|
|
|
Críticas de: Hermione Granger
Hermione Granger |
 |
(madrid, España)
|
| 643 | Películas valoradas |
| 19 | Críticas |
| 4 | Listas |
|
| Media de sus votaciones:
6,5
(ver sus estadísticas)
|
|
|
|
|
|
|
Memorias de África (1985)
Sydney Pollack
|
| 18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Mayo de 2008 |
|
|
Cuando una ve esta película en su adolescencia quiere ser Karen Blixen y visitar Kenia, encontrarse con un Denys parecido a Robert Redford y vivir un apasionado romance. Siempre lloraba cuando la veía.
Con el paso de los años, no puedo evitar mirar con cierto sarcasmo esa idealización: en África, aparentemente, no hay mosquitos, cualquiera planta café y le crece, en el corazón de la sabana siempre hay un momento para una cena con vino, velitas y cubertería de plata, los leones obedecen al látigo de una aristócrata danesa y en una mañana uno puede aprender a manejar una avioneta.
Aún así, las primeras impresiones de fascinación que sentí por esta película perviven todavía en mi memoria y si me dejo llevar, casi logro sentir la misma emoción de hace tiempo, con la diferencia de que una ya no se cree los cuentos y ha perdido la esperanza de encontrar alguna vez un lugar como ese, un paraíso (que aún no es un parque nacional) donde apenas ha llegado la civilización y un masai fiel te sigue a todas partes.
Luego te desperezas, te frotas un poco los ojos y ves una típica historia de amor en la que la chica quiere compromiso y el chico quiere libertad. Ambos sufren, porque seguramente se quieren de verdad, pero tienen formas diferentes de entender la vida. Un lugar común, vamos, pero en un entorno de incomparable belleza en el que la música, todo hay que decirlo, ayuda bastante. Inolvidable J. Barry...
Debo estar ya mayor para el romanticismo.
Hermione Granger 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
Ken Park (2002)
Larry Clark & Ed Lachman
|
| 25 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
10 de Febrero de 2007 |
|
|
Quizá no estoy hecha para el cine moderno, de ese que se empeña en retratar el mundo real con toda su crudeza. O sí. Quizá el problema de esta película es que no retrata nada. De hecho, tras la primera escena, "sesuda" y prometedora, uno espera que le van a contar algo sobre lo difícil que es la vida; que va a conocer a personajes impactantes que reflejen hasta donde puede llegar la bajeza humana etc. pero aquí el único que llega a lo más bajo del escalafón es el propio director. Yo me pregunto qué debía pasar por su cabeza cuando decidió hacer este subproducto. A su lado, el porno más basto rebosa glamour. Ninguna de las historias es creíble y los momentos desagradables (el 98% calculo) son todos gratuitos. Si estuviera mejor hecha (un guión, alguna dosis de sutileza y una pizca de sentimientos, buenos o malos) podría incluso llegar a provocar cierta nausea, pero todo se queda en mirar el reloj para ver cuánto falta, eso sí, con cara de no dar crédito a lo que estas viendo.
Lo dicho, prefiero ver Heidi.
Hermione Granger 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
Cartas desde Iwo Jima (2006)
Clint Eastwood
|
| 19 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Febrero de 2007 |
|
|
A estas alturas de la vida, Cint Eastwood todavía consigue emocionarnos con los tópicos más manoseados de la historia (de la historia del cine, de la literatura, de la humanidad...) Porque ya sabemos todos que la guerra es terrible y que vista desde una perspectiva general, pase; pero cuando se convierte en hombre contra hombre, que es lo que realmente se cuenta aquí, todos somos iguales. O casi todos. La carta de una madre a su hijo nunca tuvo un sentido más universal; tampoco han estado nunca tan vivas y presentes las personas que miran a los que van a morir desde una fotografía arrugada y convencional; pocas veces somos tan conscientes en el cine de la delgada línea que separa la vida de la muerte en circunstancias como las que nos presentan.
Con todo esto aún hay tiempo para presentarnos la mentalidad arcaica de un ejército japonés mermado, dividido y destinado a la destrucción, como adivinamos por lo que sabemos y por los cinco primeros minutos de la cinta (nadie en su sano juicio da un duro por esos muchachos cavando trincheras inútiles en una playa inmensa).
Sabiendo, como sabemos todos, el final del asunto, el director se recrea mostrándonos las vidas particulares de unos personajes formidablemente construidos, íntegros. Excluyo quizá a los capitanes del género testarudo, planos y absurdos en sí mismos.
El tono grisáceo-verdoso de las imágenes (rocas, mar, acero, cadáveres) deja una honda impresión de tristeza en la retina y la música (inusualmente acertada) contribuye a ello.
No creo que podamos clasificarla como una película de guerra, sin más. Con la sensibilidad de un maestro, Clint Eastwood se ha planteado aquí algunos de los aspectos más profundos del alma humana (de cualquier alma humana): miedo, valor, soledad, incertidumbre.
Hermione Granger 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
Sexo, mentiras y cintas de video (1989)
Steven Soderbergh
|
| 12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
20 de Mayo de 2008 |
|
|
¿Hay algo de transgresor en el hecho de contarle a una cámara de vídeo tu sexualidad más recóndita?
