|
Me quedo con la frase que he puesto de título para intentar explicar la sensación que me ha dejado esta película. Como no puede ser de otra forma, a mí me ha conmovido, porque personalmente adoro este tipo de guión, ese tipo de recreaciones kafkianas y sin ningún medio económico, y esas grandiosas interpretaciones de varios grandes actores que pasan, injustamente, sin pena ni gloria por el panorama del cine español. La cinta además nos regala una escena que yo, que acabo de verla, ya tengo claro que va a ser, a título personal, absolutamente mítica: la de Antonio Dechent en el tejado. Muchos dicen que se han aburrido, que la película es pretenciosa y vacía... lo respeto. A mí no solo no me lo parece, sino que me parece altamente entretenida, apasionante, inteligente y cargada de sutiles referencias morales y existenciales, y no me parece pretenciosa. ¿Es justo decir esto? ¿es una película que, unánimemente, deba gustar a todo el mundo? pues posiblemente no, pero por eso le he puesto la máxima puntuación, porque a mí me ha conquistado, porque, efectivamente ¿acaso hay algo justo?
Kain 
|