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Críticas de: helen
helen |
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(Madrid, España)
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| 1197 | Películas valoradas |
| 96 | Críticas |
| 7 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,5
(ver sus estadísticas)
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Al final de la escalera (1979)
Peter Medak
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| 12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
3 de Diciembre de 2007 |
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Un compositor destrozado por una desgracia se muda a un antiguo caserón en donde ocurren cosas muy extrañas, visiones de muerte, acercamiento con el más allá...
1979, Peter Medak rueda Al final de la escalera. En una época en la que las películas de psicópata loco, zombies famélicos o exorcistas atormentados se sucedían como churros, aparece una de esas películas de fantasmas con aire anticuado. Casi no hay gore; efectos especiales, los justos; nada de investigaciones policiales y pruebas del carbono 14, ni adolescentes perseguidos por asesinos en serie, ni finales que dejan paso a innumerables secuelas... Nada de eso.
Una tecla que se mueve sola. Puertas que se cierran solas. Cristales que rompen. Una pelota que cae por las escaleras. Un pozo. Una bañera. Una silla de ruedas en miniatura. Fuego. Una caja de música. Con estos elementos Medak se basta para hacer que los escalofríos nos recorran la espalda una y otra vez. La historia no es muy novedosa (casa encantada con espíritu que no puede descansar), pero el misterio que se desarrolla tiene muchas vueltas, y las pistas de este misterio se van sucediendo sutilmente a medida que se desarrolla la película. Y esa música...
Innumerables terrores han tenido como referencia esta película: el pozo de The Ring, la escena de la sesión espiritista calcada en Los Otros, Amityville y todas las demás mansiones encantadas de los 80... Sobre los actores, destacar a un envejecido George C. Scott y a una vieja gloria clásica como Melvyn Douglas aún más anciano. El guión, de William Gray & Diana Maddox. Y esa música tan desasosegante y hipnótica, de Rick Wilkins.
El terror más seco y menos visceral. Copiando esquemas del cine clásico, al estilo de películas como "Yo anduve con un zombie", Al final de la escalera demuestra mil veces lo efectivo que es aterrorizar con una sutil sugestión antes que mostrar un baño de sangre.
helen 
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La joven del agua (Lady in the Water) (2006)
M. Night Shyamalan
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Enero de 2008 |
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Cleveland Heep ha estado intentando pasar desapercibido entre las lámparas fundidas y los electrodomésticos rotos de los apartamentos The Cove. Pero en la noche en la que su vida dará un giro, Cleveland descubre a otra persona escondiéndose dentro de la rutina cotidiana de su modesto edificio, una misteriosa joven llamada Story que vive en los pasajes debajo de la piscina. Cleveland averigua que Story es en realidad una “narf”, un personaje parecido a una ninfa salida de una historia épica para niños y que está siendo acosada por unos monstruos malintencionados que están empeñados en impedir que ella haga el peligroso viaje de vuelta desde nuestro mundo al suyo. Los poderes especiales de percepción que tiene Story revelan los destinos de los vecinos de Cleveland, cuya suerte está irremediablemente unida a la de ella.
La joven del agua, 2006. Última película del maestro Shyamalan, una adaptación de un cuento de hadas que el propio autor escribió hace años para sus hijos. Y en efecto, esta película es la vida como un cuento fantástico. El terror quedó atrás con El sexto sentido, dejando paso a la pura fantasía. Y ése es el riesgo que Shyamalan ha corrido: convertir su cine en delicatessen para sus fans y dormir al resto del personal.
La joven del agua es una fábula para adultos y cuento infantil a la vez, sin estar reñida con el puro espectáculo. Simbolismo, tradición popular y gotas de diversión, que no podían faltar. De fondo, la historia es una metafora que hurga en las heridas abiertas de nuestra civilización. Además, Shymalan deja a un lado su breve cameo habitual y pasa a tener un papel secundario, el de la historia política, uno de los puntos más flojos de la película. Pero su sabiduría y saber hacer te fascinan. El director capta tus sentimientos, y en todo momento los domina. Y es que Shyamalan es el perfecto conocedor de las reacciones humanas, va jugando toda la pelicula con ello.
