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Críticas de: Clark
Clark |
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(New York, Estados Unidos)
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| 2671 | Películas valoradas |
| 247 | Críticas |
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| Media de sus votaciones:
5,8
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Halloween, el origen (2007)
Rob Zombie
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| 6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
7 de Enero de 2008 |
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John Carpenter articuló, con “La noche de Halloween”, un engranaje elementario de intensificada emocionalidad terrorífica, con la asombrosa capacidad estética que solo premia en los verdaderos genios. Convirtiendo la que es posiblemente su mejor película en una obra maestra imprescindible, absoluta cumbre de un macabrismo exento de efectismos. Y regalándonos un personaje eterno. Ahora, treinta años después, Rob Zombie reconstruye un puzzle psicológico desde la categoría del autor maduro y concienzudo, elaborando un estremecedor “slasher” que, ya desde sus primeros minutos, se intuye crepuscular, y finaliza como lo que, a día de hoy, es ya una realidad: un remake sesudo y de bestialidad bizarra que se erige como antológica cumbre del horror post-contemporaneo, incapaz de superar a su modelo original en categoría pero igualándole en potencial cinético. Zombie se lo pone verdaderamente difícil al adherido fan de la película de Carpenter, desdoblando su pericia en dos polos opuestos pero complementarios (primero esgrimiendo el re-enfoque de la infancia del psicópata desde una perspectiva semi-documental, alejándose de la tragedia, y después envistiendo al remake desde una angulación inaudita) y mostrando los salvajes brotes de violencia sin miramientos y con una estética que arremete directamente contra el espectador.
Zombie habla del “slasher” sin coartadas, bendiciendo cada cuchillada con una seriedad que lo distancia del director mecánico al que solo le interesa cebarse con la recreación de lo hemoglobinico. Y si la primera parte es, por su brusquedad y originalidad, una perfecta radiografía de un descenso a los infiernos cualquiera, pero anticipado, en su segunda mitad “Halloween: El origen” es, sencillamente, magistral: Zombie recorta a sus personajes y sus acciones con una portentosidad y una seguridad poco usuales, plaga la cinta de referencias (el elenco de secundarios de lujo, la sinfonía del horror creada por Carpenter, el Mr. Sandman de Nan Vernon, y un par de disfraces que ya estaban en “La casa de los 1.000 cadáveres) y momentos inolvidables (la enfermera desangrándose en el comedor, las sesiones de terapia con un espléndido Malcolm McDowell, la huida de Myers del hospital psiquiátrico). Ejemplar remake, cinta de terror autoral, pericia psicopática llena de veracidad sobrenatural, “Halloween: El origen” es más que buena, es una obra maestra de inquietantes códigos morales y políticos, una indagación sin concesiones al corazón de un género que con esta pieza cumbre ha realzado su estatus, y la clara muestra de que, con Zombie, nos encontramos ante uno de los más viscerales, portentosos, salvajes y fascinantes cineastas norteamericanos de las últimas décadas. Mientras este hombre siga haciendo cine, el futuro del terror está muy bien asegurado.
Lo mejor: Absolutamente todo.
Lo peor: Que el purista no acepte su revisión post-moderna.
Clark 
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El orfanato (2007)
Juan Antonio Bayona
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| 6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
19 de Octubre de 2007 |
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Los sofocantes, casi soporíferos treinta minutos iniciales son toda una declaración de principios: no estamos ante una genuina oda al horror dramático y etéreo, sino en el espinoso terreno de la tragedia contada por Edgar Allan Poe, pero que este fallido divertimento no consigue puntualizar. Bayona y su guionista tratan por todos los medios de imponernos el melodrama estremecedor de esa pareja tan poco convincente mediante severos rasgos sobadisimos (la encrucijada de Belén Rueda, su descenso a la paranoia, la descoordinación del relato por parte del personaje de Fernando Cayo), para finiquitar esta interminable historia de niños espectrales y vengativos con la desfachatez de quién no se atreve a solventar su propia obra con madurez y desgarro.
