23 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Ni serie z, ni homenaje, ni el Cristo que lo fundo. Esta es una de las mayores mamarrachadas que se han perpetrado en la historia del cine patrio, que utiliza descarada y fraudulentamente la etiqueta friki, para tratar de colarnos como loable intento de entretener, una supina estupidez. Vomitiva.
23 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Excepcional documento histórico, sobre la creación, del sello Chess, y por ende del nacimiento y auge, de las míticas figuras del blues en ese Chicago de los 50, donde se dio a conocer al mundo esos genios del slide guitar, mostrándonos en imágenes hitos como a Muddy Waters interpretando por primera vez el mítico tema de Willie Dixon, “Hoochie Coochie Man”, ante la insistencia de este de que la tocara el, ya que a su juicio le vendría como un guante. Aunque en los primeros minutos la narración puede parecer algo deslavazada y cadenciosa, cuando acabas de verla te deja un sabor de boca cojonudo, Beyoncé, en el papel de Etta James esta que se sale, consigue emocionarte y transmitir intensas emociones, Adrian Brody, aunque reconozco que no es santo de mi devoción, compone un Chess, absolutamente contenido y lleno de matices, (estremecedora su despedida de Etta James), Emmanuelle Chriqui, guapísima en sus escasas apariciones, Mos Def tiene los cojones de meterse en la piel de Chuck Berry y salir más que airoso del intento, y así prácticamente todo el reparto. La banda sonora, excelente. Imprescindible.
22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Por un lado tenemos a un maduro compositor de música para anuncios divorciado (Dustin Hoffman), que viaja a Londres desde USA para asistir a la boda de su hija y por otro lado a una solterona encuestadora londinense (Emma Thompson) abrumada por madre y compañeras de trabajo para que se eche novio. Tras perder el vuelo de vuelta (ante el escaso entusiasmo con que es recibido tanto por su hija, como por su ex y su actual pareja, decide pasar de la boda y regresar) y llamar a la compañía de publicidad en la que trabaja (y en la que le tienen ninguneado) el jefe le dice que esta despedido, decidiendo ahogar las penas con un whisky en la cafetería del aeropuerto, donde también se encuentra la solterona sentada en una mesa con una copa de vino y terminando de leer un libro.
Hasta aquí teníamos una comedia dramática sin mucho brillo y algo dura de digerir, pero cuando estos dos grandísimos actores cruzan la primera frase, (técnicamente habían cruzado apenas unas palabras cuando al llegar el a Londres, había rechazado responder a una encuesta que ella pretendía realizarle) la pantalla se ilumina y entramos en una divertida, emotiva y adulta, a la par que entretenida, comedia romántica, narrada con de forma pausada y amable (sin estrepitosos gags), cuya mayor virtud (y por lo que se merece un visionado), es el excelente trabajo de Dustin Hoffman (nominado al globo de oro 2009 como mejor actor de comedia por esta película) y Emma Thompson (nominada al globo de oro 2009 como mejor actriz de comedia, también por esta que nos ocupa) y en la que también podemos ver a unos James Brolin y Kathy Baker en los papeles de la ex y padrastro de la hija que ayudan a redondear la función.
Recomendable.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)Ver todo
spoiler:
En los créditos finales aparece una divertida escena entre la madre y el vecino polaco, que merece la pena ver.
19 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Arranca la película al amanecer, con un niño saliendo en busca de leche, de una chabola donde malvive con su tio Jacinto, a la sazón un fracasado ex torero alcohólico y acaba de noche cerrada con ambos saliendo de plano felices y correteando.
