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7
2 de febrero de 2006
2 de febrero de 2006
24 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Séptima película de la pareja de actores. Dirigida por George Cukor y rodada en exteriores de California y en los estudios de la Metro, fue nominada a un Oscar (guión original), 2 Globos de oro (actriz comedia y actor promesa), un BAFTA (actriz extranjera), un DGA (dirección) y un WGA (guión comedia).
La acción tiene lugar en California y otras localidades, en términos de presente (1951/52). Narra la historia de la deportista Patricia Penderton (Hepburn), profesora de educación física de un colegio privado, que es novia del jefe de administración del mismo. Destacada en golf y tenis, es contratada por el promotor Mike Conovan (Tracy), que la introduce en los circuitos competitivos.
La película, de los primeros 50, exalta la figura de la mujer independiente, deportista e inteligente, que se relaciona con los hombres de igual a igual. Collier Weld (William Ching), novio de Pat, altera su equilibrio emocional y su capacidad de concentración, por su actitud de dominio y utilización de la mujer. Como persona fuerte y ambiciosa, soporta con disciplina el régimen alimenticio y el rigor de los entrenamientos a los que la somete el mánager. Entre ambos nace un creciente sentimiento de atracción mútua, que alterará sus planes. La protagonista detesta todo tipo de sometimiento, como el que acepta el boxeador Davie Hucko (Aldo Ray) de su entrenador. Asume los problemas que la afectan y los resuelve con iniciativa, como los celos que siente de ella Hucko. Son escenas destacadas la del enfrentamiento de Pat con los gángsters que pretenden agredir a Mike, la partida inicial de golf con dos mecenas presumidos, la alucinación surrealista de Pat ante la presencia de Collier.
La acción tiene lugar en California y otras localidades, en términos de presente (1951/52). Narra la historia de la deportista Patricia Penderton (Hepburn), profesora de educación física de un colegio privado, que es novia del jefe de administración del mismo. Destacada en golf y tenis, es contratada por el promotor Mike Conovan (Tracy), que la introduce en los circuitos competitivos.
La película, de los primeros 50, exalta la figura de la mujer independiente, deportista e inteligente, que se relaciona con los hombres de igual a igual. Collier Weld (William Ching), novio de Pat, altera su equilibrio emocional y su capacidad de concentración, por su actitud de dominio y utilización de la mujer. Como persona fuerte y ambiciosa, soporta con disciplina el régimen alimenticio y el rigor de los entrenamientos a los que la somete el mánager. Entre ambos nace un creciente sentimiento de atracción mútua, que alterará sus planes. La protagonista detesta todo tipo de sometimiento, como el que acepta el boxeador Davie Hucko (Aldo Ray) de su entrenador. Asume los problemas que la afectan y los resuelve con iniciativa, como los celos que siente de ella Hucko. Son escenas destacadas la del enfrentamiento de Pat con los gángsters que pretenden agredir a Mike, la partida inicial de golf con dos mecenas presumidos, la alucinación surrealista de Pat ante la presencia de Collier.

Spencer Tracy, Katharine Hepburn & Aldo Ray
La música, de David Raskin ("Laura"), se apoya en una partitura breve, alegre y colorista, de viento y metal, con saxo tenor y la flauta. La fotografía, de William H. Daniels, que encumbró a Greta Garbo, realiza una narración visual extraordinaria, muy rica en matices y recursos visuales. Apoyada en una brillante iluminación, multiplica los efectos de luz y sombras (en interiores y exteriores), destaca la imagen de Pat, sitúa en la banda central de la pantalla manchas intensamente blancas (albornoz, blusa, camisa) o intensamente oscuras (cabeza de la yegua Little Nell). El guión, de Ruth Gordon y Garson Kanin ("La costilla de Adán"), ofrece unos diálogos muy ingeniosos. Desborda humor desenfadado, chispeante y alegre. La interpretación de Hepburn es excelente. Añade la exhibición de las habilidades en golf y tenis que tenía en la vida real. Es emotiva la presencia de 6 deportistas de élite del momento, como la tenista "Gussie" Moran. Spencer Tracy hace gala de sobriedad y fuerza. La dirección de Cukor, la última que hizo de la pareja de actores, construye una comedia sólida, potente y entretenida. Destaca la magnífica dirección de extras en los movimientos multitudinarios.
Sin ser la mejor comedia de Hepburn/Tracy, es consistente, divertida, refrescante y deliciosa.
9
13 de febrero de 2008
13 de febrero de 2008
23 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Film realizado por Ridley Scott. El guión, de Hampton Fancher, David Peoples y Roland Kibbee (no acreditado), se inspira libremente en la novela "Do Androids Dream Of Electric Sheep?" (1968), de Philip K. Dick. Se rueda en Warner Studios (Burbank, CA), con un presupuesto de 28 M dólares. Es nominado a 2 Oscar (dir. artística y efectos visuales). Producido por Michael Deely, se estrena el 25-VI-1982 (EEUU).
