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Críticas de: Maldito Bastardo
Maldito Bastardo Getafe - España 
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El discurso del Rey (2010)
Tom Hooper
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| 137 de 169 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
17 de Diciembre de 2010 |
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Fíjese en esos planos de un micrófono en el arranque de “El discurso del rey”. En el aire que otorga Tom Hooper arriba, a la izquierda y derecha, como coordenadas de aquello que vamos a ver. Esos planos se repetirán sobre Lionel Logue, un socarrón e insolente terapeuta de trastornos del habla, interpretado por un genial Geoffrey Rush y, sobre todo y en concreto, en todo lo relativo al personaje principal: Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor, más conocido como Jorge VI o Bertie para los amigos.
Fíjese en el papel que adorna y completa el fondo y paredes de los planos anteriores. La evolución del mismo, su tonalidad cada vez más clara desde esa destartalada, quebrada y rota pared en el despacho de trabajo Lionel hasta el del hogar y un último recubrimiento protector sobre el lugar donde se va a realizar el discurso. Esa minuciosidad en la puesta en escena, como esa absorbente niebla que dispersa la unión y amistad como funcional anticlímax, es una de las claves para comprender el progreso de un paciente que se transforma en amigo y que, finalmente, se convierte y hace Majestad.
Más allá de una sport movie o show movie de preparación mediante ejercicios cómicos, singulares y chocantes, por razón del ritual ‘Pigmaliónico’ y la regresión psicológica-freudiana, “El discurso del rey” supone una antítesis en la consecución de objetivos de su protagonista. Por un lado, tiene que intentar dar un discurso sin tartamudear que le convierta en un líder en tiempos adversos. Eso supondría un triunfo personal, aplausos y la edulcorada fraternización habitual del género. Pero por otro lado, llega el drama: el discurso trata sobre la entrada de Inglaterra en un conflicto bélico de dimensiones mundiales. Esa interesante dicotomía sobre un héroe que no quiere ni pretende serlo supone un alejamiento sobre ciertos estándares trillados y un acercamiento a la humanización monárquica vista en exitosas cintas como “The Queen” (con Oscar para su actriz principal y reclamo a la corona para papá en la ficción).
El contrapunto a lo dramático lo ejerce la comedia voluntariosa por ver a un Rey espetando tacos, cantando y haciendo ejercicios dignos de la mejor funambulesca. No se engañen porque su éxito en Toronto y en las decenas de premios que va a recoger se debe a factores clave que van desde su humildad en el presupuesto (quince millones de dólares), la punzante melosidad de los diálogos en un libreto notable, la expresiva propaganda revolucionara que comenzaría con la radio y el cine hasta un sutil y atenazado contexto histórico con un Eduardo VIII con tendencia por el exceso, las mujeres doblemente divorciadas y suaves, sedosos y sinuosos claveles nazis de florero.
Colin Firth y Geoffrey Rush están tan soberbios que la abdicación como rendición por parte de sus competidores está perdonada con la amnistía. Lo hacen tan bien que hasta John Lydon de los Sex Pistols, después de ver la película, hubiera tartamudeado al cantar ‘God Save the Queen’.
Maldito Bastardo 
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Inland Empire (2006)
David Lynch
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| 163 de 229 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
3 de Marzo de 2007 |
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La sala nº 5 de los cines Renoir de Plaza España podría formar parte del universo de David Lynch. Reducida como si de un alargado pasillo se tratase. Filas con la numeración cubierta con cinta adhesiva negra, compuestas por butacas tapizadas de tela violeta y una numeración ilógica: 3-1-2-4. Pese a que el espectador puede estar perdido por unos instantes todo es coherente: tan sólo hay que preguntar y contar las filas. Una vez sentado se debe esperar a que en la diminuta pantalla se proyecte la película.
El espectador también se encuentra perdido cuando visiona “Inland Empire”, cuando Laura Dern abre puertas adentrándose en universos paralelos y oníricos.
Tomine nos remonta a los inicios, cuando el cine era IMAGEN, cuando la FASCINACIÓN trasportaba al espectador a otro mundo, a otro universo dónde la MÚSICA se fusionaba con la proyección. El cine era así pero el espectador corría el riesgo de perderse. ¿Cómo entendería ese espectador un flash-black? ¿Cómo podría introducirse en una narración compleja como la de “La carreta fantasma” (1921)? Existía a veces una figura en los cines. Un narrador que explicaba al espectador lo que se proyectaba. Lo que era un sueño, un recuerdo, lo que formaba parte del relato y el porqué se encontraba en la narración.
