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Críticas de: Miquel
Miquel |
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(Palma de Mallorca, España)
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| 4172 | Películas valoradas |
| 1170 | Críticas |
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| Media de sus votaciones:
6,7
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| Críticas: 1170 |
Página: 203 |
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Creemos en el amor (1954)
Jean Negulesco
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Febrero de 2006 |
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Basada en la novela "Coins in the Fountain", de J. Secondari, fue dirigida por Jean Negulesco. Rodada en Roma y Venecia, fue la primera película filmada en cinemascope fuera de EEUU. La productora fue Sol C. Siegel. Obtuvo 2 Oscar (fotografía en color y canción) y fue nominada a un Oscar (película) y a un DGA (dirección). Se estrenó en 2-VI-1954.
La acción tiene lugar en Roma, con un breve viaje a Venecia, en 1953. Narra la historia de tres jóvenes americanas (Frances, Anita y María), que trabajan en Roma como secretarias. Dos de ellas echan a la fuente de Trevi (Roma) una moneda, según el ritual acostumbrado. Anita (Jean Peters) y su compañero de trabajo, Jorge (Rossano Brazzi), deciden pasar un fin de semana juntos, contraviniendo las normas de la empresa. María (Maggie McNamara) ensaya cautivar a Dino (Louis Jourdan) con enredos. Frances (Dorothy McGuire) consigue que su jefe desde hace 15 años, John F. Shadwell (Clifton Webb), se fije por fin en ella como mujer, al decirle que le deja para ir a NY. Las tres historias, "desonestamente honestas", entran pronto en crisis.
La película presenta a tres mujeres, aficionadas a la aventura, pero muy convencionales, carentes de formación superior y de nivel cultural bajo, que se mueven exclusivamente por ambiciones matrimoniales. Los tres romances son anacrónicos, dulzones y empalagosos. La obra está punteada de un humor elegre y burlón, que alcanza sus puntos culminantes en la cena de María y Dino, la visita de ambos al Museo Nacional y, en clave negra, en la visita de John al encargado consular americano. La protagonista de la película es Roma. El recorrido de la cámara por las calles, plazas, jardines, monumentos y fuentes, constituye un tributo de admiración a la ciudad y de exaltación de su atractivo turístico. Sorprende el escaso tráfico rodado y la abundancia de aparcamiento disponible en 1953.
La música ofrece diversos temas, variaciones de la melodía central de la canción "Three Coins In The Fountain", de Jule Styne y Summy Cahn, popularizada por Frank Sinatra. Los temas a destacar son el preámbulo, Roma, Plaza de Venecia, serenata de "piccolo" y final. La fotografía, de Milton Krasner, realza la belleza de la ciudad con planos fijos próximos, a modo de postales, y perspectivas generales. Usa una paleta de colores suaves con contrastes intensamente oscuros. Crea un ambiente amable de lujo y exhuberancia. Las interpetaciones son correctas. Destaca la sobria intervencion de Clifton Webb. El guión adapta la novela original sin mayores pretensiones que complacer al gran público. La dirección crea una obra almibarada, de reclamo turístico y de éxito en taquilla.
Dados los buenos resultados de la obra, se realizó un remake ("En busca del amor", 1964), a cargo del mismo Negulesco, que sustituyó Roma por Madrid. Es estimable el valor documental de las imágenes exteriores de la película.
Miquel 
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Capri (1960)
Melville Shavelson
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
29 de Enero de 2006 |
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Rodada en exteriores de Nápoles y Capri, fue dirigida por Melville Shavelson. Editada en vistavisión, se estrenó el 7-VIII-1960. Fue nominada a un Oscar (decorado en color) y a un Golden Laurel (actriz de comedia).
La acción, que se inicia en Nápoles y continúa en Capri, tiene lugar en el verano de 1959. Narra la historia de un abogado de Filadelfia, Mike Hamilton (Clark Gable), que viaja a Italia para hacerse cargo de la herencia de su difunto hermano Joseph. Le sorprende saber que dejó un hijo de unos 10 años, Nando (Marietto Angeletti), que está a cargo de su tía materna Lucía Curcio (Sophia Loren). Ésta canta y baila en una sala de fiestas nocturna para turistas. Mike cuenta con los servicios del abogado italiano Mario Vitale (Vittorio De Sica).
La película muestra, en una postal festiva y turística, el paisaje natural y humano de Nápoles, la animación de sus calles, el colorido de las fiestas y las bellezas de Capri. Describe con buen humor las costumbres de una población pobre y prolífica, aficionada al canto, al baile y a largas y ruidosas veladas estivales, que ha descubierto en el turismo una fuente inesperada de prosperidad. La narración está punteada de un humor refrescante, ligero, sutil y realista. Son escenas particularmente jocosas la llegada de Mike a la estación de tren de Nápoles y su extravagante recibimiento, el cóctel que Mike y Lucia se sirven mutuamente, la conversación telefónica entre Mike y su novia de Filadelfia.
