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Críticas de: Vivoleyendo
Vivoleyendo |
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(Huelva, España)
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| 1148 | Películas valoradas |
| 584 | Críticas |
| 4 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,8
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No se lo digas a nadie (1998)
Francisco J. Lombardi
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| 10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Octubre de 2007 |
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El drama de Joaquín es el drama de tantos muchachos que viven la tortura de salirse de los cánones establecidos.
Cuántos muchachos han crecido en un ambiente social cerrado, anquilosado y hasta cruel en el que impera esa doble moral repugnante, que consiste en que todos los hombres tienen que ser machos cabríos y las mujeres "decentes" tienen que ser fieles, mojigatas, devotas de sus hombres. Y, por supuesto, como está muy mal visto que las mujeres "decentes" muestren a los hombres sus pasiones lujuriosas y tengan con ellos una vida sexual plena y libre, para ello están las "mujeres de la vida", las destinadas simplemente a dar placer a los machos.
Por añadidura, los machos tienen que ser viriles hasta la médula, está terminantemente prohibido que un hombre se sienta atraído por alguien de su mismo sexo, tienen que ser duros, no manifestar sus sentimientos, demostrar su hombría a golpes, fumar, beber, ir con mujeres de la mala vida antes de sentar la cabeza y casarse con una mujer decente, ir de cacería y matar animales inocentes por puro placer. Y, por supuesto, irse de correrías mientras la mujercita se queda en casa rezando el rosario.
En ese ambiente se ha criado Joaquín, el cual sabe que no pertenece a ese mundo. Detesta todo lo que su padre trata de inculcarle y observa con pena cómo su madre se desperdicia en su vida vacía de muñeca de porcelana. Ella es la única que comprende las debilidades de su hijo, aunque su sometimiento a las reglas establecidas le impiden hacer más que tratar de salvaguardar la sensibilidad de Joaquín contra la rudeza de su padre.
El chico, que desde pequeño descubre su homosexualidad latente, comienza a sufrir su personal calvario.
Es el viaje por la vida de un muchacho perdido, que padece el terrible dolor de no poder engañarse a sí mismo, de no poder atenerse a las reglas.
Que ve cómo todos a su alrededor se engañan a sí mismos con tanta facilidad, cómo llevan casi impunemente sus dobles vidas, en vivir al día pensando que en un mañana no muy lejano sentarán la cabeza, se casarán, obtendrán un buen trabajo...
¿Y Joaquín? ¿Puede él contemplarse a sí mismo sin desprecio? ¿Puede él sentirse libre, puede vivir sin engaños, sin hacerse daño a sí mismo y sin hacérselo a las personas que lo aman? ¿Puede encontrar un amor auténtico, aquél que le llegue hasta lo más hondo y que además le corresponda? ¿Por qué todo tiene que ser tan difícil? ¿Por qué la única manera de buscar el olvido es tratando de olvidarse a sí mismo, tratar de borrar el dolor poniéndose ciego de coca, de alcohol, de marihuana?
Sigo en el spoiler.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Su vida es un tumbo tras otro, no encuentra el horizonte... Y ahí está Alejandra, la única persona dispuesta a amarle por encima de todo, la única que le ofrece su amor sin poner trabas, incluso intuyendo que él no puede enamorarse verdaderamente de ella... ¿Acaso es ella su destino? ¿Acaso él está condenado a ser como una hoja al viento, a tener en Alejandra su puerto y su refugio, ella que siempre le recibirá con los brazos abiertos, aunque él necesite volar de vez en cuando? Qué complicado, qué duro es todo... Cuando todos se han vendido, todos se han dejado envolver por la ceguera, y Alejandra es la única tabla a la que puede aferrarse...
Y comprender que Joaquín quizás nunca pueda perdonarse a sí mismo...
¿Qué alternativa le queda? ¿Qué podría hacer? ¿Dónde existe un mundo en el que él pudiera ser feliz, realizarse, conseguir sus sueños de amor verdadero?
"En este país puedes ser coquero, ladrón, mujeriego o lo que te dé la gana, pero no te puedes dar el lujo de ser maricón". Ahí está la condena de Joaquín. La cruz que la sociedad ha cargado sobre sus frágiles espaldas.
