El cine no es la vida. Es ilusión, hipnosis. Es goce o sufrimiento estético, pasión cerebral, emoción prefabricada y milagrosa. Lo que le sucede a los personajes no es real. Se puede recrear la superficie de los sentimientos, nunca el fondo. No experimentarás tu propia muerte. No sentirás la devastadora pulsión de la violencia. No forzarán por el culo a tu mujer ni sabrás lo que es perder a un ser querido.
En la vida, no es posible salirse de la proyección.
Ni utilizar la tecla ‘stop’ del mando.
Si un “Tenia” se cruza en tu camino, nadie va a rembolsarte el dinero de la entrada.
El cine es vida pero, desgraciadamente, la vida no es el cine.
spoiler:
La rueda del azar / Paraíso / Pareja / Embarazo / Amistad / Fiesta / Violación / Búsqueda / Venganza / Detención / Filosofía
La cámara se mueve, se mueve, se mueve. No siempre con sentido.
El sonido es irritante y apropiado.
La violación, en plano fijo, es escalofriante. Durante su transcurso, un individuo irrumpe en cuadro, en último término, y, tras una breve duda, decide marcharse. El desasosiego que ese detalle me produjo aún me desconcierta.
La venganza no se consuma. No matan al violador sino a un tipo que está con él en el Rectum. La escena es confusa y, como sucede antes de que sepamos quién es quién, es fácil pasarlo por alto. Si volvéis a verla, veréis que el sujeto al que machacan la cabeza no es el agresor de la Belucci.
A medida que avanza, la cinta pierde fuelle. La sorpresa final (inicial) en forma de embarazo apenas surte efecto. Y es que el ‘diminuendo’ se alarga demasiado.
El tiempo lo destruye todo, vale. Ahora bien, Noé, ya podías haber utilizado un vocero menos repugnante (el gordo incestuoso y pederasta de la primera secuencia) para contarnos tu filosofía.