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Críticas de: Vivoleyendo

Vivoleyendo
(Huelva, España)
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569Críticas
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Críticas: 569 Página: 20
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Soy un cyborg (2006)
Buena
Park Chan-wook
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Buena 16 de Julio de 2008
Park Chan-wook se ha introducido como pocos en una percepción personal, íntima y subjetiva de las cosas. Diluyendo los límites entre realidad y fantasía, nos hace partícipes del mundo de Young-goon tal y como ella lo experimenta. Criada en el especial universo de su abuela, en el que ambas han estado siempre inmersas, y que nadie comprende aparte de ellas, Young-goon es una chica que vive su realidad a su manera, sin atenerse a las reglas de la razón ni de la lógica, ni de la linealidad del tiempo, ni de los límites espaciales.
Los médicos dictaminaron que su abuela padecía esquizofrenia, y que ella también la padece. Su abuela afirmaba ser un ratón, y Young-goon hace mucho tiempo que se ha dado cuenta de que es un cyborg. Pero, ¿por qué se creen esos médicos que son ellos los que llevan la razón? ¿Por qué se llevaron a su pobre abuela, el ser al que ella más quiere, y la internaron en un sanatorio, condenándola a morir? ¿Por qué se niegan a admitir que ella es, efectivamente, un cyborg, si ella siente que lo es?
Ante este drama onírico y fantástico de Chan-wook hay que limpiar la mente, aceptar la personalidad de Young-goon, meterse en su piel y dejarse llevar por su imaginación exaltada. La maestría de Chan-wook está en la sensibilidad y la extraordinaria complejidad con que recrea la percepción surrealista de la chica, su convencimiento absoluto de ser un cyborg que solamente debe alimentarse de energía eléctrica (lo cual la induce a rechazar la comida, pesando sobre ella la amenaza de la inanición), su obsesión por rescatar a su querida abuela perdida, su rechazo hacia los médicos y enfermeros, sus íntimos razonamientos y creencias que llegan a la psicopatía, y sus peculiares interacciones con el entorno que la rodea en el sanatorio para enfermos mentales en el que está recluida.
No sólo presenciamos la especial cotidianeidad de Young-goon en la clínica, sino también la de los demás internos. Así, podemos conectar con los mecanismos de defensa que han construido a su alrededor esas personas lastimadas por la vida, que en algún momento traumático perdieron la noción de una realidad que se hizo añicos.
Young-goon, condenada a morir en pocos días por su negativa a alimentarse de comida humana (pues está segura de que su cuerpo "robótico" se estropeará si se alimenta de otra cosa distinta a la electricidad que supuestamente le transmiten las pilas y baterías), agita el corazón de un joven interno obsesionado por robar desde objetos hasta los rasgos de la personalidad de otras personas.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Vivoleyendo
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La pianista (2001)
Buena
Michael Haneke
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 22 de Junio de 2008
Esta es una de esas películas que consiguen que te sientas sucio por dentro. Que el aire que respiras parezca viciado, malsano, tóxico. Que tengas que levantarte y abrir las ventanas obsesivamente, tal vez en un acto reflejo de intentar dejar salir el veneno que se te ha metido en los pulmones y en la sangre.
Esta es una de esas películas que, tras verla, te hace sentir que el día se ha oscurecido y necesitas salir al sol y recordarte que aún quedan cosas luminosas, sencillas, hermosas y limpias. Que tú sigues siendo tú, que no te has transformado en un monstruo plagado de hirientes obsesiones y de cortantes heridas en el alma que te incitan a destruirte.
Porque la pianista de esta historia vaga como un alma en pena, tan sola, tan terriblemente sola, tan perdida, con un afán de autodestrucción tal, que busca caminos extremos, aberrantes y monstruosos para arrojar de alguna forma al exterior todo su caudal de desesperación.
Toda su rigidez, su dureza de profesora exigente, sus maneras frías y distantes, son su mensaje con el que grita al mundo su soledad, su hastío de vivir una vida tan áspera con la única compañía de una madre demasiado controladora y asfixiante, de una interminable sucesión de días en los que sólo encuentra el aliciente de autolesionarse y de escapar unas horas al férreo control materno para dar rienda suelta a sus inclinaciones de voyeur sexual, con culpables tendencias sadomasoquistas.
Su enfermizo y retorcido acercamiento al amor y a su reprimida sexualidad chocarán de frente con la irrupción de un joven de carácter abierto...
Un crudamente retratado hundimiento en una extraña relación angustiosa, frustrante y descarnada. En un descenso entre alambres de espinas que desgarra durante el trayecto, viajando entre tumbos hacia lo más siniestro, patético, tortuoso y frágil del interior humano.