Ahora el espectador no está perdido. No necesita de ayuda. El cine actual le ofrece una fórmula de fácil solución. Le muestra una suma simple: “dos más dos son…” y el espectador ha averiguado desde los primeros diez minutos la solución lógica al problema.
Pero Lynch es insobornable desde que se adentró a la deformación del subconsciente fílmico con “Cabeza borradora”. Podría ser el nuevo Tod Browning (“El hombre elefante”) o el moderno John Ford (“Una historia verdadera”) pero eligió otro camino, otra senda cinematográfica, otros riesgos, otro cine. Un cine inimitable que sigue los pasos, ahora en formato digital, de “Carretera perdida” y “Mulholland Drive”.
¿Tomadura de pelo? ¿Fascinación? ¿Qué hubiese pasado si Lynch no figurase en los títulos de crédito? ¿Si esa troupe de pedantes más falsos que una moneda de dos caras que siguen y aplauden su obra odiasen esta misma propuesta si la hubiese dirigido otro director? ¿Se es acaso ya un pedante por admirar el cine de Lynch?
Pero aparecen otras preguntas:
¿Dónde acaba la relación de un actor con su personaje? ¿Del director con su obra? ¿Cuánto debe durar una película? ¿Dónde debe encontrarse su final? ¿Dónde está el génesis del personaje? ¿Y si el actor no supiese qué papel está interpretando? ¿Si tuviese que encontrar a los fantasmas y el espectro que lo componen? ¿Con qué sueñan los actores? ¿No soñamos el resto de mortales con nuestro trabajo? ¿Dónde se encuentra ese límite entre realidad y ficción? ¿Existe el meta-meta-meta-cine? ¿No es acaso “Inland Empire” una cinematográfica revisión de Lynch de “Opening Night”? ¿De un reencuentro del actor con el origen de su papel? ¿Del descubrimiento del cine con el cine?
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Una espectadora entró en la sala cuando otros llevábamos dos horas. Estaba perdida: se había equivocado de sesión, de sala, de película. Miró a la pantalla y allí estaban dos actores hablando en polaco. Podría ser cualquier película. Podría ser su película. Revisó su entrada pero no veía nada. Estaba rodeada de una completa oscuridad. Volvió a mirar la pantalla y a las butacas repletas de espectadores. Decidió irse. Nadie la ayudó. Abrió la puerta por la que había entrado y despareció. En ese momento Laura Dern abría otra puerta a otro nuevo universo.
La proyección acabó (con tres bajas) y después de los títulos de crédito se escucharon aplausos. Mi amiga namusi y el que escribe abandonamos la sala con un ‘destello’ que nos indicó el final, el camino a la salida. Nos adentramos nuevamente en la realidad.
Hablamos. Nos preguntábamos a cuántos de esos espectadores que aplaudían les había gustado realmente la película. Prefiero a los que ‘odian’ a Lynch (mi apoyo incondicional para Agitador Nokturno y Gilbert entre otros) que a aquellos que quieren ir de pedantes y modernos, aunque tal vez yo sea uno de ellos y no lo sepa.
Yo no aplaudí pese a que “Inland Empire” me parece una maravilla. El luto y el amor es mejor llevarlos dentro. Esperando a que alguien abra la verdadera puerta y descubra esos ‘sueños’ ocultos.
Maldito Bastardo 
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El gran marciano (2001)
Antonio Hernández
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| 139 de 182 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
30 de Abril de 2007 |
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§ Métodos de tortura:
× Top 5 de la Edad Media (Espacio Patrocinado por La Inquisición):
• 1) La rueda: El condenado, desnudo, era estirado boca arriba en el suelo, o en el patíbulo, con los miembros extendidos al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las muñecas, codos, rodillas y caderas se colocaban trozos de madera. El verdugo asestaba golpes violentos a la rueda, machacaba todos los huesos y articulaciones, intentando no dar golpes fatales. Después era desatado e introducido entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que después se alzaba. Los cuervos y otros animales arrancaban tiras de carne y vaciaban las cuencas de los ojos de la víctima, hasta que a ésta le llegaba la muerte.