La acción tiene lugar en una hiperindustrializada ciudad de LA, en noviembre de 2019. El agente secreto semirretirado Dick Deckard (Ford) es llamado para resolver el caso de 4 replicantes que, tras participar en un motín, han llegado a la Tierra y se refugian en LA. Son una seria amenaza para los humanos. Lo replicantes son androides, construidos con material humano mediante ingeniería genética. Disponen de un nivel de inteligencia similar al de los humanos.
El film suma los géneros de ciencia ficción, drama, acción, thriller y romance. Estrenada pocos días después de "E.T.", no obtiene en EEUU el éxito esperado. El "director's cut", de 1991/92, consolida su condición de película de culto. La ambientación en un mundo saturado, desolado, multirracial y pluricultural, dominado por la polución, la lluvia persistente y la humedad, que se mueve entre la oscuridad de las tinieblas, las sombras y las penumbras de neon, está muy bien conseguida. El despliegue visual es atractivo, emocionante y soberbio. Los efectos visuales, anteriores a la era digital, resultan convincentes. La trama se presenta inmersa en un universo de ambigüedades, bien concebidas, planteadas con habilidad y sumamente atractivas. Su ritmo es más pausado que el habitual en una cinta de acción, pero en este caso da profundidad y prestancia al relato.
La acción tiene lugar en una hiperindustrializada ciudad de LA, en noviembre de 2019. El agente secreto semirretirado Dick Deckard (Ford) es llamado para resolver el caso de 4 replicantes que, tras participar en un motín, han llegado a la Tierra y se refugian en LA. Son una seria amenaza para los humanos. Lo replicantes son androides, construidos con material humano mediante ingeniería genética. Disponen de un nivel de inteligencia similar al de los humanos.
El film suma los géneros de ciencia ficción, drama, acción, thriller y romance. Estrenada pocos días después de "E.T.", no obtiene en EEUU el éxito esperado. El "director's cut", de 1991/92, consolida su condición de película de culto. La ambientación en un mundo saturado, desolado, multirracial y pluricultural, dominado por la polución, la lluvia persistente y la humedad, que se mueve entre la oscuridad de las tinieblas, las sombras y las penumbras de neon, está muy bien conseguida. El despliegue visual es atractivo, emocionante y soberbio. Los efectos visuales, anteriores a la era digital, resultan convincentes. La trama se presenta inmersa en un universo de ambigüedades, bien concebidas, planteadas con habilidad y sumamente atractivas. Su ritmo es más pausado que el habitual en una cinta de acción, pero en este caso da profundidad y prestancia al relato.

Plantea cuestiones relativas a las diferencias entre lo real y lo irreal, la esencia de la condición humana, la libertad, la responsabilidad, la conciencia, la religión, etc. Ocasionalmente hace uso de imágenes vertiginosas, estremecedoras, opresivas y eróticas. Relaciona los protagonistas con animales simbólicos: Deckard-unicornio, Zhora-serpiente, Rachael-araña, Tyrell-búho, Sebastián-ratón, Roy-lobo. Las figuras manuales de papel de Gaff tienen valor simbólico y aportan información adicional: gallina (temor de Deckar), unicornio (irrealidad de Rachael), etc. El film es tributario de "Metrópolis" (Lang, 1927), del cine negro clásico y de cintas de Sci-Fi anteriores (Star Wars IV, V y VI)). Influye de modo determinante en la evolución posterior del cine de Sci-Fi ("Brazil", 1985). El final de los diversos montajes ha variado. El de "The Final Cut" es excelente.
La música, de Vangelis, ofrece una partitura original de gran belleza. Sobresale "Love's Theme", a cargo del saxo tenor de Morrissey. Añade un fragmento de Vivaldi (Rachael al piano) y 2 canciones populares del momento. La fotografía, de Jordan Cronenweth, es magnífica. Buenas interpretaciones de un gran elenco. Espléndida película.
La música, de Vangelis, ofrece una partitura original de gran belleza. Sobresale "Love's Theme", a cargo del saxo tenor de Morrissey. Añade un fragmento de Vivaldi (Rachael al piano) y 2 canciones populares del momento. La fotografía, de Jordan Cronenweth, es magnífica. Buenas interpretaciones de un gran elenco. Espléndida película.
