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Críticas de: Pilato
Pilato |
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(Madrid, España)
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| 233 | Películas valoradas |
| 60 | Críticas |
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| Media de sus votaciones:
5,8
(ver sus estadísticas)
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Tarde de perros (1975)
Sidney Lumet
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Abril de 2008 |
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El análisis sociológico de Lumet tiene dos referentes claros: "Sérpico" y "Tarde de perros", dos importantísimas películas en ese maremágnum creativo que supuso el cine norteamericano de los años setenta. En "Tarde de perros" El atraco es la trama. Y la trama viene a ser una caja de pandora donde se desatan los infiernos más silenciados. Pocas películas han sabido mostrar tan concienzudamente y de forma tan divertida los efectos más devastadores en las víctimas del chantaje y la marginación social, de la manipulación del poder sobre el individuo, conceptos ya muy manoseados, sí, pero que siguen presentes. Tiempos difíciles, convulsos, donde aún se discutía sobre cómo levantarse contra esa manipulación destructiva sin temor a que a uno le llamaran romántico. El personaje interpretado por Pacino es la enésima víctima convertida en verdugo. La supervivencia sin perspectiva reclama la felicidad negada, viene a evidenciar la falta de honestidad de todos con todos. Las relaciones son un puro conflicto de interés, y los sentimientos que se desprenden de ello son enfermizos, obsesivos, casi neuróticos. Pero a la trama le sigue la acción, y esta es desbordante. Tarde de perros es suceso tras suceso, y cada uno de ellos marca la pauta de la acción siguiente. Nada parece sobrar por tanto.
Si esto aburre... en fin. Lo siento mucho.
¿Y quién era John Cazale? Un monstruo de la interpretación. Ved la película, por favor. ¡Vedla!.
Pilato 
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Física o Química (Serie de TV) (2008)
Ignacio Mercero, Alejandro Bazzano, Javier Quintas
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| 6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
17 de Noviembre de 2008 |
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Pues nada, ya está todo dicho. Si uno lee una crítica como la del usuario Entil, se da cuenta perfectamente de la realidad de muchas de nuestras series españolas. Sí, tíos, son nuestras. Saquemos pecho. Nuestras series no nos representan.
Quizá únicamente pueda aportar que un servidor ha estado no pocas veces presente en esos platós de televisión como actorcillo episódico de turno, y las cosas se evidencian aún más si cabe. No se pide una representación de la sociedad española mediante una trama de relaciones conflictivas, sino que se maquea de la forma más cool hasta el modo de hablar. Se pide el ridículo y la falsedad como elementos constantes ya no solo de estilo, sino de construcción artística.
No digamos ya de personajes. Aquí no los hay, y permitidme que os diga que ni siquiera responden a estereotipos, sino a unas exigencias publicitarias que nos quieren meter por el embudo como si fueran más ciertas que nuestros propios días y nuestro entorno más inmediato, que aún sigue siendo la calle, o eso espero.
Van de cómplices y solo son unos gañanes del tres al cuarto.
Física o química muestra unas relaciones de plástico y empaquetadas para su venta inmediata, y en cierto modo yo veo una utilización injusta por parte de las productoras. Se manipula con esto sin ninguna vergüenza. Hay manifestaciones que podrían merecer la pena, y una de tantas sería la de abogar por la eliminación inmediata de productos tan idiotas. Uno ya se cabrea.
Me ha agradado comprobar el fusilamiento de gran parte de los usuarios aquí presentes. A ver si en lugar de recetas, empiezan a dirigirse a nosotros con estrategias más nobles. Solo pisan la calle para tratar de engañarnos. O si no es así, me gustaría saber por dónde narices se mueven.
Pilato 
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Ace Ventura, un detective diferente (1993)
Tom Shadyac
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
23 de Agosto de 2008 |
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Sería injusto no destacar a Jim Carrey como un gran showman (buenísimo trabajo en Man on the Moon), no reconocerlo como uno de los actores con más recursos (sigue creciendo como tal) del cine más convencional que se nos publicita una y otra vez. Un servidor ha visto shows en cafeterías para morirse. Cuando hablamos de cómicos, hablamos de la gran pantalla, de actores en estado de gracia, pero no representan a todos los cómicos. Era necesario puntualizarlo.
También es necesario puntualizar el buen rollo que transmite el bueno de Jim Carrey. Es un cómico mayúsculo. Se puede poner en duda, claro. Esto es arte. Finalmente, también se me podría discutir la afirmación de que Jim Carrey es un Artista. (Sí, "A" mayúscula).
¿Hablamos ahora de Ace Ventura? Una inmensa chorrada, que hace reír según a quién. Y es un insulto según como te lo tomes. Para los que partimos de la autenticidad y la coherencia de la trama (más allá de que se trate de una comedia o drama), Ace Ventura nos parece una mierda.
Es decir, si la película empieza partiendo de la chorrada más evidente con secundarios de cartón piedra, y con un más que superficial humor grotesco envueltos en una estupidez de guión, ¿por qué ofenderse? Nada. No hay nada, Y donde no hay, pues ahí está el mando. Si hasta el mismo Jim Carrey lo reconocería. Por eso después amplió sus metas.
Pues eso. Aquí se critica Ace Ventura, no si Jim Carrey es Dios o no (valiente título). Aunque a mí Dios me dijo que la había ido a ver y era una mierda cósmica.
