arrow
Estados Unidos Estados Unidos · Raccoon City
...
You must be a loged user to know your affinity with Maldito Bastardo
/
Críticas 2.181
Críticas ordenadas por utilidad
Críticas ordenadas por utilidad
2 de noviembre de 2006
75 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil
El regalo de “Masters of Horror”: recuperar a un Carpenter inédito desde “En la boca del miedo” y capaz de realizar la “joyita” de la serie.

A través de una inventada película maldita con leyenda macabra en el festival de Sitges, “La fin absolue le monde”, Carpenter realiza un ejercicio sobre el snuff, la redención sobre la tragedia y el arrebato en forma de esos “cigarette burns”.
No sólo se trata de indagar sobre si el cine es la gran verdad o mentira a 24 fotogramas por segundo, “Cigarette Burns” presenta al celuloide como organismo vivo que interactúa con el individuo, lo seduce y lo lleva a una experiencia alucinatoria extra-sensorial.
Un cine que se mueve en terrenos peligrosos de incitación a la violencia y/o autodestrucción, como a veces reflejan numerosos asesinatos reales “basados/inspirados en…”.
Del que se puede hablar y escribir, como ese crítico loco, hasta llenar una casa entera con apuntes y anotaciones sobre una película (maldita o no); sin saber que el cine simplemente hay que vivirlo, sentirlo y dejarse arrastrar por esa vorágine de fotogramas, “cigarette burns” y arrebatos que conducen a otra dimensión.

Puede que sea precipitada en algunos momentos, que esta rayada irregular no esté del todo aprovechada y que con este material Cronenberg, Lynch o el mismo Carpenter hiciesen un largo con sabor a obra maestra.
Aún así, lo mejor de la serie y otra estupenda obra para el curriculum del director de “La cosa”, “Asalto a la comisaría del distrito 13” y otras muchas interesantes propuestas, fundamentales para entender el género fantástico y de terror actual.

Puntuación: 7,25 / 10
30 de noviembre de 2010
71 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
«Verás maltratados los inocentes, perdonados los culpados, menospreciados los buenos. Honrados y sublimados los malos, verás los pobres y humildes abatidos, y poder más en todos los negocios el favor que la virtud.»
Fray Luis de Granada
(Guía de pecadores libro 1, parte 3ª cap. XXVIII)

“El mundo sigue” de Fernando Fernán Gómez presenta a dos hermanas antagónicas que muestran dos diferentes verdades. Una ha elegido la vida miserable, pero moralmente satisfactoria al ‘qué dirán’, pese a que su matrimonio no funciona y se encuentra casada con un camarero ludópata que encarna el propio Fernán Gómez. La otra ha elegido el lujo y el dinero y se prostituye con hombres ricos y provectos. No importa la moralidad porque el dinero puede comprar cualquier cosa, incluso el amor paternal. Ambas se odian. Ser mala o buena entra dentro de una catalogación de lo que es, se nace y se hace.

La cinta sufrió de la censura e incluso fue prohibido inicialmente su guión… y en palabras de su director ‘no dio un duro’, como “El extraño viaje”, su otra excelente película. Desde el esperpento hasta la fábula social repleta de mala uva donde el odio y la envidia se erigen como protagonistas enlazados con la hipocresía. Memorable el odio visceral de la sociedad que degenera la trama de la quiniela.
Gemma Cuervo
Hay tan buen cine, como ese uso del zoom en esa subida de escaleras memorable entre flashbacks… Esa voz en off que carcome a los personajes, esos padres que, al igual que su hija amoral, se prostituyen y mantienen a otra fregando los suelos de todo el barrio. El mundo está lleno, simplemente, de hijo-de-putas sin el menor sentido de la moral aunque claro, mejor es no generalizar aunque lo mejor sería llamarlo ‘gradalizar’. Robar es mejor que la fortuna y prostituirse mejor que trabajar.
Nada o poco ha cambiado desde el inapreciado estreno de “El mundo sigue”. Mismos perros con diferentes collares y misma sociedad que ahora mira otros prismas mediáticos y condescendientes. El mundo sigue porque sigue siguiendo y tiene que seguir; y seguir su rastro pasa por desear el mal al prójimo: si no es para mí tampoco para ti. Ley de vida y deporte nacional del envidioso y odioso.
11 de abril de 2007
69 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
El propio Almodóvar lo dice: “Cukor es un genio en el tratamiento de los personajes femeninos.” Y no es de extrañar que cite a “Mujeres” entre sus exquisitas referencias.
Razón no le falta. Tan sólo hay que ojear la filmografía de Cukor y sondear su alargada sombra e incluso ciñéndose únicamente a “Mujeres” aparece una versión de Fassbinder para televisión y un futuro remake de Diane English (“Murphy Brown”), donde se rumorean nombres como Anne Hathaway, Meg Ryan o Lisa Kudrow. ¿?

