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CortometrajeDocumental
1895Documental
7
27 de junio de 2011
27 de junio de 2011
53 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mirémoslo con perspectiva: este cachito de película que no dura ni un minuto fue filmado hace ciento dieciséis años. Ni siquiera los bebés que hubieran sido engendrados, o que hubieran nacido el mismo día en que Louis Lumière plantó su rudimentaria cámara a la puerta de aquella fábrica, vivirían hoy, salvo que alguno gozara de una longevidad excepcional.
Y hay que tener eso en cuenta. Que puede que no sea gran cosa ver un trocillo de grabación donde una multitud vestida a la moda de finales del diecinueve sale a la soleada calle desde el interior de la fábrica. Mujeres de largas faldas y sombreros, hombres con ropa de trabajo, bicicletas y un perro.
Pero, joder, que no se trata de un vídeo casero con cámara digital del siglo veintiuno de las que cualquiera tiene en casa. Aquello fue un pequeño gran milagro en su día. Aquello fue la alborada del cine, ése del que podemos disfrutar hoy, gracias a que los Lumière trastearon con esos cachivaches que por ciencia o hechicería consiguieron que los sueños se pudieran ver, en movimiento, con los ojos y en estado de vigilia, no sólo con la mente estando dormidos.
Y hay que tener eso en cuenta. Que puede que no sea gran cosa ver un trocillo de grabación donde una multitud vestida a la moda de finales del diecinueve sale a la soleada calle desde el interior de la fábrica. Mujeres de largas faldas y sombreros, hombres con ropa de trabajo, bicicletas y un perro.
Pero, joder, que no se trata de un vídeo casero con cámara digital del siglo veintiuno de las que cualquiera tiene en casa. Aquello fue un pequeño gran milagro en su día. Aquello fue la alborada del cine, ése del que podemos disfrutar hoy, gracias a que los Lumière trastearon con esos cachivaches que por ciencia o hechicería consiguieron que los sueños se pudieran ver, en movimiento, con los ojos y en estado de vigilia, no sólo con la mente estando dormidos.

Aquella muchedumbre como una riada dirigiéndose hacia el aire libre bajo el mismo cielo que nos observa hoy, era como los atletas que echan a correr al oír el pistoletazo de salida.
Lo que ellos no imaginarían muy bien aún sería que la carrera que inauguraban era un ascenso a las estrellas.
Lo que ellos no imaginarían muy bien aún sería que la carrera que inauguraban era un ascenso a las estrellas.
9 de abril de 2009
9 de abril de 2009
53 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
En una de las escenas cinematográficas más conocidas de la historia, una despampanante, sexy y dulce Marilyn Monroe cantaba con su voz coqueta ese famosísimo tema, "I wanna be loved by you, nobody else but you..."
La malograda actriz se inmortalizaba a perpetuidad en esta picante comedia del absurdo de Wilder, uno de los gigantes de la meca del cine.
Aguda y desafiante, "Con faldas y a lo loco" rompe con el decoro puritano y traza un esbozo caricaturesco de los Estados Unidos de los años veinte. La Ley Seca, la proliferación de las bandas de gángsters que controlaban grandes ciudades como Chicago con su tráfico de alcohol y de armas, el florecimiento del jazz y de estilos musicales que invitaban al descoco y a noches prohibidas de juerga en las que corrían bebidas ilegales y por ello mucho más atrayentes.
Y no sólo eso, sino que critica con simpatía el sexismo, el machismo y la rigidez de la identidad sexual, de los roles sexuales y de la doble moral impuestos por una sociedad anquilosada y reaccionaria.
La malograda actriz se inmortalizaba a perpetuidad en esta picante comedia del absurdo de Wilder, uno de los gigantes de la meca del cine.
Aguda y desafiante, "Con faldas y a lo loco" rompe con el decoro puritano y traza un esbozo caricaturesco de los Estados Unidos de los años veinte. La Ley Seca, la proliferación de las bandas de gángsters que controlaban grandes ciudades como Chicago con su tráfico de alcohol y de armas, el florecimiento del jazz y de estilos musicales que invitaban al descoco y a noches prohibidas de juerga en las que corrían bebidas ilegales y por ello mucho más atrayentes.