Puede que si “Los otros”, Ausentes”, “La residencia”, “The Dark” o “Los sin nombre” no existieran “El Orfano” rezumase cierta originalidad, pero su desarrollo, plagado de clichés y lugares comunes, destroza por completo el “crescendo” emocional de sus personajes y la supuesta trama con resortes poéticos. Nada termina por resaltar especialmente, ni la plana y desenfocada puesta en escena de Bayona, ni los incontestables agujeros del guión, ni unas interpretaciones que suenan a maniqueísmo. Es una pena, porque lo que prometía ser un refrito elegante y asustadizo de “En la escalera”, se torna en una insoportable película con el pleno convencimiento de estar ofreciendo un espectáculo sublime e inmaculado, sin percatarse que esta película ya estaba hecha, y muchísimo mejor: la brillante y estremecedora “Frágiles”, de Jaume Balagueró.
Lo mejor: La sesión de espiritismo.
Lo peor: Todo lo demás.
Clark 
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Harsh Times (Vidas al límite) (2005)
David Ayer
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| 6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
18 de Abril de 2007 |
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Por mal que a muchos nos pese, “Harsh Times” se ve en la obligada tarea de asumir las (odiosas) comparaciones con “Training Day”. Y aunque sobre todo en su primera hora la enorme película de David Ayer mantenga coetáneas reminiscencias con el excelente thriller de Antoine Fuqua, es una pena que muchos minimicen los hallazgos tanto narrativos como estéticos, tildando al film de persuasivo o, en el peor de los casos, de fotocopia acartonada. Nada más lejos de la realidad. El guionista de “Dark Blue”, sin apelar a la moralina bienintencionada, se ha desprendido de esa mascara maniquea que Hollywood le había adjudicado, y narra, con portentoso temple, un descenso a los infiernos que se intuye crepuscular (el memorable y peckinpahniano episodio en México eleva la poética del film hasta una apoteosis emocional antológica).
De nuevo tenemos a dos personajes (paradigmas contemporáneos de una sub-cultura que los ha recluido y modelado para un fracaso personal y profesional dictado de antemano) que dejan vagar sus perdidas almas por los barrios más adúlteros y carniceros del mismismo infierno. Ayer los vuelve a enclaustrar entre los aceros de un coche, desde el cual sus abstractas y complejas criaturas observan la imparable rotación cinética de un mundo que no quieren comprender y de unas reglas que se niegan a aceptar. Todo lo que en “Training Day” era efectismo evasivo, complacencia relativa para la aceptación ética por parte de un público mayoritario, en “Harsh Times” se transforma en aspereza y cruenta realidad, porque ya no hay tiempo para la disculpa genérica, estamos en el terreno de la crudeza como poso argumental. Y Ayer, como todo buen poeta de la lírica visual y escrita, ha sabido componer una danza de muerte y violencia a ritmo de un críptico, abrumador réquiem post-mortem.
Ayer a filmado, en el fondo, un ocultista western sobre dos forajidos (hermanos de “sangre”) que nunca volverán a cabalgar juntos, la historia de dos hombres abocados al abismo, dos protagonista que deberían de asumirse como antagonistas. Todo resulta insólito y certero, la mirada de su autor es seca y polvorienta, sórdida y turbadora. Lo que comienza como un cuento algo distorsionado sobre la esperanza como motor de vida, termina por acercarse mucho más al terror psicológico, al horror de crispación política. “Harsh Times”, sin caer jamás en el maniqueísmo simplista, apóloga sus virtudes desde un magnifico prólogo en Irak hasta un coche que sirve como apocalíptico lecho de muerte, desde el cual se apela a la eutanasia. Cine implacable, grande y valiente, que, afortunadamente, no caduca.
Lo mejor: Christian Bale, sencillamente colosal.
Lo peor: Las comparaciones.
Clark 
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Banderas de nuestros padres (2006)
Clint Eastwood
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| 6 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Enero de 2007 |
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Ya nos lo venia diciendo Eastwood desde la infravalorada “Deuda de Sangre” hasta la espléndida “Million Dollar Baby”, en lo que es, digamos, su trío de traca final, su culmen como cineasta post-clásico: la de-construcción del hombre moderno se basa en esos valores añejos que la sociedad imprime sobre los individuos, que los obliga a ser héroes (a perder) o simples marionetas (a triunfar). Pues bien, con este nuevo díptico anacrónico (al menos con esta primera parte, por ahora), el director de “Bird” explora ese lado escondido y oculto que se estereotipa tras las hazañas belicistas. “Banderas de nuestros padres” contempla, con asombrosa magnitud imperialista, el derrumbe de unos soldados inocentes obligados a ser el espejo hipócrita y descriptivo de la sociedad estadounidense de aquella época (y de esta), sometidos por un gobierno tramposo al que creían servir con ferviente patriotismo.
