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Críticas de: Miquel
Miquel Palma de Mallorca - España 
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Interiores (1978)
Woody Allen
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| 29 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Febrero de 2008 |
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Film nº 8 de Woody Allen, que interviene como guionista y director. Se rueda en exteriores y escenarios reales de NY (Southampton, Westchester, NYC) y en estudio, con un presupuesto de 10 M dólares. Es nominado a 5 Oscar (actriz principal, actriz reparto, decoración, director y guión original). Producido por Charles H. Joffe, se estrena el 2-VIII-1978 (EEUU).
La acción tiene luar en NY, en 1977/78. El relato habla de las hemanas Renata (Keaton), Joey (Hurt) y Flyn (Griffith), de su madre Eve (Page), de su padre Arthur (Marshall), de la segunda esposa de éste (Stappleton) y los maridos de ellas, Mike (Waterston) y Frederick (Jordan).
El film es un drama que explora la soledad y las frustraciones de una familia acomodada que ha vivido profundamente marcada por la frialdad de la madre y la ausencia de manifestaciones de cariño. Movidas por inseguridades, celos, resentimientos y envidias, las tres hermanas dialogan sobre los temas que les preocupan. A la manera de la narración basada en el fluir de la conciencia, se añaden algunos monólogos culminantes en boca de Renata y Joey. Con el propósito de subrayar el contenido existencialista y nihilista de las proposiciones del autor, se incluyen varias escenas silenciosas, sin música, sin palabras y casi sin luz, de notable expresivididad. Con palabras, pensamientos, gestos y silencios, la cinta construye un relato de gran profundidad emocional.
El guión aporta unos diálogos impecables y una definición excelente de caracteres. Renata, inteligente y hábil, es una escritora de éxito. Joey, insegura e inmadura, es una actriz en ciernes. Flyn, coqueta y superficial, es una modesta actriz de reparto. Las tres reflejan aspectos complementarios de la personalidad del realizador. Se mueven en ambientes sombríos y amenazantes (temporal de mar), bien logrados y conmovedores. El ritmo es pausado e introspectivo. El estilo narrativo y visual recuerda a Bergman y, también, a Antonioni, Fellini y Buñuel. Los grandes temas que angustian a los protagonistas son, como en obras anteriores de Allen, la muerte, el sinsentido de la vida, los sentimientos de culpa, la infidelidad, las disfunciones del matrimonio, la religión, el pueblo judío. No faltan las citas de artistas (Matisse) y grandes pensadores (Sócrates, Schopenhauer). Con delectación se desgranan referencias gastronómicas. Implicitamente se critican algunos círculos intelectuales.
La música tiene una presencia marginal. Se oyen sólo dos temas, ambos en la secuencia de la boda: "Wolverine Blues" y "Keeping Out Of Mischief Now". La fotografía, de Gordon Willis, luce un estilo clasicista de extraordinaria sobriedad, apoyado en simetrías geométricas, colores tenues, una puesta en escena precisa, potentes claroscuros, toques expresionistas y un realismo incuestionable. El encadenado de planos de presentación del film y de la casa de la playa parece tomado de Bergman. Son notables las interpretaciones de G. Page y M. Stappleton. El plano final es sobrecogedor.
Miquel 
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La gran comilona (1973)
Marco Ferreri
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| 28 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
23 de Julio de 2006 |
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Escrita por Rafael Azcona y Marco Ferreri, fue dirigida por éste. Se rodó en exteriores de una antigua mansión y en estudio. Obtuvo el FIPRESCI de Cannes y fue nominada a la Palma de oro. Se presentó en Cannes el 12-V-1973.
La acción principal tiene lugar en 1972/73, en una antigua mansión de las afueras de París, donde vivió el poeta Boileau. La acción ocupa unas dos semanas. Narra la historia de 4 varones de mediana edad, representantes del poder y del prestigio social, entregados a la gula, al exceso y al deso de comer hasta morir. Les acompañan durante unos 2 días 3 prostitutas convocadas por Marcello (Marcello Mastroianni), piloto de aviación, obseso sexual. Los otros personajes son Philippe (Philippe Noiret), un magistrado reprimido; Michel (Michel Piccoli), productor de cine homosexual; Ugo (Ugo Tognazzi), restaurador no aficionado al sexo. A ellos se añade la maestra del colegio vecino de enseñanza infantil (Andrea Ferreol), rolliza, ninfómana y tragona.
