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Críticas de: kikujiro
kikujiro |
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(Madrid, España)
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| 2294 | Películas valoradas |
| 78 | Críticas |
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| Media de sus votaciones:
6,0
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Three... Extremes (2004)
Fruit Chan, Park Chan-Wook, Takashi Miike
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| 9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
16 de Julio de 2006 |
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Que los cineastas orientales son maestros en retratar el horror y los ambientes enfermizos es algo sobradamente conocido. “Three...extremes” es una iniciativa (que tiene precursora y continuación, con otros autores) que reúne a tres de los más prestigiosos directores del continente asiático: el chino Fruit Chan, el coreano Park Chan-wook, y el japonés Takashi Miike.
Tres fragmentos, tres pesadillas, tres formas de plasmar en imagen el horror. El más desconocido para el público español (Fruit Chan) nos ofrece una escalofriante crítica del culto de la sociedad actual a la belleza y la juventud. Un relato que va adentrándose poco a poco en el terreno de lo grotesco. Desagradable desde el punto de vista visual, y aun más desagradable en su concepto, este fragmento (que posteriormente se convirtió en largometraje) descuartiza la obsesión por la belleza exterior.
“Cut” (el trabajo de Park Chan-wook) es absolutamente fiel a sí mismo. Una historia de venganza, con una fuerza visual desbordante y apabullante. El único pero que se le puede poner es ese incomprensible final que nos deja total e innecesariamente descolocados. Hasta ese momento, el director te deja sin respiración durante el asfixiante relato en el que nos introduce.
Por último, el japonés Miike, que sorprende con un corto que no se parece en nada a lo que podríamos esperar de él, si es que podemos esperar algo de un director tan heterodoxo, tan prolífico y al que le gusta tanto experimentar. Sin los excesos a los que nos tiene acostumbrados, nos propone el fragmento más enigmático, el más sutil, el más poético...pero a la vez, el más flojo de los tres. A pesar de su belleza visual, nunca termina atrapar del todo, y se queda en su preciosismo visual.
Tres pequeñas muestras del talento oriental para el horror, con desigual resultado, pero siempre inquietante, y siempre a la vanguardia en lo que al género respecta.
kikujiro 
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Zulo (2005)
Carlos Martín Ferrera
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| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
10 de Septiembre de 2006 |
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Curioso experimento este “Zulo”. Y es que mantener toda una película prácticamente con un solo escenario (y poco más que un personaje) es complicado. La premisa, bien simple. Un tipo es encerrado en un zulo, sin saber por qué, sin que sus secuestradores le hagan saber las razones.
El autor nos muestra la evolución de este individuo en su encierro. Como van sucediendo la perplejidad, la desesperación, la locura... Sin embrago, 80 minutos son demasiados para aguantar solamente con esto. La película se hace inevitablemente reiterativa, el principal problema que le resta fuerza a este trabajo.
El otro gran inconveniente es la interpretación de su protagonista. Una película que Jaume García lleva sobre sus hombros casi exclusivamente, pero cuyo trabajo deja bastante que desear en numerosas ocasiones. Cierto es que su personaje está constantemente al límite, y que es muy complicado sacarlo siempre con brillantez. Una dificultad enorme de la que no ha salido nada airoso, ya que los momentos de escasa credibilidad se suceden durante el metraje.
De todas formas, no deja de ser interesante esta “rara avis” dentro del cine español. Como ya dijimos, una curioso experimento. Una película muy arriesgada, que no llega a superar sus propias limitaciones. Pero siempre son bienvenidas este tipo de propuestas novedosas, claro que sí.
kikujiro 
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Remake (2006)
Roger Gual
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| 9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Julio de 2006 |
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Con gran expectación aguardaba el debut en solitario de Roger Gual, corresponsable de la sobresaliente “Smoking Room” (quizás, la mejor película española en lo que llevamos de milenio). Las claves de su éxito, unos actores impecables, en estado de gracia, y unos diálogos que rebosaban autenticidad y espontaneidad (aunque todo estuviese calculado al milímetro).