¿Puede alguien evitar sentir ese amor, ese impulso tan fuerte que empuja hacia otro ser? Y qué enorme sufrimiento cuando se comprueba que la comunidad limita, vitupera y prohíbe esos impulsos naturales de amor inevitable, cuando eso es algo que no se puede controlar. ¿Es que acaso a todos esos que se creen tan moralistas y rectos les gusta que llegue alguien y les diga de quién deben enamorarse y de quién no? ¿Qué derecho tienen a erigirse en jueces de los demás? ¿Acaso no son tan humanos como los otros? ¿Con qué atribuciones ejercen esa forma de esclavitud sobre seres de su misma condición humana?
Existen muchos tipos de esclavitud, y tal vez las peores sean aquéllas que la sociedad ejerce hipócritamente y clandestinamente sobre sus individuos.
Dedicado a Ad., por haberme descubierto esta película.
Vivoleyendo 
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No amarás (1988)
Krzysztof Kieslowski
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
31 de Mayo de 2008 |
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El realizador polaco Kieslowski se dio a conocer en Europa con creaciones como ésta y "No matarás", ambas del mismo año. Y, poco tiempo después, se consagraría con su trilogía de los colores de la bandera francesa: "Azul", "Blanco" y "Rojo".
En todo cuanto llevo visto de su filmografía, los exponentes comunes son la soledad, el desencanto y las frustraciones personales. Todos sus personajes vagan en universos a la deriva, marcados por un aislamiento y un dolor vital de los que no saben cómo huir (o de los que no pueden huir).
Con la calma de una filmación que apela a la paciencia y a la quietud, Kieslowski se cuela suavemente en la habitación de un muchacho de vida gris, poblada de silencios y de anhelos imposibles.
Tomek tiene diecinueve años, no tiene familia y está acogido en la casa de la madre de un amigo, trabaja en una oficina de correos y todos los días, cuando vuelve a casa, se dedica a su única distracción: espiar a través de un teleobjetivo a una atractiva vecina, Magda, que es mayor que él.
Solitario, tímido, callado y reservado hasta el extremo, Tomek despierta a una pasión prohibida mientras observa los vaivenes de su casquivana vecina, una pintora algo bohemia y apasionada que casi todas las noches se acuesta con hombres con frecuencia distintos.
Tomek contempla, a través del objetivo, a su objeto de deseo que se erige en todo lo que él se muere por poseer. Es testigo de una vida de la que quisiera formar parte, experimentando la hiriente punzada de los celos y apartando la vista cada vez que ella se entrega a sus juegos sexuales con esos extraños.
La ama desde la distancia.
Cada vez más obsesionado, va cavilando estratagemas para poder acercarse a ella. La llama por teléfono, consigue que acuda a la oficina de correos bajo algún pretexto y acepta un empleo adicional de lechero para dejarle todas las mañanas una botella de leche en su puerta. Y también idea maneras de frustrar sus lances amorosos con sus amantes ocasionales.
Hasta que, finalmente, decide dar el gran paso y darse a conocer. ¿Cómo reaccionará Magda ante su atrevimiento y su obsesión por ella?
Penosa trama de amor desesperanzado y melancólico, que murmura en los silencios acerca de los temores más profundos de la existencia, acerca de las esperanzas que nacen para truncarse cuando apenas acaban de brotar.
Un drama romántico de factura modesta pero altamente emotiva que es ese grito desangelado y desesperado de todos los que sufren, o han sufrido, por pura soledad y amor imposible.
Vivoleyendo 
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Days of Being Wild (Días Salvajes) (1990)
Wong Kar-Wai
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
2 de Febrero de 2008 |
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El cine de Wong Kar Wai sabe a aislamiento y a tristeza.
Hong Kong con sus calles empapadas de lluvia incesante. Viviendas envueltas en las soledades de las sombras que las habitan. Personas perseguidas por fantasmas que las condenan a una búsqueda constante e inútil. El amor siempre fuera de alcance, perseguido y jamás hallado.
Un drama de Wong Kar Wai que habla de almas que palpitan en soledad. De momentos robados a la compañía ilusoria de otras almas de paso, tratando de engañar la falta de verdaderos sentimientos.
A estas almas infelices, el amor no les ha concedido ninguna oportunidad. Todas despreciadas, no correspondidas, buscando un calor que no llegará. Bien sea el calor ausente de una madre que nunca estuvo; o bien sea el calor de una pasión condenada antes de empezar...