8
2 de enero de 2012
2 de enero de 2012
22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Largometraje nº 20 de los realizados por Woody Allen (NY 1935). El guión, escrito por Woody Allen, se inspira libremente en la obra clásica de Lewis Carroll “Alice’s Adventures in Wonderland” (1865) y en el film “Julieta de los espíritus” (Fellini 1965). Se rueda en otoño de 1989, con tomas adiciones en mayo de 1990, en escenarios reales de NYC (Manhattan, Central Park, Madison Square, Lincoln Center for the Performing Arts…) y en los platós de Kaufman Astoria Studios (NY), con un presupuesto estimado (IMDb) de 12 millones de USD. Obtiene una nominación al Oscar (guión original). Producido por Robert Greenhut para Orion Pictures Corporation, se estrena el 25-XII-1990 (NYC, NY; Chicago, IL y L.A., CA).
La acción dramática tiene lugar en NY a lo largo de unos pocos días del otoño de 1989. Alicia (Farrow), de unos 40 años, está casada desde hace 16 años con Doug Tate (Hurt), próspero empresario neoyorquino, con el que ha tenido un hijo y una hija de corta edad. Tímida, inocente, recatada e insegura, oculta frustraciones y neurosis. Originaria de un pueblo del interior, recibe en su juventud una rigurosa formación católica en un colegio de las monjas del Sagrado Corazón. A causa de un dolor de espalda, visita al doctor Yang (Luke) en China Town. Conoce y se relaciona con Joe (Mantenga), saxofonista tenor y soprano, separado de su mujer tras 6 años de convivencia. Recuerda su noviazgo de juventud con Ed (Baldwin). Doug es un millonario dominante, altivo, tristón y desagradable.
La acción dramática tiene lugar en NY a lo largo de unos pocos días del otoño de 1989. Alicia (Farrow), de unos 40 años, está casada desde hace 16 años con Doug Tate (Hurt), próspero empresario neoyorquino, con el que ha tenido un hijo y una hija de corta edad. Tímida, inocente, recatada e insegura, oculta frustraciones y neurosis. Originaria de un pueblo del interior, recibe en su juventud una rigurosa formación católica en un colegio de las monjas del Sagrado Corazón. A causa de un dolor de espalda, visita al doctor Yang (Luke) en China Town. Conoce y se relaciona con Joe (Mantenga), saxofonista tenor y soprano, separado de su mujer tras 6 años de convivencia. Recuerda su noviazgo de juventud con Ed (Baldwin). Doug es un millonario dominante, altivo, tristón y desagradable.

Cybill Shepherd
El film, rodado en otoño de 1989, mueve la acción en días predominantemente lluviosos o de cielo cubierto, en los que la luz y las imágenes se tornan melancólicas, pesarosas y tristes. Al realizador le gusta rodar en esta época del año, porque sus luces son las que mejor trasmiten los tonos, matices y contrastes que le interesan. En el film que comentamos la ubicación de la acción en los meses de otoño es más patente que en otros trabajos porque de ese modo el realizador enmarca la acción en un contexto que evoca la tristeza y la desolación que oprimen a la protagonista.
El guión se presenta bien construido, elaborado con diligencia y atención al detalle y escrito con fluidez y con una aparente facilidad. Combina drama y comedia en un formato que reproduce las características propias de un cuento sencillo, fantástico, delicioso y mordaz, que incorpora la magia de los relatos, leyendas, fábulas, historias y narraciones que han alimentado la imaginación y la fantasía de niños y mayores desde tiempos muy remotos. La condición de cuento de hadas a la antigua usanza se pone de manifiesto a través de sus referencias a apariciones, presencias de difuntos vivientes y contactos con fantasmas interesados en relacionarse con el mundo de los vivos. No falta la figura de un mago o brujo misterioso que domina y aplica artes taumatúrgicas que abarcan hipnotismo, bebida de pócimas, sortilegios y remedios mágicos de inesperados efectos sobrenaturales.
El guión se presenta bien construido, elaborado con diligencia y atención al detalle y escrito con fluidez y con una aparente facilidad. Combina drama y comedia en un formato que reproduce las características propias de un cuento sencillo, fantástico, delicioso y mordaz, que incorpora la magia de los relatos, leyendas, fábulas, historias y narraciones que han alimentado la imaginación y la fantasía de niños y mayores desde tiempos muy remotos. La condición de cuento de hadas a la antigua usanza se pone de manifiesto a través de sus referencias a apariciones, presencias de difuntos vivientes y contactos con fantasmas interesados en relacionarse con el mundo de los vivos. No falta la figura de un mago o brujo misterioso que domina y aplica artes taumatúrgicas que abarcan hipnotismo, bebida de pócimas, sortilegios y remedios mágicos de inesperados efectos sobrenaturales.