Estas mismas señas de identidad son las que ha querido imprimir Gual a su “Remake”, pero con un desigual resultado. Desde luego, cuenta con un plantel soberbio de actores, y el sustento principal de la película son sus diálogos. La diferencia estriba en la sensación que transmite. Hay momentos que resultan demasiado forzados o poco convincentes, demasiada “falsa autenticidad”.
Sin duda, “Remake”es un trabajo con muchas más pretensiones. Pero ahí tenemos el riesgo. Hay que hilar muy fino para que tanto diálogo y tanta reflexión trascendental no se termine yendo de las manos. La lucha generacional, la filosofía vital, el recuerdo del pasado, el análisis del presente, la amistad, la familia...muchos temas y de mucha enjundia. Y casi todo el metraje está lleno de conversaciones claves. La cuerda floja sobre la que camina el autor es muy complicada. Entre el diálogo brillante y natural, y el ridículo y forzado hay una muy delgada línea, que Gual resuelve bien en ocasiones y no tan bien en otras. Con lo que, al final, terminas con una constante sensación oscilante, lo mismo te consigue meter en la película un momento de asombrosa naturalidad, que al minuto siguiente te chirría cualquier frase.
La película, sin embargo, me parece destacable por otro aspecto. La reflexión muy, muy amarga y sin concesiones, de las dos generaciones que se dan cita en este encuentro. El director no tiene ningún problema en ir destapando las miserias de unos y de otros sin piedad. Lo que debería ser un bonito fin de semana recordando viejos tiempos y pasándolo bien, se convierte en una especie de pequeño infierno, en el que con suma facilidad se desmorona todo en lo que se supone que creían y en lo que tenían.
Una irregular película, pero aun así recomendable. Teniendo en cuenta como está últimamente el panorama en lo que se refiere al cine español, este trabajo consigue ser más que aceptable. Lástima que le falte el estado de gracia que tenía “Smoking Room”.
kikujiro 
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Conversaciones con mi jardinero (2007)
Jean Becker
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| 10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Septiembre de 2007 |
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El guión está basado en la novela autobiográfica de Henri Cueco. Aunque para la adaptación a la gran pantalla, Becker ha desarrollado mucho más el personaje del pintor, que en el libro actúa como mero comparsa. Auteuil logra darle cierta dimensión a este personaje, al que es difícil sacar del cliché de artista que vuelve a sus raíces para recuperar la sencillez que perdió en el camino. Sus aventuras amorosas, su rol de padre que demuestra escasa empatía con su hija, la relación con su separada esposa...son aspectos que sirven para poco más que para dar los necesarios respiros a lo verdaderamente importante: las conversaciones con su jardinero. Ahí es donde notamos crecer al personaje del pintor, y donde el intérprete consigue hacerlo auténtico y cercano. Si bien es el jardinero el que provoca los cambios en él, desde el principio de la película podemos observar como el pintor se muestra completamente abierto y dispuesto a escuchar y aprender. Un detalle del guión que me gustaría destacar es el hecho de que no se fuerce ningún conflicto entre los dos amigos. Es uso habitual, en el cine que habla de relaciones humanas; meter alguna crisis que haga más, supuestamente, interesante la historia. En este caso, se podría haber caído fácilmente en utilizar este recurso, pero el guionista tiene el buen gusto de optar por la naturalidad y la sencillez, sin sobresaltar gratuitamente la relación.
Sin duda, es la arrolladora, a la vez que sencilla, personalidad del jardinero interpretado por Darroussin la baza fundamental que juega la película. Inspirado en un personaje real, resulta deslumbrante escucharlo hablar, verlo actuar. Un hombre que reúne ingenuidad y sabiduría en grandes (y equivalentes) dosis. Una filosofía vital extremadamente simple, pero llena de verdad. Alguien que sabe lo que quiere, quien es y como ser feliz. Aunque al pintor (y a nosotros) le pueda parecer aburrido y monótono su estilo de vida, tampoco puede evitar sentirse fascinado (al igual que nosotros) por alguien que lo tiene toda tan claro, y que no se complica la vida de forma innecesaria.
