Y menos mal que mueren, porque como siguieran viviendo y en ese declive, íbamos aviaos. Se ha confirmado que esta "Resurrección" es la última de la saga, si no contamos esos spin-off de "Alien vs. Predator". Aunque claro, sabiendo que "Alien3" debía haber sido la última de la saga, y de repente, se sacaron esta inverosímil e innecesaria secuela, a ver quién se cree a los productores o a Sigourney Weaver (para la cual, la mejor de la saga es la que concierna al DVD de extras que estés viendo).
Jean-Pierre Jeunet fue el director de la resurrección de Ripley (si de algo puede fardar esta saga, es de haber dado a conocer a verdaderos genios del cine, si bien Jeunet ya era conocido de antes). Ciertamente, parecía un refrito de la segunda y la tercera parte, mezclando la acción frenética de "Aliens" (pero peor) con la historieta de amor en plan "La bella y la bestia" del film de Fincher. Encima, en lo que al aspecto visual se refiere, se pierde totalmente la atmósfera tétrica para ser reemplazada por una totalmente colorida, que se supone que debería causar repugnancia por sus tonos amarillentos, pero que da una sensación de horterez que echa p'atrás, sobretodo al tratarse de un filme de terror y no de "Amelie". Los personajes en ocasiones parece que padezcan una enfermedad hepática. Las actuaciones rozan el correcto gracias a Perlman o Weaver, por supuesto, como se hunden en el pozo de la vergüenza ajena con Winona Ryder. Claro que hay momentos de sobreactuación con aspecto de comedia que te hacen preguntarte si realmente no era una parodia o algo así.
Los movimientos de cámara estilo Jeunet rozan el esperpento en muchas ocasiones, y si bien ciertos detalles resultan interesantes y hacen de "Alien: Resurrección" una peli en ocasiones entretenida y medianamente visible, tiene otros momentos de puro delirio escatológico. Para ver si no tienes nada mejor que hacer, o si tienes una cabeza a tamaño real del Alien que escupa babas y todo. Seguramente entonces te parecerá una obra maestra... o no. Por cierto, que alguien me explique qué escupen los Aliens en esta peli, porque parecen que lo que vomitan son post-its o algo así más que ácido.
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El avergonzante final con la Ripley acariciando al Alien medio humano es de lo que hace apagar la tele, y la secuencia en la escalera o la de los clones, de las que recobran la esperanza.
Brad Anderson dirige uno de los episodios buenos de la segunda temporada de los "Masters". A diferencia de casi todos los demás, en este mediometraje no hay hemoglobina en exceso, ni monstruos de otras dimensiones, ni sexo duro, ni nada excesivamente paranormal y que a primera vista vaya a angustiar, no. En esta historia, el protagonista es un tipo presuntamente normal, lo único que tiene súper-oído. Daredevil también lo tenía, y no era siniestro (bueno, la interpretación de Ben Affleck en la peli sí que era de horror).
Pero vamos, con esta premisa sencilla, con el tipo atormentado por la muerte de su hijo, Anderson crea una hora de angustia que crece cada vez más. Te mete dentro, y te asfixia. ¿Es el protagonista un cabrón loco? ¿Es lo mejor que puede? Te mete en el personaje, le comprendes mejor, sufres con él... Es un tipo alterado que va cayendo en la locura por una vida en la que cualquier sonido, por diminuto que sea, es un estruendo infernal. Si nos angustiamos cuando escuchamos un mosquito revolotear cercano a nosotros, ¿cómo lo pasará él? Pues así, Brad Anderson, te mete, creando momentos terribles como lo de la lluvia, por ejemplo, que de verdad agobian. Mientras, el protagonista, se desmorona, consiguiendo un crescendo (odio este tipo de palabras que te hacen ser culto, pero tenía que ponerlo) en lo que a inquietud y malestar (en el buen sentido) se refiere.
El punto flaco es que, ni con esas, consigue suplir en ocasiones el vacío del metraje, que consigue hacerse un poquito pesado en ocasiones, sobretodo al principio, pues luego es cuando comienza la verdadera angustia, acompañada perfectamente por la música, que cumple su trabajo de hacer pasarlo mal al espectador a la perfección.. Pero bueno, lo de la pesadez es un mal menor, que se olvida fácilmente cuanto más se acerca el final.
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El final, con Larry con las orejas cortadas y cara de tranquilidad, grande grande.
"En el sótano" se puede considerar lo más parecido al terror asiático ese de fantasmas femeninos con una melena kilométrica que les cubre la cara y donde las muertes son de todo menos originales. Aquí cambia el bicho, que es calvo, pero poco más.
Como protagonista tenemos a la freak sin amigos (es que dibuja personajes de fantasía, cosa mala...). Luego están unos tipos haciendo un ritual, teniendo uno un aberrante flashback que supongo debería resultar inquietante (si bien es cierto que la risa que provoca el momento no deja al espectador mantenerse firme).
A su favor se puede decir que la estancia en el sótano puede resultar un tanto agobiante (poco, ¿eh?), pero... todo ello desaparece cuando sale el bicho, con los movimientos marionetiles más ridículos jamás vistos. ¿Cómo se va a tomar alguien en serio tal cutrez? Se supone que debe ser tenso o algo por el estilo, pero solo logra provocar la risa floja, entre los movimientos a trompicones, ese aspecto exterior tan "amenazador", con ramas incluidas o algo así, y ruiditos idiotas. Al bichejo en cuestión hay que añadirle, aparte del flashback, los rituales de feria que se dan cita, y el final tan impredecible que ya te lo imaginas a los 25 minutos.