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SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
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La narración, comprometida con el realismo, compone una fábula conmovedora y divertida. Derrama una visión irónica y mordaz sobre la burguesía neoyorquina. Describe su vida anodina e indolente, concentrada en naderías y preocupada por temas de una irrelevancia pasmosa. Compone, además, un retrato sarcástico de la sociedad consumista, de sus hábitos y dependencias. Mira con ojos sorprendidos y críticos el universo de prohibiciones que establece la religión católica y se interroga sobre las relación de las mismas con los escrúpulos y los sentimientos de culpa.
El realizador no interviene como actor, aunque no por ello el film deja de lado los temas relacionados con sus obsesiones, neurosis y frustraciones habituales. Alice asume en parte las funciones de “alter ego” del actor ausente y encarna sus manías y traumas psicológicos. Por lo demás, el film está diseñado a la medida de Mia Farrow, pareja entonces de Woody Allen, que construye una obra al servicio del lucimiento de su compañera sentimental. La actriz corresponde al envite entregando una magnífica interpretación. La cinefilia del realizador aporta ecos y referencias de films notables. Además de la película de Fellini citada más arriba, se refiere a "La sirenita” (1978), “Superman” (1978) y otras.
La narración, comprometida con el realismo, compone una fábula conmovedora y divertida. Derrama una visión irónica y mordaz sobre la burguesía neoyorquina. Describe su vida anodina e indolente, concentrada en naderías y preocupada por temas de una irrelevancia pasmosa. Compone, además, un retrato sarcástico de la sociedad consumista, de sus hábitos y dependencias. Mira con ojos sorprendidos y críticos el universo de prohibiciones que establece la religión católica y se interroga sobre las relación de las mismas con los escrúpulos y los sentimientos de culpa.
El realizador no interviene como actor, aunque no por ello el film deja de lado los temas relacionados con sus obsesiones, neurosis y frustraciones habituales. Alice asume en parte las funciones de “alter ego” del actor ausente y encarna sus manías y traumas psicológicos. Por lo demás, el film está diseñado a la medida de Mia Farrow, pareja entonces de Woody Allen, que construye una obra al servicio del lucimiento de su compañera sentimental. La actriz corresponde al envite entregando una magnífica interpretación. La cinefilia del realizador aporta ecos y referencias de films notables. Además de la película de Fellini citada más arriba, se refiere a "La sirenita” (1978), “Superman” (1978) y otras.

Mia Farrow & Joe Mantegna
La banda sonora recoge fragmentos de grabaciones diversas, entre las que destacan el tango siempre emocionante “La cumparsita”, de Matos Rodríguez; la genial “Caravan”, de Duke Ellington (saxo bajo y percusión); “Limehouse Blues” (banjo), de Philip Braham; la gran composición “Mark The Knife”, de Bertold Brecht (letra) y Kurt Weill (música), etc. Añade un corte del “Concierto nº 1 para violín y orquesta”, de J. S. Bach. La fotografía, de Carlo di Palma (“Blow-Up”, Antonioni, 1966), en color, crea una visualidad de luces melancólicas, emotivos contrastes de color, bonitos claroscuros y gratas formas que potencian la apariencia de lujo, confort, elegancia y elevada capacidad de gasto. Película notable, sugerente, entretenida y conmovedora.
8
5 de agosto de 2011
5 de agosto de 2011
22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Excelente melodrama realizado por el especialista John M. Stahl (1886-1950). Escrito por Gene Fowler, Ben Hecht, Gladys Lehman y Lynn Starling, adapta la novela “Back Street” (1931), de Fannie Hurst. Se rueda en los Universal Studios (Universal City, L.A, CA) con un presupuesto modesto. Producido por Carl Laemle para Universal Pictures, se proyecta por primera vez en público el 1-IX-1932 (EEUU, preestreno). La acción dramática tiene lugar en Cincinnatti (Ohio), NY y París entre 1907 y 1932 aproximadamente.
La protagonista es Ray Schmidt (Dunne), hija de un tendero de origen alemán, establecido en Cincinatti, viudo y casado en segundas nupcias. Ray es de carácter independiente, liberal, vitalista, alegre e inteligente. No se deja dominar por la madastra, autoritaria e intrusiva. Tiene éxito con los hombres de su edad y mayores, pero se mantiene soltera a la espera de encontrar el amor de su vida. Le gusta acudir a los bailes que organiza la Cervecería Rhin. Mantiene una buena amistad con el joven Kurt Shendler (Meeker), trabajador, serio, servicial, amable, soñador y ambicioso, que regenta un negocio de venta y reparación de bicicletas y forma parte de la colonia alemana local. En la estación del tren conoce al joven Walter Saxel (Boles), de Hamilton, apuesto y elegante, que acude a visitar a su prometida, la hija de los Travers. Freda (Clyde) es la hermanastra de Ray, que confía más en ésta que en su madre sobreprotectora y absorbente.