Pero aparte del trabajo actoral, poco más podemos destacar en una película muy convencional, previsible, y que no asume ningún riesgo. El director lo deja todo en manos de sus dos intérpretes, para que saquen adelante esta bonita historia de amistad. Y sí, el propósito está logrado. El filme es agradable de ver, gustará, y llevará a las pantallas una cantidad respetable de público, deseoso siempre de ver este tipo de cine sensible. Pero se echa de menos la mano de un director que vaya un poco más allá, alguien que apriete un poco las tuercas, y que se arriesgue de alguna forma para que no acabemos con la peligrosa sensación de déjà vu fílmico. Si a eso, le unimos algún momento mediocre de guión (incluidos un par de gags bastante torpes), tenemos el resultado de un producto correcto y amable; pero que no dejará satisfechos a aquellos que busquen ese algo más.
kikujiro 
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El romance de Astrea y Celadón (2007)
Éric Rohmer
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| 9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Septiembre de 2007 |
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Después de "La inglesa y el duque", y "Triple Agente", Rohmer regresa con una propuesta aun más insólita, si cabe. La adaptación de la novela "L’Astrée" escrita por Honoré d’Urfé en el siglo XVII, aunque ambientada en el siglo V.
En palabras del veterano director francés, para alguien que no haya profundizado en la lectura de esta obra: “parece pesada, absurda, poco realista e ingenua”. Y cuando uno ve la película, no puede evitar tener esa sensación. Para un espectador del siglo XXI es complicado soportar el visionado de "El romance de Astrea y Celadón" sin llegar a caer en la desesperación, a causa de su extremo candor. Pero ahí radica, precisamente, el valor de este trabajo. Rohmer no introduce ni un solo elemento que actualice la historia, y que la haga más asequible al público contemporáneo. Se respeta de forma escrupulosa el espíritu de la novela y la película consigue que hagamos un mágico viaje en el tiempo. El director demuestra una asombrosa capacidad para hacer cine de una forma tan pura e inocente, que incluso es capaz de transportarnos a la época en la que se escribió el libro.
Pero Rohmer también defiende la rabiosa actualidad del texto. Si bien es cierto que la forma nos puede resultar chocante, el fondo no nos debe sonar tan extraño, aunque hayan pasado cuatro siglos. La fidelidad en el amor, un tema que ya consideramos universal, es el epicentro del relato, y parece ser que fue lo que más llamó la atención del director a la hora de embarcarse en este proyecto. No olvidemos que la fidelidad es un tema muy presente a lo largo de su filmografía, especialmente en sus “Cuentos morales”.
Sí, a veces resulta un tanto tedioso todo este mundo lleno de druidas, ninfas y pastorcillos. Y, sí, toda la trama está llena de equívocos infantiles y de una irritante ingenuidad que puede llegar a exasperar. Pero, en este caso, no importa tanto lo que se nos cuenta. Lo trascendente es el fabuloso ejercicio restrospectivo realizado por el realizador francés. Aunque dentro del desinterés general que provoca esta historieta de amor, no me gustaría olvidar un par de detalles: el personaje del pastor hedonista, una lección magistral e hilarante de sobreactuación; y el giro final, con esa deliciosa ambigüedad, y un toque de ligero erotismo, que nos remite inmediatamente a Rubens. Y es que la pintura posee también una importancia vital en esta película. No en vano, está rodada en un formato casi cuadrado, para conseguir esa dimensión pictórica.
Un preciso y precioso homenaje a la naturaleza, a una obra literaria casi desconocida, al barroco, a la sencillez a la hora de rodar (sonido directo, iluminación natural...), y a el amor en estado puro. Sólo nos queda pedir que ésta no sea la última muestra del descomunal talento de uno de los autores más importantes que ha visto el cine en su historia.
kikujiro 
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