligrosa” (por el adulterio y el homicidio del ciclista sin prestación del auxilio debido).
La banda sonora, de Isidro B. Maiztegui (Calle Mayor”, 1956), aporta una partitura con cortes atonales e inarmónicos, que se combinan eficazmente con el desarrollo de la acción. Añade el canto religioso de un responso de difuntos en una iglesia que presagia acontecimientos dramáticos y trágicos. La fotografía, de Alfredo Fraile, en B/N, compone una narración visual variada, rica en recursos, de buena composición y excelente montaje, que deja al cine español a la altura del internacional del momento.
(1) Llorenç ESTEVE DE URDAETA, “Muerte de un ciclista”, ‘Español de cine’ (Antxon Salvador), pág. 49, Blume Ed., Barcelona 2009.
(2) Tomás VALERO MARTÍNEZ, “Muerte de un ciclista (1955)”, ‘Cinefania’, cinefania.com
Miquel 
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