54 de 79 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Eso, y muchas cosas más, será lo que encontrará en la sorprendente y estimulante parte de "Grindhouse" confabulada por un Rodriguez en plenas facultades... y eso que a mi este tío no me va nada, ni siquiera su "Sin city" me convenció, en cambio, aquí está desatado, magistral, ágil y, en especial, socarrón, y puede que fuera el giro que necesitaba Rodríguez en su carrera, al que le faltaba ese punto de autoparodia, reirse de si mismo, tomarse las cosas, además de con ese desenfreno que le caracteriza, con un poco más de humor. Y aquí lo logra a grandes rasgos y nos hace disfrutar, nos sirve un entretenimiento tan hábil como palpitante y descomunalmente divertido.
Ya no solo es el descuajeringante arremolinamiento de personajes a cada cual más desquiciante y curioso, ni el reguero de situaciones a las que se ven sometidos hasta unirse todos ellos para combatir la amenaza que se cierne sobre la ciudad e intentar escapar, sino la realización de un Rodriguez que es totalmente electrizante, da pocos segundos de calma y, además, cuando tiene ante sí un momento que podría causar el espeluzne del personal por ñoño, pues corta por lo sano (brutal el instante del polvo).
También da lo que promete: A saber, un homenaje a la serie B más ochentera y desfasada, donde tintes cómicos y constantes guiños a directores de lo más laureados como Romero, entre otros, resultan tan estimulantes como bestiales, puesto que el realizador tejano aprovecha todo el espacio en el que se mueve y lo abarca como nadie, no ofreciendo tregua y dando un resultado al que pocas cosas se le podrían achacar, pues ni sus personajes resultan estúpidos estereotipos cuyas intenciones se vislumbran rápidamente, ni el transcurso es tan blando y fofo como podría haber sido tratándose de una cinta cuyo recorrido podríamos conocer como la palma de nuestra mano, debido al material del que se sustenta.
Un apto y descabellado entretenimiento que, no sólo hará disfrutar a los fans del cine de terror más casposo, sino también a cualquiera que busque unos minutos con los que pasar un rato altamente disfrutable y de un aplomo increible.
Sinceramente, Rodriguez ha creado una de las mejores películas de terror cutre y bizarro de los últimos tiempos, y para que yo diga eso de este director, o debo ir borracho perdido, o la cosa ha estado genial. Creo que va a ser lo segundo en este caso.
(En el spoiler, lo que sacarán los distribuidores de mi bolsillo en esta ocasión)
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spoiler:
Como Rodriguez homenajea a los grandes del género, yo también homenajearé a estos pequeños cabrones que nos amargan la visualización de pequeñas joyas:
49 de 69 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Demencia, locura, soberbia, vehemencia, frenesí, desparpajo, ira, una mirada que partiría en dos un iceberg, unas facciones rocosas y duras, una mueca arrogante que desataría pavor, una melena enloquecida, unos gestos repletos de furia e intransigencia, una voz de mando que muy pocos podrían acallar.. y cólera, muchísima cólera.
Para dar vida a un personaje de tamañas proporciones, el porte, la energía, la fuerza y la intensidad de un Klaus Kinki que no mide sus gestos, los desata como verdaderas tempestades, así como Herzog desata las virtudes de su cine más palpitante, fascinante e hipnótico y las combina con una atmósfera por momentos asfixiante y opresiva como pocas.
Amen de resaltar secuencias memorables, "Aguirre, la cólera de Dios" destaca por esa cámara que Herzog blande como un arma más, que está en todas partes, se moja, se menea, capta el más leve gesto de las embarcaciones y lo traslada a la retina del espectador con la inseguridad de una aventura que no sabes como terminará, inseguridad en su pulso y en su manejo, que le confiere una vivacidad y un aplomo tremendos. Vivacidad que mueve y agita al espectador, aplomo que le transporta a la psique de un Aguirre revuelto, furibundo, agresivo.
La secuencia final es un punto aparte, hablar sobre ella, sobre las incestuosas confesiones de Aguirre, sobre la brillantez que se palpa en la balsa, sobre el genial movimiento de la desasosegante cámara de Herzog, sobre la suciedad y turbiedad de unas imágenes que son monumentales, sería un pecado, pero dejar de diseminarla otro todavía más gordo, así que lo único que puede recomendar servidor es: Háganlo ustedes mismos.
Fascinante y fantástica como pocas.
43 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Formidable interpretación a cargo de un fabuloso Daniel Day-Lewis que, tras cada film suyo que veo, se va superando con enorme carácter y maravilloso porte. Aquí interpreta a un tipo que, tras ser acusado injustamente por un atentado que no cometió, es encarcelado junto con su padre y unos cuantos (supuestamente) implicados más, haciendo así que se nos muestre su faceta más agría, la faceta de un muchacho que, parece ser, hace mucho tiempo dejó de depositar su confianza en los demás, y ahora vive a su modo, alejándose de todos aquellos que en su día le reportaron algo o que ahora, sea por un motivo u otro, intentan prestarle ayuda, y ello queda demostrado en sus decisiones, pues siempre toma el camino impulsivo e incorrecto en lugar de escoger la vía más reflexiva y conveniente.