Yo también me he deslumbrado por la adaptación de la obra de teatro de Clare Boothe, por esta deliciosa comedia interpretada exclusivamente por mujeres dejando en off a los hombres, por esos personajes secundarios y sus frases (“Oh, l'amour, l'amour”), por esas actrices que resplandecen como Norma Shearer, la inocente y sufrida esposa, Joan Crawford, la amante desvergonzada, o Rosalind Russell, la amiga pícara y liante. Me encontraba tan aturdido y enrolado a la causa femenina que iba a incluir a “Mujeres” entre mis películas preferidas de los treinta…
Pero llegó el final y me quedé pensando en que no entiendo a las mujeres, al menos a estas mujeres que me habían enamorado durante más de dos horas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me he mirado desnudo ante un espejo y observado detenidamente algo que colgaba en mi entrepierna. No soy una mujer, pensé. Así que pregunté a diferentes mujeres sobre el final, que me parece precipitado, y la decepcionante elección de la protagonista.

El resultado final del sondeo es mayoritario: resulta creíble que Mary desee sacar sus garras ‘rojo selva’ y recuperar a su marido humillando a su nueva mujer. Pero a mí me defrauda. No lo entiendo pese a que tengan una hija en común. Ah sí, l'amour, l'amour… pero la pregunta es si perdonarías a tu ex habiéndose acostado durante más de un año con un zorrón que sólo le quería por su dinero y que encima acaba la relación no porqué te quiera realmente sino porque el zorrón en cuestión le ha sido infiel.

Y volver a él con los brazos abiertos… Tal vez en su época fuera lo ‘normal’, pero yo me imaginaba a Mary humillando a la Crawford y diciendo a su marido: “Esto que está delante de ti. Esta verdadera mujer, la has perdido para siempre”. Y al l'amour, l'amour que le den, que antes va la dignidad.
19 de septiembre de 2009
83 de 99 usuarios han encontrado esta crítica útil
«Un lindo día de primavera un discípulo miraba unas ramas volando en el viento.
Y le preguntó a su maestro:
— Maestro, ¿Se mueven las ramas, o el viento?
Sin siquiera mirar hacia donde el alumno señalaba, el maestro sonrió y dijo:
— No se mueven ni las ramas ni el viento... sino tu corazón y tu mente. »


Pese a sus pros y contras, propios del género donde queda encuadrada, “A Bittersweet Life” sigue dejando poso y del bueno. No se dejen engañar por su pretendida poesía visual, ni sus momentos románticos o su prosa sobre mafias, sus incompetentes matones y asesinos… el filme de Kim Ji-woon, quitándole las capas de la cebolla, es un filme de acción de toda la vida.
Olvídense de esos personajes indestructibles que interpretaban Seagal, Norris, Van Damme, Stallone y compañía: esta película habla del dolor extremo, del que habita dentro y fuera del corazón de la bestia. De aquello que no se suele contar en los filmes de mafias: el temor del maestro a verse superado por el discípulo y las consecuencias de un enfrentamiento entre ambos.