Y no sólo eso, sino que critica con simpatía el sexismo, el machismo y la rigidez de la identidad sexual, de los roles sexuales y de la doble moral impuestos por una sociedad anquilosada y reaccionaria.

Tony Curtis & Marilyn Monroe
Resulta todo un espectáculo desternillante contemplar a dos rostros masculinos seductores del dorado y maduro Star System, Tony Curtis y Jack Lemmon, haciéndose pasar sin el menor pudor por sendas féminas, disfraz que adoptan para huir de una banda de gángsters. El hecho de que esos dos galanes se burlen de sí mismos y de su condición masculina, y protagonicen una serie de delirantes escenas salpicadas de comentarios que condenan ciertas actitudes sexistas que muchos hombres suelen mostrar hacia las mujeres, así como su propia identificación con ellas, convierten esta película en atrevida para su época. La insinuación de la confusión de géneros, de la homosexualidad, del travestismo y hasta de la transexualidad, y la revisión de muchos estereotipos que se achacan a ambos sexos, hacen que "Con faldas y a lo loco" esconda, bajo su barniz ligero y risueño, un mensaje que debió de escandalizar a buena parte del público, y deleitar a quienes la aceptaron como un sagaz y aparentemente inofensivo entretenimiento.
El travieso Wilder se adelantó en el tiempo y aportó a los archivos del gran cine una de las comedias que más recordaré.
15 de octubre de 2007
15 de octubre de 2007
64 de 79 usuarios han encontrado esta crítica útil
Naciste siendo libre. Eras un ser humano.
Pero lo que no sabías es que habías venido a un mundo calado de corrupción hasta los huesos.
Viniste sin pedirlo. Te trajeron sin preguntarte, sin consultarte. No fuiste fruto del amor, sino del capricho, de un simple deseo pasajero que te inició tristemente a las andanzas por esta tierra maldita, tocada por la desolación.
Creciste en la pureza de tu alma incorrupta, rodeada de desidia, del egoísmo de quienes se llamaban a sí mismos tu familia y que resultaron ser tus peores enemigos. Quienes te propinaron las peores puñaladas. Quienes te han abandonado a tu perra suerte en un entorno hostil, que rezuma maldad por todos los costados, una maldad tan deleznable que has olvidado que exista algo que llaman bondad, alegría, paz. Eso llamado felicidad... qué lejos se ha marchado, qué traicionera y caprichosa, porque pasa de largo por encima de quienes realmente están necesitados de ella. ¿Qué es la felicidad? Seguramente, algo que se han inventado en esas películas que has visto. En cualquier caso, es algo que no está a tu alcance. Que se burla de ti. Que te ignora por completo, dándote a entender que no eres digna de ella.
Pero lo que no sabías es que habías venido a un mundo calado de corrupción hasta los huesos.
Viniste sin pedirlo. Te trajeron sin preguntarte, sin consultarte. No fuiste fruto del amor, sino del capricho, de un simple deseo pasajero que te inició tristemente a las andanzas por esta tierra maldita, tocada por la desolación.
Creciste en la pureza de tu alma incorrupta, rodeada de desidia, del egoísmo de quienes se llamaban a sí mismos tu familia y que resultaron ser tus peores enemigos. Quienes te propinaron las peores puñaladas. Quienes te han abandonado a tu perra suerte en un entorno hostil, que rezuma maldad por todos los costados, una maldad tan deleznable que has olvidado que exista algo que llaman bondad, alegría, paz. Eso llamado felicidad... qué lejos se ha marchado, qué traicionera y caprichosa, porque pasa de largo por encima de quienes realmente están necesitados de ella. ¿Qué es la felicidad? Seguramente, algo que se han inventado en esas películas que has visto. En cualquier caso, es algo que no está a tu alcance. Que se burla de ti. Que te ignora por completo, dándote a entender que no eres digna de ella.

Eres tan joven y estás tan sola... Tan terriblemente sola. Todo el mundo te maltrata, te insulta, te zarandea como si fueras un guiñapo, una muñeca rota e inservible que nadie quiere pero que todos utilizan para desahogar sus peores instintos, las asquerosas aberraciones de sus mentes retorcidas y carcomidas por la podredumbre.