Para algunos la película es una sátira de la sociedad de consumo, que impulsa a las personas a consumir por encima de sus necesidades hasta provocarles le muerte. Para otros es un drama de 4 personas dominadas por la gula, que les lleva a comer compulsivamente, incluso cuando el placer entra en fase de rendimientos decrecientes. La obra contiene elementos de fábula sobre la fuerza del interés por la comida, cuando trasciende el interés por la preservación de la salud y la vida. También cabe entender que los 4 personajes forman un grupo movido por el hedonismo como medio de lucha contra el tedio que ha invadido sus vidas. La tensión entre hedonismo y tedio podría explicar la no pulsación regular de la ley de rendimientos decrecientes. El film se podría entender como una tragedia, la de unos personajes derrotados por la vida, que buscan una vía de salida en un suicidio friamente planeado. En todo caso, la obra no es un relato de gula y lujuria, aunque ésta se halle presente a petición de Marcello. La falta de interés de los anfitriones por el sexo hace que que las chicas abandonen la residencia. La obra juega con el surrealismo, el fetichismo y el absurdo, de los que extrae elementos hilarantes de humor ácido, negro e irreverente.
La música, de Philippe Sarde, es atrapadora, pegadiza, intrigante y sensual. La fotografía destaca la atmósfera siniestra de la mansión, el clima opresivo de la acción, el humor visual (imitación de Marlon Brando en el "El padrino") y los elementos provocativos (cópula, masturbación, desnudos frontales). El guión incluye unos diálogos con expresiones populares y vulgares, que hacen próximos a los personajes. La interpretación se beneficia de la presencia de 4 de los mejores actores europeos del momento. La dirección busca la provocación como medio para dar paso a la reflexión.
La película levantó protestas, que no impidieron su éxito comercial. Con el tiempo se ha convertido en una película de culto.
Miquel 
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Quiero la cabeza de Alfredo García (1974)
Sam Peckinpah
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| 27 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
26 de Noviembre de 2009 |
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Décimo film de Sam Peckinpah, rodado con escasos medios económicos y absoluta libertad. El guión, de S. Peckinpah y Gordon T. Dawson, desarrolla un argumento de S. Peckinpah y Frank Kawalski. Se rueda en escenarios naturales de diversas localidades de Méjico. Producido por Martin Baum para Estudio Churubusco Azteca y Optimus Films, se estrena el 14-VIII-1974 (NYC).
La acción tiene lugar en la franja fronteriza de Méjico con EEUU, a lo largo de varios meses de 1974. El terrateniente y ranchero mejicano apodado “El Jefe” (Fernández), al enterarse de que su hija adolescente Teresa (Maldonado) está embarazada, pide que le lleven la cabeza de Alfredo García, un antiguo colaborador de confianza que ha violado a la hija. Ofrece una recompensa de 1 M de pesos. Se interesan por ella dos cazadores de recompensas norteamericanos, llamados Quill (Young) y Sappensly (Webber). Por su cuenta hace averiguaciones Bennie (Oates), pianista y copropietario de una cantina, amante de Elita Vega Durazno (Vega), prostituta y antigua novia de Alfredo García Herrera "Moreno".
El film suma acción, drama, aventuras, crimen, thriller, romance y western. Propone una historia ruda, violenta, sórdida y desgarradora. Abundan el polvo, los malos olores, el agua encharcada cubierta de algas, abrevaderos infectos, viviendas miserables, caminos impracticables, coches abollados, lunas astilladas, mingitorios inmundos, etc. Muestra la miseria de la región, los niños sin escolarizar, motoristas alocados, violadores al acecho, asaltos, asesinatos, enfrentamientos a pistola, etc. La violencia adopta formas diversas: espectáculo familiar, liberación de molestias (respuesta a carantoñas de una mujer), rituales pseudo religiosos de tintes oscurantistas e inquisitoriales, venganzas personales, matanzas apocalípticas, etc. Predominan los disparos de pistola, pero no faltan los puñetazos, los empujones malintencionados, la tortura en privado y en público.
