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5
12 de marzo de 2007
12 de marzo de 2007
12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde luego Louis Malle hacía cada cosa a veces… pensé que con la delirante “Viva María” (western con la Bardot y la Moreau) había tocado fondo, pero “Zazie en el metro” no se queda atrás.
Por un lado me ha parecido malísima, pero por otro lado me he reído con ganas en algunas ocasiones con su humor picantón y surreal, y con sus alocadas persecuciones a cámara rápida, deudoras del cine mudo.
También me ha parecido interesante porque he creído ver en la repelente Zazie el precedente de la no menos repelente Amelie (que me perdonen sus admiradores, pero no puedo con ella)
Y una cosa me ha parecido imperdonable: puestos a hacer una comedia loca y desmadrada, hay que ser consecuentes. No se puede decir que el tío responsable de la niña (Philippe Noiret) se traviste de bailaora española en un cabaret, y hurtarnos su actuación de forma tan cobarde y tramposa, porque a esas alturas de la película era lo único que me mantenía despierto. Soy consciente de que la peli es del 59 y que quizá no se podía llegar tan lejos, pero entonces no plantees el tema si vas a privar al espectador del impagable espectáculo de ver a Noiret en plan folclórica.
Por un lado me ha parecido malísima, pero por otro lado me he reído con ganas en algunas ocasiones con su humor picantón y surreal, y con sus alocadas persecuciones a cámara rápida, deudoras del cine mudo.
También me ha parecido interesante porque he creído ver en la repelente Zazie el precedente de la no menos repelente Amelie (que me perdonen sus admiradores, pero no puedo con ella)
Y una cosa me ha parecido imperdonable: puestos a hacer una comedia loca y desmadrada, hay que ser consecuentes. No se puede decir que el tío responsable de la niña (Philippe Noiret) se traviste de bailaora española en un cabaret, y hurtarnos su actuación de forma tan cobarde y tramposa, porque a esas alturas de la película era lo único que me mantenía despierto. Soy consciente de que la peli es del 59 y que quizá no se podía llegar tan lejos, pero entonces no plantees el tema si vas a privar al espectador del impagable espectáculo de ver a Noiret en plan folclórica.
Eso sí, en apuntes pederásticos no se corta mucho (apuntes que también pudimos vislumbrar en películas serias de Malle)
6
8 de marzo de 2009
8 de marzo de 2009
11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tenía ganas de ver cómo un director tan elemental como Zack Snyder (“Amanecer de los muertos”, “300”) resolvía la papeleta de llevar al cine un cómic tan complejo como “Watchmen”: 12 ejemplares (luego refundidos en “novela gráfica”) con variados personajes y tramas, diversas localizaciones, montones de digresiones y distintas épocas.
También es verdad que, pese a la dificultad de la adaptación, el cómic era lo suficientemente bueno como para hacer una película como mínimo decente.
Dicho de otro modo: es más fácil adaptar "Los 4 fantásticos", pero es más complicado sacar petróleo fílmico de ella.
El resultado me parece discreto. Comparando con las otras adaptaciones de Alan Moore, diría que está por encima de la caricaturesca “La liga de los hombres extraordinarios”, y por debajo de la ambigua “V de Vendetta”.
Y ya que estamos, me ha gustado algo más que la hinchada y embutida “El caballero oscuro”.
También es verdad que, pese a la dificultad de la adaptación, el cómic era lo suficientemente bueno como para hacer una película como mínimo decente.
Dicho de otro modo: es más fácil adaptar "Los 4 fantásticos", pero es más complicado sacar petróleo fílmico de ella.
El resultado me parece discreto. Comparando con las otras adaptaciones de Alan Moore, diría que está por encima de la caricaturesca “La liga de los hombres extraordinarios”, y por debajo de la ambigua “V de Vendetta”.
Y ya que estamos, me ha gustado algo más que la hinchada y embutida “El caballero oscuro”.

Quizá su mayor defecto es que va de más a menos:
El prólogo es potente y los largos créditos son alucinantes (en ellos se resume la historia de los “Minutemen”, los precursores de los “Watchmen”, con una estética que mezcla la modernidad super-heroica con el aire antiguo del cine negro de los 40, mientras suena Bob Dylan y su "The Times They Are A-Changin").
Entre medias Snyder maneja con fluidez las distintas líneas narrativas, consiguiendo no aburrir a pesar de la larga duración, y haciéndolo con claridad, sin embarullar.
La parte final resulta precipitada y se intuye bastante guillotinada.