El film desarrolla una narración contenida y sumamente austera, que se apoya en gran medida en la exploración serena y equilibrada de los sentimientos internos de los personajes. Se interesa por su mundo interior de afanes, deseos, frustraciones, alegrías, ideas y esperanzas. Evita las expresiones desmelenadas, arrebatadas y desmesuradas de dolor, desesperación, pasión y amor, para focalizar la atención en el análisis de los sentimientos humanos que se manifiestan a través de la mirada, los silencios, pequeños gestos y la expresión corporal espontánea y natural de los actores y actrices. Los diálogos son breves y las intervenciones casi lacónicas, pero claras y terminantes. Nadie dice una palabra más alta que la otra. La acción avanza con elegancia, equilibrio y una sobriedad sorprendente y muy gratificante.
Al servicio de la narración, el realizador hace uso con sentido de la oportunidad y de la fuerza expresiva de figuras como la elipsis, el sobreentendido y el fuera de campo, que complementa con sugerencias e indicaciones sutiles y bien templadas. El resultado es un trabajo sólido, exquisito, sensible y cautivador. Refuerza la potencia del film con una soberbia economía de medios que evita lo accidental y lo accesorio para explicar solo lo que es esencial y realmente significativo.
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La protagonista es Ray Schmidt (Dunne), hija de un tendero de origen alemán, establecido en Cincinatti, viudo y casado en segundas nupcias. Ray es de carácter independiente, liberal, vitalista, alegre e inteligente. No se deja dominar por la madastra, autoritaria e intrusiva. Tiene éxito con los hombres de su edad y mayores, pero se mantiene soltera a la espera de encontrar el amor de su vida. Le gusta acudir a los bailes que organiza la Cervecería Rhin. Mantiene una buena amistad con el joven Kurt Shendler (Meeker), trabajador, serio, servicial, amable, soñador y ambicioso, que regenta un negocio de venta y reparación de bicicletas y forma parte de la colonia alemana local. En la estación del tren conoce al joven Walter Saxel (Boles), de Hamilton, apuesto y elegante, que acude a visitar a su prometida, la hija de los Travers. Freda (Clyde) es la hermanastra de Ray, que confía más en ésta que en su madre sobreprotectora y absorbente.
El film desarrolla una narración contenida y sumamente austera, que se apoya en gran medida en la exploración serena y equilibrada de los sentimientos internos de los personajes. Se interesa por su mundo interior de afanes, deseos, frustraciones, alegrías, ideas y esperanzas. Evita las expresiones desmelenadas, arrebatadas y desmesuradas de dolor, desesperación, pasión y amor, para focalizar la atención en el análisis de los sentimientos humanos que se manifiestan a través de la mirada, los silencios, pequeños gestos y la expresión corporal espontánea y natural de los actores y actrices. Los diálogos son breves y las intervenciones casi lacónicas, pero claras y terminantes. Nadie dice una palabra más alta que la otra. La acción avanza con elegancia, equilibrio y una sobriedad sorprendente y muy gratificante.
Al servicio de la narración, el realizador hace uso con sentido de la oportunidad y de la fuerza expresiva de figuras como la elipsis, el sobreentendido y el fuera de campo, que complementa con sugerencias e indicaciones sutiles y bien templadas. El resultado es un trabajo sólido, exquisito, sensible y cautivador. Refuerza la potencia del film con una soberbia economía de medios que evita lo accidental y lo accesorio para explicar solo lo que es esencial y realmente significativo.
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SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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Aplica una mirada profunda al estudio de la condición humana, la fuerza del destino, los sentimientos de las personas y las dimensiones del drama interior que pesa sobre algunos más que sobre otros. Se interesa por las cadenas causales y sus efectos en el ámbito de la intimidad de la persona y en el de sus relaciones con los demás. El film no es un mero trabajo de descripción, porque se interesa por las causas, las consecuencias, las relaciones y las interrelaciones que definen las situaciones y determinan su dinámica y su profundidad. Se sirve de elementos expresivos que funcionan como símbolos, analogías o evocaciones, como es el caso del gorrión enjaulado que acompaña la soledad de Ray, las barras cruzadas sobre las que se superpone la imagen de la chica en la sala de fiestas (reproducida en uno de los carteles del film), las sombras que envuelven el aislamiento y la marginación de Ray en el trasatlántico, mientras la mayoría del pasaje trata de entablar nuevas amistades.