Y tú eres tan bella por dentro y por fuera... Nadie ha conseguido arrebatarte tu alma. Han vapuleado tu cuerpo, han adormecido tu mente y tu capacidad para sentir a fuerza de hacerte daño una y otra vez, de tratarte como si fueras basura, un objeto sin voluntad propia.
Nadie se ha detenido a considerarte como una persona. A tener en cuenta lo que tú deseas. A preocuparse de tus necesidades. A ofrecerte ese sentimiento llamado amor, que parece demasiado, demasiado grande e inmaculado para habitar en el sitio inmundo del que quieres escapar a toda costa.
Eres demasiado hermosa para consumirte en ese lúgubre pozo de miserias y mezquindad. El infierno te arrastra a sus profundidades, anhelando destruir tu pureza, la dulzura que derramas en derredor y que te eleva más allá de tanta penuria. Esa dulzura que todos pisotean. Eres como una flor que ha crecido en un cenagal, en la que nadie se fija y que todos, al pasar, pisotean sin tan siquiera mirarte... Y nadie ha advertido esa gloriosa hermosura que desprendías. Todos se hallan demasiado encenagados para apreciar algo que no sea su propia inmundicia.
Y tú eres tan bella por dentro y por fuera... Nadie ha conseguido arrebatarte tu alma. Han vapuleado tu cuerpo, han adormecido tu mente y tu capacidad para sentir a fuerza de hacerte daño una y otra vez, de tratarte como si fueras basura, un objeto sin voluntad propia.
Nadie se ha detenido a considerarte como una persona. A tener en cuenta lo que tú deseas. A preocuparse de tus necesidades. A ofrecerte ese sentimiento llamado amor, que parece demasiado, demasiado grande e inmaculado para habitar en el sitio inmundo del que quieres escapar a toda costa.
Eres demasiado hermosa para consumirte en ese lúgubre pozo de miserias y mezquindad. El infierno te arrastra a sus profundidades, anhelando destruir tu pureza, la dulzura que derramas en derredor y que te eleva más allá de tanta penuria. Esa dulzura que todos pisotean. Eres como una flor que ha crecido en un cenagal, en la que nadie se fija y que todos, al pasar, pisotean sin tan siquiera mirarte... Y nadie ha advertido esa gloriosa hermosura que desprendías. Todos se hallan demasiado encenagados para apreciar algo que no sea su propia inmundicia.

En algún rincón de ti misma, ese rincón al que no llegan los insultos, ni las humillaciones, ni las vejaciones, ni las privaciones, ni las mentiras... En ese lugar tú eres aún una niña que sueña que la vida es mucho más que un antro de sufrimiento y de dolor.
Sigo en el spoiler.
Sigo en el spoiler.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Sólo una persona te quiere y te busca porque está tan necesitada de amor y compañía como tú, sólo ella reluce atraída por el brillo de tu espíritu. Volodja, un niño tan desamparado como tú misma, el único ser que te ama en el mundo, el único que te ve tal como eres y que te quiere por ello.
Nadie te ayuda, todos te tienden la mano sólo para abofetearte y sentirse patéticamente poderosos, creyéndose dueños de ti.
No hay luz, no hay futuro en la crueldad absoluta, la frialdad que hiela con garras de acero y que cada día te va matando un poco más.
Que cada día va matando un trozo más de esperanza.
Que cada día va asesinando tu voluntad de seguir adelante.
No hay salida, no hay una sola tabla a la que puedas agarrarte mientras flotas en un mar emponzoñado que te envenena... Y Volodja nada desesperadamente a tu lado, mientras os vais ahogando lentamente, os vais hundiendo sin misericordia tragados por la marea indiferente.
“Estoy sentado entre las sombras de mi lugar natal,
Nadie te ayuda, todos te tienden la mano sólo para abofetearte y sentirse patéticamente poderosos, creyéndose dueños de ti.
No hay luz, no hay futuro en la crueldad absoluta, la frialdad que hiela con garras de acero y que cada día te va matando un poco más.
Que cada día va matando un trozo más de esperanza.
Que cada día va asesinando tu voluntad de seguir adelante.
