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Críticas de: BGIL77
BGIL77 |
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(Valladolid, España)
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| 966 | Películas valoradas |
| 18 | Críticas |
| 1 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
6,4
(ver sus estadísticas)
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Lock & Stock (1998)
Guy Ritchie
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
24 de Junio de 2007 |
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Si eres, como yo y como la gran mayoría, de los que ha visto antes "Snatch" que "Lock & Stock", lo más probable es que no te guste demasiado. Sin embargo, saber que esta es la primera de las dos cambia muchísimo las cosas. De repente comienzas a ver "Snatch" con otros ojos, y finalmente, comprendes que sólo es la versión más cara y comercial de esta pequeña joya de la que ahora hablo.
"Lock & Stock" no destaca por sus actores, pues en aquella época la mayoría eran desconocidos (Jason Statham no alcanzaría su actual puesto de estrella hasta después de "Snatch" y Vinnie Jones sólo le conocían los aficionados a la Premier League), tampoco por su calidad técnica, aunque podamos apreciar muchos de los recursos que Guy Ritchie usará en su segundo largometraje.
Si por algo sobresale "Lock & Stock" es por su soberbio guión, plagado de giros, algunos inesperados y otros no tanto, y de chistes que cruzan el aire más rápido que las balas; pero sobre todo llama la atención su frescura, y la sensación de que no hace falta tanto dinero, de que con cuatro duros se pueden hacer maravillas, y esta película lo es.
BGIL77 
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Dark Blue (El rostro oscuro de la ley) (2003)
Ron Shelton
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Julio de 2007 |
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Ser poli no brilla. Porque no es ser un héroe, ni el bueno de turno que encierra a los malotes en la cárcel hasta el fin de sus días, ni ser el cabeza de familia de la típica familia feliz con jardín. Porque ser poli es estar en el lado salvaje, el reverso oscuro de las luces de neón. Es ver mierda, día tras otro, hasta que no ves otra cosa. Es quemarte y entregarte a la botella. Es odiar todo y pagarlo con tu familia. Es tener que luchar por la supervivencia, en un mundo donde la única ley es la de la selva. Es cruzarte con yonquis, putas, atracadores, depravados, psicópatas, maníacos y mafiosos. Es lidiar con la muerte todos los días. Es el infierno.
Un infierno que James Ellroy sabe mostrarnos mejor que nadie. En esta ocasión, proporcionando el argumento para que Ron Shelton filme esta despiadada crónica sobre el Departamento de Policía de Los Ángeles. A través de una clásica historia de corrupción policial y disturbios raciales (la película nos sitúa durante los acontecimientos previos al famoso juicio sobre el asunto de Rodney King), Shelton nos muestra un departamento de policía totalmente desmitificado, hombres amorales, dispuestos a todo con tal de sobrevivir en el caos que ellos mismos han colaborado a crear. Un cuerpo de policía fascista, que impone orden a base de palizas y balas. Unos agentes de la ley cuya única diferencia con los delincuentes es que llevan placa. Unos hombres destrozados que han perdido el rumbo, que en nombre de la ley y el orden, optaron por combatir al fuego con el fuego, y ahora arden en sus propias brasas.
Eso es el universo Ellroy. Dolor, miseria y muerte. Y todo eso es esta película, donde no está oculta crítica alguna, pues lo único que cuenta es la verdad, la pura y podrida verdad, testimonio salvaje y descarnado que nos muestra el lado más oscuro del dorado sueño americano.
BGIL77 
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La última vez que me suicidé (1997)
Stephen T. Kay
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Julio de 2007 |
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Recorriendo el continente, de un extremo a otro, cruzando el Mississippi, fumando marihuana en "the mean old Frisco", que diría Eric Clapton, bebiendo en un bar de mala muerte de Nueva Orleans y acostándose con prostitutas del peo antro de Ciudad de México. Así fue la vida de Neal Cassady, el mítico "beatnik", que definió realmente el espíritu de la llamada Generación Beat, ese grupo de escritores que a mediados de los cincuenta comenzaron a revolucionar no sólo el panorama literario (aunque esto está sujeto a mucha controversia, y es otro tema del que habría que hablar más en extensión en otra parte) sino también la forma de entender la vida. Neal Cassady, amigo del eterno Jack Kerouac (su obra "En el camino" es ya una novela de culto) de Allen Ginsberg y del archiconocido William Burroughs.
Basándose en una carta de Cassady a Kerouac (una de tantas, pues a pesar de escribir tan sólo una obra en toda su vida, "El primer tercio", fue un prolífico escritor de cartas, algunas de hasta 6.000 palabras) Stephen Kay hace un magnífico retrato de la época y de los sentimientos que llevaron a Cassady y Kerouac a lanzarse "al camino". Unos sentimientos de soledad y desarraigo, el ser conscientes de que son diferentes, de que lo que vale a los demás para ellos no es suficiente, de rechazo hacia la vida con mujer, hijos y jardín, que les empujan a vivir de forma distinta, dejándose llevar por sus impulsos, ajenos a todo lo establecido, unos sentimientos que se reflejan perfectamente en la vida en la carretera, y que tienen su exponente máximo en la película en la escena en la que suena "Blanca Navidad", Louis Armstrong, con un Thomas Jane efundado en su gastado abrigo, como un naúfrago en una isla ajena al sentimiento de alegría generalizado.