El film elogia el progreso, la ruptura de los viejos esquemas del pasado, la absurda cantinela de siempre sobre la falta de valores de los jóvenes, la laboriosidad y el valor del esfuerzo, el amor verdadero y las renuncias que reclama. Denuncia el culto a las apariencias, la hipocresía, el egoísmo, la debilidad de quienes se aprovechan de dobles juegos, el autoritarismo, la resistencia al progreso de las ideas y las costumbres, etc. Compone un retrato conmovedor del amor verdadero que entiende como entrega sin límites, sin esperar nada a cambio, apegado a la austeridad, sacrificado y capaz de convivir con la resignación, la espera, la soledad y la renuncia.
La banda sonora, dirigida por David Broeckman (“Frankenstein”, Whale, 1931) y James Dietrich, es breve y diegética. Se limita a los bailes vieneses y marchas de las orquestas de la Cervecería Rhin y del Eden Park. En ambos casos el grupo orquestal es mayoritariamente de viento con un solitario violín en la cervecería. De ese modo las melodías acentúan su carácter dramático y acotan el lirismo de las piezas originales. Las composiciones vienesas constituyen la ambientación pertinente para el entretenimiento de una colonia alemana melómana, festiva y bebedora de cerveza. El relato se presenta salpicado de puntos de ironía y humor.
La fotografía, de Karl Freund (“Metrópolis”, Lang, 1927), en B/N, ofrece un par de juegos de cámara que dejan constancia de su habilidad y grandes aptitudes. Es sumamente emotivo el travelling de alejamiento que cierra la escena del concierto en Eden Park y el juego de planos con los que se describe la soledad y se explican los sentimientos de humillación de Ray en el buque que la traslada a Europa. Compone elegantes encuadres desde la espalda de los protagonistas, contraluces vibrantes, primeros planos penetrantes y un par de besos apasionados en la boca de los enamorados que revelan que espectadores e intérpretes nos hallamos en un tiempo previo al ominoso código Hayes.
Aplica una mirada profunda al estudio de la condición humana, la fuerza del destino, los sentimientos de las personas y las dimensiones del drama interior que pesa sobre algunos más que sobre otros. Se interesa por las cadenas causales y sus efectos en el ámbito de la intimidad de la persona y en el de sus relaciones con los demás. El film no es un mero trabajo de descripción, porque se interesa por las causas, las consecuencias, las relaciones y las interrelaciones que definen las situaciones y determinan su dinámica y su profundidad. Se sirve de elementos expresivos que funcionan como símbolos, analogías o evocaciones, como es el caso del gorrión enjaulado que acompaña la soledad de Ray, las barras cruzadas sobre las que se superpone la imagen de la chica en la sala de fiestas (reproducida en uno de los carteles del film), las sombras que envuelven el aislamiento y la marginación de Ray en el trasatlántico, mientras la mayoría del pasaje trata de entablar nuevas amistades.
El film elogia el progreso, la ruptura de los viejos esquemas del pasado, la absurda cantinela de siempre sobre la falta de valores de los jóvenes, la laboriosidad y el valor del esfuerzo, el amor verdadero y las renuncias que reclama. Denuncia el culto a las apariencias, la hipocresía, el egoísmo, la debilidad de quienes se aprovechan de dobles juegos, el autoritarismo, la resistencia al progreso de las ideas y las costumbres, etc. Compone un retrato conmovedor del amor verdadero que entiende como entrega sin límites, sin esperar nada a cambio, apegado a la austeridad, sacrificado y capaz de convivir con la resignación, la espera, la soledad y la renuncia.
La banda sonora, dirigida por David Broeckman (“Frankenstein”, Whale, 1931) y James Dietrich, es breve y diegética. Se limita a los bailes vieneses y marchas de las orquestas de la Cervecería Rhin y del Eden Park. En ambos casos el grupo orquestal es mayoritariamente de viento con un solitario violín en la cervecería. De ese modo las melodías acentúan su carácter dramático y acotan el lirismo de las piezas originales. Las composiciones vienesas constituyen la ambientación pertinente para el entretenimiento de una colonia alemana melómana, festiva y bebedora de cerveza. El relato se presenta salpicado de puntos de ironía y humor.
La fotografía, de Karl Freund (“Metrópolis”, Lang, 1927), en B/N, ofrece un par de juegos de cámara que dejan constancia de su habilidad y grandes aptitudes. Es sumamente emotivo el travelling de alejamiento que cierra la escena del concierto en Eden Park y el juego de planos con los que se describe la soledad y se explican los sentimientos de humillación de Ray en el buque que la traslada a Europa. Compone elegantes encuadres desde la espalda de los protagonistas, contraluces vibrantes, primeros planos penetrantes y un par de besos apasionados en la boca de los enamorados que revelan que espectadores e intérpretes nos hallamos en un tiempo previo al ominoso código Hayes.