El motivo central viene dado por la venganza. Son varios los personajes que se mueven por afanes de venganza, con frecuencia situada en posiciones extremas. El film es posiblemente el más brutal y feroz de Peckinpah, dominado entonces por el alcohol, la melancolía, la soledad y la desesperación. Warren Oates representa en la pantalla el “alter ego” del realizador, que compone uno de sus autorretratos más sinceros. Es el film más personal y más auténtico de su filmografía (14 largos) y el que se alza con sus preferencias.
Es una película de carretera (“road movie”), que desarrolla la acción como un largo viaje en coche desde la ciudad de Méjico, en cuyos alrededores se sitúa la hacienda de “El Jefe”, a la periferia norte del país. Tiene formato de odisea, sazonada de incidentes imprevistos, situaciones atroces, problemas sociales estremecedores y una descarnada y sangrienta violencia.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Es un trabajo imperfecto, rodado sobre la marcha, a partir de unas pautas generales flexibles que se acomodan a las circunstancias de los lugares de paso. Presenta planos desenfocados, errores de iluminación, encuadres descompensados, sombras excesivas, fallos de continuidad, etc. El conjunto de imperfecciones no impide que el film destile sinceridad, veracidad y realismo. Tampoco impide que el relato contenga pasajes de un lirismo intenso, vibrante y cautivador.
Son escenas destacadas la de la merienda en la que Elita y Bennie hablan del futuro, la reunión de familiares, sirvientes, religiosos y religiosas con anacrónicas lecturas en latín, la conversación de los dos protagonistas en la habitación de la casa próxima al cementerio, la ceremonia del bautismo del niño al que se imponen los nombres de David Samuel, que son los de Peckinpah, las conversaciones surrealistas de Bennie con la cabeza de Al, etc. Son excelentes las interpretaciones de Oates y Vega.
Exalta la amistad, el compañerismo, el afecto y el amor. No faltan los indicios de la misoginia que caracteriza al realizador. Para él las mujeres no son de fiar: son infieles, prostitutas, débiles de carácter, desleales, mentirosas. Todos los hombres son grandes perdedores. En consecuencia, no hay lugar para la esperanza, la confianza en el futuro y el éxito. En el contexto de este mundo desolador, explora la figura mítica del perdedor y trata el tema del aprendizaje, en este caso el de soportar el fracaso y la decepción, en coherencia con el ambiente general del país tras la finalización de la Guerra de Vietnam. Rinde homenaje a “El tesoro de Sierra Madre” (Huston, 1948), en el que se inspira y del que toma algunos elementos argumentales, la definición de ciertos personajes y componentes adicionales (Fred C. Dobbs, el nombre del personaje que encarna Bogart y aquí se atribuye el mafioso Quill).
La banda sonora, de Jerry Fielding (“Grupo salvaje”, Peckimpah, 1969), compone una partitura breve de melodías que evocan la música folclórica mejicana y las músicas del s. XX. Añade fragmentos de “Guantanamera”, “Cielito lindo” y otras canciones tradicionales y de 4 canciones notables: “Bennie’s Song”, “A donde ir”, “Bad Blood Baby” (voz de Peckinpah) y "J. F.". La fotografía, de Alex Phillips (“Robinson Crusoe”, Buñuel, 1954), ofrece imágenes que acompañan y subrayan el carácter sucio, áspero y violento del film. Es notable la imagen fija que precede a los créditos finales, que recuerda una de las memorables de “Asalto y robo de un tren” (Porter, 1903), film al que de ese modo rinde un claro, cálido y entusiasta homenaje de admiración y simpatía.
Bibliogrfía
- Hilario J. RODRÍGUEZ, “Quiero la cabeza ...”, Notorious ed., 32 pág., libreto del DVD, Madrid 2009.
- Roger EBERT, “Quiero la ...”, ‘Grandes películas 2’, pág. 305-308, Robinbook ed., Barcelona 2006.
- Kim NEWMAN, “Quiero la ...”, ‘1.001 películas que hay que ver antes de morir’, pág. 595, Grijalbo ed., Barcelona 2006.
Miquel 
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Anatomía de un asesinato (1959)
Otto Preminger
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| 26 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Diciembre de 2008 |
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Drama judicial realizado por Otto Preminger. Escrito por Wendell Mayes (“El árbol del ahorcado”, Daves, 1958), el guión adapta la novela “Anatomy of a Murder” (1957), de Robert Traver, pseudónimo de John D. Voelker, juez de la Corte Suprema de Michigan. Se rueda en escenarios reales de Marquette, Ishpeming, Big Bay y Michigamme (Michigan), entre marzo y mayo de 1959, a lo largo de 8 semanas. Nominado a 7 Oscar, gana la copa Volpi del Festival de Venecia (actor, J. Stewart). Producido por Otto Preminger para Columbia, se estrena el 1-VII-1959 (EEUU).
