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Críticas de: Macarrones
Macarrones |
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(Burgos, España)
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| 173 | Críticas |
| 2 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,1
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El hombre de los lentes de oro (1984)
Giuliano Montaldo
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Diciembre de 2006 |
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Giuliano Montaldo, sin adaptar literalmente el libro de Bassani, es bastante fiel a su espíritu y casi siempre a la letra, pero carece de la fuerza, la sutileza y la elegancia del original literario, así que aquí debemos repetir el tópico: El libro es muuuucho mejor. Pero mucho. Yo no sé si Montaldo gasta las gafas de Rompetechos (quizá sea un poco exagerado), pero desde luego dirigió esta película con los cristales empañados.
En resumen: es una película sosa basada en una novela extraordinaria
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Aparte de las vicisitudes del argumento, Montaldo y sus guionistas quieren encarnar lo que en el libro es un clima moral, un telón social e histórico y un paralelismo tácito entre dos prejuicios (la homofobia y el antisemitismo), quieren encarnar todo eso, digo, en personajes y por eso desarrollan una historia de amor entre David (Rupert Everett) y Nora (Valeria Golino) que es paralela a la amistad de Fadigati (Philippe Noiret) con el citado David. Para caracterizar este personaje desarrollan en buena medida al del narrador de la novela (y es curioso constatar cómo, conviertiéndole en coprotagonista, lo empobrecen y simplifican), mientras que el de Nora (una muchacha judía que intuye cuál va a ser la evolución política de su país y se pliega a las circunstancias, por lo que sacrifica su amor por David -prefiere relacionarse con los jerarcas fascistas- y su religión -se bautiza- para adaptarse a los tiempos y sobrevivir) es por entero una aportación de los guionistas. Precisamente Nora y todo cuanto le rodea (el padre agonizante que amaba el cuadro expuesto en una galería, su relación con David, sus apariciones y desapariciones en la narración, su evolución psicológica) es lo más débil de esta película y la actuación de Valeria Golino no lo salva del envaramiento y la inconsistencia (todo lo contrario que lo que consigue Stefania Sandrelli con su personaje de la señora Lavezzoli, que trasciende el esquematismo de su papel gracias a su brillante interpretación). La película está también falta de agilidad, domina un tono cansino y algunas escenas no están bien resueltas (especialmente, a mi modo de ver, las dos en las que los estudiantes boloñeses protestan en masa por la presencia de judíos en la universidad, sobre todo en la que Eraldo sale en defensa de David, que se convierte en una anécdota irrelevante, en buena parte por estar contado todo con una extraña mezcla de rigidez y prisa). A veces resulta molesto el uso que se hace de la música de Morricone, demasiado presente, un subrayado innecesario de las palabras y emociones de los actores. Los valores de la película están en la propia elección del asunto que trata, por intentar acercarse a la forma de narrar contenida y triste propia del estilo de Bassani, por imitar su tono moral y humano y por las ajustadas interpretaciones de sus intérpretes, en especial la de Philippe Noiret, que encarna a la perfección el personaje del doctor Fadigati.
Macarrones 
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Sunshine (2007)
Danny Boyle
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| 23 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
9 de Mayo de 2007 |
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Otra de sustitos en el espacio.
Mézclese "Alien" + "El abismo negro" (apártense los robots) + "2001" (expurgado de monos y valses, resérvense para otra receta) + "Solaris" + "La momia", salpiméntese abundantemente el guión con "La he cagado", "la has cagado", "la hemos cagado" (es la frase más repetida, con la "d" bien marcada en el doblaje -esta no la vi en V.O., me dejé las gafas de pasta en casa, quizá en la cinta original digan: "hemos tenido un percance" en vez del sonoro cagar, no sé), agítese todo y sírvase muy muy muy caliente.
A mí me ha gustado poco y, en contra de lo que leo por ahí, me fue disgustando menos según se iba desinflando de sus pretensiones (no digo que la película mejore, que no, pero a mí se me fue haciendo menos aburrida, o quizá es que me fui acostumbrando a las actuaciones falsas y a las cosas raras que hacen los personajes y a su amor por el solarium). Lo cierto es que cuando empezaron los sustos me empecé a despejar. La cosa va de que la pequeña Miss Sunshine (a partir de ahora, Miss Sunshine Torrada) se hace astronauta y reconvierte la vieja furgoneta de sus padres en una nave espacial que funciona igual de mal (ya se sabe cómo son estas películas del futuro, mucha tecnología punta, mucho ordenador y mucha vaina, pero luego los cables dan unos chispazos tremendos, todo traquetea, se funden los plomos y hale, a sacar la linterna y la llave inglesa y a dar golpes a los cacharros a ver si funcionan otra vez). Aquí, además, tienen el ordenador con voz de teleoperadora (igual de amable y de ineficaz) y el disco duro lo guardan en una alcantarilla.
