Uno de los mejores productos de entretenimiento, intriga y suspense de los 90. La trama empieza a ser trepidante desde los primeros cinco minutos, lo cual es de agradecer, ya que viendo la cantidad de cosas que le pasan al protagonista, mejor empezar cuanto antes.
Harrison Ford está muy bien en su papel de perseguido, aunque su abanico de expresiones abarque escasamente dos o tres, variando entre el miedo, la obstinación y el fastidio. Aparte de eso, sus dotes interpretativas no dan para más, pero afortunadamente la película cuenta con otros actores de verdad, como Tommy Lee Jones, que borda su papel de policía determinado a hacerse con el "maleante".
Por lo demás, el ritmo es trepidante, la música acompaña muy bien y las localizaciones son soberbias, destacando el desfile en la ciudad de Chicago.
11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Durante este película se rumorea que Meg Ryan y Russel Crowe mantuvieron un apasionadísimo romance, lo cual derivó en el fin del matrimonio de Ryan poco después. Y como a todas las películas protagonizadas por una pareja enamorada, la acompañó la supuesta maldición de Hollywood que dice que películas con parejita demasiado apasionada no tendrán éxito. Se ha visto más de una vez, uno de los más clamorosos casos fue el de "Gigli" con Ben Affleck y Jennifer López, un desastre a todos los niveles.
Bueno, pues esta película, sin llegar a ser un desastre comercial y artístico apocalíptico, cierto es que no fue el éxito esperado. El guión es una americanada en sí, donde priman más elementos ideológicos como "el mundo gira alredededor de los EEUU y de sus ciudadanos en el extranjero, que están injustamente perseguidos por pertenecer a un país capitalista tan exitoso como el nuestro". Bueno, admitiendo este punto de partida, prepárense a ver una película irregular, que intenta mezclar con éxito, aunque no lo consigue en conjunto, elementos de romance e intriga.
Puede hacerse lenta algunas veces, pero en conjunto es una película pasable.
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
La mejor disección de las relaciones hombre-mujer rodada hasta ahora, en mi opinión. Un guión maravilloso, ágil, agudo, certero, que lleva la historia en volandas hasta el final, aunque éste peque un poco de ser demasiado "historia con final feliz". La banda sonora, con canciones jazzísticas de los años 40 y 50, es otra maravilla, con piezas interpretadas por Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Frank Sinatra, etc...: es la banda sonora perfecta para cualquier historia de amor romántica que se precie.
En resumen, una película muy buena, de las mejores comedias románticas de todos los tiempos, divertida, inteligente y entretenida. Absolutamente recomendable para ver y repetir cuantas veces se quiera.
8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Una excelente película del genio Lemmon y de la deliciosa aunque con carácter MacLaine. Una dirección eficaz por parte de Wilder, que aporta valiosa información sobre el nacimiento de las grandes multinacionales deshumanizadas a principios de los años 60 en los EEUU. Es de agradecer poder asistir años después a la descripción del nacimiento de las grandes corporaciones, de la vida del ser humano en medio de ese engranaje, en una ciudad tan grande e impersonal como ya lo era Nueva York hace 40 años.
El verdadero drama de la película es la soledad impuesta a los personajes que viven en una ciudad monstruo y trabajan para una compañía monstruo. En contraposición a la grandiosidad de estos dos elementos, los personajes de Lemmon y MacLaine se debaten en su vida privada por sobrevivir. Se contrapone por ello la inmensa sala de contabilidad de la empresa con el pequeño apartamento de Lemmon. Asistimos a una curiosa dicotomía entre el mundo superficial y frívolo exterior, escenificado en los encuentros amorosos que tienen lugar en el apartamento, y el mundo interior tumultuoso, desgarrado y dolorido de ambos protagonistas.
Lo dicho, una obra maestra, tanto por la descripción de la época, como por el ritmo de la película y el desarrollo de los personajes.
Una película esencialmente de actores, y ¡qué actores! El que más me gustó, el todoterreno Gary Oldman, se transforma totalmente aquí para dar vida a un política más corrupto todavía que el ya de por sí corrupto ambiente de Wahington. Una transformación que llega incluso a ser física, mostrando en su decadente apariencia exterior la propia decadencia de los valores y la moral del personaje que interpreta. Como siempre, me quito el sombrero ante este pedazo de actor, bastante infravalorado en el panorama actual.
Joan Allen, que sin ser mi actriz favorita por resultarme algo antipática, se cuenta sin embargo entre los diez mejores actores de los EEUU, según opinión de sus propios colegas de profesión. En esta película encarna con dignidad a una aspirante al poder en el machista y corrupto ambiente de Washington. Comedida en su actuación, cumple holgadamente con su papel, aunque ya digo, esta actriz no me acaba de llegar.
Como curiosidad, apuntar que el magnífico Grissom de CSI Las Vegas aparece en esta película, aunque esta vez vestido de impecable esmoquin. El actor William Petersen, siempre tan solvente y con esa profundidad intelectual que sabe aportarle a cada personaje suyo, no se explica que no haya sido descubierto y disfrutado por el gran público hasta tan tarde, con CSI, como no sea por su irrefrenable amor al teatro.
En definitiva: una película donde lo mejor son los actores, todos como la copa de un pino (incluído el guaperas Jeff Bridges). Lo peor: esa pedantería y moralina americanas, que dan al traste con nuestras esperanzas de ver los tugurios del poder de Washington tratados de forma más realista.
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spoiler:
El final de la película, sin embargo, es tan típicamente americano que da náuseas: al final los malos pierden, los buenos ganan y encima por goleada, las buenas personas y los verdaderos talentos son reconocidos (!) por el jefe que los promociona sin rubor, y además las mujeres salen ganando y todo... Increíble por irreal y fantasioso este final, pero estudio americano de producción obliga.