No hay salida, no hay una sola tabla a la que puedas agarrarte mientras flotas en un mar emponzoñado que te envenena... Y Volodja nada desesperadamente a tu lado, mientras os vais ahogando lentamente, os vais hundiendo sin misericordia tragados por la marea indiferente.
“Estoy sentado entre las sombras de mi lugar natal,
y observo mi pantalla, allí crecí...
nunca morirán es ese campo de batalla...” (poema de un excelente amigo al que quiero un montón)
nunca morirán es ese campo de batalla...” (poema de un excelente amigo al que quiero un montón)
22 de abril de 2008
22 de abril de 2008
61 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil
Notable análisis de las obsesiones, la soledad, el desengaño, el azar, los juegos del destino, las ilusiones en sus distintas etapas (el inicio luminoso, los golpes que las hacen añicos, la amarga resignación a su pérdida y el nuevo despertar tras una larga aridez) y la juventud enfrentada cara a cara con la madurez. Gran parte del peso recae sobre un Jean-Louis Trintignant subyugante y soberbio, a quien Kieslowski concedió la oportunidad de brillar con el que muy posiblemente fuese el mejor papel que ha desempeñado. Tras haberlo seguido en películas rodadas unos treinta años antes, como la filosófica y reflexiva "Mi noche con Maud" y el precioso drama romántico "Un hombre y una mujer", y confesarme una enamorada de este más que interesante y cautivador actor, vuelve a dar la talla en su interpretación de un intrigante e hipnótico "voyeur" a las puertas de la vejez.
Por su parte, Valentine (Irène Jacob) aporta sus años jóvenes, su belleza y su frescura en confrontación y acusado contraste con la carga de los años y de las amarguras que pesan sobre el personaje de Trintignant, que le da la réplica apropiada para que ambos personajes se complementen como las dos partes de un todo complejo, turbador y catártico.
Por su parte, Valentine (Irène Jacob) aporta sus años jóvenes, su belleza y su frescura en confrontación y acusado contraste con la carga de los años y de las amarguras que pesan sobre el personaje de Trintignant, que le da la réplica apropiada para que ambos personajes se complementen como las dos partes de un todo complejo, turbador y catártico.

Irène Jacob
Los detalles como la costumbre de Valentine de jugar cada mañana una única partida en la máquina tragaperras representan un ritual que para ella posee una importancia que no tiene que ver con la ludopatía, sino con una especie de señal del destino. La ganancia o la pérdida no suponen para ella mero azar, sino que ocultan indicios de que la suerte flirtea para bien o para mal con su propia vida, y en cada partida perdida o ganada ella ve signos de que algo fundamental va a ocurrir o a cambiar.
Dichos detalles no resultan triviales, y la observadora cámara se ocupa de que no los pasemos por alto y los deja a nuestra interpretación.
La relación intergeneracional que se desarrolla coloca frente a frente a dos personas que se encuentran en distintos momentos del camino que es la vida. La joven estudiante y modelo con éxito profesional pero con una vida privada surcada de fantasmas familiares y vacío y decepción en el plano sentimental, dulce y deslumbrante y con muchos anhelos aún intactos. Y el casi anciano juez retirado, ermitaño y sumido en un retiro absoluto en el que no encuentra más aliciente que ser testigo subrepticio de las vidas ajenas que se desarrollan a su alrededor. Joven apasionamiento y madura experiencia se toman de la mano para forjar un nuevo camino de aprendizaje, aceptación, intercambio, liberación y ternura.
Dichos detalles no resultan triviales, y la observadora cámara se ocupa de que no los pasemos por alto y los deja a nuestra interpretación.
La relación intergeneracional que se desarrolla coloca frente a frente a dos personas que se encuentran en distintos momentos del camino que es la vida. La joven estudiante y modelo con éxito profesional pero con una vida privada surcada de fantasmas familiares y vacío y decepción en el plano sentimental, dulce y deslumbrante y con muchos anhelos aún intactos. Y el casi anciano juez retirado, ermitaño y sumido en un retiro absoluto en el que no encuentra más aliciente que ser testigo subrepticio de las vidas ajenas que se desarrollan a su alrededor. Joven apasionamiento y madura experiencia se toman de la mano para forjar un nuevo camino de aprendizaje, aceptación, intercambio, liberación y ternura.