La música, colorista, festiva y alegre, incluye la canción "Tu Vuo Fa l'Americano"/"(You Wanna Be) Americano", de 1950, recordada en "El talento de Mr. Ripley" (1999). La fotografía describe el paisaje, las fiestas populares, las calles de la vieja ciudad de Nápoles y el esplendor de Capri. Combina ambientes cálidos y ambientes de colores fríos, en el marco de un colorismo vibrante. Las imágenes destacan, en aras de la comicidad, aspectos exagerados como el traje crema intensamente pálido de Mario Vitale, los gestos ampulosos de De Sica, la bajada del tren en marcha. El guión enlaza con soltura la acción y la presentación casi documental de eventos, perspectivas, fiestas y música. Sobran 2 o 3 personajes caricaturescos que dan a la obra un innecesario tono bufo. La interpretación de Sophia Loren (25 años) exhibe naturalidad y desenvoltura. Clark Gable (59 años), en su penúltima interpretación, demuestra elegancia y buen oficio, en unos momentos tensos de lucha contra la adicción al alcohol. La falta de química entre Loren y Gable devalúa la intensidad y el verismo del romance. Gable murió (16-XI-1960) 3 meses después del estreno de la película. La dirección cumple los objetivos previstos con sobriedad.
Película entretenida y algo dulzona, que muestra el paisaje idílico de Nápoles y Capri antes del boom turítico de los años 60 y posteriores.
Miquel 
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El amor de Swann (Un amor de Swann) (1983)
Volker Schlöndorff
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Enero de 2006 |
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Dirigida por el alemán Volker Schlöndorff ("El tambor de hojalata") y rodada en París, se basa en el relato de la segunda parte del Volumen I de "A la búsqueda del tiempo perdido", de Proust. Obtuvo dos Cesar (vestuario y decorado) y dos nominaciones a los BAFTA (vestuario y película extranjera).
La acción principal tiene lugar en París en la última década del XIX y primeros años del XX. Narra un día de la vida de Charles Swann (Jeremy Irons), un hombre elegante, rico y refinado, que años atrás se enamoró de Odette de Crécy (Ornella Muti). Cuando se ve a las puertas de la muerte, recuerda en flashback la pasión, los celos y las dudas que inundaron su amor por ella. La película describe el ambiente de lujo, confort y elegancia de la vida de la alta sociedad parisina de la época. Esta sociedad elegante y despreocupada, amante de la música y la pintura, oculta un complejo mundo de prejuicios, inspiradores de intolerancias y violencia, amparadas en la doble moral: una para la vida privada y otra para la pública, una para las mujeres y otra para los hombres. La estigmatización de la prostitución femenina de lujo pone en peligro el buen nombre de Swann y su aceptación en los círculos elegantes de la ciudad, cuando se sospecha que se ha enamorado de Odette, de la que se dice que es una preciada cortesana. Esta misma sociedad condena y estigmatiza, también, la orientación homosexual masculina, que siente el baron de Charlus (Alain Delon) por un adolescente. En un nivel de mayor rechazo se sitúan los prejuicios contra la homosexualidad femenina. La pasión de Swann por Odette, pese a poder superar la barrera de la estigmatización de la prostitución femenina, no puede asumir que Odette mantenga relaciones amorosas con mujeres. Las dudas que tiene sobre la posibilidad de éstas le perturban más allá de lo razonable y le sumen en un estado de angustia enfermiza.
La música se basa en composiciones atonales de Henze, que describen con acierto el desgarro interior del protagonista. Se añaden otros fragmentos, entre los que destaca "Arabesque", de Debussy. La fotografía corre a cargo de Sven Nykvist, el director de fotografía preferido de Igmar Bergman, que inició su carrera en 1960 ("El manantial de la doncella"). En la película hace una brillante exposición de sus sólidos y variados recursos narrativos. La interpretación de Irons es excelente. Alain Delon, en un papel breve, demuestra su gran oficio de actor. Ornella Muti desborda belleza, sensualidad y capacidad de seducción. Fanny Ardant encarna la elegancia y la discreción. La dirección, enfrentada a la complejidad de los textos de Proust, consigue un resultado meritorio, pero inferior a los que en otras circustancias consiguieron Visconti y Lean.
Película interesante y bien interpretada. Pese al empeño del director y a su grandes aptitudes, la complejidad de Proust se ve excesivamente simplificada.
Miquel 
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Llamada perdida (2003)
Takashi Miike
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Diciembre de 2005 |
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Dirigida por Takashi Miike, se rodó con un presupuesto muy bajo. Es la adaptación al cine de la novela de Yasushi Akimoto.
