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6
12 de enero de 2012
12 de enero de 2012
83 de 100 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es la primera vez (ni será la última) que se haga una parodia de “American idol” (y similares). En “American Dreamz (Salto a la fama)” el resultado fue bastante inocuo y poco afilado renunciando a la crítica ácida (“Gracias por fumar”) y al humor de trazo grueso (“South Park”, “Team America World Police” o “Borat”). En “15 Million Merits”, segundo capítulo de la miniserie de Charlie Brooker, se intenta realizar una sátira bajo la mirada inteligente de una sociedad futura con conexiones con la nuestra presente. El nuevo cuento social de “Black Mirror” trata sobre los mundos virtuales que se proyectan en esas pantallas negras, a las que hace alusión el título, que se convierten tanto en nuestra realidad como en parte de nosotros mismos.
La distopía que plantea “15 Million Merits” trata es una visión bastante individualista y no hay espacio para el amor físico aunque el leitmotiv es intentar que lo auténtico, como la voz propia, prevalezca sobre el mundo virtual que rodea en pantallas a todos los ciudadanos. La demanda televisiva consiste en canales de humillación a la gente con sobrepeso, pornografía de consumo, publicidad reiterada y constante y, sobre todo, un programa de cazatalentos que puede hacer que el pedaleo se convierta en fama. La alegoría que plantea la historia intenta representar la actual y reciente juventud actual que ya sólo forma parte de otros conjuntos en mundos virtuales. Se han convertido en simple avatares que los representan en un entorno pixelizado.
La distopía que plantea “15 Million Merits” trata es una visión bastante individualista y no hay espacio para el amor físico aunque el leitmotiv es intentar que lo auténtico, como la voz propia, prevalezca sobre el mundo virtual que rodea en pantallas a todos los ciudadanos. La demanda televisiva consiste en canales de humillación a la gente con sobrepeso, pornografía de consumo, publicidad reiterada y constante y, sobre todo, un programa de cazatalentos que puede hacer que el pedaleo se convierta en fama. La alegoría que plantea la historia intenta representar la actual y reciente juventud actual que ya sólo forma parte de otros conjuntos en mundos virtuales. Se han convertido en simple avatares que los representan en un entorno pixelizado.

“15 Million Merits” nos habla que cualquier reivindicación, por anárquica e incluso extorsionadora, dentro de un sistema acaba formando parte del mismo. El terrorismo es un arma que muchos gobiernos utilizan para lucrarse o realizar acciones que atentan contra las libertades de los ciudadanos. Simplemente hay que observar el escenario post 11-S y uno se dará cuenta de que el terror puede ser utilizado para manipular a un pueblo cada vez más sumiso. Cualquier ataque que se haga sobre el sistema acaba siendo asimilado e incluso reutilizado para sus propios intereses. Pero Charlie Brooker posiblemente quiera también hablarnos de movimientos globales como el 15-M, los ‘indignados’ de Nueva York, las manifestaciones anti-sistema… Realmente han sido utilizadas por el propio sistema para satisfacer parte de sus propias deficiencias como una falsa y manipulable auto-censura y fingida libertad del individuo. El destino del protagonista del segundo episodio de “Black Mirror” no es va más allá que el de la sociedad domesticada que le rodea. Todo y todos al final acabamos formando parte del mismo sistema. El individuo no puede disgregarse de algo que es capaz de adaptarse a cualquier acto de rebeldía y escape salvo que, obviamente, decida dejar de existir.
5 de abril de 2013
5 de abril de 2013
82 de 98 usuarios han encontrado esta crítica útil
«¿Quién puede anticipar las mentiras, el pasado o la tristeza?», nos dicen en “Efectos secundarios”, la mejor película de Steven Soderbergh desde… [PON AQUÍ EL TÍTULO DE LA QUE CONSIDERES ÚLTIMA ‘MEJOR’ PELÍCULA DE STEVEN SODERBERGH]. Se trata de un estilizadísimo neo-noir-thriller-médico que está fuertemente armado por un ‘sólido’ guión clásico. Digo ‘sólido’ porque se ciñe al género, como lo hacían “Vértigo” o “Las diabólicas”, y recibirá las mismas críticas que recibieron en su momento dos películas que ahora son consideradas obras maestras. Dudo, eso sí, que “Efectos secundarios” haga (tanta) historia al no habitar la perpetua maestría de Clouzot o Hitchcock, pero sus afilados dardos serán divisados en bastante tiempo. No es que el director de “Sexo, mentiras y cintas de video” sorprenda con una historia fiel al manual hitchcokiano, ni tampoco por una elegante y brillante dirección basada en espejos, cambios de iluminación y distorsiones, ni mucho menos por sacar todo el jugo posible a Rooney Mara, Jude Law, Catherine Zeta-Jones o Channing Tatum… sino por las perlas estratosféricas que rodean los planteamientos de la propuesta.

