Émile vive con su mejor amigo en un cuchitril con un tejado lleno de agujeros. Antepone su integridad y moralidad al trabajo, niega venderse ni aposentarse. Con el tiempo se convierte en el azotador del país, una especie de Michael Moore francés que remueve la sociedad con cada libro que publica. Esto le otorga grandes ventas y por tanto grandes sumas de dinero que hacen que se vaya aburguesando y acomodando.
A la vez, hay un soldado al que colocan el cartel de traidor y condenan a una prisión en una isla mientras el ejército se niega a investigar más allá pese a las evidencias de que puede ser inocente, por el hecho de mantener el "honor" de la armada y anteponer el que el caso quede cerrado igual que muchas bocas a la vida y libertad de un hombre. La mujer del inculpado llega a las puertas de Émile y este se divide en volver a la lucha por la justicia o considerar que ya ha luchado bastante y merece un descanso.
Pasado ese tramo inicial de presentaciones y de asentar los sucesos, la película es basicamente un drama judicial, un canto en pro de la justicia con por un lado la postura de la corrupción y de creer que taparlo todo es mejor para el país aunque el daño colateral sea la vida de un inocente y por otro inspiradas intervenciones y monólogos sobre la justicia, la verdad, acusaciones sin pelos en la lengua y que el daño en un futuro sería mayor por la mancha histórica que crearía y el daño irreparable a la justicia.
La película en general es buena pero no me ha fascinado tanto como veo que ha hecho a la mayoría. Teniendo en cuenta la enmarcación histórica, al igual que con la recientemente vista Remordimiento su mensaje y diálogos no me han parecido tan inspiradores aparte de no tener la cantidad de significativos detalles que tiene aquella.
Su ritmo es irregular. Tiene momentos en los que te tiene absorto y otros en los que puedes llegar a desconectar. A veces su tono idílico es demasiado y no llega a transmitir como debería la angustia del caso y del preso, aunque si logra indignar ante la injusticia que presencias.
De todos modos son "peros" que la privan para mi de ser una obra mayor, pero no por eso deja de ser una buena película.
Nota: 6'3
A continuación SPOILER sobre el final:
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spoiler:
Pese a no matar las buenas sensaciones transmitidas y tener su parte justificable y que queda bien en el conjunto, me parece algo innecesario. Por un lado da la sensación como que se arrepienten de todo el tono "happy flower" y quieren dejarte con mal sabor y por otro la necesidad que parecen tener muchos directores de querer darle un tono "poético" al cierre de sus obras y conectarlas de algún modo con el inicio de las mismas y crear un contraste comparativo
Álex de la Iglesia es un cineasta admirado por muchos y del que siempre vale la pena darle una oportunidad a sus películas porque ofrece cosas arriesgadas y diferentes. Pendiente de revisionar algunas de sus primeras obras que me encantaron en su día y de ver alguna que me queda en el tintero, en los últimos años aumenta mi admiración por la persona por sus soberbias apariciones públicas a la vez que disminuye la admiración por el cineasta.
Por suerte para todos, muchos directores vienen con fuerza y están dándole un punto de originalidad, frescura y calidad al cine español. Es una pena que coincida con el desinfle progresivo de alguien que llevaba esos calificativos por bandera.
La que nos ocupa es una feroz crítica social que no deja títere con cabeza. Propiciado por un accidente en un museo en el momento de su innaguración mediática, todo el mundo está atento a Roberto, que está en el suelo con un hierro en la cabeza sin que nadie sepa como sacárselo y las consecuencias que podría tener.
Como digo, nadie se libra de la vara de la ira. Desde políticos, directivos de empresas o tv, periodistas al ciudadano de a pie, todos envueltos en la espiral social del morbo y del "todo vale" por unos minutos de gloria y/o por dinero.
El planteamiento en si es interesante (imposible no cordarse de El gran carnaval de Billy Wilder), aparte de que toca temas de candente actualidad con los que es muy fácil conectar con el espectador. El visionado pasa volando convirtiéndola en un producto ligero a la vez que reflexivo.
El problema es que salvo alguna escena puntual, la sutileza en el mensaje brilla por su ausencia y todo está envuelto en un aura excesivamente precocinada y con unas actuaciones sobreactuadas hasta el límite.
El director de la película ofreció en una reciente Gala de los Goya uno de los discursos más inspiradores que he oido jamás y aquí hubiera venido muy bien pero en esta ocasión el guión no lo firma él sino Randy Feldman. No todo es culpa de las palabras elegidas porque suenen tópicas y es que cuando oyes testimonios de gente que está sufriendo por la crisis, entrevistas a gente del 15M (o movimientos posteriores), la mayoría de ellas pese a que sean frases oidas hasta la saciedad, te emocionan porque ves el brillo en sus ojos y te transmiten un sufrimiento real.