28 de abril de 2011
28 de abril de 2011
22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Film de cine negro y policíaco realizado por Joseph H. Lewis (1907-2000) (“El demonio de las armas”, 1950). Escriben el guión Sydney Boehman y Jack Rubin, con la colaboración de Melvin Wald en los diálogos, inspirándose en el artículo “Undercover Man: He Trapped Capone”, de Frank J. Wilson. Se rueda en escenarios naturales (playa de Malibú, campiña de California, paisajes urbanos, etc.) y en los platós de Columbia Studios (Hollywood, L.A., CA) con un presupuesto aproximado de 1 M USD. Producido por Robert Rossen para Columbia Pictures, se proyecta por primera vez en público el 20-IV-1949.
La acción dramática tiene lugar en Chicago (Illinois) con dos desplazamientos breves, uno a Tower City y otro a California, en los últimos años 40 del s. XX. La narración se desarrolla en un estilo documentalista y realista, que confiere al film una atractiva apariencia de verismo. Se basa en hechos reales convenientemente tamizados por el uso de la ficción, que evita referencias explícitas a personas. La violencia presente en el relato es tratada con contención y desde la distancia, sin perjuicio de mostrar en más de una ocasión los desgarros de dolor que produce en las personas del entorno familiar y de amistad de las víctimas. En ocasiones presenta referencias visuales simbólicas (cucurucho de palomitas), substitución de imágenes por explicaciones verbales y gestuales, refuerzo de los sentimientos de angustia mediante el manejo de las aglomeraciones humanas. En dos casos encuadra a las víctimas en posición íncuba, mostrando las suelas del calzado. Explica con claridad y contundencia la implacable crueldad con la que los mafiosos castigan a los que contravienen las reglas del silencio que impone el crimen organizado.
Los protagonistas del film son personas corrientes, de dimensiones y características humanas, que se fatigan, desmoralizan, sufren, son presa de temores, angustias y sentimientos contradictorios. Como es habitual en los trabajos de Rossen la mujer es más fuerte y resistente que el hombre, al que le da apoyo para superar los momentos de desánimo y fuerzas para seguir adelante. La descripción de la corrupción presente en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad (policía, jurados, judicatura, testigos, etc.) se presenta construida con acierto, riqueza de detalles y notable fuerza descriptiva. La atención que le dedica Rossen se inspira en su rechazo, la denuncia de su extensión, la glosa de la debilidad humana, la fuerza de la codicia de los seres humanos y la insuficiencia de los mecanismos públicos de defensa frente a ella.
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La acción dramática tiene lugar en Chicago (Illinois) con dos desplazamientos breves, uno a Tower City y otro a California, en los últimos años 40 del s. XX. La narración se desarrolla en un estilo documentalista y realista, que confiere al film una atractiva apariencia de verismo. Se basa en hechos reales convenientemente tamizados por el uso de la ficción, que evita referencias explícitas a personas. La violencia presente en el relato es tratada con contención y desde la distancia, sin perjuicio de mostrar en más de una ocasión los desgarros de dolor que produce en las personas del entorno familiar y de amistad de las víctimas. En ocasiones presenta referencias visuales simbólicas (cucurucho de palomitas), substitución de imágenes por explicaciones verbales y gestuales, refuerzo de los sentimientos de angustia mediante el manejo de las aglomeraciones humanas. En dos casos encuadra a las víctimas en posición íncuba, mostrando las suelas del calzado. Explica con claridad y contundencia la implacable crueldad con la que los mafiosos castigan a los que contravienen las reglas del silencio que impone el crimen organizado.
Los protagonistas del film son personas corrientes, de dimensiones y características humanas, que se fatigan, desmoralizan, sufren, son presa de temores, angustias y sentimientos contradictorios. Como es habitual en los trabajos de Rossen la mujer es más fuerte y resistente que el hombre, al que le da apoyo para superar los momentos de desánimo y fuerzas para seguir adelante. La descripción de la corrupción presente en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad (policía, jurados, judicatura, testigos, etc.) se presenta construida con acierto, riqueza de detalles y notable fuerza descriptiva. La atención que le dedica Rossen se inspira en su rechazo, la denuncia de su extensión, la glosa de la debilidad humana, la fuerza de la codicia de los seres humanos y la insuficiencia de los mecanismos públicos de defensa frente a ella.
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SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
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Junto a la denuncia de estos hechos, el film se recrea en el elogio de la valentía y coraje de aquellas personas que colaboran con la justicia aún asumiendo riesgos elevados. Hacia el final se muestran, con admiración y respeto, en un plano corrido cargado de referencias emocionales, las imágenes de una galería de ciudadanos valerosos. Un elemento adicional que sustenta la tensión que mantiene la cinta viene dado por los esfuerzos titánicos que han de desplegar los agentes de la ley para superar las cadenas de obstáculos de todo tipo, legales y no legales, que montan a su alrededor los gángsteres y sus bandas.
