123 de 132 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Perfecta adaptación de la novela de Harper Lee, sobre la vida en el Profundo Sur de los EE.UU. durante la Depresión de 1929, vista a través de los ojos de unos niños, hijos de un padre viudo, interpretado admirablemente por Gregory Peck en la mejor interpretación de su carrera, que le supondría ser galardonado con el Oscar al mejor actor de 1962, por su creación del íntegro abogado Atticus Finch, que acomete la defensa en el juicio de un hombre negro, falsamente acusado de violar a una mujer blanca.
Todo el film supone una conmovedora y sublime aproximación al mundo de la infancia, a través de cuyos ojos, percibimos su descubrimiento del mundo y su forja como seres humanos comprometidos y responsables.
A través de las ávidas y curiosas miradas de los hijos de Atticus, se nos muestra la intolerancia social sureña con toda la carga de desprecio, odio y prejuicios hacia la comunidad negra.
La integridad y la admiración por la figura paterna, en la calurosa noche en que reciben la magistral lección de principios, por parte de su padre en el porche del hogar.
El descubrimiento del auténtico valor, que no supone ignorar el miedo, sino aprender a controlarlo y a dominarlo, tanto el miedo subjetivo (la casa vecina que se supone maldita), como el miedo objetivo (el sobrecogedor enfrentamiento a la multitud que pretende linchar al acusado).
El respeto, mantenido por encima de la consecución de las justas pretensiones, expresado por la comunidad negra al ponerse respetuosamente en pie en la sofocante galería del juzgado, para rendir homenaje al hombre que tuvo el valor de defender sus ignorados derechos.
En definitiva un excelente modelo de adaptación literaria que sabe, a través de una sobria dirección y una excelente actuación, efectuar con rigor y sin paternalismos hipócritas, una cruda reflexión sobre una realidad social claustrofóbica y excluyente, vista con la sencillez y la ternura de los ojos de un niño.
148 de 184 usuarios han encontrado esta crítica útil.
A Gladiator le cabe el honor de haber hecho resurgir un género del que se había firmado su acta de defunción a mediados de los años 60, tras el uso y abuso indiscriminado de sus códigos, por parte de casi todas las cinematografías del mundo, en especial, la italiana.
Ridley Scott renace de su fracasado "1492, La Conquista del Paraíso", para encontrar con Gladiator el punto de equibrio justo, entre una espectacular recreación histórica de la Roma Imperial, un film de aventuras épicas trufado de gestas heroicas y de batallas descritas con verosimilitud y crudeza y una historia intimista de ambición, intriga política, predestinación y venganza, donde brillan con luz propia la apostura de Russell Crowe, el histrionismo de Joaquin Phoenix y la exquisita contención de Connie Nielsen, arropados por las impagables presencias de Oliver Reed, Richard Harris y Derek Jacobi, al son de una memorable partitura de Hans Zimmer.
Tras décadas de ominosa ausencia, Gladiator se permite mirar de frente y sin vergüenza a las obras cumbres del género: el Espartaco de Kubrick, la Cleopatra de Mankiewicz y el Ben-Hur de Wyler, y anuncia a su vez, el giro de la industria hacia ese género, abandonado durante décadas.
El éxito de Gladiator ha propiciado la realización de superproducciones tan destacables como: Troya de Wolfgang Petersen o Alejandro Magno de Oliver Stone, sin olvidar la pléyade de mini series televisivas ambientadas en el mundo antiguo entre las que destaca la producción angloamericana, Roma.
145 de 180 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Jamás el cine había reflejado con tal brutalidad e hiperrealismo, la tortura, vejaciones y muerte de Jesús de Nazareth en sus últimos días.
Grandes cineastas abordaron su figura, como personaje central, desde diversas ópticas, pero siempre idealizando, edulcorando o embelleciendo las escenas correspondientes a los últimos días de su vida.
Los más destacados son Nicholas Ray que nos ofreció en su "Rey de Reyes" de 1961, quizá el relato más equilibrado del mensaje místico de Jesús, entremezclado con una trama que pretendía reflejar la conflictividad social de la época.
En 1964, Pier Paolo Pasolini nos brindó en su "La Pasión según San Mateo" un relato nihilista y esteticista que pretendía aproximarse a Jesús desde una estética social y contemporánea.
George Stevens es el responsable en 1965 del gran espectáculo hollywoodiense "La Historia Más Grande Jamás Contada", film trufado de las estrellas de la época, que se inspiraba en las representaciones pictóricas más reconocidas de las escenas de la vida de Jesús.
Franco Zeffirelli pretendió decir la última palabra sobre la vida de Jesús, amalgamando en su extensa "Jesús de Nazareth" de 1977, misticismo, lirismo, esteticismo y gran espectáculo, arropado también por numerosas estrellas de su época.
