Pese a tener un genial estilo visual, lograr imprimir la atmósfera cerrada y angustiosa al espectador y poseer escenas de tensión que cortan la respiración, esta entrega de David Fincher me ha defraudado muchísimo.
Pese a tener un firme comienzo, va decayendo irremediablemente hasta llegar a un desenlace previsible y flojo.
Jodie Foster y Forest Whitaker dominan la pantalla y el entretenimiento es palpable, pero eso no salva al proyecto de ser una decepción como una catedral.
Sin llegarle a la suela del zapato de Hitchcock, pero superando de sobras a otras muchas chapuzas llamadas nuevas versiones. Ahí se sitúa "Un crimen perfecto". Un interesante remake, sostenido con pulso y muy entretenido, con un sofisticado Michael Douglas y unas buenas interpretaciones de Gwyneth Paltrow y Viggo Mortensen. Posee además estilo visual definido y atrayente y el conjunto resulta elegante y satisfactorio, aunque coincido que en los tres minutos finales faltó más tensión y más control.
Pero, sin dudas, uno de los mejores remakes de los últimos años, sobre todo teniendo en cuenta de qué clásico procede.
La verdad es que "Miénteme" ha supuesto una grata sorpresa para mí, pues me esperaba una típica serie americana floja, con alguna cara conocida para remontar el vuelo y con escaso éxito. Y la verdad, todo lo contrario.
Sus episodios son bastante buenos, algunos incluso geniales, Tim Roth está perfecto como Carl Lightman y su éxito hasta ahora está comprobado a prueba de mentiras.
Desde el interesante piloto, no es que tampoco sea una serie por la cual te mueres de ganas por ver el siguiente episodio, pero te engancha a la primera y su originalidad es palpable de manera notable. Otra cosa que me gusta es el temazo de Ryan Star: "Brand new day" para la intro dela serie.
Christian Bale ofrece una de sus mejores interpretaciones en este desgarrador y onírico thriller que mantiene al espectador todo el rato nervioso y atento a lo que ocurre en la pantalla.
La atmósfera está muy bien planteada y los ases y giros inesperados se resuelven con mucha solvencia hasta llegar al frío, inesperado y oscuro desenlace.
Sean Penn hace una de sus mejores interpretaciones en esta muy buena película que supone la transformación de un buen hombre a la locura más extrema debido a varios factores.
La historia nunca aburre y te mantiene atento en todo momento.
Sin ser vibrante (al menos hasta su brutal e impactante conclusión), su sutileza logra ponerte nervioso en varios momentos, y Sean Penn contribuye a hacer esta película mejor aún de lo que pueda parecer.
Sorprende en casi todos los aspectos y el sabor de boca que deja es muy bueno.