La narración incorpora elementos diversos no esenciales desde el punto de vista del argumento, que enriquecen el discurso y aligeran en cierto modo la tensión que se llega a acumular. Presenta un coche descapotable de último modelo, de elevadísimo coste, como símbolo de los caprichos que se conceden los corruptos. Muestra un modelo de máquina calculadora mecánica que funciona mediante una palanca manual, símbolo de la escasez de medios de la policía. Realza la extrañeza de un velatorio domiciliario mediante el rezo en latín de la Salve. Evita el nombre propio y el rostro del gran jefe (“Big Fellow”), con lo que contribuye a explicar la curiosidad que suscita su figura entre una parte del público. Ambienta el barrio italiano de la ciudad con un mercado de paradas callejeras de productos perecederos y la animación que levanta a su alrededor. En él no falta el frágil carrillo de los helados italianos artesanales.
Pese a la naturaleza indudable de la obra como cine negro clásico, no hace uso del flashback, no hay voz en “off” del narrador, no hay mujer fatal. Abundan, en cambio, la corrupción, las amenazas, las intimidaciones, las acciones criminales y, envolviéndolo todo, la feroz lucha entre el bien y el mal. No faltan las intenciones críticas de la sociedad y de sus instituciones, según el sello propio de Rossen y sus colaboradores. La interpretación de Glenn Ford es solvente y adecuada. Se ve con satisfacción el trabajo impecable de Nina Foch, una actriz que se prodiga poco en la pantalla, porque se dedicó sobre todo a la enseñanza de actores.
La banda sonora, de George Dunning (“Dos cabalgan juntos”, Ford, 1961), ofrece una partitura breve, que acompaña sólo los momentos culminantes con melodías de cuerdas y viento destinadas a explicar los hechos y suscitar sentimientos. La fotografía, de Burnett Guffey (“De aquí a la eternidad”, Zinnemann, 1953), se sirve de elementos propios del expresionismo del cine negro clásico, aunque evita excesos y exageraciones innecesarias.
Junto a la denuncia de estos hechos, el film se recrea en el elogio de la valentía y coraje de aquellas personas que colaboran con la justicia aún asumiendo riesgos elevados. Hacia el final se muestran, con admiración y respeto, en un plano corrido cargado de referencias emocionales, las imágenes de una galería de ciudadanos valerosos. Un elemento adicional que sustenta la tensión que mantiene la cinta viene dado por los esfuerzos titánicos que han de desplegar los agentes de la ley para superar las cadenas de obstáculos de todo tipo, legales y no legales, que montan a su alrededor los gángsteres y sus bandas.
La narración incorpora elementos diversos no esenciales desde el punto de vista del argumento, que enriquecen el discurso y aligeran en cierto modo la tensión que se llega a acumular. Presenta un coche descapotable de último modelo, de elevadísimo coste, como símbolo de los caprichos que se conceden los corruptos. Muestra un modelo de máquina calculadora mecánica que funciona mediante una palanca manual, símbolo de la escasez de medios de la policía. Realza la extrañeza de un velatorio domiciliario mediante el rezo en latín de la Salve. Evita el nombre propio y el rostro del gran jefe (“Big Fellow”), con lo que contribuye a explicar la curiosidad que suscita su figura entre una parte del público. Ambienta el barrio italiano de la ciudad con un mercado de paradas callejeras de productos perecederos y la animación que levanta a su alrededor. En él no falta el frágil carrillo de los helados italianos artesanales.
Pese a la naturaleza indudable de la obra como cine negro clásico, no hace uso del flashback, no hay voz en “off” del narrador, no hay mujer fatal. Abundan, en cambio, la corrupción, las amenazas, las intimidaciones, las acciones criminales y, envolviéndolo todo, la feroz lucha entre el bien y el mal. No faltan las intenciones críticas de la sociedad y de sus instituciones, según el sello propio de Rossen y sus colaboradores. La interpretación de Glenn Ford es solvente y adecuada. Se ve con satisfacción el trabajo impecable de Nina Foch, una actriz que se prodiga poco en la pantalla, porque se dedicó sobre todo a la enseñanza de actores.
La banda sonora, de George Dunning (“Dos cabalgan juntos”, Ford, 1961), ofrece una partitura breve, que acompaña sólo los momentos culminantes con melodías de cuerdas y viento destinadas a explicar los hechos y suscitar sentimientos. La fotografía, de Burnett Guffey (“De aquí a la eternidad”, Zinnemann, 1953), se sirve de elementos propios del expresionismo del cine negro clásico, aunque evita excesos y exageraciones innecesarias.
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