• 2) El aplastacabezas: La barbilla de la víctima se colocaba en la barra inferior, y el casquete era empujado hacia abajo por el tornillo. Los efectos de este proceso son evidentes. Primero, se destrozan los alvéolos dentarios, después las mandíbulas, y luego el cerebro se escurre por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo.
• 3) El tormento de la rata: Consistía en colocar una rata sobre el abdomen del torturado, encerrada en un jaula abierta por abajo, mientras los verdugos la hacían rabiar con palos ardiendo, de forma que el animal tenía que buscar una salida y a mordiscos abría un túnel en las tripas del condenado, llegando, a veces, a salir por otro lado del cuerpo.
• 4) La doncella de hierro: Por fuera, la doncella parecía inofensiva y nada peligrosa, pero en su interior había unos clavos ocultos de hierro cuyo fin no era matar rápido, sino torturar despacio. El objetivo último de este artilugio en general era empalar a la víctima e infligirle un gran dolor y castigo.
• 5) La cabra: Una vez que al torturado se le habían fijado los pies a un cepo, se procedía a untar las plantas con sal o sebo. La cabra atraída por el condimento, comenzaba a lamerlas, y la aspereza de su lengua hacía que atravesara la piel y dejara los pies en carne viva, llegando en ocasiones hasta el hueso.
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× Top 5 de la Edad Contemporánea - Made in Spain (Espacio Patrocinado por los Mass Media):
• 1) El gran marciano
• 2) OT la película
• 3) F.B.I.: Frikis Buscan Incordiar
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¿Qué faltan dos? ¿O sobran tres?
Para aquellos que no hemos probado los depravados métodos de tortura de tiempos pasados ni contratado con Air Bush Lines un viaje con todos los gastos pagados a Guantánamo, asomarse a la caja tonta y sus descendientes catódicos cinematográficos, en forma de aberración e insulto sólo superable con una ejecución en directo televisada, puede suponer y debería figurar en todos los libros y enciclopedias como un método de tortura de daños psíquicos irreparables.
P.D. (a la última moda): Y encima de putas ponemos la cama en forma de subvenciones.
Maldito Bastardo 
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Cartas desde Iwo Jima (2006)
Clint Eastwood
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| 184 de 273 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
25 de Febrero de 2007 |
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» Algunos fragmentos de críticas positivas sobre “Cartas desde Iwo Jima”:
“Es sin precedentes, una elegía dolorosa y ferozmente hermosa que puede permanecer junto a las mayores películas antibélicas.”
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“La dirección de Eastwood está aquí en una especie de belleza, mezclando la ferocidad de las películas clásicas de Akira Kurosawa con la delicadeza y la mirada fija de Yasujiro Ozu.”
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“‘Cartas desde Iwo Jima’ no es solamente la película que Eastwood quiso hacer, sino que es la que realmente el productor Steven Spielberg había tratado de hacer dos veces: ‘El imperio del sol’ y ‘Salvar al soldado Ryan’.”
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“Una de las más grandes películas bélicas o antibélicas de todos los tiempos.”
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» Otros datos:
La película encabeza los paneles de la crítica española en su estreno.
Distribución en España: 68 copias.
Espectadores en su primera semana: 46.980.
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» Algunos fragmentos de críticas positivas sobre “El motorista fantasma”:
[ … ]
» Otros datos:
La película cierra los paneles de la crítica española en su estreno.
Distribución en España: 415 copias.
Espectadores en su primera semana: 421.228.
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Se dice que no hay que fiarse nunca de los críticos. Aunque lo peor es que existe parte de razón: “Cartas desde Iwo Jima” NO es una obra maestra, “simplemente” una estupenda película y de lo mejor que se ha realizado en el 2006.
La crítica se dedica a lanzar estrellitas cual ninjas, como diría Gilbert, y convierten una buena película en algo más. En algo “mayor” al instante en un ejercicio de seducción y persuasión a las masas.
Como la crítica es algo subjetivo allá ellos. Allá ellos cuando se equivocan, cuando han condenado u olvidado películas en el pasado para después reivindicarlas y adorarlas.
