El director de todo. Tanto hace "Oliver Twist", como "El pianista" como la que nos compete en este momento. Es, sin duda, un genio. Este film, siempre nos trae de cabeza con lo nunca visto, lo nunca contado, pues nos hace temer de algo que se supone, pero que no se llega a ver, hasta el final, y ni ahí tampoco. Parece absurdo, pero cuando la ves y reflexionas sobre lo visto, te das cuenta de la obra tan maravillosa que has contemplado.
Imprescindible, amantes del género o no.
Peliculón de clint. Lección de cine, de sencillez y de la vida misma, que nos depara un sorprendente guión. Su acertadísimo reparto la hace más impresionante aún si cabe.
Obligada visión.
Las Olimpiadas de Munich en 1972, vistas por Spielberg. Toque magistral a un tema tan delicado, hasta el punto en que hace pensar a uno sobre cosas que antes nunca habían importado. Magistral moviemiento de cámara y reparto.
Imprescindible, eso sí, no como vano entretenimiento.
Eso es lo que debió de hacer más Cage en la película, ocasiones no le faltaron. Orlov, su personaje, es un traficante de armas sin escrúpulos que va por medio mundo repartiendo encargos, donde otros traficantes tienen inaccesible la llegada. Él se las apaña sobornando a todo el mundo. Llega un momento en que su afán de vender armas es tal, que deja a un lado a su familia, sus padres, a su hemano, con tal de hacer lo que más le gusta.
Por otra parte, el film critica el tráfico de armas y la pasividad de los gobiernos ante el hecho de que "el mayor negocio del mundo" está, en parte, financiado por ellos mismos.
Entretenida. Buena actuación de Cage. En su línea.
He de reconocer que es la primera vez que veo tal cosa. Tres directores con tres historias de distinto género, en un mismo film. Curioso e ingenioso a la vez. ¿Acertado o arriesgado?. Alguna estará bien, se supone. A lo que vamos, a la crítica, una a una.
La primera, la de Scorsese, es una buena historia, con un buén guión y magistralmente interpretada por Nick Nolte, que interpreta a un artista neoyorquino que por un lado tiene toda la fama y el éxito que le da su profesión, y por otro una desastrosa relacción de pareja que le trae de cabeza.
Un 8 sobre 10.
La segunda, la de Coppola, es infumable, insufrible. Va de una niña pija y de sus aventuras adolescentes en la alta sociedad. No la he llegado a ver del todo. A los 10 minutos me resultó insoportable. Con esto no quiero animar a nadie a hacer lo mismo. Igual, si uno se aguantase, puede que esté mejor de lo esperado.
Un 3 sobre 10.
La tercera, la de Allen. Genialidad en la lína a la que nos tiene acostumbrado, con guiones enrevesados, extraños, rocambolescos, absurdos, con los que deja volar su imaginación, que no es poco, y que nos enganchan, en esta ocasión con la historia de un hombre avergonzado por su madre, quien pretende dirigirle la vida como si de un niño se tratase.
Un 7 sobre 10.