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Críticas de: Kick'Em Ars
Kick'Em Ars |
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(Madrid, España)
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| 189 | Críticas |
| 20 | Listas |
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| Media de sus votaciones:
7,1
(ver sus estadísticas)
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Alien, el octavo pasajero (1979)
Ridley Scott
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| 41 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
23 de Enero de 2007 |
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Algunos tópicos y lugares comunes acerca de Alien:
- Alien es un perfeccionamiento, en lo concerniente a guión y a FX, de It,
the terror from beyond space (Edward L Cahn, 1958), de Terrore nello spazio (Mario Bava, 1965) y de The green slime (Kinji Fukasaku, 1968).
- La secuencia en la que “nace” el alien fue rodada sin advertir a los actores de lo que iba a ocurrir para conseguir una interpretación de repulsión absolutamente espontánea. Fíjense en Veronica Cartwright (la niña de The birds), su rostro es de verdadera repugnancia.
- Una de las pantallas de ordenador del panel de navegación del Nostromo fue aprovechada por Scott en Blade Runner, que la incorporó al vehículo del detective de la policía Gaff (Edward James Olmos).
- Lo que hace verdaderamente invencible al alien es su inhumanidad. Todas sus víctimas pecan de algún defecto propio de humano: el curioso Kane (John Hurt), el imprudente Brett (Harry Dean Stanton), el osado Dallas (Tom Skerrit), la miedosa Lambert (Cartwright) y el indeciso Parker (Yaphet Koto).
- La criatura (en sus tres fases) fue diseñada por H.R Giger. La criatura en estado adulto o soldado era un traje de caucho y de fibra de vidrio que se enfundaba Bolaji Badejo. Los planos de la cabeza retrataban un “animatronic” (o marioneta mecánica, no confundir con efecto digital) creado por Carlo Rambaldi. Su colega Stan Winston no trabajó en esta película, pero sí en Aliens (James Cameron, 1986), donde creó el enorme “animatronic” de la reina alien.
Kick'Em Ars 
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La venganza de Don Mendo (1961)
Fernando Fernán-Gómez
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| 30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
2 de Julio de 2007 |
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No estoy inventando nada
si muy firme afirmo que
Don Pedro Muñoz Seca fue
genio de la astracanada
o, lo que es igual, maestro
de la farsa con humor,
con la parodia, el mejor,
con los ripios, el más diestro.
Sin ánimo de ser plasta,
(quizá peque de entusiasta
y me llamen "gafapasta")
diré cuál de su obra vasta
es trabajo con más casta,
cachondo hasta
decir basta:
La venganza
de Don Mendo.
Tragedia en forma de chanza
cuyo verso es estupendo,
ora divirtiendo,
sin consejo ni enseñanza,
ora chinchando,
rocoso cual piedra pómez.
Y a todo esto, Don Fernando
Fernán Gómez
toma la obra
sin zozobra,
sin finura,
con entusiasmo
y ésta cobra
una altura
digna de orgasmo,
ni la moda o la censura
disminuyen su sarcasmo.
Es, sin duda, una obra cumbre,
una enorme bufonada.
Y aunque sea la costumbre
decir que no vale nada
una "peli" que se base
en el burdo disparate,
advierto: QUE NO SE PASE
NINGUNO PONIENDO UN CATE
O SE LAS VERÁ CON Kick’Em Ars.
PD: métanse con El padrino,
o El quimérico inquilino,
o Colorado Jim, o Cars.
Kick'Em Ars 
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WALL•E (2008)
Andrew Stanton
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| 32 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
7 de Agosto de 2008 |
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De un tiempo no muy lejano a esta parte, nos hemos acostumbrado a que el cine de dibujos animados reelabore conocidos patrones literarios y cinematográficos y bien los adapte al público infantil o bien los embadurne de más o menos fina ironía. En este sentido podríamos aventurar una marca de la casa para las principales creadoras de este tipo de filmes. Las historias de Pixar (Finding Nemo, Cars...), independientemente de las peculiaridades de sus protagonistas, han sido contadas mil y una veces antes. Las historias de DreamWorks (Shrek, Kung-Fu Panda) recurren con demasiada frecuencia a la parodia. Las historias de Aardman (Chicken run, Wallace & Gromit: the Curse of Were-Rabbit) están plagadas de referencias casi mitómanas.
Wall•E es una clásica fantasía científica utópica (más bien una "distopía") con tres partes temáticas y estilísticas bien pronunciadas. Si se me permite aventurar de nuevo, osaría bautizar cada una de estas tres partes de la historia con el nombre de un escritor de ciencia-ficción de cuyos estilo y temática recurrente parece nutrirse la historia.
La primera parte, la que transcurre en el planeta Tierra, la parte Richard Matheson. Wall•E es un individuo fuera de la sociedad, se ofrece una visión triste y desoladora de la civilización humana y un desgarrador retrato de la soledad del individuo. Sin lugar a dudas, la mejor parte de la película.
La segunda parte...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ..., desde que Wall•E abandona la Tierra hasta la escena del bonito baile espacial con EVE, la parte Isaac Asimov. La robótica es esencial para el progreso de la humanidad. El bienestar humano se asienta en el desarrollo científico y tecnológico, si bien existen razonables posibilidades de que el progreso se torne en retroceso. Cierta ironía hace acto de presencia y asistimos, incluso, a una auténtica ¡rebelión de las máquinas!
La tercera parte, la parte Ray Bradbury. Es la peor de la película. El ser humano adquiere el protagonismo y se rebela contra la tecnología y contra sí mismo y descubre su fuerza interior, su "humanidad". Aparece cierta sensiblería y, sobre todo, mucha moralina, patente no solo en los acontecimientos sino también en los diálogos que, por cierto, anteriormente no existieron.
