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Críticas de: Mogwai
Mogwai |
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(Guadalajara, España)
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| 823 | Películas valoradas |
| 26 | Críticas |
| 5 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
7,0
(ver sus estadísticas)
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París, Texas (1984)
Wim Wenders
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Noviembre de 2007 |
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Hay lugares donde las cosas que hiciste en el pasado parecen no importar, donde puedes volver a olvidar todo y empezar de nuevo. No son lugares mundanos, parecen pedacitos de otro mundo que por error han llegado al nuestro para reconfortar a los pocos afortunados capaz de buscarlos con suficiente dedicación como para encontrarlos, escondidos en medio de un desierto al que pocos se atreven a enfrentarse. Paris, Texas es uno de esos lugares. La gran obra maestra de Wim Wenders, aquella con la que se alzó con la Palma de Oro en el festival de Cannes de 1984, es para empezar todo un prodigio de la técnica cinematográfico, el perfecto ejemplo de cine como arte dirigido a los sentidos. La maestría de Wenders moviendo la cámara, la fotografía como siempre maravillosa pero nunca tan excepcional de Robby Müller y la música de Ry Cooder, tres genios reunidos y en perfecta conjunción, hacen de esta una película tan bella plásticamente que a veces parece escapar de las convenciones del propio cine. Nadie pinta paisajes como Müller, que hace aquí uso de una fotografía hiperrealista y sobria para traernos el colorido del desierto, de las luces nocturnas de las autopistas, de las puestas de sol y demás espectáculos de la naturaleza con una paleta donde el verde y el rojo parecen querer expresar tantos sentimientos como los propios actores, ofreciendo uno de los mejores trabajos de cinematografía que se han visto probablemente nunca en el cine. Por supuesto, nadie filma road movies como Wenders, el único capaz de transmitir con perfección la soledad y libertad que otorga la autopista con esos planos tan sutiles y elegantes que ya aprendía a usar en su gran obra temprana, "Alicia en las Ciudades". Y Cooder, claro, y su solitaria guitarra tañendo como lamentos salidos del alma del pobre protagonista.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Stanton y Stockwell, dos de esos secundarios habituales que por fin tienen ocasión de brillar, están estupendos en sus papeles, pero es Natassja Kinski la que realmente deslumbra. Gran parte de la credibilidad del guión radica en su papel, y la Kinski está perfecta como la fascinante mujer de Travis, de hecho nunca ha vuelto a estar tan turbadora y encantadora en la gran escena final en el “peep-show”, donde al fin se desvelan algunos de los misterios que rodean la vida de estos dos personajes, rodada en una habitación minúscula y sin apenas acción, sólo diálogos y la guitarra de Cooder de fondo, que debería ser estudiada como perfecto ejemplo de drama y de hasta que punto el cine es capaz de emocionar. Puede que no sea una película para todos los públicos, quizá tampoco lo necesita, para mí es simplemente una de esas películas en las que refugiarme cuando de verdad la angustia y la soledad parecen dominarme y un recordatorio de que el cine siempre está ahí cuando lo necesitas, para devolverte la esperanza y las ganas de vivir. Una maravilla.
