En Cassandra's dream Woody Allen sigue profundizando en los temas de la moralidad humana y el sentimiento de culpabilidad, analizados en la genial Delitos y Faltas y recuperados recientemente en Match Point y Cassandra's dream.
spoiler:
En este caso, el argumento nos muestra las mismas ideas que en las anteriores películas: hasta dónde es capaz de llegar un hombre y cómo puede vivir con ello después, pero introduciendo una diferencia importante. A través de los dos personajes principales, los hermanos Terry e Ian, el primero simplón, bondadoso y sencillo, y el segundo más inteligente, ambicioso, y egoísta, Woody Allen analiza cuán diferentes pueden ser las motivaciones que llevan a uno y otro a cometer la misma acción inmoral así como las consecuencias que se derivan de dicha acción sobre sus respectivos estados mentales.
Por un lado Terry, que inicialmente repudia la idea del asesinato, al ser manipulado por su hermano y sumergido en una vida de deudas finalmente accede a cometer el terrible acto criminal para escapar de su apurada situación y ayudar a su hermano y a su tío.
Por otro lado Ian, motivado por sus sueños de grandeza y deseos de éxito, para poder conseguir el dinero de su tío Howard que le permita inciar una carrera triunfante.
Con este doble enfoque, Woody Allen nos intenta transmitir su idea de que todos tenemos un precio, que nuestra moral se puede comprar y que la única diferencia entre las distintas personas es el precio que pongamos o la situación en que nos encontremos.
A partir del momento en que se comete el homicidio, las consecuencias se precipitan, como es lógico, de manera diferente en ambos personajes pero siempre acorde a sus distintas personalidades: Terry no puede cargar con el sentimiento de culpabilidad que tiene encima y llega incluso a telefonear a la policía, mientras que el frío y manipulador Ian lleva una vida completamente normal y llega incluso a pensar en eliminar a su hermano por miedo a que le delate.
Lo mejor: además de la ya mencionada doble óptica de una misma diatriba moral, Woody Allen siempre saca lo mejor que hay dentro de cada actor; Ewan McGregor está perfecto en su papel, pero para la interpretación de Colin Farrell me cuesta encontrar palabras, llena la pantalla en todos y cada uno de los fotograma en que aparece y sencillamente te sobrecoge.
Lo peor: aunque es sabido que el genio neoyorquino siempre profundiza en varias películas sobre los temas que le interesan (sexo, muerte, moral, etc) sin duda habrá quien critique esta película por su parecida temática con otros títulos anteriores.