Rooney Mara & Channing Tatum
Una sociedad enferma es capaz de inventar cosas, buscar parias o vender su alma por una pastilla que le otorgue una falsa e inhibida felicidad. Soderbergh no se olvida de la sociedad en la que vivimos: delitos por uso de información privilegiada, jugadas maestras por (y en pos) del dinero, homicidios premedicados, hipocresía corporativa y la carnaza habitual mediática cuando la sangre corre delante de los televisores… Algunos podrían, incluso, acusar cierta teatralidad en sus giros argumentales pero el suspense aquí forma una niebla frente a nuestras retinas. “Efectos secundarios” es un filme visible e impecable en los recovecos de la oscuridad de la felicidad de una sociedad depresiva pasa por el soma del Siglo XXI. La sátira de ese ‘mundo feliz’ y perfecto que forma la sociedad del éxito es puesto a prueba por los efectos secundarios que muestra el cineasta. El abandono, la soledad y, finalmente, la frustración y la perdición.
Me recuerda a la hipocresía que mostraba Chris Bell en “Bigger, Stronger, Faster*”, donde la misma sociedad que se podía ‘empastillar’ para ser más perfecta no toleraba que los deportistas tomarán esas mismas sustancias para ser también mejores porque suponía ‘hacer trampas’. De trampas trata también la cinta de Soderbergh y píldoras de moda. El propio guión tal vez sea víctima de sus propios efectos secundarios ya que debe cumplir con el género en el que está enmarcado. Al director de “Traffic” siempre le podremos criticar no rematar la película definitiva y ofrecer muchas veces simples bocetos cinematográficos de ideas no plasmadas tan satisfactoriamente como podrías esperar. “Efectos secundarios” podría ser calificada como un thriller psicológico rutinario (e incluso absurdo) adornado de numerosas capas visuales/sonoras de diseño y una certera sátira, un gran reparto y una sucesión de clichés con rubrica autoral… pero esconde un juego de venganzas en el que el espectador acaba confundido entre quiénes son las víctimas y sus verdugos y las prisiones (generadas por la desconfianza en el futuro) que ellos mismos han creado a su alrededor.
Me recuerda a la hipocresía que mostraba Chris Bell en “Bigger, Stronger, Faster*”, donde la misma sociedad que se podía ‘empastillar’ para ser más perfecta no toleraba que los deportistas tomarán esas mismas sustancias para ser también mejores porque suponía ‘hacer trampas’. De trampas trata también la cinta de Soderbergh y píldoras de moda. El propio guión tal vez sea víctima de sus propios efectos secundarios ya que debe cumplir con el género en el que está enmarcado. Al director de “Traffic” siempre le podremos criticar no rematar la película definitiva y ofrecer muchas veces simples bocetos cinematográficos de ideas no plasmadas tan satisfactoriamente como podrías esperar. “Efectos secundarios” podría ser calificada como un thriller psicológico rutinario (e incluso absurdo) adornado de numerosas capas visuales/sonoras de diseño y una certera sátira, un gran reparto y una sucesión de clichés con rubrica autoral… pero esconde un juego de venganzas en el que el espectador acaba confundido entre quiénes son las víctimas y sus verdugos y las prisiones (generadas por la desconfianza en el futuro) que ellos mismos han creado a su alrededor.