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Soderbergh así lo cree y en esta cinta consigue que también lo pensemos nosotros. Ningún personaje es lo que parece ser. Los vamos descubriendo a medida que ellos se descubren a sí mismos. Pequeños detalles operan esas transformaciones: un cambio de vestuario, de luz, de plano. Sutilezas muy bien utilizadas por el director.
La primera vez que Andy Mc Dowell va de visita a casa de Graham, el amigo misterioso, lleva un vestido que sólo le llega a la rodilla, en lugar de las faldas monjiles con las que aparecía hasta ese momento; el marido, el abogado ambicioso, se nos muestra en su despacho de traje claro con pajarita, asombrosamente ridículo, en una de las escenas finales; la camisa invariablemente negra de James Spader nos hace pensar sin querer en un paralelismo religioso: el sacerdote, la confesión... hasta las hermanas tienen un apellido que no da lugar a dudas: Bishop, “obispo” en inglés.
¿Por qué la terapia de Ann resulta en apariencia inútil, descafeinada? Porque todo lo que cuenta se lo está relatando al terapeuta calvo, que le recibe con su misma cara de terapeuta cada semana, en una consulta irreal a la que solo le falta la tacita de té y la labor de ganchillo. La única vez que ella cuenta con total sinceridad algo de sí, esas cosas que uno solo saca de sus abismos, lo hace frente a la cámara de video de Graham, y no creo que sea porque él escucha, sino porque está hablando consigo misma. Por primera vez parece ponerse ante un espejo, explorar, buscar. Esa es la verdadera terapia, por ahí atisba uno la posibilidad de concerse. Y lo paradójico es que quien está presente es prácticamente un extraño, una sombra tras la cámara, que jamás contará aquello que oye. Lo guardará como un secreto de confesión, para disfrute y meditación personal.
El hecho mismo de grabarlo da trascendencia a cada palabra. Ambas hermanas realizan una exhibición ante la cámara (desvelan su cuerpo, en un caso, su alma, en el otro). Dos caras de una misma moneda. Quizá cada personaje es eso, un aspecto de una personalidad completa e idealizada, escisiones muy esquemáticas de un ser más complejo que reuniría en sí la espiritualidad de Graham, los temores y represiones sexuales de Ann, el apasionamiento y el complejo de inferioridad de Cynthia y la ambición y la indecisión de John, que ve por primera vez desnuda a su mujer, simbólicamente hablando, la noche en la que escucha la grabación en casa de su extraño amigo. Ahí asistimos a una elipsis maravillosa en la que se adivina una escena de sexo que no nos es desvelada.
Como pasa muchas veces, al final es tan importante lo que se cuenta como lo que solo se deja imaginar.
Hermione Granger 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
Regreso a Normandía (2007)
Nicolas Philibert
|
| 9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
31 de Marzo de 2008 |
|
|
El título de esta película documental me hizo pensar en un primer momento en un recorrido paisajístico por aquellas tierras verdes, pobladas de bosques que tanto me gustan. Pero no es así.
La mirada que nos ofrece Philibert se presenta en tres estratos distintos cuyas relaciones se nos van desvelando poco a poco. El punto de partida es un crimen ocurrido a comienzos del siglo XIX. René Allio filma en los años sesenta una película que narra este crimen, utilizando para ello a las gentes de la propia región. Philibert vuelve allí treinta años después para mostrarnos desde su perspectiva genial la unión del pasado y el presente, poniendo de manifiesto diversos paralelismos:
Al igual que se establece una relación especial entre aquel muchacho de hace treinta años y el personaje real del siglo anterior que representaba, establecemos nosotros una relación entre ese muchacho, ahora adulto y aquel actor aficionado del film de Allio. Porque ¿Quién puede mirar a su vida, hace treinta o cuarenta años y reconocerse en aquel cuerpo pequeño y joven, en aquellas trenzas o en las botas de fútbol que usaba en la escuela primaria? Todos somos, de alguna forma, un personaje que nos representa más o menos adecuadamente. Quizás no haya tanta distancia entre la visión del espectador observando a los protagonistas del documental de Philibert y la manera en que estos se observan a sí mismos en aquella película que rompió su rutina diaria.
El tiempo que pasa hace desdoblarse a nuestro yo, multiplicarse en infinitos pliegues, los cuales, todos juntos, nos dan la riqueza que podamos tener como personas. Decir esto en cine me parece complicadísimo. Philibert lo hace de manera magistral, tendiendo unos hilos invisibles entre los mundos de ayer y el de hoy, que también será parte de la multiplicidad mañana. Nos muestra cómo al final, únicamente existe lo que puede ser recordado y cómo el olvido y la muerte habitan en una misma región.
Sólo unos pocos saben manejar tan bien los silencios de un entrevistado, una mirada, un comentario que parece azaroso. Sólo él hace que cualquier persona parezca especial. Hay un profundo amor por el ser humano en sus trabajos. Y, también hay que decirlo, una enorme tarea de selección de material. Entre 60 horas de cinta, acierta eligiendo aquellos fragmentos que más expresan.
Además, como los grandes magos, como los grandes jugadores de cartas, sabe guardarse la jugada maestra para el final.
Hermione Granger 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|
|
|