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Críticas de: Neathara
Neathara |
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(Amsterdam, Holanda)
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| 1727 | Películas valoradas |
| 373 | Críticas |
| 37 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
5,0
(ver sus estadísticas)
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Pasado de vueltas (2006)
Adam McKay
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
24 de Septiembre de 2008 |
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Pues eso, otra más. Con la típica premisa de chico triunfador que lo pierde todo para recuperarse y volver por la puerta grande, se presenta esta "Pasado de vueltas" que no es más que el traslado al mundo del NASCAR de películas como "Patinazo a la gloria", "Los calientabanquillos", "Escuela de pringaos" o la genial aunque incomprendida "Zoolander". Una vez que dejamos claro que nos vamos a encontrar lo de siempre, la pregunta es que si aún así, nos va a seguir haciendo gracia. Pues para los que adoramos este tipo de comedia, no es de las mejores, pero sí, merece la pena. El nivel de cachondeo es aceptable, rozando incluso lo sublime con las apariciones de Sacha Baron Cohen en el papel de piloto francés gay, la bendición en la comida familiar o el divertidísimo contrapunto que proporciona el siempre grande John C. Reilly. Personalmente, Ferrell me parece un pesado y un cargante, pero aquí no abusa de sus registros más odiables y se agradece. Por lo demás, la película rebosa humor cien por cien americano por los cuatro costados, con algunas apreciables cotas de surrealismo desprejuiciado que harán las delicias de los fans de este género...el resto seguirá preguntándose (con razón) qué les vemos los demás a estas mierdas de películas...
Neathara 
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Metallica: Some Kind of Monster (2004)
Joe Berlinger, Bruce Sinofsky
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
15 de Agosto de 2008 |
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Si eres un amante de la música de Metallica, pero no eres músico, ni estás en el negocio musical, te aconsejo que prescindas de ver este documental.
Quédate con otra cosa. Con la primera vez que tu compañero de instituto te pasó "Ride the lightning" y lo escuchaste en tu casa y no entendías esa música, no, pero te dabas cuenta de que aquello era una cosa distinta, algo grande, algo que te anudaba las tripas porque tenías quince años y todavía creías que la música y la vida debían de durar para siempre. O quédate con el recuerdo de los dedos de Cliff Burton, convirtiendo el bajo en extraterrestre guitarra en la toma única de "Anesthesia (Pulling Teeth)". Quédate con los estribillos ("¡Master!") coreados a voz en grito en los garitos metaleros de tu ciudad. Quédate con las mejores instrumentales hechas jamás por un grupo de metal, "Orion", "Call of Ktulu" o "To live is to die". Quédate con la oscuridad de "Sanitarium (Welcome Home)", la sirena de barco que da comienzo a "The Unforgiven", la rabia que desprende "Whiplash", cualquier cosa, cualquier momento de placer y de felicidad que te hayan producido estas canciones, es mil veces preferible a ver "Some kind of monster".
Hay cosas que nadie necesita saber.
La sensación que sentí fue como si el mago bajara del escenario y te mostrase los mecanismos de los que se sirve para realizar un truco. Satisfací la curiosidad sí...pero se había acabado la magia.
Neathara 
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Remando al viento (1988)
Gonzalo Suárez
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
2 de Julio de 2008 |
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La inspiración, como todos los que han intentando crear alguna vez saben, es una cabrona de mucho cuidado. Tú tratas de encontrarla, rescatarla del mundo de tinieblas por el que deambula junto a otras criaturas de índole similar y no sólo no le da la gana de aparecerse, sino que además, se cachondea de tus esfuerzos como si la cosa no fuese con ella. Sin embargo, en los momentos en los que menos te conviene, se acerca muy mimosa a cogerte de la manita para insuflar en tí el germen de una idea. Y te aguantas porque la necesitas, porque anhelas ese palpitar atávico, indescriptible, misterioso, ese cataclismo súbito en lo más profundo de las tripas, la certeza de que los planetas se han alineado, que el Azar ha sucumbido al Destino y que todas las cosas grandes y pequeñas están relacionadas entre sí y contienen un significado. No existe nada más embriagador.
La criatura/inspiración Frankenstein, oculta detrás del velo subconsciente de Mary Shelley, nace tres veces en “Remando al viento”. En la primera ocasión, no es más que un contorno, quizás imaginario, en la bruma, el avatar que encarna una sublime hiperestesia romántica; en la segunda ocasión, es recompuesta por las manos de otro dios-creador, el doctor Frankenstein y devuelta a la vida por medio de la locura y el relámpago. En la tercera ocasión, atraviesa las páginas de un libro escrito años atrás para saltar de nuevo a la pantalla y narrar su génesis y la razón de su existencia.
La inspiración cruza la frontera, muta, toma forma y se autoexplica. La idea acude en la búsqueda del origen mientras que la criatura persigue al creador hasta el final del universo. Es la metaficción elevada a la enésima potencia.
Los sueños de la razón crean monstruos, nos dicen los ojos febriles de Mary Shelley: pero los sueños de los monstruos son la materia de la que se nutre el arte, la literatura y el cine.
Neathara 
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Viento en las velas (1965)
Alexander MacKendrick
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
2 de Junio de 2008 |
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Una familia misionera manda a sus hijos a estudiar a Londres desde Jamaica. En el viaje, el barco sufre un ataque pirata, con el resultado de que los críos en cuestión son "reubicados" en el barco de los piratas, donde se convertirán en algo así como las mascotas de una tripulación de pícaros y maleantes encabezados por los siempre magníficos Anthony Quinn y James Coburn. Lo que en una primera ojeada parece una lección de aventura clásica (y lo es), se acaba transformando en un certero estudio sobre el poder manipulador de la infancia, que encarna a la perfección el personaje de Emily, la mayor de los niños. Lejos de enternecer, la monstruosa capacidad de adaptación y de olvido de los críos acaba resultando inquietante: el apabullante final lo demuestra con creces.
La dirección es vibrante y ágil, la banda sonora subraya a la perfección los vaivenes de la trama (y hay muchos) y los actores brillan a lo largo de la historia, destacando la naturalidad de los críos y el desvalimiento de los adultos ante sus encantos. Escenas como las de los juegos de los niños, impregnadas de una dulce crueldad, delimitan con mágica precisión los muchos hitos de una película imprescindible para amantes del cine clásico con meollo.
Pocas películas como ésta presentan una imagen tan perturbadora de la infancia, para bien o para mal; y el hecho de fusionar esta reflexión con una cabal aventura de piratas, no hace más que engrandecerla.
Neathara 
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La bella durmiente (1959)
Clyde Geronimi
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Noviembre de 2007 |
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Película injustamente ninguneada dentro de la obra global de Disney, "La bella durmiente" supone, ante todo, un desafío estético, una propuesta angulosa, alargada, elegante, regiamente envuelta en música de Tchaikovsky. Deliciosa en los momentos luminosos y realmente poderosa en los tramos más oscuros (esa Maléfica con cuernecillos satánicos), supone un deleite visual y musical para cualquier amante de la animación más clásica. Como ver una vidriera gótica en movimiento.
Neathara 
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