El propio Steven Soderbergh ha declarado que “Efectos secundarios” será la última (y última) película (en cine) de Steven Soderbergh. La duda es saber si estaba medicado, si son los efectos secundarios o una maniobra para subir su valor en bolsa. Tal vez el propio argumento de su auto-proclamada última película nos dé numerosas y químicas pistas…
19 de septiembre de 2011
19 de septiembre de 2011
149 de 233 usuarios han encontrado esta crítica útil
1.-Lujuria
La película habla mucho de la vida pero aquí no practican delante de la cámara el sexo ni los dinosaurios. ¿De dónde vienen los niños Malick? ¿¡Del fondo del mar!? Hay robo de ropa interior, alguna mirada libidinosa, poco pezón y ni una mano en el bolsillo. Salvo que consideremos la mitosis como sexo celular…
2.-Gula
Se cuenta en algún rumor apócrifo que el Jurado de Cannes, presidido por Robert De Niro, fue amenazado desde la Santa Sede del propio festival para que concedieran el mayor premio a “El árbol de la vida”… o ‘la historia los juzgaría’ (y se quedarían sin canapés de caviar ruso y champán pagado a cuenta del Festival). La gula, al parecer, puede hasta con Travis Bickle y Black Mamba…
3.-Avaricia
Mismos defectos que anteriores entregas. Da lo mismo que seas un soldado que no ha abierto un libro en su vida, que seas una indígena que quiere hacerse fan de los Reyes de Inglaterra, que niños que no sacan el lapicero ni para dibujar desnuda a su compañera o vecina… Da lo mismo. Todos nos lanzan monólogos sobre filosofía Heideggeriana y una percepción profunda de la vida y su entorno afectivo que según Malick también debería tener Belén Estebán y los participantes de ‘Gran Hermano’, ¿no? El punto de vista, como siempre, malo con avaricia.
La película habla mucho de la vida pero aquí no practican delante de la cámara el sexo ni los dinosaurios. ¿De dónde vienen los niños Malick? ¿¡Del fondo del mar!? Hay robo de ropa interior, alguna mirada libidinosa, poco pezón y ni una mano en el bolsillo. Salvo que consideremos la mitosis como sexo celular…
2.-Gula
Se cuenta en algún rumor apócrifo que el Jurado de Cannes, presidido por Robert De Niro, fue amenazado desde la Santa Sede del propio festival para que concedieran el mayor premio a “El árbol de la vida”… o ‘la historia los juzgaría’ (y se quedarían sin canapés de caviar ruso y champán pagado a cuenta del Festival). La gula, al parecer, puede hasta con Travis Bickle y Black Mamba…
3.-Avaricia
Mismos defectos que anteriores entregas. Da lo mismo que seas un soldado que no ha abierto un libro en su vida, que seas una indígena que quiere hacerse fan de los Reyes de Inglaterra, que niños que no sacan el lapicero ni para dibujar desnuda a su compañera o vecina… Da lo mismo. Todos nos lanzan monólogos sobre filosofía Heideggeriana y una percepción profunda de la vida y su entorno afectivo que según Malick también debería tener Belén Estebán y los participantes de ‘Gran Hermano’, ¿no? El punto de vista, como siempre, malo con avaricia.

4.-Pereza
La película parece un anuncio de los Testigos de Jehová filmado ‘divinamente’ y con súper-estrellas entre constelaciones dramáticas en agujeros negros. Si te encuentras perdido en el tiempo y el espacio y tienes pereza por lanzarte definitivamente a hacer cine experimental (donde no te comerías ni medio colín) Brahms y el National Geographic te salvarán.
5.-Ira
Me gustaría en un ataque de ira, ya que estamos ante una cinta tan universal y que verán nuestros tataranietos como la obra maestra que supuestamente es, que Malick se hubiera atrevido con la juventud presente del politono y red social, de la Juani y la choni, del porrito y el kalimotxo, de la fama televisiva, la intrascendencia y la pastilla del día después. Igual de profundo, ¿verdad?
6.-Envidia
Tengo envidia… Quiero montarme en el ascensor de Sean Penn y trasladarme espiritualmente, pasando por el Big Bang y Parque Jurásico a la destrucción futura del planeta, a esa playa donde venden seguros de vida para volver al presente y mirar al futuro. Libre, feliz y sin arena en los zapatos.
La película parece un anuncio de los Testigos de Jehová filmado ‘divinamente’ y con súper-estrellas entre constelaciones dramáticas en agujeros negros. Si te encuentras perdido en el tiempo y el espacio y tienes pereza por lanzarte definitivamente a hacer cine experimental (donde no te comerías ni medio colín) Brahms y el National Geographic te salvarán.
5.-Ira
Me gustaría en un ataque de ira, ya que estamos ante una cinta tan universal y que verán nuestros tataranietos como la obra maestra que supuestamente es, que Malick se hubiera atrevido con la juventud presente del politono y red social, de la Juani y la choni, del porrito y el kalimotxo, de la fama televisiva, la intrascendencia y la pastilla del día después. Igual de profundo, ¿verdad?