El “digitalismo” es más moderado que en “300” (dentro de lo que cabe parece que estamos en el mundo real).
Sin duda el crédito obtenido con su anterior película le ha servido a Snyder para que le permitiesen una mayor fidelidad en los puntos más controvertidos: hay sangre (ahí sí canta el ordenador), y sexo (nada del otro mundo, pero teniendo en cuenta que los super-héroes nunca fornican, pues es de reseñar), e incluso se atreven a sacar la pilila del Dr. Manhattan (más grande que en el cómic).
El prólogo es potente y los largos créditos son alucinantes (en ellos se resume la historia de los “Minutemen”, los precursores de los “Watchmen”, con una estética que mezcla la modernidad super-heroica con el aire antiguo del cine negro de los 40, mientras suena Bob Dylan y su "The Times They Are A-Changin").
Entre medias Snyder maneja con fluidez las distintas líneas narrativas, consiguiendo no aburrir a pesar de la larga duración, y haciéndolo con claridad, sin embarullar.
La parte final resulta precipitada y se intuye bastante guillotinada.
El “digitalismo” es más moderado que en “300” (dentro de lo que cabe parece que estamos en el mundo real).
Sin duda el crédito obtenido con su anterior película le ha servido a Snyder para que le permitiesen una mayor fidelidad en los puntos más controvertidos: hay sangre (ahí sí canta el ordenador), y sexo (nada del otro mundo, pero teniendo en cuenta que los super-héroes nunca fornican, pues es de reseñar), e incluso se atreven a sacar la pilila del Dr. Manhattan (más grande que en el cómic).

Zack Snyder
Asimismo se respeta la ambientación en los 80 (unos 80 muy alternativos, claro está).
Tampoco se rehúye la decadencia moral de los supuestos héroes.
Los actores están bien en general, salvo por dos errores de cásting garrafales: Matthew Goode como Ozymandias, y Malin Akerman como Espectro de Seda II (lucen demasiado “niñatos”).
En el polo opuesto destacan Jeffrey Dean Morgan como el violento Comediante, Carla Gugino como la “divine” Espectro de Seda, y Jackie Earle Haley (el pederasta de “Juegos secretos”) como el desequilibrado Rorschach, que le da un punto “Taxi driver” a esta apocalíptica historia.
Interesante personaje el del Dr. Manhattan (Billy Crudup), auténtica metáfora del desencanto.
Tampoco se rehúye la decadencia moral de los supuestos héroes.
Los actores están bien en general, salvo por dos errores de cásting garrafales: Matthew Goode como Ozymandias, y Malin Akerman como Espectro de Seda II (lucen demasiado “niñatos”).
En el polo opuesto destacan Jeffrey Dean Morgan como el violento Comediante, Carla Gugino como la “divine” Espectro de Seda, y Jackie Earle Haley (el pederasta de “Juegos secretos”) como el desequilibrado Rorschach, que le da un punto “Taxi driver” a esta apocalíptica historia.
Interesante personaje el del Dr. Manhattan (Billy Crudup), auténtica metáfora del desencanto.
21 de diciembre de 2006
21 de diciembre de 2006
11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dentro de sus convenciones de comedia romántico-costumbrista (que imponen la suavización de una realidad seguramente más áspera) funciona perfectamente sin que nada desentone, aunque Nur Al Levi no acabe de enamorar (me ha sorprendido, eso sí, lo bien que canta)
La ignorancia del protagonista acerca del Islam es un poco la de todos (creo que en general sabemos muy poco); y es mérito de la película conseguir hacernos “próximo” ese desconocido Oriente, y además de forma amena, entrañable y divertida.
Javier Cifrián está perfecto, y me gustaría que se llevase el Goya revelación, pero creo que lo va a tener difícil ante Alberto Amarilla (suele premiarse más el drama que la comedia) y Walter Vidarte (suele premiarse más la veteranía que la juventud)
Sobre Fernando Colomo, ninguna de sus películas figura entre mis favoritas, pero casi todas desprenden un encanto que hace que su visionado merezca la pena (de las que he visto me quedo con “Los años bárbaros” y “Al sur de Granada”, películas en las que el choque de culturas también estaba muy presente)
La ignorancia del protagonista acerca del Islam es un poco la de todos (creo que en general sabemos muy poco); y es mérito de la película conseguir hacernos “próximo” ese desconocido Oriente, y además de forma amena, entrañable y divertida.