Hondo análisis sobre la fragilidad de los sueños y las quimeras, sobre lo quebradizo que es el mundo que construimos en torno a nosotros bajo las premisas de la ceguera, la vanidad y la soberbia que nos impiden prepararnos para la caída, y sobre la suerte y las casualidades que tienen a bien jugar con nosotros.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Nada hay seguro. Todo para llegar a la conclusión de que somos piezas en el gran tablero de este universo fascinante, en el que todo se renueva y se repite cíclicamente: las alegrías, los triunfos, las tristezas, las tragedias, las desilusiones, los errores y los fracasos.
13 de septiembre de 2008
13 de septiembre de 2008
60 de 71 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cualquier cinéfilo de pro ha visto seguramente toda la filmografía de Welles, o buena parte de ella, tanto en su faceta de director, como en la de guionista, o como en la de actor, o en todas a la vez.
Cualquier cinéfilo de pro conoce los matices de la genialidad de Welles hasta el agotamiento.
Yo nunca había sido una cinéfila de pro, ni creo serlo. De Welles sólo conocía una película suya como actor, “Jane Eyre”, y hace mucho vi algún fragmento de “Ciudadano Kane” en algún momento y en alguna circunstancia que probablemente no favorecieron el que yo apreciara lo que estaba viendo en toda su magnitud, y que me hicieron desecharla en el olvido.
Hasta hoy.
Decidí limpiar la mente y erigirme en observadora ecuánime, fuese cual fuese el resultado. Si hubiese sido negativo, no dudaría a la hora de sentenciarla, por muy encumbrada que esté. Pero ha sido muy positivo. Hay segundas oportunidades que llegan en mejor momento que las primeras. Y me alegro por ello.
Cualquier cinéfilo de pro conoce los matices de la genialidad de Welles hasta el agotamiento.
Yo nunca había sido una cinéfila de pro, ni creo serlo. De Welles sólo conocía una película suya como actor, “Jane Eyre”, y hace mucho vi algún fragmento de “Ciudadano Kane” en algún momento y en alguna circunstancia que probablemente no favorecieron el que yo apreciara lo que estaba viendo en toda su magnitud, y que me hicieron desecharla en el olvido.
Hasta hoy.
Decidí limpiar la mente y erigirme en observadora ecuánime, fuese cual fuese el resultado. Si hubiese sido negativo, no dudaría a la hora de sentenciarla, por muy encumbrada que esté. Pero ha sido muy positivo. Hay segundas oportunidades que llegan en mejor momento que las primeras. Y me alegro por ello.

Orson Welles
Welles filmó una obra para la eternidad, de las que perduran para siempre porque lo que contienen trasciende el tiempo, el espacio y todo lo que es pasajero y material. Y lo hace porque saca a relucir los rasgos humanos más perdurables en el tiempo, los que definen con certera agudeza algunas de las máximas aspiraciones humanas.
Poder, riqueza, dominio, fama, control y afán de alcanzar la posteridad. Arrogancia, soberbia.
Quizás porque en el fondo sabemos que somos tan pequeños… Y en ocasiones tenemos el oculto deseo de aspirar a lo grande.
Welles agarra la sociedad contemporánea y la pone en evidencia. Y para ello se sirve de un punto de partida brillante: un hombre con el poder suficiente para manejar el curso de los acontecimientos a su antojo. Charles Foster Kane ha sido moldeado para llegar más arriba en la materialista escala de valores, de lo que nadie pueda llegar.
Dueño de un gran imperio financiero en virtud a la previsión de su astuta madre, quien escogió para él un futuro con las puertas abiertas, Kane está dispuesto a cambiar el mundo y a reconvertirlo según sus ideales. Kane puede permitirse el lujo de espetar a la cara de muchos personajes preeminentes el deshonor y la corrupción que cubren bajo un manto de hipocresía. Puede destapar sin el menor temor maniobras deshonrosas, ilegales, criminales y opresoras, porque él posee la suficiente fuerza para hacerlo. Puede pregonar las injusticias y combatir la pobreza y la desigualdad.
Poder, riqueza, dominio, fama, control y afán de alcanzar la posteridad. Arrogancia, soberbia.
Quizás porque en el fondo sabemos que somos tan pequeños… Y en ocasiones tenemos el oculto deseo de aspirar a lo grande.
