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Críticas de: Bloomsday
Bloomsday |
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(Alicante, España)
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| 3424 | Películas valoradas |
| 443 | Críticas |
| 7 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,0
(ver sus estadísticas)
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Soy leyenda (2007)
Francis Lawrence
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| 115 de 179 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Diciembre de 2007 |
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La cinta entretiene, nadie lo duda. Tiene un buen pulso narrativo, un tempo interesante y un firme desarrollo. Buenas secuencias de tensión que, sin ser de lo mejor que hemos visto, sí cumplen con creces sus objetivos.
Pues hasta ahí como siempre: entretenida, con una buena introducción, un nudo comercial y simplón pero medianamente aceptable, y un final para cumplir el expediente de forma ramplona (el asalto final). Hasta ahí, puedo recomendarla. Y de hecho la recomiendo para aquéllos que busquen un buen rato, que encuentren acomodo en los músculos del señorito Will (en su salsa más que nunca... Y esa salsa, ojo, le sale bien. Por inconsistente que sea), en los tiros, las peleas y los flashbacks espectaculares. Y a mí con eso me suele valer para el 6. Para echar la tarde.
Insisto, como entretenimiento cumple. Sin gran excelencia, pero cumple. Y tiene una primera hora más que aceptable. Insisto, sé que habrá gente a la que le valga... Pero la manipulación de esta cinta está ahí, y eso ya cada uno... Voy con los "peros":
La parte negativa está en una inadecuada descripción de la soledad del protagonista (cae en el irremediable tópico y caricatura), y… Y ya me meto en el spoiler por exigencias del guión…
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: … La relación de Smith con esos dos “no infectados” es superficial, absurda, un trámite forzado. Por no hablar de que es una licencia excesiva que te da la pista del desaguisado que se avecina.
Pero está la traición a la novela. Imperdonable en mi opinión. No se trata de modificar para ofrecer un producto comercial adecuado, ni mucho menos (como veis no me meto con todos los cambios, más o menos superficiales, de la película: coches, armas, acción, un protagonista que es un superhéroe… Ni siquiera hablo de la lógica búsqueda de la espectacularidad en detrimento de la claustrofobia y la configuración de un personaje al límite). Es algo más. Esta cinta supone transformar completamente la idea original (no diré mensaje puesto que en la novela no es tal, sí en la cinta), no es hacer una película para la taquilla, sino destrozar un pensamiento genial por su simplicidad y economía; genial por su conclusión. Y es que aunque en ambas, peli y libro, se termine identificando a Robert Neville con una leyenda, los motivos para esa mitificación son diametralmente opuestos. Antagónicos e incompatibles, no distintos. Si esto se tratara de simples diferencias no habría problema, me ahorraría pegas. Pero esto es falsear.
Neville muere en la novela para explicar que todo es relativo y, aunque se presta a múltiples interpretaciones, no cabe duda de que es un grito de tolerancia, de desprecio por los dogmatismos furibundos. Nos señala la incógnita que toda convención debe generar… Y de ahí se debe, ya nosotros como lectores, extraer la firme convicción de que el respeto a la visión y perspectiva del “otro” es fundamental. Ya que nuestras verdades no son sino convenios, nunca axiomas.
La película se caga en esta idea. Reduce las interpretaciones a un postulado maniqueo, irrisorio y escueto. No repetiré la perorata de la chica morenita… Y luego, ese final en el que nuestro superhéroe se sacrifica para preservar “su” mundo (minoritario, no lo olvidemos) de la “oscuridad”. Así de chorra. Un personaje bondadoso, guardián de la democracia, que no es más que un panfleto para exacerbar ese sentimiento de protectores, de gendarmes, de dominadores y únicos propietarios del bien y la verdad absoluta… Así de simple, no tiene más. Tanto como esas pelis de la guerra fría que vemos con cariño pensando: vaya folleto!! ¿Cómo podían tragárselo? Pues podían, claro. Y en ello seguimos.
Ya digo, si no estuviera la cosa como está… Si no estuviésemos viviendo bajo el yugo de unas relaciones exteriores que se apoyan en manipular la opinión pública simplificando y acogotando, despreciando la diplomacia, o entendiéndola como una parte más de un protocolo de actuación en el que las demostraciones de fuerza son indispensables para no perder el puesto en el podium… Si esto no fuera así yo podría pasar un buen rato con esta peli.