Javier Cifrián está perfecto, y me gustaría que se llevase el Goya revelación, pero creo que lo va a tener difícil ante Alberto Amarilla (suele premiarse más el drama que la comedia) y Walter Vidarte (suele premiarse más la veteranía que la juventud)
Sobre Fernando Colomo, ninguna de sus películas figura entre mis favoritas, pero casi todas desprenden un encanto que hace que su visionado merezca la pena (de las que he visto me quedo con “Los años bárbaros” y “Al sur de Granada”, películas en las que el choque de culturas también estaba muy presente)
16 de septiembre de 2006
16 de septiembre de 2006
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vaya por delante que a mí “La vida es bella” me gustó, en parte porque me pilló más joven, y en parte porque estaba mejor (era más ocurrente, más emotiva, y menos exageradamente pastelosa)
Al igual que esa famosa película, “El tigre y la nieve” tiene dos partes claramente diferenciadas, y una vez más la segunda es mejor que la primera, que resulta deshilvanada y confusa.
Benigni-actor vuelve a pecar de exceso verbal y gestual, y corrobora su absoluta incapacidad para transmitir el menor dramatismo.
Así pues, resulta cargante en la vertiente cómica de su personaje, y nulo en su vertiente dramática.
Nicoleta Braschi es su antítesis interpretativa: desde luego no peca por exceso... sino por defecto. Buena parte de la película su personaje está en coma. Pues bien, resulta más expresiva en ese estado que cuando habla y se mueve, con eso lo digo todo. Qué actriz tan mala, por Dios… mucho tiene que agradecerle a esa buena música que a veces la arropa, porque es la que salva algunas de sus escenas.
Al igual que esa famosa película, “El tigre y la nieve” tiene dos partes claramente diferenciadas, y una vez más la segunda es mejor que la primera, que resulta deshilvanada y confusa.
Benigni-actor vuelve a pecar de exceso verbal y gestual, y corrobora su absoluta incapacidad para transmitir el menor dramatismo.
Así pues, resulta cargante en la vertiente cómica de su personaje, y nulo en su vertiente dramática.
Nicoleta Braschi es su antítesis interpretativa: desde luego no peca por exceso... sino por defecto. Buena parte de la película su personaje está en coma. Pues bien, resulta más expresiva en ese estado que cuando habla y se mueve, con eso lo digo todo. Qué actriz tan mala, por Dios… mucho tiene que agradecerle a esa buena música que a veces la arropa, porque es la que salva algunas de sus escenas.
También está por ahí el cara-palo de Jean Reno, que aparece y desaparece a conveniencia del inhábil y azucarado guionista.
6 de septiembre de 2006
6 de septiembre de 2006
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
La pequeña Victoire Thivisol ganó la Copa Volpi en Venecia por su… no sé si llamarlo interpretación, porque es evidente que una niña tan pequeña no interpreta, sino que vive su papel.
La verdad es que es difícil no conmoverse al ver a la niña llorando de verdad y llamando a su madre.
Y si encima esa madre muerta se nos muestra con los rasgos de Marie Trintignant, que todos sabemos cómo acabó en la vida real… pues la emoción es doble.
Sin embargo, viéndola con frialdad y distanciamiento, a la película le falta un poco de veracidad para resultar redonda: en varias ocasiones me distanció de la película la típica sensación de “eso no lo diría un niño de esa edad”.
En cualquier caso me pareció interesante, porque no es un argumento habitual contar la pérdida desde el punto de vista de un niño tan pequeño, quizá por la dificultad que entraña abordar la psicología infantil, o por el riesgo de hacer daño al niño-actor...
La verdad es que es difícil no conmoverse al ver a la niña llorando de verdad y llamando a su madre.
Y si encima esa madre muerta se nos muestra con los rasgos de Marie Trintignant, que todos sabemos cómo acabó en la vida real… pues la emoción es doble.
Sin embargo, viéndola con frialdad y distanciamiento, a la película le falta un poco de veracidad para resultar redonda: en varias ocasiones me distanció de la película la típica sensación de “eso no lo diría un niño de esa edad”.
En cualquier caso me pareció interesante, porque no es un argumento habitual contar la pérdida desde el punto de vista de un niño tan pequeño, quizá por la dificultad que entraña abordar la psicología infantil, o por el riesgo de hacer daño al niño-actor...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Que al final se le conceda a la niña su ardiente deseo de volver a ver a su madre… no deja de ser un truco de guión un tanto cobardón (sin el cual la película habría resultado más dolorosa, pero también más honesta)
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