La acción dramática tiene lugar en Iron City (Iron City County, Michigan) y alrededores, en 1959. El teniente Frederick Manion (Gazzara) es acusado de asesinar a tiros a Barney Quill, propietario del bar Lumberjack (Big Bay, Michigan). Tras no pocas dudas, se hace cargo de su defensa el abogado Paul “Polly” Biegler (Stewart), hasta hace poco fiscal del condado. Paul cuenta con la ayuda de su secretaria Maida Rutledge (Arden) y del borrachín Parnell E. McCarthy (O’Connell). Su oponente es el nuevo fiscal del condado, Mitch Lodwick (West), que cuenta con el apoyo del ayudante del fiscal general de Michigan Claude Dancer (Scott). Paul es soltero, sencillo, afable, austero, desordenado, indisciplinado y sarcástico. Laura Manion (Remick), esposa del acusado, es sexy, atractiva, frívola y descarada. El teniente Manion, impulsivo y violento, cuenta con una brillante hoja de servicios.
El film suma crimen, drama y misterio. La historia hace referencia a hechos reales ocurridos en Michigan en 1952, que inspiran la novela de Voelker. La narración mantiene el misterio sobre lo que realmente ocurrió y la verdadera responsabilidad de los actores, sin que decaiga el interés del espectador. Lo consigue gracias al hábil uso de la ambigüedad, que no se resuelve ni con el veredicto del Jurado ni con la acción de cierre del film. Construida con sutileza e inteligencia, la ambigüedad confiere a la obra una potente capacidad de fascinación.
Añade factores adicionales de tensión, como el enfrentamiento de Paul y el fiscal que le ha sustituido en el cargo, la confrontación entre un sencillo abogado de provincias y el pomposo ayudante del fiscal general del estado de Michigan, el contraste entre la naturalidad y sencillez de Paul y la elegancia envarada y estudiada de Dancer, la lucha entre un defensor que cuenta con escasos apoyos y un fiscal ayudado por un alto personaje de la capital, la desigual contienda entre un solitario Paul y dos fiscales agresivos, la contraposición de la bravura y la pasión de Paul con la frialdad de sus oponentes, el contraste entre las poses rígidas del fiscal y la gesticulación espontánea de Paul, etc.
(Sigue en el "spoiler" sin desvelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La obra incorpora elementos propios del cine negro, como el B/N, la mujer fatal, la música de jazz, la atmósfera densa, etc. El realizador hace un gran esfuerzo para dotar al film de verosimilitud y realismo: se apoya en una historia real, rueda en las localidades en las que ocurrieron los hechos y da el papel de juez al magistrado que en representación de la Armada se enfrentó a Joseph McCarthy, cuando éste abrió (primeros 50) una investigación sobre la misma. La obra forma parte de los trabajos con los que Preminger gana para el cine nuevos espacios de libertad frente a la censura. En esta ocasión incorpora al léxico de la cinta palabras usuales, y por ello realistas, hasta entonces vetadas (esperma, semen, puta, putón, violación, bragas, anticonceptivo...). También muestra un corsé y unas bragas de fantasía que Paul aporta como prueba.
El realizador hace uso de la elipsis, el supuesto y el sobreentendido. No muestra la escena del crimen ni escenas íntimas que se citan en el juicio. Palpita la presencia disimulada, pero efectiva, de la violencia, el deseo, la pasión y el sexo. De su mano se hacen presentes sentimientos primarios, como los celos, los deseos de venganza, el odio, la desesperación, etc. A lo largo de la cinta está presente el espíritu irónico y sarcástico, que se pone de manifiesto a través de gestos, expresiones, ocurrencias y hechos chocantes. Cabe citar la manipulación de las bragas ante el Jurado y la pérdida de la letra pe de la máquina de escribir de Maida, que sirve para dedicar un inesperado guiño de simpatía a los Hermanos March y a su “Una noche en la ópera”.