Wall•E es una película que va cuesta abajo, lo cual a un servidor se le hizo cuesta arriba, pero su primera parte es tan magnífica que es imposible que la pendiente le reste méritos. O casi que no.
Kick'Em Ars 
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El motorista fantasma (Ghost Rider) (2007)
Mark Steven Johnson
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| 41 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
17 de Febrero de 2007 |
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Blackheart y sus acólitos, conocidos por Los Ocultos, son ángeles caídos que pugnan por arrebatar el infierno al mismísimo Mefistófeles. Pero el maligno cuenta con un as en la manga, el Motorista Fantasma. Por la noche es una calavera motera muy fogosa en su lucha contra seres perversos, una especie de cazarrecompensas demoniaco. Pero por el día es un motero calavera, JB para los amigos, obsesionado con los libros de “religiosidad comparativa exponencial” (sic) y al que Nicolas Cage presta su careto más turulato.
Ghost Rider es la típica apuesta segura de Hollywood en la que prima la espectacularidad ante todo. Eso sí, una espectacularidad como de andar por casa, aquél mínimo necesario al que el espectador está ya acostumbrado con productos de este calibre: acción ralentizada, cámara subjetiva, panorámicas circulares y mucho, mucho efecto visual digital a ritmo de música heavy y rock sureño. Quedan sin desarrollar meros apuntes sobre el mito de la bella y la bestia, sobre los peligros de la fama, sobre la leve línea que separa al bien del mal… Afortunadamente, la película no cae en el ridículo en (casi) ninguna escena gracias a una infrecuente cualidad: en ningún momento se toma a sí misma en serio. Aunque, por desgracia, suele recurrir al tópico o a la parodia; tomése como ejemplo la escena en la que Johnny Blaze se enfrenta al reto de su mayor salto en moto. Cuando hacen su entrada seis impresionantes helicópteros militares, ¿adivinan qué música suena? Exacto, La cabalgata de Las Walkirias.
Kick'Em Ars 
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La guerra de los mundos (War of the Worlds) (2005)
Steven Spielberg
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| 30 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
Su valoración:  |
22 de Agosto de 2007 |
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Desde que el ser humano adquirió el talento para la fabulación, las historias que han pasado a la posteridad son las de seres excepcionales en situaciones excepcionales. Don Quijote, Hamlet, el Cid... no eran unos tipos corrientes. Su inverosimilitud, su improbabilidad, es lo que les hacía grandes y dignos de crónica. Ray Ferrier es el gran hombre de esta gran historia. Su hazaña es sobrevivir y su mérito, la fortuna. La suerte de sobrevivir es el mejor destino en un mundo en guerra.
La obra literaria original de H.G. Wells y la versión cinematográfica de Spielberg coinciden en un estilo narrativo realista que procura credibilidad a sus planteamientos fantacientíficos. Solo que cada una es hija de su tiempo. A pesar de la universalidad de la guerra, entre 1900 y 2000 han surgido diferencias cualitativas del concepto de la guerra. La guerra moderna se concibe en la ciudad y no hace distinción entre soldados y niños (si acaso, bajas y daños colaterales).
En el libro de Wells el protagonista era un hombre de ciencia que deambulaba en solitario por la desolación de la guerra. En esta película es un obrero de clase baja que huye con sus hijos, un adolescente y una niña. Ray es un padre que desea que sus hijos sobrevivan a la guerra y lo consigue, como suele decirse, de chiripa. Pero también es un adulto que conoce el horror y pretende, a toda costa, preservar la inocencia de los jóvenes. La película de Spielberg refleja la lucha denodada del protagonista por salvaguardar en la niña ese don que él ha perdido irreversiblemente: la inocencia.
Rachel, la inocencia, es invitada por su padre a contemplar el espectáculo atmosférico desde la parte trasera de la casa: “Vas a alucinar”, le dice. Pero cuando se hace patente que el terror absoluto ha aterrizado, Ray, blanco de miedo (y blanco por el polvo de los edificios destrozados, clara y no única referencia al 11-S) toma su mayor determinación, ocultar a Rachel la perturbadora realidad: le pide que no mire hacia atrás, le venda los ojos, le obliga a cantar una canción para que no oiga...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El terror es exógeno pero también endógeno, la locura de la destrucción es infecciosa y no solo los extraterrestres personifican la amenaza, cualquier hijo de vecino puede apuntar la sien de uno con el cañón de una pistola. La guerra supone para el ser humano la pérdida de su humanidad, atrozmente dramatizada en el asesinato de Ogilby por parte de Ray.
Es sorprendente, por tratarse de Spielberg (al menos el de antes de A.I. y Minority Report), el final de la película, un final en el que la esperanza es vaga. El reencuentro familiar carece de excesos sentimentales, un par de abracitos fruto de la urgente necesidad de calor humano, tras la inhumana odisea vivida, aunque nada hace presagiar una recomposición de la familia rota. Es un reencuentro crudamente aséptico.
A propósito de finales asépticos, otra sorpresa del filme es que respete pulcramente el final de la novela, la destrucción de los invasores extraterrestres por parte de unos microscópicos seres portadores de enfermedades terrestres. Seguro que el gobierno de los “marcianos” invertía la mayoría de sus presupuestos en Defensa y solo destinaba una minúscula parte a Sanidad. ¿No es una ironía fabulosa sobre la soberbia del ser inteligente?
Kick'Em Ars 
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