Eastwood, como ultimo clásico Hollywoodiense vivo (con perdón de Martín Scorsese), resuelve con perfecta y estratégica lírica el plano recortado que extrapola, a base de “flashbacks”, la veracidad de la sangre con la indiscutible carga emocional de los soldados. Porque a diferencia de la sobrevalorada “Salvar al soldado Ryan”, Eastwood no necesita de artillería pesada y pirotécnica para retratarnos y confirmarnos el horror de la guerra. Y si Spielberg compuso un tablero de ajedrez aderezado con figuras humanas, escupiendo movimientos tan artríticos como artificiales, el viejo Clint pinta y filma una danza de la muerte en la que un llanto duele más que un brazo amputado o una pierna cercenada. “Banderas de nuestros padres” es, hoy en día, un film bélico perfecto en fondo y excepcional en forma; tan crudo en su síntesis (los soldados encandilando al público para comprar 14.000 millones en bonos) como vengativo y críptico en su forma (el fuego cruzado entre soldados estadounidenses).
Es una lástima que con tantos aciertos Eastwood peque en algo que se supone ya tiene superado: las pinceladas descriptivas. Y es que tanto los innumerables cambios de narrador, los continuos y anti-climáticos “flashbacks” (en especial en el simulacro de levantamiento de la bandera en el campo de soldados en Chicago), como la excesiva e imperante voz en off en el tramo final (sobre todo en lo que respecta a los últimos días de Ira Hayes), impiden el despegue autoral del film, tal vez demasiado anclado sobre un guión sobrio pero excesivamente calculador.
Finalmente “Banderas de nuestros padres” se alza como un espeso y profundo canto de cisne entre tanto horror, y como el discurso (tal vez post-mortem) de un cineasta que aún (sin necesidad de ello) sigue queriendo imponer su alza de autor clásico, en la línea de Sam Fuller o John Ford. Un film sólido y doloroso, tan gélido como profundo.
Lo mejor: Su sólido planteamiento conceptual.
Lo peor: El abuso de algún que otro factor reiterativo en la narración.
Clark 
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Kids (1995)
Larry Clark
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| 5 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
14 de Noviembre de 2006 |
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La repudia es algo muy cercano al cariño. O eso plantea el famoso fotógrafo Larry Clark en su primera y estupenda película. Apoyado en un eficiente, que no sobresaliente, guión de Harmony Korine, Clark narra con mas nervio que tripas un día entero en la vida de un grupo de jóvenes neoyorkinos. Su mirada ni juzga ni regala, simplemente se conforma con sentarse y mirar (reír y llorar) las peripecias de esos adolescentes, porque serán ellos precisamente, los que acabaran asumiendo las consecuencias de sus actos, y el director de “Bully” lo sabe. Tanto es así que no se molesta en seguir una línea marcada por el guión para justificar los actos de sus protagonistas, porque gracias a Dios, no lo hace, ni siquiera se lo plantea por un segundo, porque sabe que las verdad que se oculta tras la piel traslucida de los muchachos es fina e hierénte, sucia y real.
Casi a modo de documental el espectador se somete a una sesión de realidad mas o menos articulada, pero finalmente ganadora. Porque ni a Clark ni a Korine les apetece perdonar o redimir a sus criaturas. Prefieren hacerles daño, molestarles, ... y finalmente darles a elegir. Ni gratuito ni sensacionalista, ni provocador ni pornógrafo, Clark siempre se a movido entre la línea que separa esos dos polos opuestos.
Lo mejor: La arrolladora secuencia inicial, con unas líneas de dialogo míticas y demoledoras.
Lo peor: La superficialidad tópica de los temas que toca.
Clark 
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