Desarrolla un análisis minucioso y nada artificioso de las estratagemas, argucias y legalismos que se suelen usar en las vistas judiciales. Explica que nunca se debe hacer una pregunta a un testigo de la que no se conozca la respuesta. Explica también cómo se puede manipular la apariencia de los hechos sustituyendo una palabra por otra, como “violación” por “problema”. El guión es excelente por su riqueza de matices, la fuerza de las situaciones, la potencia e interés del relato y la solidez de los personajes. Son notables las interpretaciones de Remick, Gazzara y, sobre todo, de James Stewart.
La música, de Duke Ellington, ofrece una partitura de 26 cortes, tan sugerentes y apasionantes como “Midnight Indigo”, “Grace Valse”, “Polly”, “Happy Anatomy”, etc. Fue premiada con un Grammy. La fotografía, de Sam Leavitt, colaborador frecuente de Preminger, en B/N, aporta cuidados planos secuencia, largos travellings (directos e inversos) y una grata profundidad de campo que engrandece la acción. Es notable el diseño de los títulos, a cargo de Saul Bass (“Vértigo”, 1958).
Convertido en clásico, el film es uno de los trabajos más renombrados del realizador.
Miquel 
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Una partida de campo (1936)
Jean Renoir
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| 26 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Marzo de 2007 |
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Film realizado por Jean Renoir en el verano de 1936, que dejó inacabado y no volvió a retomar. Se basa en el relato breve "Une partie de campagne" (1881), de Guy de Maupassant. Se rodó en Bords du Liong y Marlotte (Seine-et-Marne, Francia). Producido por Pierre Braunberger, se estrenó el 6-V-1946 (Paris), tras la finalización de la IIGM.
La acción tiene lugar en las orillas del Sena, a lo largo de las horas previas al almuerzo, un día de agosto de 1860. El quincallero parisino Cyprien Dufour (André Gabriello), con el coche (carro ligero con toldo) de su vecino lechero, sale de Paris con la familia para gozar de un día de campo. Le acompañan su mujer Juliette (Jane Marken), su hija Henriette (Sylvia Bataille), su ayudante y novio de la hija, Anatole (Paul Temps) y la abuela (Gabrielle Fontan).
La película, de 39 minutos, es un mediometraje que mezcla comedia, drama, sátira y humor. El relato es un cuento tierno, malancólico, irónico y conmovedor, ralizado con una sencillez y simplicidad cautivadoras y con una delicadeza insuperable. Hace uso frecuente de la sugerencia y la insinuación como medio narrativo, al que dota de lirismo, poesía y encanto. Las contraposiciones sirven para resaltar la fuerza de los opuestos: el campo y la ciudad, los hombres dedicados a la pesca y las mujeres distraídas con sus temas, la naturaleza limpia y una fábrica contaminante, la belleza natural del lugar y el destino de una breve aventura sentimental. Evoca la sensualidad de la naturaleza, la excitación de los sentidos y del deseo que producen la luz cálida del verano, la brisa del río, el trino del jilguero, la paz y la libertad que traspiran la flora y la fauna silvestres. Se hace uso de algunos símbolos, subrayados por el diálogo, en relaciones como la pesca y la seducción, la brisa y la pasión, etc. Critica la mediocridad de los pequeños burgueses, la contaminación (los pescados del río saben a petróleo) y otros extremos. Añade escenas burlescas (torpezas de Anatol y Cyprien), personajes excéntricos (matrimonio Dufour) y parodias de actores conocidos (Laurel y Hardy por Cyprien y Anatol). Exalta la naturaleza, los idilios fulgurantes, la revelación del deseo carnal, la inocencia del juego amoroso (Rudolph como sátiro), en un conjunto que canta el amor a la vida. Varias escenas recuerdan pinturas de Pierre-August Renoir: "El desayuno de los baqueros" (1881), "El columpio" (1876) y "La Grenouillère" (1869). Georges Bataille y Henri Cartier-Bresson hacen un cameo como seminaristas.
La música, del húngaro Joseph Kosma, añadida en 1946, desgrana una partitura intensa, descriptiva de emociones, romántica y melancólica. La fotografía, inspirada en la pintura del padre del realizador, culmina en un juego de planos que sugieren el paso del tiempo y la frustración de un mundo convencional sin ilusión. Entre los ayudantes de realización está acreditado Luchino Visconti.
Miquel 
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