Una incursión muy dolorosa en el alma de una mujer atormentada y, por extensión, en las obsesiones de cualquier alma lastimada, que deja una dura huella en quienes somos testigos de tanta desolación.
Vivoleyendo
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Days of Being Wild (1990)
Buena
Wong Kar-Wai
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Notable 2 de Febrero de 2008
El cine de Wong Kar Wai sabe a aislamiento y a tristeza.
Hong Kong con sus calles empapadas de lluvia incesante. Viviendas envueltas en las soledades de las sombras que las habitan. Personas perseguidas por fantasmas que las condenan a una búsqueda constante e inútil. El amor siempre fuera de alcance, perseguido y jamás hallado.
Un drama de Wong Kar Wai que habla de almas que palpitan en soledad. De momentos robados a la compañía ilusoria de otras almas de paso, tratando de engañar la falta de verdaderos sentimientos.
A estas almas infelices, el amor no les ha concedido ninguna oportunidad. Todas despreciadas, no correspondidas, buscando un calor que no llegará. Bien sea el calor ausente de una madre que nunca estuvo; o bien sea el calor de una pasión condenada antes de empezar...
Su corazón está muerto. O tal vez él está aguardando. Aguardando por algo que sabe perdido. Los días se deslizan en la indiferencia y él es incapaz de sentir nada más que desidia. Porque Ella lo abandonó. Porque él descubrió que Ella, la que más debía amarle en este mundo, se llevó su corazón, y cuando él se percató de que se lo había llevado, ya era tarde e inevitable. Ya estaba vacío para cualquier otro amor.
Sus días son como puñaladas invisibles que le hieren tanto a él como a las mujeres que tienen la desgracia de quererle.
Todos son extraños para todos. Casi nada se sabe de su paso por el mundo. Ambientes cerrados, aposentos pequeños y revueltos, luces tristonas, la atmósfera cálida y húmeda de Hong Kong que no es suficiente para encubrir el frío que envuelve a los personajes. Y siempre la lluvia, pieles y cabellos mojados en calles oscuras, una sensualidad que brota a borbotones en cada resquicio de penumbra para perderse en el despropósito. También Filipinas, con su vegetación desbordante, con sus palmeras que hablan de un clima fértil y exuberante que trata, sin lograrlo, de desmentir tanta melancolía.
La cadencia perezosa de unos boleros que impregnan el aire de voluptuosidad y de olvido. Él, tratando de olvidar, sin nada que esperar. Ellas, abocadas a amarle sin esperanzas, atravesadas por el desengaño. ¿Por qué a menudo se ama lo que no se puede poseer? ¿Por qué esa tendencia a aferrarse a lo que jamás habrá de pertenecernos? Y otro hombre, fascinado por el aura trágica del protagonista, por su desgraciado tránsito por la vida, envidiando tal vez su irresistible atractivo para las mujeres, que emana de ese aire fatal que desprende... Deseando, como un perro desvalido, recoger las sobras que el otro va dejando, los fragmentos de corazones partidos que van tapizando el suelo tras su paso.
Todos persiguen quimeras que les esquivan.
La oportunidad ya hace mucho tiempo que se escurrió, y no regresará. Sólo queda caminar sobre el vacío. O volar, volar sin parar, sin posarse sobre el suelo, como el pájaro de la leyenda. Que sólo toca el suelo cuando muere.
Vivoleyendo
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The Straight Story (Una historia verdadera) (1999)
Notable
David Lynch
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 25 de Enero de 2008
Bienvenidos al parsimonioso viaje de Alvin Straight, un hombre que ha vivido lo suficiente como para saber que ya no tiene mucho que perder. Que ya no le queda un gran futuro que esperar, sino todo un pasado que recordar. Que la prisa es para los jóvenes imperiosos que están impacientes por beberse la vida.
Tal vez llega un momento en que las acciones pasadas se miran desde otro ángulo. En que lo superfluo se desecha y se conserva lo esencial. Las rencillas por cualquier motivo que ahora se antoja banal y que separaron a personas que se amaban, van quedando atrás. Los defectos que antes exasperaban en esos seres, se van dejando de lado y van dando paso a las virtudes.
Y está uno mismo con su vejez a cuestas. Año tras año que rememorar, con su carga de alegría y de dolor. Y uno ha aprendido, mejor o peor, a sobrellevar la carga.