Su corazón está muerto. O tal vez él está aguardando. Aguardando por algo que sabe perdido. Los días se deslizan en la indiferencia y él es incapaz de sentir nada más que desidia. Porque Ella lo abandonó. Porque él descubrió que Ella, la que más debía amarle en este mundo, se llevó su corazón, y cuando él se percató de que se lo había llevado, ya era tarde e inevitable. Ya estaba vacío para cualquier otro amor.
Sus días son como puñaladas invisibles que le hieren tanto a él como a las mujeres que tienen la desgracia de quererle.
Todos son extraños para todos. Casi nada se sabe de su paso por el mundo. Ambientes cerrados, aposentos pequeños y revueltos, luces tristonas, la atmósfera cálida y húmeda de Hong Kong que no es suficiente para encubrir el frío que envuelve a los personajes. Y siempre la lluvia, pieles y cabellos mojados en calles oscuras, una sensualidad que brota a borbotones en cada resquicio de penumbra para perderse en el despropósito. También Filipinas, con su vegetación desbordante, con sus palmeras que hablan de un clima fértil y exuberante que trata, sin lograrlo, de desmentir tanta melancolía.
La cadencia perezosa de unos boleros que impregnan el aire de voluptuosidad y de olvido. Él, tratando de olvidar, sin nada que esperar. Ellas, abocadas a amarle sin esperanzas, atravesadas por el desengaño. ¿Por qué a menudo se ama lo que no se puede poseer? ¿Por qué esa tendencia a aferrarse a lo que jamás habrá de pertenecernos? Y otro hombre, fascinado por el aura trágica del protagonista, por su desgraciado tránsito por la vida, envidiando tal vez su irresistible atractivo para las mujeres, que emana de ese aire fatal que desprende... Deseando, como un perro desvalido, recoger las sobras que el otro va dejando, los fragmentos de corazones partidos que van tapizando el suelo tras su paso.
Todos persiguen quimeras que les esquivan.
La oportunidad ya hace mucho tiempo que se escurrió, y no regresará. Sólo queda caminar sobre el vacío. O volar, volar sin parar, sin posarse sobre el suelo, como el pájaro de la leyenda. Que sólo toca el suelo cuando muere.
Vivoleyendo 
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Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera (2003)
Ki-Duk Kim (AKA Kiduck Kim)
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
16 de Octubre de 2007 |
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El director coreano nos conduce por un espiritual, hermoso, sensorial y duro viaje simbólico por la vida. Un viaje fascinante que refleja el ciclo perpetuo de la naturaleza: desde el orto al ocaso, desde el despertar de un nuevo ser vivo hasta su decadencia, pasando por las diversas etapas que definen la existencia: la inquieta e irreflexiva juventud, la expiación de los errores, la resignación, la experiencia y la sabiduría, la necesidad de transmitir nuestro legado a la siguiente generación, la preparación para la muerte...
PRIMAVERA
La naturaleza despierta de su letargo invernal. Una explosión de vibrante energía recorre el bosque, cubriéndolo de brotes de intenso verdor. Las especies se reproducen, sienten la llamada de la perpetuación y crean nuevas réplicas de sí mismas. Los nuevos retoños comienzan a crecer y a dar sus primeros pasos por el camino de la existencia, un camino que es al mismo tiempo incierto e inmutable, cambiante y reiterativo.
El nuevo ser empieza su aprendizaje, que le prepara para sus andanzas por el mundo. Juega, ríe despreocupadamente, comete travesuras que le van enseñando el valor de la culpa y del respeto hacia la vida y los sentimientos ajenos. Es un potrillo jugando a descubrir las maravillas que le rodean, aventurándose, equivocándose, empapándose de vivencias y recuerdos que irán construyendo los cimientos de su personalidad.
Y, junto al pequeño cachorro, su tutor y maestro, que ha acumulado la suficiente sabiduría como para saber guiar suave y firmemente a su pupilo, mostrándole las grandes lecciones que el cachorro debe interiorizar para madurar.
VERANO
La naturaleza ha eclosionado en un estallido irreprimible y la savia corre a raudales por las venas en su plenitud.
El aprendiz se ha convertido en un joven impetuoso atormentado por sus pasiones, por las urgencias de su cuerpo joven y fogoso. Se abandona al deleite de los sentidos, a la fuerza irresistible del amor, a la inocencia de los primeros goces de la pasión.