Entre la brutalidad con momentos a lo “Taxi driver”, la desaparición de armas de fuego hasta la recta final, y la poesía destilada en esos insertos Kim Ji-woon revitalizó el género de acción y puso el contrapunto a la perfección que alcanzó en “Oldboy” Chan-wook Park.



«Una noche de otoño, el discípulo se despertó llorando. Entonces el maestro le preguntó al discípulo:
— ¿Tuviste una pesadilla?
— No.
— ¿Tuviste un sueño triste?
— No. —dijo el discípulo.
— Tuve un dulce sueño.
— Entonces ¿Por qué lloras tan tristemente?
El discípulo respondió con calma, mientras secaba sus lágrimas...
— Porque el sueño que tuve no puede hacerse realidad. »
16 de enero de 2011
79 de 91 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando en unos títulos de arranque suena ‘Cousins’ de Vampire Weekend y en esa misma película se referencia una portada en vinilo del memorable ‘Hunky Dory’ , a su autor y para colmo de orgásmicos placeres una Annette Bening se atreve con ‘All I Want’, a capella, de Joni Mitchell uno entiende que “The Kids Are All Right” no es otra de esas pasajeras alucinaciones del cine independiente americano. Mark Ruffalo le hace los coros en su peculiar (re)visión del tema parido del imprescindible ‘Blue’. Prácticamente el filme de Lisa Cholodenko se podría resumir en las interpretaciones de sus actores al ser el mayor sustento y debilidad, por eclipse.
Es precisamente en esa secuencia donde se resume la película, en ese duelo entre los personajes que interpretan Bening y Ruffalo. Está en juego el poder por el cetro familiar aunque quién lleva todas las riendas y voz principal es Nic frente a un coro y ‘falsete’ de Paul.

El cine independiente americano siempre destapa y nos revela temas que posteriormente son prostituidos o adaptados a sus necesidades por los grandes estudios. Se nos presenta una pareja de lesbianas con sus dos respectivos vástagos como nuevo epicentro de las nuevas familias que pueblan el planeta. Como en toda prole no están exentos los problemas y vicisitudes. Joni, la hija mayor, va a empezar la universidad y tiene que romper su doble cordón umbilical; el pequeño, Laser de quince años, está carente de feromonas masculinas y de una figura que nunca tendrá. Aquí aparece el nuevo integrante de la familia, un solitario Paul, que comienza a convertirse en un nuevo satélite de alto poder gravitatorio y emocional incluso para una de las madres, Jules como siempre interpretada por una excelente Julianne Moore, ante el atónito de la matriarca y rol masculino-familiar, Nic.
Hay comicidad y dramatismo con el mero hecho de cruzar una línea, de cambiar levemente de gesto, de arquear la ceja o esbozar una sonrisa. La película de la directora de “High Art” contiene todo lo anterior en pequeñas dosis aunque le falta el último aliento que la convierta en algo mayor. Tal vez el mayor error sea pecar de prudencia e intentar salvaguardar el régimen de unidad indisoluble de una familia con padres-madres homosexuales a cualquier precio dramático en el guión. Tres son multitud, efectivamente.

Un detalle fundamental para entender emocionalmente la película. La letra de ‘All I Want’, que interpretan Mark Ruffalo y Annette Bening, desvela las motivaciones de los personajes:

Voy por un camino solitario y estoy de viaje
viajo, viajo, viajo
Buscando algo, algo lejos de ti
Oh, te odio, te odio un poco
Y te amo un poco también
Oh, te amo cuando me olvido de mí
Quiero ser fuerte, me quiero reír
Annette Bening, Julianne Moore
Sentirme parte de la vida
Estrenar un vestido, salir a divagar
Romper mis medias de tanto bailar
No lo ves, no lo ves, no lo ves

[…]

No ves cómo me lastimas
Y yo te lastimo a ti
Por eso nos ponemos los dos tan tristes.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow