186 de 279 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Dado que soy el único usuario de filmaffinity que no ha leido el libro, soy el único capacitado para valorar la película única y exclusivamente como película. Como cine.
Eh, eh, tranquilidad, que hay gente que no ha leído el Quijote, y nadie les dice nada.
Tampoco he leido el Quijote.
Sólo leo a Delibes. Y no diré más si no es presencia de mi abogado.
Antes he de decir que al teclear "código" en el buscador para alcanzar la susodicha, una bolita de alcanfor se me ha avalanzado desde la pantalla e incrustado en el cerebro. Todavía me tiemblan las piernas.
La causa es que he visto que se va estrenar "El Código Aparinci", una película para este año protagonizada por Andrés Pajares, Fernando Esteso y Fedra Lorente. He inclinado el tronco para acercar los ojos a la pantalla y poder ver las letras jr. detrás de cada nombre, pero mi gozo en un pozo. Menudo vuelco al corazón. No conocía este hecho.
Lo que me indigna es que se comiencen los telediarios con noticias de Corea o Irak, y no se haga un seguimiento minucioso al rodaje de esta película entre Los Deportes y El Tiempo.
Hay cosas que no se pueden entender.
En fin, como decía, soy poseedor de la imparcialidad para valorar este film, así que deben escucharse las palabras con las que a continuación dictaré sentencia.
Señores, esta película, si se separa de la novela, es una película de aventuras, con dos buenos actores protagonistas y secundarios de nivel. Ambientada. Fotografiada. Rodada. Publicitada. Y estrenada.
Así que no hay que decepcionarse si se esperaba algo distinto, más cercano a lo que se imagina cada cual de la vitoreada novela.
Afirmo, así, que esta película de misterios y aventuras es:
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144 de 195 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Los niños.
Los actores (vaya piropo) jóvenes dan asco todos, especialmente Fran Perea, ser mal construido físicamente. Hay un tal Boliche al que le ha salvado la campana: un capítulo más, y explota. Luego hay mucho guaperas cachitas argentino, uno por temporada más o menos. Los hijos e hijas que conviven en el chalet amarillo (que pueden ver en la calle Alfonso XIII del madrileño barrio de la prospe) son todos repugnantes, incluyendo al gitanazo de la Lydia Bosch que nos metieron al final. También estaba la Verónica Sánchez por ahí, pero no ha vuelto a asomar el careto, porque ahora se dedica e empresas mayores como actriz bazofia de bodrios nacionales en pantalla grande. Hay un chaval, el novio de la tal África, esa que no tiene tetas, que es como Kim la del Un, dos, tres: no le fichan ni para hacer anuncios. Y actúa una niña muy mona a la que también le ha salvado la campana: un capítulo más, y le sale bigote.
Los mayores.
Resines repitiendo actuación semana tras semana, Bonilla tres cuartos de lo mismo y Fiti cinco sextos de lo anterior, fueron lo mejor de la serie en sus comienzos, pero acabaron aburriendo por repetitivos, y de no ser por el chiquitín, que ese sí que es grande, la serie no habría superado la presión del prime time.
Entre las señoras se salvan por los pelos la monjita y la chatunga, porque Belén Rueda (o Lidya Bosch, que es lo mismo) dan grima en sus intentos de interpretación académica. Para colmo, un gran número de productores de la industria nacional cinematográfica se creen sus caretos de dramilla barato y nos las cuelan en películas de primera fila (que en el cine patrio es como decir mierda); por ejemplo, en El Orfanato. También hay una vieja que ha terminado sin papel en la serie, tan sólo calentaba las tostadas del desayuno.
El marketing.
Es inevitable hablar de los anuncios. Los Serrano eran unas imágenes que aparecían a ratitos entre bloques de spots publicitarios.
El guión.
No hace falta comentar que el 80% de los guiones de las series de TV no son más que el resultado de dar vueltas y giros a una idea. Casan a un viudo con una divorciada, ambos con hijos, y de la convivencia pues vamos tirando y estirando hasta que nos dejen.
Cameos.
Alfredo Landa, Elsa Pataky y la novia de Fernando Alonso, que yo recuerde.
Poca vergüenza musical.