La nave es un desastre, en fin, y los astronautas parecen unos repetidores de la ESO que han sido reclutados para la misión en la puerta de una discoteca y los mandan resacosos al espacio, con un mal rollo entre ellos increíble. Van a bombardear al sol así un poco a lo loco, pero a mitad de camino, en el área de descanso de Mercurio o por ahí...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ...se encuentran con una nave anterior cuyo capitán es una especie de telepredicador pasado de rosca que quiere organizar un Miércoles de Ceniza mundial. Todo está contado de la forma más efectista y embarullada posible, pero en resumen es una película que empieza con pretensiones y acaba siendo sencillamente una peli con bicho y de ¡sálvese quien pueda! y ¡salvemos a la humanidad!, que para eso haber contratado a Bruce Willis, digo yo. Todo lo que sale en esta atorrante Sunshine lo hemos visto mil veces (y mejor) en otras películas, incluido el plano final pretendidamente sorpresivo.
Yo ya empiezo a dudar de que Trainspotting sea tan buena como la recuerdo, todo lo que he visto después del Boyle este me parece un perfecto ejemplo de mal cine (esto va también por Nolan y Memento).
Macarrones 
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Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997)
Clint Eastwood
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| 15 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
28 de Enero de 2007 |
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"Medianoche en bla bla bla" tiene cierto aire de película de época, como si estuviera dirigida por un William Wyler desganado (ya nos gustaría) y no se ambientara en los años 80 del siglo XX sino en los 50, con sus smokings, fiestas mundanas con muchos corrillos de conversaciones, casas victorianas de la alta sociedad americana, chachas negras, sexualidades ocultas o reprimidas, etcétera. La película es moderadamente entretenida (o, según se mire, medianamente aburrida) y quizá habría merecido por mi parte alguna estrella más si no estuviera tan mal contada e interpretada (los feligreses de Eastwood ya pueden pulsar el botón del "No" en la utilidad de la crítica, para qué seguir leyendo). Kevin Spacey pone la cara que gasta siempre en todas sus películas, medio de sorna, medio de alelamiento, pero más o menos cumple con su personaje y se le tolera. John Cusack se pasea por toda la película con cara de pasmo y la boca entreabierta, como si el muchacho no se hubiera leído el guión y todo le sorprendiera. Es tan falsa y monocorde su interpretación que supera a Ben Affleck en mi ranking particular de actores monolíticos, con menos recursos faciales que la esfinge de Giza. Hasta Jude Law está de pena en su papelito de chapero macarra (el bello Jude, sin embargo, gesticula mucho, se ve que estudió en otra academia de interpretación).
A mí la "Medianoche" esta me ha parecido falsa, mal hilada, mediocremente interpretada y dirigida sin poesía, ni inspiración, ni garra, sólo con oficio (algo es algo). La película oscila entre lo ridículo (la mendiga hechicera, esas escenitas en el cementerio, los escrúpulos de Cusack ante cualquier cosa que le dicen) y lo sosaina (todo lo demás). Al único actor que se le ve suelto es al abogado defensor, pero para ver pelis de juicios mejor elegir cualquier otra (por cierto, qué rapidez la de la justicia norteamericana, que a los cuatro o cinco días del asesinato ya lo ha juzgado: esto no se lo cree ni la mamá de Eastwood).
Macarrones 
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Marie-Antoinette (María Antonieta) (2006)
Sofia Coppola
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| 14 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Enero de 2007 |
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Para qué andarnos con rodeos: esta película es estupenda y está a la altura de "Ludwig" o "Barry Lyndon" (o casi), por citar dos cintas con pelucones, bailoteos cortesanos y mucha reverencia cada vez que uno cruza una puerta. La Coppola será una pija, una niña de papá, una enchufada y todo lo que se quiera, pero tiene talento a raudales y aquí nos lo restriega a todos los que no tenemos su cuenta corriente, ni un papá con barbas y pipa, ni un oso de peluche en la cama, ni un apartamento en Nueva York, ni tampoco, desde luego, su citado y enorme talento (sólo nos queda el odio de clase contra los pijos: de todos los personajes de su película sólo me puedo identificar con los gañanes que asaltan el palacio con horcas y hoces; bueno, identificarme, identificarme, lo hago con Jamie Dornan, para qué conformarse con menos). Lo que quiero decir es que uno está de parte de los revolucionarios (demasiado tardan en ponerse a cortar cabezas, la verdad), pero no deja de querer a María Antonieta.