Welles agarra la sociedad contemporánea y la pone en evidencia. Y para ello se sirve de un punto de partida brillante: un hombre con el poder suficiente para manejar el curso de los acontecimientos a su antojo. Charles Foster Kane ha sido moldeado para llegar más arriba en la materialista escala de valores, de lo que nadie pueda llegar.
Dueño de un gran imperio financiero en virtud a la previsión de su astuta madre, quien escogió para él un futuro con las puertas abiertas, Kane está dispuesto a cambiar el mundo y a reconvertirlo según sus ideales. Kane puede permitirse el lujo de espetar a la cara de muchos personajes preeminentes el deshonor y la corrupción que cubren bajo un manto de hipocresía. Puede destapar sin el menor temor maniobras deshonrosas, ilegales, criminales y opresoras, porque él posee la suficiente fuerza para hacerlo. Puede pregonar las injusticias y combatir la pobreza y la desigualdad.

Ruth Warrick
Desde su pedestal de poder, él puede autoproclamarse como justiciero y como una especie de semidiós capaz de influir en el destino de una nación.
Puede poseer todo lo que se pueda comprar con dinero.
Puede ser despreocupado, derrochador, puede ponerse el mundo por montera y burlarse de sí mismo y de todo.
Puede poseer todo lo que se pueda comprar con dinero.
Puede ser despreocupado, derrochador, puede ponerse el mundo por montera y burlarse de sí mismo y de todo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Todo en sus manos es como un juego en el que él impone las reglas.
Pero olvida varios detalles básicos.
Olvida que los corazones no se pueden comprar.
Olvida que la felicidad no se puede comprar.
Olvida que su propia libertad debería respetar y tener presente la de los demás.
Olvida que una vez fue un niño pobre que no aspiraba a más que a divertirse con su trineo sobre la nieve, y que fue más feliz con ello de lo que jamás lo sería después, y que en el terrible momento de dejar su niñez atrás sabía que ya le estaban robando lo mejor que tenía.
En la lucidez de la antesala de la muerte, él sabía que nunca fue tan rico como cuando no tenía nada.
Todo lo que yo pueda decir sobre la subyugante, original, audaz, fantasmagórica, simbólica y sugerente fotografía, ya se ha dicho. Todo lo que yo pueda decir sobre el supremo guión, sobre el buen trabajo de la plantilla de actores, sobre la calidad de la banda sonora y sobre la monumental y grandiosa puesta en escena, ya se ha dicho. Todo lo que yo pueda decir sobre el vestuario, sobre el maquillaje, sobre el atrezzo y sobre todo lo que se pueda comentar algo, ya se ha dicho.
Pero olvida varios detalles básicos.
Olvida que los corazones no se pueden comprar.
Olvida que la felicidad no se puede comprar.
Olvida que su propia libertad debería respetar y tener presente la de los demás.
Olvida que una vez fue un niño pobre que no aspiraba a más que a divertirse con su trineo sobre la nieve, y que fue más feliz con ello de lo que jamás lo sería después, y que en el terrible momento de dejar su niñez atrás sabía que ya le estaban robando lo mejor que tenía.
En la lucidez de la antesala de la muerte, él sabía que nunca fue tan rico como cuando no tenía nada.
Todo lo que yo pueda decir sobre la subyugante, original, audaz, fantasmagórica, simbólica y sugerente fotografía, ya se ha dicho. Todo lo que yo pueda decir sobre el supremo guión, sobre el buen trabajo de la plantilla de actores, sobre la calidad de la banda sonora y sobre la monumental y grandiosa puesta en escena, ya se ha dicho. Todo lo que yo pueda decir sobre el vestuario, sobre el maquillaje, sobre el atrezzo y sobre todo lo que se pueda comentar algo, ya se ha dicho.

Orson Welles
Y tras tanto influir en la opinión pública, tras tanto coleccionar y conservar obsesivamente objetos familiares y piezas de museo y construir palacios y teatros, tras querer comprar la luna, y tras perder la amistad y el amor, Kane no es más que un hombre derrotado que sueña con volver al momento en que todavía era un niño cuyo horizonte era su madre, y su único amigo era un trineo con una rosa pintada en el reverso.
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