Pero decir que "En el nombre del padre" es sencillamente un relato tan crítico como corrosivo hacía nuestro sistema sería quedarse en los fueros, pues tras todo ello nos topamos con una historia de superación y perdón, una historia donde nuestro joven y aguerrido protagonista nunca ha sentido la calidez de su padre como él hubiese preferido, y esas heridas duelen como las que más.
Sentando esas bases, Sheridan elabora un relato sentido y eficaz sobre un padre que, a medida que pasan los años, va recuperando a su hijo gracias a las experiencias vividas dentro de la penitenciaría y nos muestra con altas cargas dramáticas la evolución de la relación entre ambos, desengranando minuciosamente una historia tan cruda como desgarradora.
Todo ello acompañado por una grandiosa Emma Thompson y la expresión serena de Postlethwaite, que borda su personaje, amen de una realización que no descuida ninguno de sus aspectos, ofreciendo una crítica que no peca de maníquea y un retrato que no cae en los excesos más sensibleros ni aun conteniendo algún que otro momento que, en manos de a saber quién, hubiese resultado fatal a la par que desastroso.
En definitiva, he aquí un ejemplo de como realizar cine comprometido y sentido sin arrastrarse entre las bajezas que cada día predominan más en el cine, y que sólo atienden a la lágrima fácil y los vagos estereotipos.
Chapeau por Sheridan al que, a ver si volvemos a ver con Lewis de nuevo, sería de agradecer, eso seguro.
39 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Samuel L. Jackson era lo que necesitaba la saga, sin más, bueno, L. Jackson y McTiernan, mientras uno sorprende con su recital de frases descojonantes, el otro vuelve a la acción trepidante que ya tenía la primera cinta también dirigida por él, así que cojonudo.
También vuelven la camiseta de tirantes de McClane, sus míticas e ingeniosas ocurrencias (como lo de cruzar "por" el parque) y, como no, un villano que tiene carisma, muchiiiiiiisimo carisma, el grandioso Jeremy Irons, que también añade la nota cómica el cabrón, como uno más.
Aquí, como ya he dicho, la acción vuelve a ser trepidante de nuevo... pero nada de tonterías, McTiernan no se anda con medias tintas y toda la acción es desmesurada y bestial, como debe ser coño, menos tonterías al estilo Harlin.
El guión tiene un punto más de ingenio, por eso de "Simon dice.." y otorga más de una despiporrante situación para que nuestros entrañables protagonistas interactúen y ofrezcan risas por doquier, y no sólo eso, sino también secuencias repletas de frenesí y acción de la mejorcita, con McClane dando la talla de nuevo, como no.
Puede que lo peor de todo sean las vueltas que da el entramado cuando se podría resolver en menos minutos, cosa que, evidentemente, le hace perder intensidad, de todos modos, el tito McClane no da ni un momento de descanso y nos deja secuencias de esas que pasan directamente al recuerdo por lo mítico de sus reacciones.
Aun así, y aunque no sea la jungla que a todos nos maravillo a finales de los 80, es una jungla de lo más satisfactoria, donde sacar partido a sus virtudes es sumamente fácil con un equipo así y con un guión donde no sobra el disfrute que el público busca cuando quiere ver una película de acción.
Y ahora, es cuando viene Wiseman y la caga.. ¡yuhu!
37 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil.
De vez en cuando, en nuestro país, aparecen propuestas de animación que suelen ser flojas, mediocres e insustanciales, propuestas de esas que parece sólo busquen recaudar, o dar un contrapunto distinto que España, de momento y en el género de la animación, no posee, por eso es sorprendente que de vez en cuando aparezcan films como "Nocturna", de esos que se dejan arrastrar por la imaginación de sus creadores y que buscan alcanzar algo más que dar ese contrapunto, ese giro, buscan empapar al espectador con una historia entrañable que, aunque mejorable, sorprende constantemente por lo ingeniosa que resulta.
Su trama quizá no sea de lo más ingenioso, como remarco anteriormente, aunque ese halo de magia y fantasía que todo lo recubre se erige como una portentosa capa sobre la que construir una propuesta así, y es precisamente el desarrollo que se desmarca de determinados tópicos ya muy desgastados actualemente, tópicos que no harían más que lastrar este trabajo, el que le da ese plus de sugestividad, por sorprendente, por entrañable y por parecer que estás ante una obra que quiere ser verdaderamente diferente, pero desde una perspectiva factible, que no engañe al espectador y le deje con cara de pocos amigos.
El apartado de la animación está logradísimo en ocasiones, aunque esté bañado en una irregularidad que, aunque no dota al conjunto de esa cautivación que tan bien le hubiese venido, resulta más que suficiente, aunque a veces no raye su mejor nivel.
Si hubiese que destacar algo en esta sección, sería sin ningún tipo de dudas el diseño de ciertos personajes, las sombras muy presentes, los juegos de luces y algunos tintes burtonianos que siempre son de agradecer.
Lo que convierte esta pequeña aventura en algo disfrutable, sin embargo, son esos pequeños detalles que tanto gustan, esos que van siendo dejados a lo largo y ancho de la trama, que le dan un ingenio palpable y son tan agradables, que terminan por hacer de "Nocturna" una película tan bonita como creativa. Y eso por parte de dos chavales, que rozan la treintena. Sí señor, sí señor.