Pero no me gusta que me aleccionen como si fuera un repartidor de repuestos industriales de Arkansas. Pero nada, nada…
Bloomsday 
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Yo soy Bea (Serie de TV) (2006)
Jon Koldo Berlanga, Josete Picaporte, Rafael de la Cueva, Mapi Laguna
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| 68 de 85 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Agosto de 2007 |
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-Aquí hay tomate.
-Yo soy Bea.
-A tu lado.
Programación de telecinco en la franja de las 15 horas a las 20.
Creo que a tu lado ya ha acabado, pero da igual, ya me entendéis.
Creo que la declaración de Estado de Excepción está plenamente justificada a estas alturas. Lo está desde 1999 de hecho.
La verdad es que a veces, si piensas en cosas como ésta, la tele que tenemos, la publicidad y esos ídolos actuales con forma humana llamados futbolistas... Pues... si lo piensas digo, casi ni ganas de levantarse por las mañanas, oiga.
Al menos, por buscar algo positivo, se nos ofrece la oportunidad de asistir al proyecto científico denominado "Infancia: Modo B/0342", al que se está sometiendo a una generación entera de chiquillos aún sin formar, maleables como el ingenio de estos guionistas o la integridad profesional y moral de los colaboradores de los programas arriba mencionados. Y yo, una vez superada la irritación lógica y normal de los primeros años de sinsentidos, ya voy teniendo curiosidad por ver cuáles van a ser las mutaciones... Ahí sí que hay tomate. O va a haberlo.
Por último, no se conoce nada igual al empeño de Alejandro Tous por ser actor desde la insistencia de Ricardo Bofill en ser director, la mía propia por escribir sobre cine o la de mi tío Jacinto por jugar en la NBA con su 1´54 y convertirse así en el Tyrone Bogues de Torremanzanas.
¡Y luego dicen que los USA es la tierra de los sueños imposibles!
Eso sí, adecuada para disfrutar a tope de la demencia senil o del coma agripnótico. Un desparrame vamos.
Para soportar engendros como éste no puedo dejar de mencionar las sabias palabras de mi tío de 1´54 cuando le preguntábamos qué pensaba ofrecer a los Lakers con esa altura, ese cuerpo fofo y blanquecino, casi traslúcido, con racimos de venillas verdes en los antebrazoas... Él respondía: mi juego de muñeca.
Pues eso, que ante cosas así no queda otra que ir al baño y ejercitar esa ancestral técnica.
De 15 a 20 horas.
Bloomsday 
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Sin perdón (1992)
Clint Eastwood
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| 73 de 96 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
16 de Octubre de 2006 |
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Épica crepuscular, nostálgica y pesimista a partes iguales. Una película de una pieza, rotunda, firme como la mejor tradición de western clásico o el pulso de un forajido. No hay idealización del personaje pese a dibujarlo desde un cierto, e inevitable, romanticismo.
Una reflexión sobre la violencia y la desmitificación de unos héroes que ya Ford había apuntado magistralmente. Creo que esta película incluso supera a Grupo Salvaje.
Eastwood colocó su nombre en la historia del cine si no lo había hecho antes ya. A los que no les parezca para tanto sólo puedo decirles que lo siento. De verdad.
El pasado irremediable en un tiempo inhóspito, la reflexión sobre el profesional y la técnica del pistolero, el perfil sombrío del mito (revisión que bebe directamente de Raíces Profundas), las consecuencias de la violencia (que cambia vidas y las marca, como ganado, para siempre), unos personajes arrastrados por el tiempo a un lugar que no conocen ni dominan... Pocas películas son capaces de tratar con tal maestría las claves de un género y actualizarlas sin necesidad de pervertirlas. El respeto y conocimiento que Eastwood demuestra por el western y, sobre todo, por Ford y Hawks en esta película me siguen dejando sin aliento.
Bloomsday 
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El hombre que mató a Liberty Valance (1962)
John Ford
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| 59 de 68 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
18 de Octubre de 2007 |
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Ford tenía algo más de 65 años cuando rodó esta película. En aquella época el cine clásico se desangraba ya sin remisión; el trasvase de directores iniciados en la TV era imparable y los viejos artesanos tenían cada vez menos predicamento y debían adaptarse.
Tom Doniphon (John Wayne) quemó su casa protestando por un amor perdido y rindiéndose ante lo que sabía inevitable; Ford agotó un género desde la reflexión meticulosa y crepuscular.