La acción tiene lugar en una ciudad indeterminada de Japón, en un espacio cronológico de unos 15 días, próximo al del rodaje (2002/3). Narra la historia de Yumi (Kou Shibankasi), estudiante universitaria, y de un amigo, Hiroshi (Sinichi Tsutsuni), director de una funeraria, que tras ser testigos de hechos terribles e inexplicables, deciden investigar las causas de los mismos. La película, concebida como obra de terror, pretende mantener el espectador en vilo, sumido en una atmósfera de intriga y misterio. Consigue su objetivo, aunque sin entusiasmar ni fascinar. Por otro lado, la película muestra la historia romántica del amor que surge entre Hiroshi y Yumi, mientras colaboran con desesperación y contrareloj en una tarea casi imposible. La obra muestra, además, la crisis de las relaciones familiares en las sociedades modernas y la proliferación del maltrato doméstico infantil y entre iguales (bullying), cuyos parámetros explica en clase el profesor de Yumi. La película desarrolla una severa crítica del sensacionalismo de algunos medios de comunicación y de los "reality shows" televisivos, a los que acude una de las amigas de Yumi amenazada de muerte, con indicciones del día y hora del trance. La estética del film se caracteriza por la sobriedad de los escenarios, la neutralidad de la paleta de colores, su escasísima diversidad (marrones y cremas), compensada sólo en parte por la amplia variedad de tonos e intensidades. Añade ambientes oscuros y lóbregos, escasamente iluminados, en los que tiene lugar una tramposa intriga sobrenatural, habitual en el cine japonés de terror, venganza y suspense. No oculta sus relaciones de dependencia respecto de obras anteriores de mayor mérito, como "El círculo" y "La maldición". Destacan dos escenas singulares: la del plató de televisión y la del viejo hospital abandonado.
La música se prodiga poco y cumple funciones meramente decorativas, salvo la melodía inquietante del tono de los móviles cuando reciben las llamadas de terror, realizadas con notas agudas de un vibráfono de percusión. La música y el sonido no alcanzan nunca los niveles de saturación auditiva de obras similares. La fotografía reproduce la estética del film, que trasmite sentimientos de opresión y angustia. No faltan imágenes de mutilaciones y encarnaduras abrasivas, que se muestran con relativa mesura. El guión se basa en una historia sencilla, de trama y final complejos y oscuros. Busca el miedo y el terror, evitando sobresaltos. La interpretación de los protagonistas es correcta sin más. La dirección impone un ritmo narrativo lento y en ocasiones muy silencioso, que puede provocar fatiga y aburrimiento.
Película destinada al público adicto al terror japonés, con pretensiones de entretener y obtener un rédito comercial elevado. Reitera elementos conocidos y no supera el nivel de pieza discreta, poco memorable.
Miquel 
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Escándalo en la corte (1960)
Michael Curtiz
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
13 de Noviembre de 2005 |
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Antepenúltima película de Michael Curtiz, remake de "His Glorious Night" (1929), parodiada en "Cantando bajo la lluvia". Basada en la novela "Olympia", de Ferenc Molnar, fue producida por Carlo Ponti y Marcello Girosi.
La acción tiene lugar en 1907, en Viena, capital del Imperio Austrohúngaro. Narra la historia de una princesa poco convencional y algo rebelde, Olympia (Sophia Loren), que se enamora de un ingeniero norteamericano, Charlie Foster (John Gavin). La película aborda varios temas que mueven a la reflexión. Presenta, en primer lugar, una sociedad ociosa, que valora los títulos, las condecoraciones, los honores y el favor regio, mientras desprecia la inteligencia y el progreso. Contrasta con esta sociedad la figura del ingeniero norteamericano, que representa el espíritu emprendedor y el progreso. Las imágenes enfrentan el automóvil de Charlie con los coches/carrozas de la aristocracia vienesa, simbolizando la tensión entre progreso e inmovilismo. La relación entre Olympia y Charlie pone en evidencia las diferencias entre disidencia y progreso. De ahí la necesidad que tiene ella de cambiar planteamientos y actitudes. La obra está punteada de humor e ironía y algunos personajes, como el conde Sandorf, protagonizan intervenciones cómicas, por extravagantes, que alcanzan al emperador. La película apuesta por el amor romántico, desinteresado y sincero, como el del heredero de la corona, Rodolfo, que antepuso su amor por María Vetsera a los intereses de Estado, causa de su peridición en Mayerling (1889).
La música ocupa un lugar de preferencia. Combina valses y marchas vienesas con fragmentos de saxo y clarinete en las escenas protagonizadas por el ingeniero americano. La fotografía se beneficia de unos decorados excelentes y un vestuario de gran vistosidad. Muestra preferencias por el rojo, el azul marino y el blanco. Presta gran atención a la armonía de contrastes entre fondos y primeros planos. En la casa de caza, decorada en tonos oscuros, el vestuario es de colores neutros claros y en el palacio imperial, rebosante de blancos y tonos claros, el vestuario es intensamente negro o azul oscuro. El guión utiliza escenarios sobrecargados, que resaltan la artificiosidad y vanidad de una sociedad vacía y trasnochada. Los diálogos contienen numerosas referencias críticas e irónicas que sitúan al espectador entre la admiración y el rechazo. La interpretación de Sophia, de 26 años, desborda madurez y belleza. Chevalier aporta experiencia y glamour. La dirección hace un recital de habilidad, versatilidad y buen oficio.
Película de época, que desarrolla una historia de amor con giros sorprendentes. Obra interesante, entretenida y divertida, que invita a la reflexión y a la crítica.
Miquel 
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