Además, la cinta contiene interesantes guiños hacia los conocedores de Cassady y su mundo: la afirmación de que llegó a robar 500 coches, como afirma en una de sus cartas, o la historia de la carrera que su amigo, que no es otro que Allen Ginsberg (interpretado por un entonces desconocido Adrien Brody) anota pacientemente en una mesa de pino, hecho que tuvo lugar realmente así. Quizás el gran fallo sea que no se rodara toda en blanco y negro, como las escenas del principio y del final y la ya citada imagen navideña.
Un filme imprescindible para todo aficionado a la literatura beat o a cualquiera que quiera adentrarse en el mundo de estos extraños personajes que lograron hacer de su vida la mejor de sus obras.
BGIL77 
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Coffee and Cigarettes (2003)
Jim Jarmusch
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| 6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
12 de Julio de 2007 |
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To,to, tomo mucho ca,ca,café, sí, ppppa,pa,pa,para sssssso,soñar mmmás de,de,de,deprisa, ¿sabes?
Entras en una cafeteria. Con leche, por favor. ¿Azúcar? Sí, mucho. Clic, clic, clic... la cucharilla al golpear contra la taza mientras remueves, despacito, saboreando el instante. Algo se despierta en tu interior. La situación lo requiere. Es inevitable. Lo siento, pulmones, de verdad, chicos, pero ya me encargaré de vosotros luego. Ahora vamos a lo nuestro. Sacas uno, rebuscas en los bolsillos, una chispa, y..... ufffffffffffffff, el humo se lanza hacia el techo describiendo figuras imposibles, que apenas duran unos segundos. Disfrutas el momento.
A base de diminutos momentos como este, fragmentos aislados de vidas extrañas, escenas que se repiten cientos de veces diariamente, ha construido Jim Jarmusch esta pequeña obra maestra que reúne a una veintena de actores en una serie de cortos de apenas cinco minutos de duración cuyo único nexo en común es el hecho de presentar a los protagonistas ante tazas repletas de café y fumando sendos cigarrillos. Entre ellos, a destacar el protagonizado por los músicos Iggy Pop y Tom Waits, así como el que cuenta con Steve Buscemi en el papel de camarero que no duda a la hora de exponer sus alocadas teorías, u otro con Roberto Benigni y Steven Wright como dos adictos cafeinómanos.
Una galería de personajes surrealistas, salidos de no se sabe dónde y sin ningún destino en particular, mantienen conversaciones sobre temas tan dispares como la cafeína, la música, el inventor Tesla, la popularidad, la medicina alternativa, el dentista, Elvis... que no van a ninguna parte, que no arreglan el mundo ni tampoco lo pretenden. Y en el minimalismo de sus piezas encierra un tremendo homenaje hacia una forma de entender la vida que está desapareciendo en nuestros días, esa contemplación relajada, pausada, de la locura de nuestra época desde el otro lado del cristal de una cafetería, con una taza repleta de cafeína y un paquete lleno de pernicioso tabaco, momentos antes de que un individuo malhumorado nos indique que está prohibido fumar.
Una hora y media para sentarse en un cómodo sillón dispuesto a saborear una buena taza de buen cine americano.
BGIL77 
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El buen ladrón (2002)
Neil Jordan
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
10 de Julio de 2007 |
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"Lo que voy a hacer con vuestras caras sí va a ser cubista"
Francis Croisset dijo que la lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren. Ahora también tenemos el cine. El viaje que representa esta película comienza en el lavabo de un antro digno de la pluma de Bukowski, con un hombre llenando su sistema circulatorio de heroína mientras una joven prostituta le mira con reprobación, y termina con ese mismo hombre y la chica, elegantemente vestidos, ganando dinero en las mesas de juego de un casino de la Riviera francesa.
Es el viaje de Bob, un ladrón arruinado exiliado en Francia, adicto a la heroína, a los caballos, al arte, a jugar al ratón y al gato con la policía y, sobre todo, a la mala suerte. Pero ninguna mala racha es eterna, y cuando le llega la información sobre el golpe de su vida, no se puede resistir y reúne a su viejo equipo para jugarse el todo por el todo definitivamente, a una sola carta.
A partir de aquí comienza un juego que nos recuerda a lo mejor del género (no en vano la película es una adaptación de una obra de Melville) y que consta de los mejores ingredientes de este tipo de situaciones: un robo original, un mafioso temible, una femme (no muy) fatale en apuros, un ladrón que ha perdido la suerte, un policía tras todos ellos y kilos de redención. De eso trata esta película, del perdón, que merecen hasta los ladrones, aunque sólo sean los buenos.
El conjunto se ve muy mejorado gracias a una espléndida actuación de Nick Nolte, para el que parece que el papel ha sido escrito, y la presencia de secundarios de lujo como Tchéky Karyo o un espléndido (aunque con un papel corto) Ralph Fiennes y una debutante Nutsa Kukhiani.
El viaje de un hombre de vuelta hacia la buena suerte, de unos hombres hacia el éxito y de un buen ladrón hacia el paraíso.
BGIL77 
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