Los actores están verdaderamente fabulosos. Bryce Dallas Horward es Story, compleja y maravillosa. Paul Giamatti es Cleveland. No es actor, es Cleveland. Y lo mismo ocurre con todo el reparto.
La música de James Newton Howard es en esta ocasión la más blanda y emotiva del repertorio. Pero no importa, funciona perfectamente. Para muestra, un botón: él tiene en brazos a la joven. Se echa a llorar y les dice a todos porqué su vida ha sido tan triste. Violines taladrándonos los oídos, y ni nos damos cuenta. Es uno de los mejores momentos de la película. Por lo que dice y como lo dice. Entendemos al personaje, y lo que está haciendo por ella, y por todo lo que ha sufrido, ahora siente que él ha salvado la vida de ella.
La moralina está clara, pero es perfecta. Es un cuento. Vivimos en un mundo que, queramos o no, nos recuerda que, aunque tantas veces injusto, todavía existe la bondad y la justicia.
"A mis hijas. Os contaré esta historia una vez más... pero luego tendréis que ir a la cama".
helen 
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Cashback (2006)
Sean Ellis
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| 10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
18 de Mayo de 2008 |
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Cuando el estudiante de arte en Londres, Ben Willis, sufre una dolorosa ruptura, él desarrolla insomnio. Para matar el tiempo, empieza a trabajar en el turno de noche en un supermercado local. Allí conoce a un colorido reparto de personajes, y todos ellos tienen su propio "arte" al tratar con el aburrimiento de un turno de ocho horas. El arte de Ben le permite ver la inolvidable belleza del mundo cotidiano y la gente dentro de él -especialmente Sharon, la callada cajera, que quizá tiene la respuesta para solucionar el problema del insomnio de Ben.
Masacres familiares, obsesos psicópatas, atracos, consecuencias de la guerra, secuestros y chantajes, amenazas de muerte... Resumen de la cartelera, llena de tragedia y conflictos de vida o muerte. Y un tal Sean Ellis hace una película cuya mayor tragedia es que al protagonista le ha dejado la novia. En un par de cines y en versión original, asoma Cashback.
Esta opera prima de un fotógrafo reconvertido en cineasta era inicialmente un cortometraje, pero la historia tenía mucho más de sí que dar: la sensación onírica de irrealidad insómnica. Curiosa paradoja. Sean Ellis demuestra mucho desparpajo y dominio de la técnica, además de una gran sensibilidad y humor para contarnos la pequeña tragedia de Ben, cuando toda la introspección del comienzo podría haber resultado en manos de otro una retahila pedante, y, lo que es peor, aburrida e insincera.
A Ben le deja la novia. No puede conciliar el sueño, así que se busca un trabajo nocturno. Y en el lugar más frío y deprimente en el que se pueda trabajar de noche, un supermercado, encuentra más que unos amigos frikis. La belleza, primero impersonal, en todas las bellas mujeres a las que Ben desnuda, y después... a Sharon.
Vale que el humor inglesito a veces se pasa de absurdo, que algunas situaciones se ven venir (la galería de arte) y que los amigos son, en su gran mayoría, una exposición de tópicos. Pero yo creo que hay gente así. Acaban haciéndose entrañablemente patéticos, que nos hacen reír con cada situación que montan.
Dos referencias cinéfilas: Severin, la melancólica dominatrix de Shortbus, la que quería que el tiempo se detuviera y desaparecer... quizá Ben hubiera podido ayudarla. Y los últimos instantes de la película: María y Matthew de Trust. Éstos son más dulzones, pero la esencia es la misma. Confiar.
Y el final acaba de poner la guinda a este dulce, qué miedo tenía que fuera demasiado amargo o, por el contrario, empalagoso. “Lo que nos pasamos la vida buscando, a menudo está justo frente a nosotros. Y si nos tomamos el tiempo para ver las cosas con calma, encontramos en nosotros lo que queremos o encontramos formas de obtenerlo. Y lo que supuestamente es imperfecto puede ser visto de forma diferente”. Palabras del director. Un minuto puede valer para hacernos feliz.
helen 
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Tocando el viento (1997)
Mark Herman
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| 10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
27 de Noviembre de 2007 |
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Tocando el viento es una pequeña gran película dirigida por Mark Herman es un drama, mezcla de realismo social, costumbrismo rural, denuncia social...