Ese es el trabajo del actor y en esta película brilla por su ausencia practicamente en todo el reparto. José Mota no se si es porque todos lo tenemos asociado a un rol concreto pero no me lo creo en ningún momento. Salvo algún momento del final, navega con una mueca indecisa entre su drama y tomárselo a risa y aprovecharlo que no es efectiva. Tampoco te crees en ningún momento el amor pasional con Salma Hayek ni que sean marido y mujer.
(Continúa en spoiler por falta de espacio pero sin desvelar nada importante)
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spoiler:
Los secundarios cumplen, algunos más o algunos menos (otro aporte a la exageración general de algunas escenas y discursos es ese directivo de tv que tiene mujerzuelas tiradas por casa cual griposo tiene pañuelos dispersos) pero si alguien supera al protagonista en falta de naturalidad y credibilidad es Fernando Tejero con momentos que rozan lo lamentable con escenas de mirada a cámara con risa de villano de dibujos animados.
Si el discurso general, la crítica social y los monólogos son poco sutiles cuanto menos, no se libran las excesivas referencias al título de la película y la importancia que le quieren dar en el mensaje.
La película más floja de Alex de la Iglesia (al menos de las que he visto hasta el momento) pero no por ello dejaré de estar atento a su próximo trabajo.
Una película que se divide en diferentes capítulos con una cafetería (o su parking) como punto de conexión directa o indirecta y que nos narra las "aventuras" de gangster de diferentes generaciones y fines, todos ellos cuanto menos algo torpes, aportando esto grandes dosis de humor.
Tenemos un atracador sin pistola, una camarera que fue a atracar la cafetería y acabó trabajando en ella, unos que secuestran a la suicida hija de un rico, un par de músicos famosos y un grupo de entrañables jubilados ex-gangsters que repasan tiempos pasados.
Con una bella fotografía en blanco y negro y unos temas musicales elegidos con un acierto excepcional, nos encontramos ante una serie de historias que están cargadas de frescura, con momentos muy divertidos y escenas cargadas de ingenio.
De esas películas donde la fuerza está en y que poco tiene a comentar si no es entrar a comentar sus diálogos o recordar escenas, lo cual es mejor que lo descubra el espectador por si mismo.
Reposada la impresión inicial, es cierto que a mitad película tiene un momento de bajón con alguna de las partes que no está a la altura de las demás y corta un poco el ritmo.
Pese a este pequeño "pero", grato descubrimiento de esta pequeña y desconocida joya.
La película se divide en dos capítulos más una especie de epílogo final. Los dos primeros nos narran las dos caras del más inocente y puro amor adolescente.
La primera es una historia sobre dos almas gemelas que desde pequeños ya conectan y se hacen grandes amigos y se mantienen en contacto aunque por trabajo de los padres los va separando la distancia. Años después van a reencontrarse y mientras viaja en tren para ello, él hace retrospectiva de su relación.
En la segunda vemos a un chico que siempre está mirando a las estrellas y a una chica que siempre está mirándolo a él como el lucero que le guía y debatiendo si se le declara o no.
El epílogo (que básicamente es una sucesión de imágenes con una canción romántica de fondo) es ya un salto a la madurez, a la realidad alejada de esos sueños y esa falta de preocupaciones más allá de “¿le gustaré?”
Tengo sensaciones encontradas con la película. El tema del romanticismo más tierno, el del primer amor, en una edad de cambios y de dudas no es nuevo, pero está llevado de una forma atrayente, muy visual y que te transporta a la adolescencia. Quizá le criticaría se excede en algunas reflexiones con constantes voz en off cayendo en la pretenciosidad por momentos.
Por otro lado, tenemos un aspecto visual muy cuidado, con un gran colorido, que es una de las mayores cualidades de la película, pero de nuevo peca de algunos excesos como largos planos de cielos de diferentes colores (parece hasta obsesivo el director con esto) y que por algunos momentos parece que estés asistiendo a una especie de documental sobre partes meteorológicos.
En resumen: el concepto es interesante, evocador de nostalgia y con gran potencia visual, pero le priva de ser una obra destacada algunos excesos que comente. Suerte que además dura solo una hora, si no, se haría pesada.
Una de mis grandes cuentas pendientes con el cine hasta que la he saldado hace unos días.
Ya que me he puesto a ver la película lo he hecho bien y para hablar con el mayor conocimiento de causa y por ello me he visto las dos versiones (que son 5 pero basicamente con diferencias 2).