Pilato 
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Whisky (2004)
Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Agosto de 2008 |
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Veo Whisky y no puedo evitar pensar en mi entorno. Finalmente en mí, claro.
Boom. Pocas películas se meten tanto en el tajo más representativo a mi modo de ver de la vida cotidiana de la sociedad civilizada: tajo, sangre, insatisfacción, aislamiento, silencio. Hay más cosas, claro. Pero Whisky va directa al conflicto. Si Beckett levantara la cabeza... no nos pongamos románticos. Veámoslo con un poquitín de perspectiva.
De lo anodino se nutre también la fábula, porque lo anodino puede ocultar historias que realmente merecen ser contadas. Eso es Whisky. Es otra canción, otro ritmo, emocionante de ver, de escuchar. La tachan de sosa, de coñazo, de contar con un guión poco inspirado. Lo respeto. A mí personalmente no me ha sobrado ni un solo plano. He experimentado lo que los entendidos llaman una emoción estética con la obra. Me he divertido de lo lindo (con diversión no me refiero sólo a risas) con esta historia tan áspera y tierna, dotada de una sensibilidad enorme. Podía casi hasta oler la pequeña fábrica, saborear el café (malo en mi opinión) de por las mañanas, experimentar el tedio, la rutina, la emoción del cambio, la negativa al mismo, el resentimiento... todo lo que cuenta whisky. Inspiradísino guión, acertadas localizaciones, tienen hasta su sutil simbolismo. Hay que estar dispuesto a disfrutarla, no hay que esperar nada, ni negar nada. Hay que estar dispuesto a un cine impresionante por su agudeza y honestidad, o si no, admitir que con esta película más que nunca, es cuestión de gustos... o más bien de cómo te pille.
¿comedia? Puede se un término muy amplio. No necesariamente la carcajada. Yo me he descubierto riéndome en varias ocasiones. Después veía que yo podría ser cualquiera de los personajes, y a veces ya no me hacía tanta gracia. Desde mi justito entendimiento yo no la hubiese clasificado como una comedia, pero insisto en que el término es a veces confuso cuando linda tanto con la verdad más descarnada y sórdida, cuando se ve una historia tan identificable. Pero quizá eso sea lo de menos, ¿no?
En cualquier caso, para los que no la hayáis visto aún, bienvenidos a Whisky. Permitidme la cita de un gran referente del cine español: "¿Qué día es hoy?"
Pilato 
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Taxi driver (1976)
Martin Scorsese
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
27 de Mayo de 2008 |
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Hay veces, las más, que uno ve una película y sí, más o menos bien, pasa uno un buen rato. Es el cine de planet ocio, donde incluso en ocasiones te distraes pensando en el menú kebab que te vas a echar pal cuerpo después de la peli. Son historias en las que experimentamos una cierta complacencia con lo que nos cuentan, en las que se admira más el truquito solvente. Es cine de olor a cosmético y de forro polar talladito, que nos proteje, nos calienta y reconforta.
Y hay muy pocas veces, a cuentagotas, y por eso es aún mejor, que un guión tiene la ridícula y trasnochada intención de desnudarte, hacerte un tajo en el pecho, abrírtelo y dejarte dolorido, inseguro. Si acaso además remueve tus entrañas a través del tajo con la pajita con la que tenías pensado tomerte la coca cola, en mi caso sprite, gracias. Porque director, actores y equipo de rodaje han sabido unirse y tocar ese "Boom" que todos tenemos dentro y que nada tiene que ver con las muecas de hall con la que el cine de pretensión taquillera nos aburre una y otra vez.
¿Qué hay en Taxi Driver? Boom. Herida abierta. Secuencias, planos que necesitan de la valentía del público para ser comprendidos. En una sociedad que se llena la boca con las palabras "solidaridad", "adaptación", "integración", "cooperación", etc, difícilmente tiene cabida Taxi Driver, que es un coñazo de guión, que es interminable a la par que sosa, que además Robert de Niro parace que tiene cara de tonto, con lo bien que estaba en La Misión, etc, bla, bla, bla.
Otra cosa es su verdad. Su rabiosa verdad. Que el ser humano difícilmente puede integrarse en la sociedad, ya que está cada vez más solo, más silenciado, y que por ello se necesita aún más de su cooperación, esto es modales y un código moral, para que no explote. O si explota, que lo haga sólo. Que la adaptación social es más un código controlado por el poder y no un hecho que depende, entre otras cosas, de la atención que todo ser humano merece. Y Taxi Driver estalla en esa dirección. En esas carencias esenciales que hemos integrado como algo usual, y por consiguiente, en los monstruos que hemos despertado dentro de nosotros. Cuando esos monstruos salen, muchos de nosotros preferimos no involucrarnos demasiado, porque ya somos gente con responsabilidades, ciudadanos integrados, vamos a las urnas, qué coño. Cada uno vive su propia circunstancia como puede.
Así se concibe la atmósfera de Taxi Driver. Soledad, abatimineto, frustración, odio. Y todo esto en cine, con una más que sugerente banda sonora y un guión que nos induce, casi drogándonos, hacia una atmósfera cada vez más opresiva, y a un análisis de las relaciones humanas condicionadas por todos los limitantes que suponen el utilitarismo y la marginación social. Scorsese focaliza el conflicto en personajes turbulentos en situaciones de profunda crisis como lente de aumento, para mostrarnos una enfermedad no recogida en los libros de medicina. Y porque así se ignora, así se hace más fuerte.
Pilato 
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