La acción transcurre en un pueblecito del norte de Inglaterra, Grimley. La incertidumbre sobre el futuro laboral del pueblo se cierne sobre los habitantes. Una ola de cierres de pozos mineros recorre el medio rural inglés, y Grimley no escapa al drama. Los habitantes están desesperados: no pueden pagar sus deudas, no llegan a fin de mes, la convivencia familiar se resquebraja por momentos… Pero hay algo más por lo que vivir: la banda de música, pilar de identidad local. Para Danny (enorme Pete Posthlewaite), el director, la música representa el espíritu de la comunidad.
Sin embargo, a medida que el clima de desempleo aumenta, la moral de los músicos baja, y a Danny le cuesta mantener la ilusión entre sus músicos. Varios de ellos están dispuestos a anunciar que dejan la banda por no poder contribuir económicamente. Pero todo cambia cuando Gloria, antigua habitante del pueblo, se une a la banda. Entonces el entusiasmo vuelve a brotar… Y a pesar de las dificultades, de los malos tiempos, la música siempre permanece.
Deliciosa, tierna, sencilla, tragicómica, sensacional… Pequeña película de grandes virtudes y defectos (el riesgo que tiene emocionar a base de golpes bajos, recurso que no me suele gustar nada), con momentos realmente emocionantes: Los instantes cómicos del principio, los episodios musicales (como la interpretación del concierto de “El Gran Juez”, de Rodrigo), los discursos que salen del corazón… Estupendas interpretaciones, coronadas con el discurso final de Pete Postlethwaite, una hermosa lección, que remueve conciencias y lagrimales, más unos Ewan McGregor, Tara Fitzgerald y el resto de secundarios más que correctos. Qué le voy a hacer. Me encanta este tipo de películas. Un pedacito de vida.
Esta muestra de realismo social inglés, en pleno auge del género (1996), a mitad de camino entre Ken Loach, Stephen Frears, Mike Leigh o Peter Cattaneo, tiene aquí su variante “banda de música” como expresión artística en contraste con lo duro que resulta sobrevivir en ciertos tiempos.
helen 
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Belleza robada (1995)
Bernardo Bertolucci
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| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
9 de Enero de 2008 |
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Tras el suicidio de su madre, una joven americana se marcha de veraneo a la casa de unos amigos en la Toscana italiana. Aquí despertará al amor, y descubrirá nuevos sentimientos al convivir junto a la peculiar familia que la hospeda.
Tras su aventura parisina y su búsqueda espiritual por el Tíbet, Bernardo Bertolucci retorna a sus raíces itálicas de su Toscana natal en esta bella y sencilla historia de iniciación. Más allá de lo puramente comercial (y eso que pasó desapercibida en España), la historia de la protagonista se funde con la vida italiana, sus costumbres y dialectos, y esos paisajes veraniegos plenos de color, las esculturas y el ambiente barroco, las pinceladas de poesía...
Realmente no se trata de un vehículo de lucimiento de la actriz principal, pero la historia, a veces demasiado forzada, se ilumina cuando Liv Tyler aparece. Tanto su personaje (deslumbrante) como el de Jeremy Irons, un enfermo caballero melancólico (papel que tan bien hace, dejando por completo excesos anteriores) están perfectos, y ambos comparten los mejores momentos de la película y los más emotivos. Sólo por esos 15 escasos minutos de metraje merece la pena ver dos horas largas de cinta. El resto de actores, por lo general correctos, se limitan a acompañarlos sin molestar.
La película desprende la apacibilidad y belleza (eso que los críticos llaman "poema visual") que el cine más intimista de Bertolucci conserva -me remito a las bellísimas Asediada y Soñadores-. La música ambiental se entremezcla con una colección de canciones que a veces resultan el complemento perfecto (el Rhymes of an hour de Mazzy Star como dice un compi) y otras desafinan con el tono general de la película.
-Por qué lloras?
-Porque quiero besarte.
Una película apasionada, perturbadora y bastante erótica. Los temas son ciertamente los mismos de siempre -el deseo de amar, las pasiones, la madurez, la pérdida de la inocencia-, pero tratados de tal forma que, en el fondo, no nos importa ver una y otra vez. Dedicada a todos aquellos que todavía creen que el amor siempre es bello.
helen 
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