Primero me he visto la versión del director, la remasterización de 2007 para empezar y luego la original de 1982 (la versión internacional que no tiene censurada la violencia). Luego al final en spoiler ya me explayo sobre diferencias argumentales, interpretaciones y reflexiones varias que pueden desvelar cosas de la trama a los que no la hayan visto.
Lo primero que me sorprendió es que visualmente y pese a la supuesta "remasterización" son practicamente idénticas. Y no es algo negativo dado que la sorpresa viene en base a que una película con 30 años si alguien te dice que es reciente te lo crees y todo. Argumentalmente pasa igual y ha envejecido realmente bien, siendo una cinta atemporal.
No me era totalmente desconocida la historia de Deckard y es que muchos años atrás si había jugado y hasta varias veces el videojuego que sacaron para pc y a lo largo del visionado me han venido agradables y nostálgicos flashbacks del mismo.
Como debo ser de los pocos que no la había visto no voy a hacer mi muchas veces habitual sinopsis personal y me voy a centrar en la crítica propiamente dicha.
La película tiene sobretodo una fuerza visual y una atmósfera que te atrapan por completo y es gran parte de la magia de la misma. Los escenarios tanto espacios abiertos como sobretodo algunas habitaciones son de un exquisito cuidado. La iluminación en escenas como la entrada en la sala del búho o cuando la replicante punk (Daryl Hannah) entra en la finca y el piso de J.F. (William Sanderson) son de lo mejor que he visto jamás, aparte de en general como decía una atmósfera que enamora.
Tiene también no muchas pero si potentes escenas violentas. No me olvido de su genial BSO a cargo de Vangelis que aporta lo necesario en cada momento y mejora si cabe la sensación de formar parte de ese futuro incierto de convivencia de robots y humanos.
Argumentalmente no es que sea una película con una historia de base que cueste resumir o una montaña rusa de giros o sorpresas pero si está plagada de incontables detalles a la vez que reflexiones incluso sociales y sobretodo es una cinta que evoca muchas sensaciones.
(Sigue en spoiler por falta de espacio y al final ya hay un spoiler propiamente dicho y previamente bien avisado)
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spoiler:
Sus personajes pueden parecer fríos pero están perfectamente escritos en el papel y ejecutados por notables actuaciones. Aparte de los mencionados y alguno más que obvio por no ponerme a citar todo el reparto, Harrison Ford ofrece un gran papel, Sean Young transmite inocencia y dulzura y sobretodo destacar a Rutger Hauer que se come la pantalla cada vez que sale, nos ofrece un juego del gato y el ratón con el protagonista para enmarcar y un famosísimo monólogo final que ha pasado a la historia del cine por méritos propios (y que parece que improvisó en parte, por lo que más mérito tiene).
Una gran película de las pocas que me he visto dos veces en poco tiempo y me apetece verla una tercera en un plazo no muy lejano. Es difícil transmitir por qué te gusta, porque más que por sus sucesos te cautiva por sus sensaciones. De esas cintas que cada vez que la ves te gusta más y le subirías la puntuación.
Nota: 8
P.D. A continuación ya paso a comentar diferencias entre las versiones, alguna cosa sobre el final y reflexiones varias en lo que es ya un SPOILER propiamente dicho
Scott zanja la duda de si Deckard es un replicante o no diciendo en los extras que quien tenga dudas es tonto. Cosa que aparte de para muchos espectadores, es un "zas! en toda la boca" a Frank Darabont que sale en el material adicional diciendo que le gusta que el director lo deje ambiguo y abierto a interpretaciones.
En la del 92 (y posterior remasterización del 2007) si queda bastante obvio que si es un replicante teniendo por ejemplo el sueño del unicornio y el "regalo" del origami al final que deja bastante claro que es un mensaje de Gaff (Edward James Olmos) dándole a entender no solo que ha estado allí y les deja marchar sino que el unicornio es un implante en la mente que él conoce, diciéndose sutilmente "eres un replicante". En la versión original no está el sueño y por tanto el origami es simplemente una señal de que está allí y le deja ir.
La mayor duda que tengo (y que tendría que comprobar de nuevo las películas) es si en una dice "tienes que eliminar a 5 replicantes" y en otra "tienes que eliminar a 6" por lo que ya quedaría claro que en una si lo es y en la otra no. En ambas de todos modos se ve su obsesión por la fotografía y los ojos brillantes, ambos rasgos claros de un replicante. Lo que si parece carecer es de la fuerza de estos.
Luego entre ambos finales tampoco hay grandes diferencias y a uno le llaman el final bueno y al otro el final malo. Aparte del paseo en coche a lo Thelma & Louise, el primero sería bueno en caso de él ser humano y que ella como se dice, es un replicante especial que puede vivir mucho. En el otro si vemos como ambos se van, condenados seguramente a huir y con poco tiempo de vida por delante.