En este viaje hacia la reconciliación con uno mismo y con el mundo y hacia el perdón de un hermano, ese anciano testarudo ha tomado la decisión de aventurarse en un solitario periplo de reflexión y de reencuentro con su yo, para tratar de rescatar todo lo que merece la pena, todo lo que estaba relegado en el cajón de los asuntos pendientes. Y, sobre todo, porque tras tantas revueltas del camino recorrido en siete décadas, la conclusión a la que ha llegado este hombre con la mirada cargada de experiencia, melancolía y picardía, es que en esta vida el amor es lo más importante. No importa cuántos silencios se hayan entrometido entre él y su ser querido. Cada kilómetro recorrido es un paso menos hacia la liberación, hacia las estrellas que aguardan que ambos hermanos las contemplen juntos otra vez.
Desde Iowa, un estado del Medio Oeste característico por sus extensos cultivos y sus granjas (que en su día fue también escenario de la inolvidable "Los puentes de Madison"), Alvin se dirige hacia su destino en Wisconsin, el "estado de las fiestas", para reencontrarse con su juventud añorada y tratar de compensar el tiempo perdido en una dolorosa separación.
Imágenes sosegadas, desarrollando una filosofía existencial en la que la ancianidad se muestra desde una luz melancólica y esperanzadora, resuelta y cargada de experiencias, y dotada de un toque de humor que despierta las sonrisas con frecuencia. El ocaso de una vida entera narrado con el poder de una fotografía envolvente y poderosa, de unos diálogos concisos y de una banda sonora con un tacto country.
La vejez es como los campos, como los cultivos que crecen en ellos; se toman su tiempo, no se les puede meter prisa... Hay que dejarlos en manos de la sabia madre naturaleza. Y Alvin ya sabe que también la existencia de los seres humanos a menudo es mejor dejarla en manos de la sabia madre naturaleza y no obsesionarse tanto en tratar de forzar y alterar su ritmo ancestral.
Vivoleyendo
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Breve encuentro (1945)
Notable
David Lean
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Su valoración: Excelente 13 de Diciembre de 2007
En el bar de una estación, la testaruda camarera de la barra da una de cal y otra de arena al mozo de estación que le tira los tejos. Mantienen una animada y chispeante confrontación mientras una mujer alta y delgada, que espera su tren, entra. Una irritante mota de arenilla se le ha introducido en el ojo y un médico se acerca para atenderla. Y ahí da comienzo la magia. En ese instante dos existencias rutinarias que dejaban pasar el sereno letargo de los días dan un vuelco absoluto. Se produce una sacudida telúrica sólo perceptible por esa fibra que tenemos unida a ese punto indefinible, en lo más íntimo de nuestro ser.
Laura lo recuerda todo con meridiana claridad. Hasta el fin de sus días recordará hasta el más mínimo detalle de aquel jueves. Y del encuentro fortuito (¿o no?) del jueves siguiente. Un té compartido, risas en un cine, un paseo intrascendente revestido de emoción juvenil, un regreso a la juventud del espíritu que ya se había replegado en el rincón de las cosas relegadas... El jueves posterior el encuentro ya es concertado y la pasión los pilla desprevenidos. La pasión que consiste en mirarse a los ojos y ver que todo el velo de los años y de la madurez desaparecen de un plumazo para descubrir el brillo del alma renovada. Y comienza la cuenta atrás.
Ella, mientras rumia para sí misma todo lo que culpablemente quisiera revelarle a su buen marido (pero sin valor para hacerlo), rememora las breves horas en las que ha pasado por algunos de los momentos más embriagadores de toda su vida.
¡Cómo agita sorprendentemente nuestros sentimientos ese amor que se arroja de cabeza y se declara con la honestidad de lo auténtico! ¡Cómo se ve empañado por la imposibilidad de durar, por la certeza de que un amor tan inmenso está sentenciado a vivir en la distancia, mientras la persona amada se aleja para siempre en ese tren que jamás volverá! La forma en que me he sentido sacudida por sus palabras apasionadas, por el deseo confesado con un ardor contenido que inunda la pantalla de una sensualidad sutil pero intensa... El tremendo dilema en el que se debaten, oscilando entre los anhelos y el deber... Las semanas que transcurren a la espera de otro jueves mágico en el que se cifran todas las esperanzas...
Y el inevitable sufrimiento de los remordimientos, de la clandestinidad, de la doble vida que apenas ha comenzado a esbozarse pero que arrastra sin remedio y que se acerca a su final...
El mismo bar, la misma camarera testaruda requebrada por su mozo de estación, gente que viene y va con su ajetreo insustancial... Y ellos dos sumidos en una dimensión que les pertenece exclusivamente a ellos, amenazada por el adiós.

No volverán a ser tan felices ni tan desgraciados.
Vivoleyendo
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