La directora muestra una capacidad maravillosa de reflejar al tiempo lo pequeño (esto es, los sentimientos íntimos de las personas) con lo grande (los fastos cortesanos). Los actores son extraordinarios y Kirsten Dunst más que ninguno: es capaz de desarmar cualquier prejuicio que uno tenga sobre la historia o su personaje con una sonrisa y llena de sentimiento y contenido cualquier escena en la que aparezca (y prácticamente está en todas). Como siga así la niña Coppola se va a merendar con patatas al padre, con sus padrinos, sus apocalipsis y demás hierbas. La Coppy Baby consigue insuflar vida a una historia que, sobre el guión, podría parecer el colmo de lo envarado y lo acartonado. La Sofí, con mano de hierro y guantes (y zapatitos y sombrerito) de seda nos conduce por la corte francesa y sus monótonos rituales y, sobre todo, por el alma de una princesa frívola y encantadora (la enseñanza de esta película es que está muy feo criticar, que también los pijos tienen su corazoncito y derecho a ser felices).
Sobre la música: bueno, vamos a ver, ¿a qué viene criticar el anacronismo de esta banda sonora cuando todas lo son? ¿O es que alguien oye orquestas sinfónicas cuando da un beso en un portal (salvo que se morree con Barenboim en el Festspielhaus de Bayreuth)? ¿Cuántas melodías pseudowagnerianochaikovskianas aparecen en películas medievaloides o actualoides? Pues esto es lo mismo, pero con grupo modernitos (los que les gustan a los pijos, supongo).
En fin, que la película es fantástica, mal que nos pese.
Macarrones 
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Orgullo y prejuicio (2005)
Joe Wright
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| 13 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
30 de Diciembre de 2006 |
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Esta la vi en el tren entre Burgos y Madrid (no todo van a ser bodrios en la RENFE). Y lo que es todavía más extraordinario: el tren llegó a su hora.
Cuando leí el título me puse contento porque había oído que era una buena película, pero enseguida me empecé a remover en el asiento porque empezaron a sucederse las escenitas que a mí, espectador con su orgullo y lleno de prejuicios, me atacan los nervios: ¿por qué en todas las películas de época hay dos hermanas adolescentes muy risueñas y juguetonas que van corriendo por los pasillos con risitas infantiles, moviendo mucho sus faldas almidonadas llenas de lazos? Todo empieza con un corro de mujeres alborotadas por la presencia de un macho nuevo en la aburrida campiña inglesa en la que viven y pronto hay también la consabida escena de baile con saltos y palmas y conversaciones entre los protonovios mientras siguen bailando y dan giros de acá para allá y se van enganchando del bracete. Cuando apareció el desfile de soldaditos que marchan al son de los pífanos estuve a punto de bajarme del tren: ¡Socorro! ¡Esta película ya la he visto mil veces! ¡Estoy harto de salones de señoras que toman el té y hacen una reverencia cada vez que entran y salen! Todo me parecía un poco falso y, a ratos, bastante estomagante.
Pese a todo lo dicho, la película tiene dignidad y encanto y si uno está un poco blandito hasta se emocionará al final (eso me pasó a mí, lo digo sin orgullo -y con prejuicio-).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: "Orgullo y prejuicio" les gustará mucho a los aficionados a las historias de época que se fijan en los peinados, los trajes, los coches de caballos y los palacios suntuosos. La historia va del triunfo del Amooor (con mayúscula y "o" arrastrada, como si escribiera Antonio Gala) y está contada a la manera de un culebrón: los personajes son de una pieza, las convenciones sociales se oponen a su felicidad, se suceden los malentendidos, no hay alegría que no esté anulada inmediatamente con una pena, pero al final llega el Amooor y todo lo arregla, todos contentos y los pasajeros en Chamartín, con los ojos llorosos.
Macarrones 
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