6.-Envidia
Tengo envidia… Quiero montarme en el ascensor de Sean Penn y trasladarme espiritualmente, pasando por el Big Bang y Parque Jurásico a la destrucción futura del planeta, a esa playa donde venden seguros de vida para volver al presente y mirar al futuro. Libre, feliz y sin arena en los zapatos.

7.-Soberbia
Contradicciones. Malick quiere hacer la película más-grande-y-jamás-filmada sobre la vida pero no se da cuenta que incita a gran parte del público a que se suicide después de su proyección o se muera de aburrimiento durante la misma. No se puede ser tan soberbio… a menos que seas Dios, claro. Y es precisamente el punto de vista que nos ofrece su cine. Algunos dirán que ha plantado el gran árbol cinematográfico visto en décadas y para otros, donde me incluyo, simplemente veremos que ha plantado todo un señor pino… que, al fin y al cabo, podría ser abono para las próximas generaciones. Dios (que no Malick) dirá.
Contradicciones. Malick quiere hacer la película más-grande-y-jamás-filmada sobre la vida pero no se da cuenta que incita a gran parte del público a que se suicide después de su proyección o se muera de aburrimiento durante la misma. No se puede ser tan soberbio… a menos que seas Dios, claro. Y es precisamente el punto de vista que nos ofrece su cine. Algunos dirán que ha plantado el gran árbol cinematográfico visto en décadas y para otros, donde me incluyo, simplemente veremos que ha plantado todo un señor pino… que, al fin y al cabo, podría ser abono para las próximas generaciones. Dios (que no Malick) dirá.
13 de abril de 2006
13 de abril de 2006
94 de 123 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo normal es decir que una película cutre es sinónimo de mala. También es coherente calificar a películas inferiores a los cánones de calidad de subproducto o subgénero.
“El ataque de los tomates asesinos” con más de 25 años a sus espaldas es cutre y aunque más de la mitad de la humanidad la considerará un bodrio (que realmente lo es y de los grandes) tiene un carisma, relevancia e importancia dentro del cine friki y la serie z.
Porque la gracia del asunto es que es casi con total seguridad “El ataque de los tomates asesinos” es el primer bodrio que toma conciencia de sí mismo. Reinventa lo que tiene que ser una película mala a golpe, no sólo de parodia del género, sino de auto-parodia definitiva de una película mediocre.
La colección y el catalogo de personajes freaks son irreprochables: desde un negro "experto" en el disfraz hasta un "héroe" que lleva siempre puesto un paracaídas.
También tiene momentos cutres y absurdos que personalmente me parecen divertidísimos. Porque John De Bello entre lo naif, el arte freak y el homenaje a la serie b reinventó el género de la parodia y reafirmó que hasta los bodrios pueden tener su corazoncito.
“El ataque de los tomates asesinos” con más de 25 años a sus espaldas es cutre y aunque más de la mitad de la humanidad la considerará un bodrio (que realmente lo es y de los grandes) tiene un carisma, relevancia e importancia dentro del cine friki y la serie z.
Porque la gracia del asunto es que es casi con total seguridad “El ataque de los tomates asesinos” es el primer bodrio que toma conciencia de sí mismo. Reinventa lo que tiene que ser una película mala a golpe, no sólo de parodia del género, sino de auto-parodia definitiva de una película mediocre.
La colección y el catalogo de personajes freaks son irreprochables: desde un negro "experto" en el disfraz hasta un "héroe" que lleva siempre puesto un paracaídas.
También tiene momentos cutres y absurdos que personalmente me parecen divertidísimos. Porque John De Bello entre lo naif, el arte freak y el homenaje a la serie b reinventó el género de la parodia y reafirmó que hasta los bodrios pueden tener su corazoncito.

Conviene destacar el homenaje que le dedica Tim Burton en la también recomendadísima "Mars Attacks".
Aunque claro, meterse con películas como “El ataque de los tomates asesinos”, "Mal gusto", "Plan 9 From Outer Space", "Fonda sangrienta", "Karate a muerte en Torremolinos" o "Godzilla vs. King Kong" (ente otras muchas) resulta sencillo a la par que gratificante. ¡Qué mega guay que es despellejar a las películas cutres y malas! Claro, que si alguien dice el cine de Dreyer es una basura (no es mi caso), que el cine de Tarkovsky y Antonioni es un coñazo infumable (sí es mi caso) y que "Muerte en Venecia" es la mayor gilipollez estrenada en una sala de cine, puede que ver el otro lado de la moneda no sea tan malo.