Tom dejó su sitio a las compilaciones de legislación y a las asambleas de gentilhombres; Ford apuró posibilidades para que fueran otros, era el turno de esos otros, los que estiraran desde la sobreexcitación lo que él había detallado ya desde el brío y la ternura de un cine con ansias de mito y armazón de orfebrería en estado puro.
Tom disparó el último tiro para así convertir en leyenda el inevitable futuro en el que ya no tenía sitio; Ford grabó en un anticuado blanco y negro la perfección de una forma de hacer cine y dejó paso a la necesaria renovación, a la inexcusable evolución.
Y es que, por mucho que se insista en otorgar el calificativo de crepuscular a películas como Grupo Salvaje, es esta película de Ford la que mejor refleja aquello que esos antihéroes mitificados por el western clásico perdieron con la llegada del ferrocarril y de los “attorney at law”. Quizás porque el propio Ford se estaba disipando también entre el ineludible empuje de los Leone, los Lumet o los Frankenheimer, y ante esa imparable locomotora cuyo innovador trayecto culminaría en los 70.
Así que condensó toda la nostalgia que fue capaz de rescatar en un cactus, un sombrero vaquero a uno noventa y tres del suelo y en una vieja cabaña en llamas. Así lo hizo y luego se marchó. Y se marchó sí, ya lo creo. Aunque aún le quedaran tres o cuatro pelis más.
Se puso el parche, nos dio la espalda y se alejó después de descerrajarle un tiro a la historia del western, del cine clásico, del cine en general, del western crepuscular y a la madre que nos parió. John Ford, coño. John Ford es el cine.
Bloomsday 
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Fresas salvajes (1957)
Ingmar Bergman
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| 50 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
30 de Agosto de 2005 |
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Tras un sueño (de un carácter surrealista y expresionista muy marcado, recurriendo a numerosos símbolos) el profesor Borg decide iniciar un viaje en coche, un viaje físico e interior a la vez. A través de este viaje (contado con un estilo sencillo y sobrio, haciendo especial hincapié en los rostros de los actores) Bergman nos va desgranando sus temas recurrentes: las relaciones con los demás, el amor, nuestra posición ante la muerte... y a la vez nos muestra la vida del protagonista. Para ello se sirve de sus recuerdos de juventud y de los personajes que va encontrándose en su viaje a Estocolmo.
Borg es un hombre de éxito profesional (un eminente físico) pero fracasado en sus relaciones personales por egoísta (es un ser centrado en sí mismo y en sus preocupaciones) y por ser excesivamente racionalista (esto le llevará, por ejemplo, a perder el amor de su prima Sara, que prefiere a su hermano, un tipo menos inteligente que él pero mucho más “carnal” y cercano).
Así el personaje de la chica que recogen en coche representa a la mujer moderna (mucho más independiente) y sus dos pretendientes nos muestran la visión de Bergman sobre la lógica Vs. el misticismo. Por otro lado, Marianne (su nuera) supone el contrapunto al protagonista, es un personaje que decide vivir a través del amor y la emotividad, buscando la felicidad en la maternidad y luchando contra la decisión de su marido de no tener hijos.
Durante el viaje el protagonista irá tomando conciencia de lo realmente importante (el amor a los demás, vivir la vida desde la voluptuosidad y desde una cierta insensatez.) Descubrirá que la felicidad es lo realmente trascendental y no el exceso en la reflexión. Así, al tener cerca la muerte descubre que quizás no haya aprovechado del todo su tiempo y que quizás debió dedicar más tiempo a recoger fresas salvajes con Sara.
Lo mejor de todas formas es la presentación y el final (absolutamente colosales) y algunos momentos aislados a lo largo del metraje (los recuerdos de juventud sobre todo, especialmente el recuerdo de sus padres pescando), el resto tiene altibajos. Es una cinta tan sobrecargada que a ratos pierde algo de interés. Los dos personajes de los pretendientes a los que antes he hecho referencia, por ejemplo, me parecen decepcionantes, muy esquemáticos y metidos, para mi gusto, a la fuerza. También el matrimonio que recogen tras un accidente. Y como esto algunas cosas más que le restan energía (y tiempo) al núcleo principal de la película. Todo ello al final deja una sensación sólo parcialmente satisfactoria (para el nivel de Bergman se entiende, esta sería la obra maestra de un buen cineasta, pero el sueco es algo más que eso). La sensación de que sabes lo que te quieren contar pero que sólo a ratos han sabido hacértelo llegar de verdad.(8,4)
Bloomsday 
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