Por lo menos, entretiene lo suyo, y si no lo ves como un intento de terror, mejor aún.
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Sobre todo, resulta curioso que uno de los rituales necesite 12 almas y otro que es lo mismo, sólo 2. A lo mejor el chaval chantajeó al maligno con algunas fotos comprometedoras...
Voy a ser sincero: si veo una película de los "X-Men", no veo la necesidad de que me aburran con diálogos filosóficos, lecciones de moralidad. Lo que más busco, son mutantes dándose tollinas, utilizando sus superpoderes. Que conste que las 2 anteriores me gustaron más que esta, pero eso no significa que la tercera parte tenga que ser basura.
Porque, si en las anteriores, había déficit de acción, en esta sobra. Sobra porque hay demasiado mutante y muy poco tiempo (sin duda, lo peor del film lo encuentro en su escasa duración). A excepción de Lobezno, Tormenta y Magneto, los demás están casi para rellenar. Algunos tienen su minuto de gloria, otros están para que se gaste algo más de dinero en efectos especiales, etcétera. Pero también es cierto que como adaptación de los comics está tremendamente lograda. Batallas muy espectaculares, mutantes que parecen salidos directamente de cualquier saga de Claremont, charlas en mitad de las luchas...
¿Qué no se profundiza en los personajes? Cierto. ¿Que en ocasiones resultan ridículos? Cierto. ¿Que no es lo mismo sin Bryan Singer? Cierto. Pero... es una película en la que los personajes principales son un tipo con esqueleto de metal indestructible y garras, una señora que controla la meteorología, otro que se dedica a destrozar paredes... No se puede buscar un drama sobre el rechazo a lo diferente con estos tipos. Lo único que yo buscaba era un gran entretenimiento durante hora y media (esperaba que 2, me quedé con ganas de más), y en eso el film de Ratner cumple con creces. Juggernaut derribando paredes, Lobezno desgarrando a todo el que se le cruce por delante, o Tormenta lanzando rayos, son razones suficientes para verla si te gusta el cine de acción en general, y no buscas fresas en el turrón de Suchard.
Total, que si bien podría haber sido mejor, sobre todo si hubiera durado media hora más, el film cumple su cometido, que es ser una peli sobre unos mutantes con superpoderes guerreando.
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Aparte, la "muerte" de Xavier es agobiante. Si llego a tener algo entre las manos en esos momentos la primera vez que la vi, habría quedado espachurrado hasta perder una de sus 3 dimensiones.
¡Ah, el mundo del cine! Qué mágico que es, ¿verdad? Uno se sienta a ver una película y, con suerte, no sólo queda atrapado en la ficción, sino que acaba introduciéndose en la piel de algún personaje que vive aventuras y sufre desventuras, que tiene pasionales romances y dolorosos desamores, que vive rodeado de lujos o miseria, que es un bondadoso o un malvado de aúpa. Joer, qué fácil lo es todo dentro del cine. Mundos en los que todo está prefijado, en los que el bien y el mal suelen ser distinguibles, en el que las cosas nunca acaban mal, o por lo menos, fatídicamente. Qué bonito que todo fuera así de fácil.
Pero para crear esas ilusiones, antes hay que sufrir lo indecible. Uno va con toda la ilusión del mundo y, haciéndolo todo de la forma más fácil posible, pasa por innumerables penurias. Algún fantasma de esos que acaban ahogados o incinerados en algún rodaje se cuela en el plató a tocar las narices de mala manera. Las cosas estallan, o no funcionan, o lo hacen mal. Y si no, pues la gente en general, que no es perfecta o, en su defecto, nunca han tenido demasiadas luces, la pifia tantas veces o de unas formas tan extremas que uno no puede sino pensar que le tienen tirria, o no quieren que eso salga adelante, no quieren introducirse en ese mundo de magia. Y a ver cómo soluciona todas esas cosas teniendo además problemas personales, como todos. Que tratar de centrarse al máximo en el trabajo es el primer paso para no currar nada de nada, y frustrarse con cualquier nimia emoción.
Y ya de paso, ¿qué es sueño, y qué es realidad? Se conoce que la realidad supera a la ficción, y lo más absurdo que hayas podido soñar, accidentes terribles que uno vería imposible que ocurrieran en un simple rodaje, se ven amplificados en la vida real. Está claro que si algo puede salir mal, saldrá mal, y si pueden ocurrir varias cosas malas, sucederá lo peor y que más problemas dé, eso está clarísimo.
Total, que sin una historia consistente (de hecho, apenas ocurre nada, sino una colección de gags con una cierta continuidad), se nos brinda una obra entretenidísima, divertidísima y que no voy a decir que sabe de lo que habla, porque eso está claro, si va la peli sobre el rodaje de una peli. Pero sí diré que lo retrata de forma realista, eso parece un rodaje de verdad, no la típica chorrada que te ponen en Jólibuz que no se la cree ni dios. O sea, que está el personal, el lenguaje y, sobre todo, los accidentes que no quieren dejar a uno continuar. Entre los muchos brillantes momentos, destaco lo del enano y el sueño, de veras que es para recordarlo, reírse de nuevo, y aplaudirlo. A todo esto, que ni que decir tengo que Buscemi, como siempre, está genial.