Lo que se nos cuenta en esas horas, en las que tio y sobrino intentan a toda costa conseguir las 300 pts que le cuesta el alquiler del traje de torero, para así poder embolsarse las 1500 pts. toreando una charlotada en Las Ventas (oportunidad que se le presenta debido a un error de Correos), y recorriendo de cabo a rabo el Rastro madrileño y aledaños (prácticamente esta toda rodada en magníficamente fotografiados exteriores), mostrándonos las costumbres y miserias de la época a la manera del mejor neorrealismo (en cierto modo las andanzas de tio y sobrino recuerdan a las de padre e hijo en El ladrón de bicicletas), es una obra maestra indiscutible, realizada por un director que cuenta al menos con otras dos en su haber (El cebo y Un ángel paso por Brooklyn) y que a mi juicio junto con Edgar Neville son los dos mejores y mas personales, a la par que injustamente olvidados, directores del cine patrio.
Pablito Calvo y Antonio Vico, como sobrino y tio están, excepcionales, logrando que en más de una ocasión se te encoja el corazón por muy bregado que seas y destacar como curiosidad a un joven Luis Sánchez Polack “Tip”, como el encargado de vigilar la integridad del traje y a un entrañable José Isbert, como el desgraciado vendedor de Omegas falsos.
Obra maestra, absolutamente recomendable y cita ineludible para todo el que le guste el buen cine.
31 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Estamos ante una divertida, aguda, inteligente, corrosiva e incisiva parodia sobre el mundo de la alta política, con estética de prestigiosa serie de televisión inglesa (ya saben, “The Office” más o menos), que trata sobre las distintas posturas que adoptan la alta clase política inglesa y norteamericana ante una supuesta posible guerra en Oriente Medio (así, sin especificar) , mostrándonos un caótico ambiente plagado de malentendidos y metáforas cogidas por los pelos, imberbes consejeros influyentes, todo ello en un ambiente “al borde de un ataque de nervios” y con unos diálogos abundantes en referencias culturales (títulos de películas y canciones, cantantes y demás parafernalia, entiéndase como cultura, esa que te da brillo y esplendor en reuniones “cool”, nada que ver con referencias a los clásicos), interpretada por al parecer lo mejor de los cómicos ingleses (por lo que a mí respecta, abundan las caras desconocidas), y un abundante elenco de buenos actores de ambos lados del Atlántico (me quedo, como no, con el gran James Gandolfini, realmente impresionante y amenazador con sus kilos distribuidos a modo de mole en el papel de ese general pacifista, David Rasche como ese beligerante político yanqui que usa una granada de mano autentica como pisapapeles, David Capaldi soltando obscenidades durante todo el metraje, una breve aparición de Steve Coogan en un divertido papel y paro de contar porque, créanme son 50 y la madre los que asoman la gaita en esta producción).
Si has llegado leyendo hasta aquí, ahora viene la mala noticia, si bien es cierto todos y cada uno de los calificativos laudatorios vertidos en el anterior párrafo, no lo es menos que el conjunto quizá en pequeñas píldoras de 20 minutos en una miniserie hubiera quedado de maravilla, pero tragarse las casi dos horas del tirón pueden perfectamente hacer que acabes harto de tanta inteligencia, agudeza y demás (para justificar tu buen gusto y no ser tachado de cenutrio descerebrado que no sabe apreciar tal derroche de adulto e inteligente humor, siempre nos queda aquello del “Síndrome de Sthendal”).
Lamento ser un aguafiestas, ya que la opinión y acogida generalizada es que nos encontramos ante algo sublime (siempre y cuando el espectador sea inteligente, agudo, dotado de una perspicacia para reconocer situaciones y guiños, permítanme que me carcajee, ja, ja, ja, ja) cuya enjundia y nivel de sátira esta a la altura de “Dr. Strangelove” (ja, ja , ja, ja, ja, ja, ja ,ja, ja), pero quizá a causa de mi escasa inteligencia y perspectiva el problema está en mi menda.
Solo añadir por citar a otra película con un cierto parecido, que (a mi juicio) estamos ante una especie de “La cortina de humo 1997” (la pasable película de Barry Levinson que adaptaba la divertida novela de Larry Beinhart) pasada por la idiosincrasia del humor británico actual.