Da la impresión de que cada vez que vemos un rostro del star system americano nos tenemos que imaginar películas sin contenido, pero Cloony (al igual que Brad Pitt) tienen entre ceja y ceja que el cine es también denuncia e historias que cuenten los excesos de esta sociedad en la que vivimos. Michael Clayton es un ejemplo de historia bien trenzada, bien contada con un desarrollo in crescendo y que nos muestra las miserias del sistema donde viven los personaje.
spoiler:
Cuando al final de la película, junto a los título de crédito, aparece el rostro de Michael Clayton reflexionando en silencio sobre su comportamiento y sobre todo lo que ha sucedido anteriormente, te das cuenta de la importancia que películas como esta de la que hablamos tienen para los que vemos cine. Cuando un actor sostiene el gesto y lo transformas en esos largos segundos resumiendo todo el contenido de la historia contada es que la película ha sabido transmitir el trasfondo ésta.
Ese rostro me recordaba el final de películas como L627 o Homicidio. En esta última Joe Mantegna miraba a la cámara y nos comunicaba el hastío de su vida, el hartazgo ante tanta injusticia. En este caso es similar. Michael Clayton/George Clooney nos dice que todo lo anteriormente vivido le ha marcado en el gesto y en el fondo de su persona.
La película no se acaba, lógicamente, con esta última escena sino que nos deja maravillosas interpretaciones como la de Arthur Edens/Tom Wilkinson, en su papel de hombre que ha explotado frente al mundo en el que vive hace tantos años.