Mogwai 
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The Straight Story (Una historia verdadera) (1999)
David Lynch
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| 6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
15 de Junio de 2007 |
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Hasta ahora sólo había escrito una crítica en filmaffinity, a pesar de llevar ya más unas 500 películas analizadas, y de que me guste escribir. Pero tengo por ahí un blog sobre cine y no quería quitarle protagonismo. Sólo hice una que creía necesaria en un momento. Y cómo mi situación actual hace que vuelva a necesitar a filmaffinity, gracias:
·a los 12 de 13 usuarios que han encontrado útil mi solitaria crítica
·a antonio1004, por meterla en sus favoritas
·a todas las críticas que destrozan películas y me hacen retorcerme de risa en la silla
·a todos los defensores de "The Host"
·a Lynch, por hacer poesía con una segadora y un campo de trigo
·a Badalamenti, por todo
·a "Smoke"
·a Sissy Spacek, porque nunca estará más bella
·a Farnsworth, porque pospuso su suicidio para grabar esto
·a esta película, por darme ganas de vivir
Mogwai 
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I'm Not There (2007)
Todd Haynes
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| 5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
28 de Diciembre de 2007 |
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Todd Haynes es una de las perlas del cine americano actual, y ya demostró en “Velvet Goldmine” que era capaz de afrontar el cine desde una lógica más musical que narrativa. Y lo hace en esta obra, inspirada en “la música y las múltiples vidas de Bob Dylan”, como confiesa al principio, a través de seis personajes distintos, interpretados por tantos actores, que cubren las personalidades y épocas más representativas del genio de Minnesota. Es, como dicen por ahí, un lienzo, pero puramente abstracto, en el que Haynes vierte todas sus influencias experimentales para contar la historia de una forma desordenada, sin linealidad temporal, con cambios a veces bruscos entre personajes y tonos, narrando hechos reales pero también leyendas y fragmentos inventados sobre Dylan para dar forma no sólo a su historia, sino para reflexionar sobre el arte y el propio artista, palabra para la que el señor Zimmerman es probablemente el mejor representante del siglo XX. Haynes juega a despersonalizar a la persona, a universalizarla, a mostrar el conflicto y el compromiso del artista con su gente, que muchas veces se acaba oponiendo a la propia innovación artística a la vez que compromete su vida personal.
Pero no pretendo asustar con lo anterior. Con todo el caos narrativo, “I’m Not There” no es una película difícil. Es divertida, emocional y brillante en estilo, con una dirección sobria y elegante, y una fotografía adaptada a cada capítulo aportando un contraste entre sus diferentes vidas que lleva al principal problema del film, su irregularidad. Abarcando tanto es obvio que haya pasajes algo menos interesantes y que palidecen al lado de los mejores, sobre lo que hay que destacar obviamente el de Cate Blanchett, por su enorme interpretación y sobre todo porque se centra en la época más fascinante, creativa y polémica de Dylan, la segunda mitad de los sesenta; aunque personalmente también me ha cautivado el Dylan “forajido” de Richard Gere, sin duda el capítulo más extraño y abstracto pero también encantador y mágico de la obra, con el actor americano encontrando el punto exacto al tono del fragmento con su interpretación lacónica y la imaginativa dirección artística.
Puede que esta película no sea el biopic que los fans de Dylan esperaban, pero eso no quita el mérito a un film al que hay que alabar su ansia de innovación y su innegable calidad artística. Ahora le doy un 8, pero probablemente acabe subiendo su nota, porque es una de esas películas que ganará mucho con el tiempo. Haynes lo ha vuelto a conseguir
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Sobre la banda sonora, casi todas las canciones que suenan son de Dylan, aunque algunas vengan en forma de versiones de gente de la música alternativa como Sonic Youth, Stephen Malkmus, Yo La Tengo o Anthony, que son (esas y muchas otras no presentes en el film) las que componen la banda sonora editada como tal, y de las que me quedo con el "Goin' to Acapulco" convertido en tonadilla fúnebre por Jim James y Calexico (que aparecen interpretándola en el film) del fragmento de Richard Gere. Eso sí, lo que suena en la película son mayoritariamente las originales de Dylan, un enorme puñado de clásicos entre los que me quedo con su “Stuck Inside of Mobile” que abre gloriosamente la película, con el “Like a Rolling Stone” que la cierra o con la joya perdida que es la propia “I’m Not There”, grabada con The Band en la época de las Basement Tapes. Eso sí, mención especial a la interpretación de "Ballad of a Thin Man", con Stephen Malkmus en audio y Cate Blanchett en imagen, en el mítico concierto del Royal Albert Hall de 1966, y su posterior discusión con el público filmada tal como está recogida en la propia cinta del concierto.