Ciego y sordo, el joven ignora las advertencias y los consejos de la voz de la experiencia. El maestro sabe muy bien que no se puede detener con una mano un estruendoso y caudaloso torrente, y lo deja seguir su curso y cometer sus propios errores. Nadie aprende por cabeza ajena y todos tenemos derecho a meter la pata por nuestra propia iniciativa.
Sigo en el spoiler.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: OTOÑO
Época en la que comienza la madurez del follaje, en la que las hojas se desprenden de su fuente de vida para ir a morir sobre la tierra cansada. Todos los tonos del ocre, del amarillo y del rojo dominan el paisaje difundiendo su mensaje de digna decadencia.
Sobre el aprendiz se cierne la rabia por las decepciones padecidas, el arrepentimiento por sus errores, el sufrimiento por todas las puñaladas que la vida le ha asestado. Y se somete a un nuevo aprendizaje. El aprendizaje de la expiación de las culpas, de la resignación y la aceptación, mientras su maestro le ayuda con firmeza a atravesar por esta dura etapa.
INVIERNO
Todo el paisaje queda paralizado en una muerte de hielo, congelado en su blancura nívea que confiere una quietud casi sobrenatural.
El aprendiz se transforma a su vez en maestro. Habiendo interiorizado y canalizado los dolores sufridos, habiéndose conformado y reconciliado consigo mismo, se sumerge en su plenitud, en una madurez tocada por la contemplación, la reflexión y la compasión.
Y PRIMAVERA...
La naturaleza despierta de su letargo invernal. Una explosión de vibrante energía recorre el bosque, cubriéndolo de brotes de intenso verdor. Las especies se reproducen, sienten la llamada de la perpetuación y crean nuevas réplicas de sí mismas. Los nuevos retoños comienzan a crecer y a dar sus primeros pasos por el camino de la existencia, un camino que es al mismo tiempo incierto e inmutable, cambiante y reiterativo...
El nuevo ser empieza su aprendizaje, que le prepara para sus andanzas por el mundo. Juega, ríe despreocupadamente, comete travesuras que le van enseñando el valor de la culpa y del respeto hacia la vida y los sentimientos ajenos. Es un potrillo jugando a descubrir las maravillas que le rodean, aventurándose, equivocándose, empapándose de vivencias y recuerdos que irán construyendo los cimientos de su personalidad.
Y, junto al pequeño cachorro, su tutor y maestro, que ha acumulado la suficiente sabiduría como para saber guiar suave y firmemente a su pupilo, mostrándole las grandes lecciones que el cachorro debe interiorizar para madurar...
Vuelta a empezar.
Todo es un gran ciclo. Las estaciones. La vida y la muerte. El día y la noche. Los años.
Vivoleyendo 
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Los puentes de Madison (1995)
Clint Eastwood
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
21 de Junio de 2007 |
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Condado de Madison, Iowa, 1965. Una mujer se queda sola en su granja cuando su marido y sus dos hijos se marchan a pasar varios días en una feria de ganado. La mujer, de origen italiano y llamada Francesca, lleva una vida sosegada, entregada a su marido y a sus hijos sin más perspectivas ni pretensiones; es la perfecta ama de casa, el descanso del guerrero para su familia y nunca pide nada para ella misma. Todos dan por sentado que ella es feliz, que sus sueños no van más allá del umbral de su puerta.
Y entonces, ese fin de semana, llega un fotógrafo aventurero que se siente cautivado por los paisajes y casualmente se detiene en la granja de Francesca porque está desorientado. Y en ese momento crucial da comienzo una de las más maravillosas y emotivas historias de amor jamás retratadas en la pantalla.
La soledad de la granja, situada en medio de un paisaje arrebatador, sirve de romántico marco para los dos, que por primera vez en su vida descubren el amor verdadero, la pasión arrolladora y poderosa. Estas dos personas florecen en su madurez; Francesca y Robert experimentan hasta las últimas consecuencias una pasión hasta entonces reprimida y desconocida, una pasión imposible.
A través del diario que ella deja escrito, muchos años después sus hijos podrán conocer muchas cosas que ignoraban acerca de su madre y se replantearán sus propias vidas.
El ambiente plagado de romanticismo y belleza, la música intimista y delicada, las gigantescas interpretaciones de Streep y Eastwood hacen de esta obra una de las cumbres del cine romántico. Un drama para vibrar y llorar.
Vivoleyendo 
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