Sobre todo para comprobar y considerar que una película mediocre depende de un punto de vista totalmente subjetivo. Que cada filme tiene su espacio y su público.
Para aquellos que apreciamos el cine cutre y que existen muchas clases de bodrios, “El ataque de los tomates asesinos” se convertirá en todo un referente y un icono.
Aunque claro, meterse con películas como “El ataque de los tomates asesinos”, "Mal gusto", "Plan 9 From Outer Space", "Fonda sangrienta", "Karate a muerte en Torremolinos" o "Godzilla vs. King Kong" (ente otras muchas) resulta sencillo a la par que gratificante. ¡Qué mega guay que es despellejar a las películas cutres y malas! Claro, que si alguien dice el cine de Dreyer es una basura (no es mi caso), que el cine de Tarkovsky y Antonioni es un coñazo infumable (sí es mi caso) y que "Muerte en Venecia" es la mayor gilipollez estrenada en una sala de cine, puede que ver el otro lado de la moneda no sea tan malo.
Sobre todo para comprobar y considerar que una película mediocre depende de un punto de vista totalmente subjetivo. Que cada filme tiene su espacio y su público.
Para aquellos que apreciamos el cine cutre y que existen muchas clases de bodrios, “El ataque de los tomates asesinos” se convertirá en todo un referente y un icono.
Indispensable en una sesión friki con mucha y muy buena compañía.
7
11 de julio de 2006
11 de julio de 2006
70 de 75 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Arcadia" o las aventuras laborales de José García me recuerdan en muchos momentos a las aventuras aristocráticas de Dennis Price en "Ocho sentencias de muerte". No tenemos ocho curriculums para rematar la faena, pero sí una estructura narrativa similar y un final abierto como en la magnífica comedia negra de Robert Hamer.
Los avatares de Bruno Davert (José García) nos muestran las debilidades de nuestro sistema capitalista, abocado al máximo beneficio sin importarle los costes humanos. Un sistema que queda ejemplificado en el comportamiento y el maquiavélico plan de su protagonista. Simplemente quiere recuperar su puesto sin importarle “los costes humanos”. También está emparentada con la crítica ácida de "El Método Gronhölm" donde Costa-Gavras añade y disecciona el drama familiar de su protagonista bajo un thriller teñido de comedia negra, tan previsible como fascinante y desternillante en muchos momentos.
Me quedo con la frase que podría resumir uno de los mensajes principales de la película: “Cuando hayan destruido la economía y todos estén parados, ¿a quién venderán sus productos de mierda?” Yo también me pregunto lo mismo aunque espero no verlo. Al menos dentro de los próximos diez años. Y a este paso ese día cada vez lo veo más cerca.
Los avatares de Bruno Davert (José García) nos muestran las debilidades de nuestro sistema capitalista, abocado al máximo beneficio sin importarle los costes humanos. Un sistema que queda ejemplificado en el comportamiento y el maquiavélico plan de su protagonista. Simplemente quiere recuperar su puesto sin importarle “los costes humanos”. También está emparentada con la crítica ácida de "El Método Gronhölm" donde Costa-Gavras añade y disecciona el drama familiar de su protagonista bajo un thriller teñido de comedia negra, tan previsible como fascinante y desternillante en muchos momentos.
Me quedo con la frase que podría resumir uno de los mensajes principales de la película: “Cuando hayan destruido la economía y todos estén parados, ¿a quién venderán sus productos de mierda?” Yo también me pregunto lo mismo aunque espero no verlo. Al menos dentro de los próximos diez años. Y a este paso ese día cada vez lo veo más cerca.

José García & Karin Viard
Tal vez la versión apocalíptica de las películas de zombis de Romero se haga realidad con una ligera diferencia. En vez de zombis, serán parados, en busca de un empleo o de un trabajador en activo a quien hincarle el diente.
"Arcadia", no obstante, es una acertada combinación de comedia negra con drama social, aunque le sobre metraje y consiga sacarnos una sonrisa o una carcajada con un tema bastante serio.
"Arcadia", no obstante, es una acertada combinación de comedia negra con drama social, aunque le sobre metraje y consiga sacarnos una sonrisa o una carcajada con un tema bastante serio.
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