El mayormente; las bochornosas, infantiles, ridículas, patéticas, demenciales, insufribles, repugnantes y resto de calificativos despectivos que contemple la RAE, canciones de Fran Perea; la.. pufff... (es que no sé ni cómo llamarla) canción esa de "A toda marcha" con la que demostraron que el mundo de la farándula está gobernado por auténticos hijos de puta de izquierdas que sólo piensan en sacar pasta (hipócritas que luego donan 5 euros contra el SIDA)...
En fin, lo de siempre.
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spoiler:
El final.
Error. Si se despierta el Resines y no nos sacan las caras de los demás, podrían hacer cuatro temporadas más con actores nuevos, empezando desde cero. Y luego otra vez, y otra... así hasta que vayamos todos los espectadores en masa a lanzarnos desde el puente de Eduardo Dato.
99 de 109 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Desde el sutil misterio que provoca el porqué Buñuel parece dar importancia a detalles que nada tienen que ver con la trama, salvo una posible descripción del costumbrismo regional (los perros atados con cuerda al carro) o la inmersión en una personalidad contrastada (Rey salvando a la abeja), hasta las burdas imágenes sueltas que menos aún conectan con el argumento, salvo para resaltar lo evidente (el ratón cazado) o recrearse con descaro (la foto en la última cena), Buñuel crea, a partir una secuencia disparatada de imágenes gamberras (la vaca y la leche), macabras (la niña jugando bajo el árbol) u osadas (la navaja crucifijo), que nada tienen que ver unas con otras, más bien parece que carecen de conexión, una historia sólida, libre y tensa. No hace falta decir que hay que tener un instinto cinematográfico descomunal para dar homogeneidad a semejante disparate y fluidez a un argumento tan llano como un camino de cabras.
Tampoco hace falta mentar, mas lo mento, que la gama de intérpretes que participan en el esperpento es una de las mejores de la historia del cine universal. Lo de Don Francisco Rabal es inhumano.
Durante la práctica totalidad del metraje se puede leer entre líneas, buscar tres pies al gato y pensar mal. Cada escena tiene una doble lectura. El final, más de dos. Y desconozco si la partida es un homenaje al maravilloso final de El Apartamento, rodada un año antes, pero desde luego que está como poco a su misma altura, y es un cierre perfecto para una tarde de feria destroyer que critica al aristócrata y al indigente, pone en evidencia al perverso y al santurrón, saca los colores al laico y al religioso, obliga a la mirada sucia (salvaje el erotismo de Silvia desmelenada), incita a la perversión y convence al indeciso de lo retorcido de nuestra especie.
Brutal segundo por segundo. Tan satánica como celestial. Para vérsela mil veces.
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122 de 156 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Cenoura, Bené, Ze Pequeño, Dadinho, Buscapé, Filé con patatas, Mané Galinha, Neguinho...
Este "menage a trois" entre Godfellas vagabundos, balas de Peckinpah y Manu Chao espídico se ha situado por mérito propio entre las mejores películas de la década, y quién sabe para el futuro... Particularmente pienso que envejecerá bien, pues radica su fuerza en los violentos personajes, y eso nunca pasa de moda, a parte de tener una estructura moderna, no exagerada, basada en parones de cámara, capítulos titulados y viajes en el tiempo por flash backs que se enganchan una y otra vez a la historia.
El ritmo es frenético y antes de querer darte cuenta ya estás enganchado a las desventuras de la favela.
Buenas frases, buen trato a los personajes, buena música, desgarradora, a ratos, fotografía y un frío trato a la realidad, que le permite prescindir de mostrar la moraleja, cosa que yo, personalmente, agradezco enormemente.
Respecto a la polémica de su puesto 20 en el top FA (y llegó a estar entre las diez primeras, creo recordar), ya veremos qué dice el tiempo. Hay que tener en cuenta también que mucha gente ve la peli, le gusta, y en fin, le falta tiempo para conectarse y soltarle un 10. La emoción está reciente, acto que no ocurre igual de exagerado con los grandes clásicos (si mi padre vuelve a ver L'Atalante no sale disparado del salón al ordenador para conectarse a leer como un enfermizo todo lo que se cuente de ello en la Gran Red y ponerse a disparar votos y piropos en foros y páginas de todo tipo donde se mencione "Cidade de Deus".
La película que más me ha gustado en lo que llevamos de XXI.