Mogwai 
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Drugstore Cowboy (1989)
Gus Van Sant
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
5 de Noviembre de 2007 |
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Viendo los derroteros que parece haber tomado la carrera de Gus Van Sant en los últimos años, y viendo la (mala) fama que se ha ganado con sus últimos experimentos, creo que es justo recordar que este tipo fue, hace más de una década, una de las puntas de lanza del entonces incipiente cine independiente americano. "Todo por un sueño" y "Mi Idaho privado" son dos películas estupendas, pero este Drugstore Cowboy realmente toca el cielo, con la vida de una banda de cuatro yonquis que se dedican a mantener su adicción atracando farmacias por el noroeste americano, a principios de los setenta, y que tras serios problemas con la justicia por sus hábitos empiezan a replantearse si realmente les compensa su vida de adictos. Y no, no se trata de una película moralista sobre las drogas, ni mucho menos. El mayor acierto del film es precisamente la ausencia de juicios de valores sobre la conveniencia de la vida de unos y otros, simplemente se dedica a mostrar crudamente estas vidas, y cómo estos yonquis ven generalmente negado su sitio por la mayoría de la sociedad.
Dillon, genial, encarna la esperanza de alguien que sólo busca intentar vivir su vida de la mejor forma posible, sin molestar a los demás, pero que ve la imposibilidad de hacerlo ante el acoso de un abusivo agente de policía obsesionado con acabar con su carrera delictiva. También aparece por ahí el poeta beat William S. Burroughs, en un impagable papel como viejo sacerdote drogadicto rechazado por sus hábitos y que ofrece una de las reflexiones más lúcidas sobre la droga que se han visto en el cine. No es un film realista sobre las drogas, sino más bien una meditación sobre gente apartada de la sociedad que la empareja más con películas añejas como "Malas tierras" o "Cowboy de medianoche" que con cualquier película sobre adictos. Y si no fuese por esos ya comentados fallos estilísticos debidos a su época (era 1989, la estética por entonces se ve hoy demasiado obsoleta, y eso se nota aquí sobre todo en la música y en la elección de algunos planos un tanto estridentes, aunque el estar ambientada en los setenta nos libra al menos del vestuario hortera que se gastaba en el 89) podría ser una obra maestra de la talla de aquellas. Aparte de eso, es realmente una película excelente, la mejor de Van Sant y una de las imprescindibles de la primera hornada de cine indie norteamericano.
Mogwai 
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Academia Rushmore (1998)
Wes Anderson
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| 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
6 de Noviembre de 2007 |
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Rushmore gira en torno a tres personajes. Max Fischer (Jason Schwartzman, sobrino de Coppola, en su debut en el cine), un quinceañero de familia humilde estudiante de la prestigiosa Academia Rushmore, colegio de gente privilegiada al que accedió con una beca y donde disfruta de una posición notable gracias a su pasión por las actividades extraescolares. Una cita de Jacques Cousteau escrita en un libro de la biblioteca le lleva a conocer a la señorita Cross (Olivia Williams), profesora de Rushmore de la que se enamora, sin querer aceptar la imposibilidad de su relación por la diferencia de edad. El último en discordia es Herman Blume (Murray, un magnate industrial padre de dos alumnos de Rushmore que vive en crisis totalmente desencantado con su vida y su familia, y que encuentra en Max un amigo con quien compartir miserias y, poco después, el amor por la misma mujer.
Bajo esa apariencia de comedia romántica de instituto, el guión (del propio Anderson y el actor Owen Wilson) desarrolla una profundidad y emocionalidad enorme gracias básicamente al desarrollo de esos tres personajes, y sobre todo de sus respectivos intérpretes, destacando a un enorme Bill Murray, que consigue llevar toda la desesperación y angustia de un hombre atrapado en su vida a su rostro; y Olivia Williams, con un personaje absorbente y frágil cuyo encanto detona la relación entre los protagonistas. En medio Max Fischer, viendo cómo su mundo (su “Rushmore”) se desmorona y se obligado a pasar a la madurez a base de palos, olvidando sus sueños y grandes aspiraciones y aprendiendo que a veces hay que conformarse con lo que tenemos. Todo envuelto en un estilo soberbio que hace de la película un festín visual lleno de preciosos movimientos de cámara, el uso magistral de la cámara lenta (¿por qué se usa tan poco en la actualidad?) y una banda sonora llena de temazos de la British Un ejemplo de comunión entre diversión, belleza, profundidad e inteligencia que sólo unos pocos elegidos logran.
Mogwai 
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