La aproximación más controvertida hasta la fecha del estreno del film de Gibson, sobre la figura de Jesús, la realizó en 1988, Martin Scorsese, que con su "La Última Tentación de Cristo", reflejó la otra cara de la pasión, el sacrificio no físico, sino existencial, de renunciar a una vida propia, a una mujer y a unos hijos y a crear su propia familia, para entregarse a un destino universal.
Los principales detractores del film de Gibson, le tachan de brutal, antisemita y reaccionario.
Y es cierto que es agresivamente brutal, pero no lo es más de lo que pudo ser el suplicio sufrido por un condenado a morir crucificado en la Palestina del siglo I d.C.
Tampoco se le puede tildar de antisemita, por reflejar los manejos de los airados sacerdotes y de la turba de fariseos, para conseguir la condena de quien consideran una amenaza para el mantenimiento de su ortodoxia religiosa y de sus privilegios.
Ni siquiera de reaccionario, por construir una historia que, aún basada en textos bíblicos, rompe con la visión, socialmente aceptada pero falsa, de un martirio blando e idílico, que parece construido para posar en un lienzo inmortal.
La visión hiperrealista del film, llevada a su último extremo al utilizar las lenguas muertas de la época, latín y arameo, no debería permitir obviar su valiente mensaje de denuncia, al reflejar una situación más actual de lo que a simple vista se puede reconocer, los poderes religiosos contaminando la opinión a través del fanatismo, el odio y el miedo, propician la intervención del poder militar para evitar la ruptura del equilibrio de poderes.
142 de 187 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Excelente adaptación de la novela gráfica de Alan Moore, a quien debemos obras tan memorables como "From Hell", que también cuenta con una excelente adaptación cinematográfica, dirigida por Albert & Allen Hughes en el 2001, y autor también de "La Liga de los Hombres Extraordinarios", de plasmación fílmica en el 2003 menos afortunada.
James McTeigue, ayudante de dirección de los hermanos Wachowski, artífices de la saga de Matrix, dirige con notable acierto esta adaptación, que a pesar de haber sido repudiada por Alan Moore, devuelve al género fantástico el papel subversivo, transgresor y perturbador que había tenido hace unas décadas.
Sin pretender polemizar sobre lo políticamente incorrecto que resulta en el mundo actual, permanentemente amenazado por el terrorismo internacional, convertir a un terrorista en el paladín de la libertad o considerar la revolución violenta, como única alternativa de liberación, McTeigue se atreve, en el primer film que dirige, a sostener esta incómoda posición, reflejando en un futuro cercano, una sociedad, quizá no tan ficticia, dominada por los medios de comunicación que sirven al poder dictatorial del partido único, que puede ejercer de esta forma un control absoluto sobre la opinión de la población.
Los métodos de lucha que utilizará el fascinante vengador, un extraño personaje, que se asemeja a un cruce entre el Conde de Montecristo y el Fantasma de la Ópera, son los mismos que el poder usa para ejercer su control: violencia, terror, mentira y manipulación, convirtiéndose así en la otra cara de la moneda del mismo poder que pretende derrocar.
Pero el film, no es sólo una reflexión social o política de nuestro futuro inminente, es también un excelente relato de aventuras, algo lastrado por una estética deudora de la saga de Matrix, una hermosa historia de amor imposible y un compendio de influencias clásicas.
Destacan las brillantes interpretaciones de Natalie Portman, en el papel de Evey, la mujer que se verá sometida a un doloroso proceso de concienciación; de John Hurt, en el papel del tiránico Canciller Sutler; y en la recomendable V.O, la mágica voz, de Hugo Weaving, ya que la máscara de V no nos permitirá ver su rostro en todo el metraje.
125 de 161 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Excepcional recreación del desembarco en Normandía el 6 de Junio de 1944, con la que Spielberg completa su triología sobre la guerra, que ya iniciase con "El Imperio del Sol" en 1987 y continuase con "La Lista de Schindler" en 1993, para volver a narrar una historia, ambientada en el seno de la peor tragedia de la historia, la Segunda Guerra Mundial, donde en el epicentro del horror de los campos de concentración o del frente de Normandía, afloran nobles sentimientos humanitarios, entre los que destacarán el espíritu de sacrificio, la solidaridad y el heroísmo.
La historia que se narra en el film está basada en el caso real del soldado Fritz Niland, que habiendo perdido a tres hermanos en diversos frentes, cuya muerte fue comunicada a la madre en el mismo día, fue localizado y repatriado por orden expresa del Departamento de Defensa de EE.UU.
La veraz reconstrucción de la carnicería en la que se convirtió la playa de Omaha en el momento del desembarco, narrada durante la primera media hora del metraje, mediante la técnica de filmación de cámaras al hombro y velocidad de obturación muy elevada, dotan a las escenas de un subjetivismo tan real, que introduce con brutalidad al espectador en el violento y absurdo caos de un campo de batalla.
El hiperrealismo y la crudeza con que está documentado el combate militar, mediante las técnicas señaladas, convierten al film en un referente dentro del género bélico, que condicionaría a la mayoría de films bélicos rodados con posterioridad.