A Shyamalan le han endosado el Razzie al peor director y actor de reparto por “La joven del agua”. En Europa ha tenido buenas críticas y pese a no gustarme el filme, la dirección de Shyamalan me parece muy notable. El tiempo pondrá a la película en su sitio si es que lo merece.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Pero el espectador también decide. El miércoles 21 de febrero cuando acudí a ver la película (en la Comunidad de Madrid se ha estrenado en 16 salas, de las cuales la mitad ya son de versión original). Teniendo en cuenta que el miércoles es el día del “gorrón” (aunque la visita sale por casi seis euros) no había en la sala más de treinta personas.
También se podría afirmar que si “Cartas desde Iwo Jima” no hubiese sido nominada a los Oscars la cinta se hubiese pasado en la mitad de salas y con menos de la mitad de espectadores: los datos del box office americano hablan por sí solos.
Claro, que otras películas estrenadas exclusivamente en versión original como “Apocalypto” han obtenido buenos resultados en taquilla, aunque en el fondo se trate de cine comercial puro y duro. Pero al público español o americano le salen salpullidos cuando le toca leer en el cine: para leer ya están los libros.
Mi conclusión es que nos lo merecemos. Nos merecemos que las películas de Rivette lleguen en versión reducida a salas españolas. Nos merecemos que no se estrenen las películas de Dumont, Jia Zhang Ke, Pedro Costa y un largo etcétera en tierras patrias salvo festivales. Nos merecemos que las distribuidoras nos traten como a borregos y películas como “El almuerzo desnudo” nunca se llegasen a estrenar. Nos lo merecemos. Les damos completamente la razón: pura lección de oferta y demanda.
Aunque por suerte, otros datos como los de una película anticomercial (“El sabor de la sandía”) y absolutamente para minorias pongan el contrapunto a la razón.
Pero también nos merecemos películas con poso de muy buen cine como “Cartas desde Iwo Jima”. Cuando el verdadero Arte se proyecta en una sala comercial y no en un festival.
Maldito Bastardo 
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Grindhouse (Death Proof) (2007)
Quentin Tarantino
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| 168 de 247 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
9 de Mayo de 2007 |
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Tarantino busca, absorbe, copia, imita, mezcla, recicla, sacude, engulle y finalmente pare refritos que señalan a su materia prima pero mantienen intactos sus vestigios fílmicos. ¿Ha tenido éxito algún cineasta reproduciendo el estilo tarantinista? ¿De copiar al copista con talento?
Ahora con “Grindhouse” tiene el espacio adecuado: un claro homenaje a las películas de los sesenta y setenta que se proyectaban en los cines especializados en el exploitation y la sesión doble, donde una película maltrecha y malograda, generalmente con los rollos dañados, era proyectada con un futuro incierto y fogoso.
Hay algo, por lo tanto, que separa las intenciones y visión de Rodríguez y Tarantino. Dos formas distintas de entender el homenaje. El primero busca los recovecos cómicos, gamberros y bizarros. El segundo imita, destruye y construye sin renunciar a su propio estilo.
Así, “Death Proof” es una revisión contaminada del slasher faltándole el respeto y destruyéndolo: psicópata sin enmascarar que utiliza otro tipo de medios para asesinar brutalmente a jóvenes en absoluto idiotas, imitando y apuntando directamente al Russ Meyer de “Faster, Pussycat! Kill! Kill!”, introduciendo innumerables guiños: “Punto límite: Cero”, “Impacto”, “La huida” y referencias propias (“Pulp fiction”) y reconstruyendo el género desde la simplicidad: fragmentada en dos partes de escasas pero dilatadas secuencias y un intermedio que sirve de enlace con “Planet Terror”.
Y aunque esa quiebra y ruptura del filme puede remitir a “Psicosis”, Tarantino es listo y desea que conozcamos a los personajes para dotarles de una entidad dramática. Que nos importe lo que hagan, lo que sientan o lo que les suceda. Y lo va a hacer con el arma principal y más afilada que tiene: los diálogos.
Con un plano secuencia ejemplar en una conversación en un restaurante y utilizando alguno de los trucos de William Castle, los ‘missing reels’ o rollos perdidos, que proporcionaban vacíos con elipsis tremebundas en los momentos claves de la cinta, Taratino demuestra nuevamente su cinefilia de videoclub y su indudable capacidad para hacer del refrito un arte que pocos pueden alcanzar.
Maldito Bastardo 
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